<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3661281877072963137</id><updated>2012-02-06T15:16:57.533-03:00</updated><category term='y otros'/><category term='The Coca Cola Company'/><category term='Gisela'/><category term='ana'/><category term='schruff'/><category term='ivanovic'/><category term='Recurso'/><category term='apelación'/><category term='de'/><category term='Charleston'/><category term='julia'/><category term='blog'/><category term='tenis'/><category term='Dulko'/><category term='tennis'/><title type='text'>Gisela Dulko Biografia, fotos, noticias, tenis</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://giseladulko.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3661281877072963137/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://giseladulko.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Nicolas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>13</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3661281877072963137.post-1679249039742363847</id><published>2008-07-14T15:39:00.000-03:00</published><updated>2008-07-14T15:41:24.191-03:00</updated><title type='text'>lee gratis aqui Construye tu destino de Wayne Dyer</title><content type='html'>Introducción&lt;br /&gt;Tienes, dentro de ti mismo, el poder para conseguir todo aquello que puedas desear. Este es el tema central de Construye tu destino, que no se parece a ningún otro libro que haya escrito previamente. He elegido escribir sobre el tema de la manifestación porque me he sentido atraído hacia él, y no porque sea el siguiente paso lógico en la sucesión de libros que he producido a lo largo de las dos últimas décadas. Y parece que me he sentido atraído hacia este tema por una fuerza que no me ha permitido ignorarlo.&lt;br /&gt;Al empezar a escribir, noto una cierta humildad junto con una sensación de arrogancia por el simple hecho de abordar esta cuestión. Esos sentimientos me plantearon preguntas como: ¿Quién soy yo para escribir sobre esta capacidad para manifestarse? ¿Qué sé realmente sobre la manifestación? ¿Acaso no está reservado ese ámbito a los seres divinos? ¿Qué me otorga autoridad para dirigirme a los demás acerca de una capacidad que pertenece singularmente a los dioses? Estas preguntas se agitaron en mi mente; en último término me vi más motivado de lo que quisiera aceptar por las dudas sobre mí mismo.&lt;br /&gt;Al iniciar la tarea de escribir sobre estos principios espirituales, no tenía ni la menor idea de lo que iba a decir, cómo lo diría y cuántos principios encontraría. Hice entonces lo que había animado a hacer a mis lectores de mi libro más reciente Tu yo sagrado. Desterré de mi mente todas mis dudas y empecé a escuchar las voces interiores que seguían diciéndome que recibiría la guía que necesitaba y que no me encontraría a solas en este proyecto. En otras palabras, me rendí y profundicé en mis meditaciones, permitiéndome a mí mismo liberarme de todo temor y duda y, simplemente, confiar.&lt;br /&gt;Una parte de mí mismo sabía que todos nosotros poseemos la capacidad para manifestar el mundo invisible del espíritu en el mundo material. Lo creía así porque las palabras de todos los grandes maestros espirituales nos animan a vernos como seres ilimitados y a ver que hasta el más humilde de nosotros tiene a su disposición el poder divino de Dios, en cada uno de los momentos de nuestras vidas. Pero parecía una tarea intimidante el atreverme a escribir eso en un libro, y ofrecer los principios espirituales que tenemos que aprender y dominar para hacerlo así.&lt;br /&gt;Fue entonces, cuando consideraba el escribir sobre esos principios sin tener siquiera una idea muy clara de cuáles eran con exactitud y en qué orden debía presentarlos, cuando recibí un mensaje de un maestro llamado Guruji, a quien está dedicado este libro. En ese mensaje, Shri Guruji me daba instrucciones para que escuchara una cinta sobre el poder de manifestarse y para que practicara en mi propia vida lo que se me enseñaba, para luego presentar al mundo esta técnica de la manifestación. Me explicó que la capacidad paró manifestarse había sido conocida y practicada por los grandes maestros y sabios orientales durante miles de años y que se mantuvo luego en secreto durante siglos.&lt;br /&gt;Escuché la cinta con gran interés y empecé a practicar en mis meditaciones cotidianas los principios de la manifestación, tal como se presentan en este libro. Experimenté resultados asombrosos casi de inmediato. Empecé a incluir entonces un análisis de esos resultados en mis conferencias y a enseñar esos principios espirituales, que había empezado a practicar en mi vida, aunque sin catalogarlos u organizarlos de ninguna forma.&lt;br /&gt;Pocos meses más tarde produje un disco compacto y casette titulado Meditaciones para la manifestación, y miles de personas empezaron a utilizar estos principios y a practicar las técnicas meditativas de la manifestación. Los resultados han sido mentalmente increíbles. Las personas que utilizan estas técnicas y una meditación sana, me han escrito desde todas las partes del mundo.&lt;br /&gt;La meditación sana, descrita en este libro, ha producido manifestaciones asombrosas en las vidas de muchas personas. He escuchado contar historias de manifestación de ascensos laborales, de personas supuestamente imposibilitadas para tener un bebé y que, sin embargo, lo han tenido, de desprenderse de una casa que se hallaba a la venta durante algunos años sin encontrar compradores potenciales, y de otras historias de prosperidad y curación que bordean el verdadero milagro.&lt;br /&gt;Sé que estos principios funcionan. Su poder milagroso no se basa en la creencia, sino en la certeza. Sé que tenemos poderes divinos que no hemos utilizado hasta ahora debido principalmente a nuestros condicionamientos. Sé que tú, si practicas aplicadamente estos nueve principios, puedes empezar a manifestar por ti mismo todo aquello que seas capaz de concebir con tu mente.&lt;br /&gt;Soy consciente de que entrar en este ámbito de la manifestación es como recorrer un camino con el que no estamos familiarizados. Al decidir entrar en lo desconocido, es evidente que no puedes saber con seguridad lo que te espera. Te pido, por tanto, que evites cuidadosamente llenar ese camino con ideas preconcebidas. Haz un esfuerzo por leer estos principios y por empezar a aplicarlos en tu vida cotidiana sin juzgarlos basándose en aquello que ha sido condicionado a creer sobre sí mismo como una persona que «sólo es humana» y, en consecuencia, limitada. Las ideas preconcebidas sólo servirán para contaminar tu potencial ilimitado para manifestar tu deseo más querido. Lo que desees tiene una importancia fundamental, aunque es posible que no hayas pensado nunca que el deseo y una conciencia espiritual superior sean cosas compatibles.&lt;br /&gt;Es imposible imaginar un mundo sin deseo. Crear es desear. Incluso el deseo de no tener ningún deseo, ya es en sí mismo un deseo. Tus deseos, cultivados como semillas de potencial en el camino de la conciencia espiritual, pueden florecer en forma de libertad para poder tenerlos en paz y armonía con tu propio inundo.&lt;br /&gt;Darse permiso a uno mismo para explorar ese camino significa tomarse la libertad de utilizar la mente para crear el mundo material exacto que encaja con tu mundo interior. Ese mundo interior es el que actúa como catalizador para determinar las experiencias del mundo físico. Tendrás que abandonar la idea de que te encuentras impotente ante las circunstancias de tu vida. Necesitarás abandonar la mentalidad de grupo que te dice que eres incapaz de producir una manifestación. El pensamiento de grupo inhibe tus capacidades naturales para crear tu propia vida, tal y como deseas que sea.&lt;br /&gt;Examina las presiones y creencias que has incorporado en ti mismo, que reflejan el pensamiento de tu familia más inmediata, de tu familia más amplia, de tu comunidad, el grupo religioso al que perteneces, el grupo étnico, el grupo educativo/empresarial, o cualquier otra multitud de unidades especializadas de personas. Determina aquellos ámbitos en los que tu vida se ve mediatizada por las disposiciones mentales predeterminadas, que hacen que tu evolución personal sea más lenta porque aquello que realmente deseas o crees no obtiene ninguna energía de tu propia singularidad.&lt;br /&gt;Al mantenerte conectado con una conciencia de grupo, estás diciendo en realidad: «Elijo evolucionar lentamente». Además, esa disposición mental siempre te da permiso para ser débil e impotente. Elige evolucionar con un grupo, en lugar de hacerlo espontáneamente, tal como te dicta tu conciencia interior.&lt;br /&gt;Si comprendes verdaderamente la capacidad para la manifestación, te darás cuenta de que puedes controlar la velocidad a la que se produzca el cambio en tu vida. Un místico practicante se manifestará rápidamente porque está conectado con el mundo situado detrás de sus ojos, en lugar de ver el mundo como algo dictado por los ojos del grupo y de todos sus antecesores.&lt;br /&gt;Al experimentar la desconexión respecto a esas fuerzas exteriores, verás cómo aumenta drásticamente la velocidad de tu evolución. Si escuchas una voz interior, detrás de los globos oculares, que te dice: «Avanza», ya no aguardarás a esperar a alguien para avanzar, antes de dar el primer paso. Ya no tendrás que revisar tus sugerencias para contrastarlas con la mentalidad del grupo, que está destinada a mantenerte seguro y a desanimar tu individualidad.&lt;br /&gt;Pude iniciar mi viaje de iluminación sólo después de reconocer plenamente que el acuerdo del grupo para mantenerme a salvo y para amarme inadecuadamente, no me permitía buscar algo de más empeño. Si esperas a que todos los demás hayan aprendido a manifestar sus deseos más queridos, no dispondrás de tiempo suficiente en esta vida para iniciar siquiera tu propio viaje. Tienes que desconectarte de tu condicionamiento y saber, dentro de ese espacio íntimo situado detrás de tus ojos, que puedes aceptar y aceptarás el desafío de manifestar tu destino.&lt;br /&gt;Al cultivar la convicción interna sobre la manifestación del mundo de lo invisible en el mundo material, comprenderás que hay una fuerza universal que se encuentra en todas las cosas del universo. No hay un Dios separado para cada individuo, cada planta, cada animal, cada mineral. Todos son uno. En consecuencia, la misma fuerza divina que hay dentro de ti, que te hace pensar y respirar, se encuentra simultáneamente en todos los seres humanos y en todas las cosas. Es algo universal. Así pues, no existe lugar alguno en el que no esté. En consecuencia, lo que percibes como ausente de tu propia vida, también contiene la misma fuerza divina o inteligencia universal que está dentro de ti.&lt;br /&gt;La manifestación, por lo tanto, no es más que el dar forma a un nuevo aspecto de ti mismo. No estás creando algo a partir de la nada. Aprende a alinearte con un aspecto de tu ser que tus sentidos no sabían que pudiera ser activado. Esto constituye una parte muy importante de esta comprensión. ¡Tú y aquel que deseas manifestar en tu vida sois uno!&lt;br /&gt;Cuando escribía este libro, tuve la experiencia de escritura más pacífica de la que he disfrutado jamás. Lo que tienes ahora entre tus manos es el resultado de estos nueve principios. Cada día hacía exactamente lo que había escrito acerca de ellos.&lt;br /&gt;Mientras los practicaba, me di cuenta de que estaba produciendo un manual para la manifestación espiritual, que cualquiera podía tomar y empezar a aplicar en el mismo instante en que leía las palabras impresas. Sabía que no tenía necesidad de llenar este libro con cientos de ejemplos de estos principios y cómo habían funcionado en mí y en muchos de mis estudiantes, así como entre los lectores distribuidos por todo el mundo. Sabía que no era necesario incluir un gran número de citas y afirmaciones, como he hecho en muchos de mis libros anteriores. Esto era algo completamente diferente.&lt;br /&gt;La palabra clave que mantuve en mi mente mientras escribía y que permitió que estos principios se manifestaran a través de mí fue «ceñirse» al tema. Para mí, eso significó renunciar a toda palabrería extraña, a no incluir casos de estudio y a utilizar un mínimo de citas. Me acostumbré a un estilo de escritura caracterizado como: «Di lo que quieras decir. Dilo con sencillez. Dilo directamente. Dilo desde el fondo de tu corazón y resiste la tentación de escribir con exceso». Y eso fue lo que hice al producir este libro.&lt;br /&gt;No hay capítulos sino, sencillamente, nueve principios. Cada uno de ellos se explica de la forma más simple y directa que he sido capaz de encontrar. Cada uno de ellos procede directamente desde el fondo de mi corazón y no de mi cabeza. Escuché mi propia guía y luego escribí lo que ésta me indicaba. Sólo paré cuando tuve la sensación de haber dicho lo que necesitaba decir y de haber aportado sugerencias específicas para poner en práctica estos principios. Tienes en tus manos el manual que más se «ciñe» al tema y que he sido capaz de producir para enseñar los principios fundamentales para la manifestación individual.&lt;br /&gt;Tengo la convicción de que si practicas estos nueve principios, encontrarás guía. No estarás solo en este viaje y verás cómo tus deseos se manifiestan como tu destino en tu vida cotidiana.&lt;br /&gt;Finalmente, sabrás que tu tarea consiste en decir «1Sí!», en lugar de preguntar «Cómo?». Yo sólo te envío todas las luces verdes.&lt;br /&gt;Wayne W. DYER&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc116131580"&gt;Primer principioSé &lt;/a&gt;consciente de tu ser superior&lt;br /&gt;Dentro de ti mismo existe una capacidad divina para la manifestación y para atraer todo aquello que necesitas o deseas. Esta es una afirmación tan poderosa que te sugiero vuelvas a leerla para saborearla, antes de iniciar este viaje.&lt;br /&gt;La mayor parte de las cosas que se nos enseña a creer acerca de nuestra realidad entran en conflicto con esa afirmación. No obstante, estoy tan convencido de que es cierta y valiosa que te animo a desprenderte de todas tus vacilaciones y permitir que ese pensamiento entre en tu conciencia: Tengo la capacidad divina para manifestar y atraer lo que necesito o deseo.&lt;br /&gt;Ser consciente de tu ser superior no es algo que ocurra a través del esfuerzo físico, ni puede basarse en técnicas sobrenaturales como invocar a los ángeles para que realicen esa tarea celestial en tu nombre. De lo que se trata, esencialmente, es de aprender que eres un cuerpo físico situado en un mundo material, al mismo tiempo que un ser no físico que puede acceder a un nivel superior. Ese nivel superior se encuentra dentro de ti mismo y se llega a él a través de las fases del desarrollo adulto.&lt;br /&gt;Son muchos los escritores que han explorado las fases de desarrollo de la infancia hasta la adolescencia, pero muy pocos de ellos han escrito sobre las fases de desarrollo de la edad adulta. Una vez que alcanzamos la edad adulta, cada uno de nosotros parece pasar por cuatro fases. Esas fases de nuestra vida representan una forma de pensar, aunque no están necesariamente asociadas con la edad o la experiencia. Algunos de nosotros avanzamos con rapidez a través de ellas, aprendemos a una edad temprana que somos un yo físico al mismo tiempo que un yo superior. Otros, en cambio, permanecen durante toda su vida anclados en una de las primeras fases.&lt;br /&gt;Carl Jung, en El hombre moderno en busca de un alma, ofreció algunas percepciones críticas sobre las tareas de desarrollo de la edad adulta. Estaba convencido de que la conciencia de un yo superior constituye una tarea de desarrollo de la edad adulta. En la siguiente sección ofrezco mi propia interpretación de las fases del desarrollo adulto del doctor Jung.&lt;br /&gt;Escribo sobre estas fases con un cierto grado de experiencia porque he pasado muchos años en cada una de ellas. Han sido como peldaños para ascender a mi conciencia de un yo superior. Cada fase supuso experiencias que me permitieron seguir avanzando en mi pensamiento y en mi conciencia. En último término, llegué al nivel en los que pude utilizar esos nueve principios para cocrear mi propia vida. Es decir, para manifestar mi propio destino.&lt;br /&gt;Al leerlos, examina las fases personales y únicas de tu desarrollo adulto que encuentran un paralelo en los arquetipos del doctor Jung. Tu objetivo consiste en ser consciente de tu yo superior como una dimensión de tu ser que trasciende las limitaciones del mundo físico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LAS CUATRO FASES DEL DESARROLLO ADULTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El atleta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palabra «atleta» no tiene aquí la intención de denigrar a los atletas o el comportamiento atlético, sino la de servir como una descripción del período de nuestras vidas adultas en el que nos identificamos fundamentalmente con nuestro cuerpo físico y en cómo funciona en nuestra vida cotidiana. Es el período en el que medimos nuestro valor y felicidad por nuestro aspecto y nuestras capacidades físicas.&lt;br /&gt;Esas capacidades son muy numerosas y singularmente personales. Pueden incluir cosas tales como la rapidez con la que podemos correr, lo lejos que arrojemos una pelota, lo alto que podamos saltar y el tamaño de nuestros músculos. Juzgamos el valor de nuestro aspecto físico por un canon de capacidad de atracción basado en la forma, el tamaño, el color y la textura de las partes del cuerpo, el cabello y la tez. En una cultura de consumo como la nuestra, el juicio se extiende incluso al aspecto de nuestros automóviles, casas y ropas.&lt;br /&gt;Se trata de preocupaciones que tenemos cuando la persona se encuentra en la fase inicial del desarrollo adulto. Es el período en el que la vida parece imposible sin un espejo y una corriente continua de aprobación que nos haga sentirnos seguros. La fase del atleta es el período de nuestro desarrollo adulto en el que nos identificamos más completamente con nuestro rendimiento, atracción y logros.&lt;br /&gt;Muchas personas dejan atrás la fase del atleta y llegan a hacerse consideraciones más significativas. Algunos de nosotros entramos y salirnos de esta fase, dependiendo de nuestras circunstancias personales. Unos pocos permanecen en la fase del atleta durante toda tu vida.&lt;br /&gt;Que tú avances más allá de la fase del atleta es algo que viene determinado por cómo te obsesiones por tu propio cuerpo como fuente primordial de autoidentificación. Evidentemente, es saludable cuidar del cuerpo, tratándolo amablemente, ejercitándolo y nutriéndolo de la mejor forma que te permitan tus circunstancias. Enorgullecerte de tu aspecto físico y disfrutar de los cumplidos que se te hagan no significa, sin embargo, que estás obsesionado por tu cuerpo. No obstante, si tus actividades cotidianas giran alrededor de un criterio determinado de rendimiento y aspecto, te encuentras en la fase que he dado en llamar del «atleta».&lt;br /&gt;No es éste un período en el que puedas practicar el arte de la manifestación. Para alcanzar la capacidad de saber y utilizar tu energía interior divina, tienes que superar la idea de que eres un ser exclusivamente físico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guerrero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que hemos dejado atrás la fase del atleta, entramos generalmente en la fase del guerrero. Se trata de un período en el que el ego domina nuestras vidas y nos sentimos impulsados a conquistar el mundo para demostrar nuestra superioridad. Mi definición del ego es la idea que tenemos de nosotros mismos como importantes y separados de todos los demás. Esto puede verse como un acrónimo de exclusivamente guía oportunista, puesto que el ego representa nuestra identificación exclusiva con nuestro sí mismo físico y oportunista en nuestro mundo material.&lt;br /&gt;El objetivo del guerrero impulsado por el ego es el de someter y derrotar a los demás en una carrera por alcanzar el primer puesto. Durante esta fase nos ocupamos de alcanzar objetivos y logros en competencia con otros. Esa fase dominada por el ego está llena de ansiedad, y de una interminable comparación de nuestro éxito. Los trofeos, recompensas, títulos y la acumulación de objetos materiales es lo que nos sirve para registrar nuestros logros. El guerrero se siente intensamente preocupado por el futuro y por todo aquello o aquel que pueda interponerse en su camino o interferir con su estatus. Se ve motivado por eslóganes como: «Si no sabes adónde vas, ¿cómo sabrás que has llegado?»; «El tiempo es oro, y el oro lo es todo»; «Ganar no lo es todo, es lo único»; «La vida es lucha»; «Si yo no consigo lo que me corresponde, algún otro lo conseguirá».&lt;br /&gt;En la fase del guerrero, el estatus y la posición en la vida se convierten en obsesiones. Convencer a los demás de nuestra superioridad es el motivo de este período de la vida en el que el ego es el director. Es el período en que tratamos de hacer lo que hacen los guerreros: conquistar y reclamar para nosotros los despojos de nuestras victorias.&lt;br /&gt;La prueba para determinar si has abandonado esta fase o no consiste en examinar cuál es la fuerza impulsora en tu vida. Si la respuesta es conquistar, derrotar, adquirir, comprar y ganar a toda costa, está claro que todavía te encuentras en la fase del guerrero. Probablemente entrarás y saldrás con regularidad de esta fase como una forma de funcionar con efectividad en el mercado. Sólo tú mismo puedes determinar con qué intensidad esa actitud domina tu existencia e impulsa tu vida. Si vives fundamentalmente instalado en este nivel, no podrás llegar a manifestar, en el sentido que estoy describiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estadista&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fase de la vida dominada por el estadista es el período en que se ha logrado domeñar el ego y cambiar la conciencia. En esta fase, queremos saber qué es lo importante para la otra persona. En lugar de obsesionarnos por nuestras propias cuitas, podemos preguntar con verdadero interés cuáles son las del otro. Hemos empezado a saber que nuestro propósito fundamental es el de dar, antes que el de recibir. El estadista sigue siendo alguien que trata de lograr cosas y, con mucha frecuencia, es atlético. No obstante, el impulso interior es el de servir a los demás.&lt;br /&gt;La auténtica libertad no puede experimentarse hasta que no se aprenda a dominar el ego y dejar atrás la obsesión por uno mismo. Cuando te sientas alterado, ansioso o sin propósito, pregúntate en qué medida eso se debe a tu forma de valorar cómo estás siendo tratado y percibido. Sólo se es verdaderamente libre cuando puede uno desprenderse de sus propios pensamientos sobre sí mismo durante un prolongado período de tiempo.&lt;br /&gt;Pasar de la fase del guerrero a la del estadista fue para mí una experiencia extremadamente liberadora. Antes de efectuar el cambio tuve que considerar todas las necesidades de mi ego cuando daba conferencias. Eso significaba abrigar preocupación acerca de cómo sería recibido y analizado, si la gente querría comprar mis libros y cintas, o acerca del temor de perder la compostura y alterarme.&lt;br /&gt;Llegó entonces un momento en el que, sin necesidad de realizar ningún esfuerzo consciente, empecé a meditar antes de mis conferencias. Durante mi meditación, recitaba en silencio un mantra en el que me preguntaba cómo podía servir. Mi pronunciación mejoró significativamente una vez que me alejaba de mi ego y entraba en la fase del estadista.&lt;br /&gt;La fase estadista de la edad adulta tiene que ver con el servicio y el agradecimiento por todo aquello que uno ha logrado en la vida. En este nivel te encuentras muy cerca de tu yo superior. La fuerza fundamental en tu vida ya no es el deseo de ser el más poderoso y atractivo, o el de dominar y conquistar. Has entrado en el ámbito de la paz interior. Siempre se encuentra la bendición que se busca cuando se actúa al servicio de los demás, independientemente de lo que hagas o de cuáles sean tus intereses.&lt;br /&gt;Una de las historias más conmovedoras que he escuchado es la de la madre Teresa que, incluso superados los ochenta años, cuida de los menesterosos que encuentra en las calles de Calcuta. Una amiga mía de Phoenix tenía programado hacerle una entrevista radiofónica. Mientras conversaban, antes de iniciar la entrevista, Pat le dijo: «Madre Teresa, ¿hay algo que yo pueda hacer para ayudar a tu causa? ¿Puedo ayudarla a conseguir dinero o darle alguna publicidad?».&lt;br /&gt;La madre Teresa contestó: «No, Pat, no necesita hacer nada. Mi causa no tiene nada que ver con la publicidad, y tampoco con el dinero. Se trata de algo mucho más elevado que eso».&lt;br /&gt;Pat insistió y dijo: «¿De veras que no hay nada que pueda hacer por usted? Me siento impotente».&lt;br /&gt;La respuesta de la madre Teresa fue: «Si realmente desea hacer algo, Pat, levántese mañana a las cuatro y salga a las calles de Phoenix. Encuentre a alguien que viva en ellas y que crea que está solo, y convénzalo de que no lo está. Eso es lo que puede hacer». Eso es una verdadera persona estadista, capaz de entregar a los demás todos y cada uno de los días de su existencia.&lt;br /&gt;Al ayudar a otros a saber que no están solos, que también ellos tienen un espíritu divino dentro de sí, independientemente de las circunstancias de sus vidas, avanzamos hacia un yo superior que nos aporta una sensación de paz y propósito que no puede alcanzarse en las experiencias del atleta y del guerrero. Es aquí donde podemos recordar las palabras de la madre Teresa: «Cada día veo a Jesucristo con toda clase de doloridos disfraces».&lt;br /&gt;Todavía existe una fase superior a la del estadista. La cuarta fase es hacia donde te he estado dirigiendo cuidadosamente en este viaje de desarrollo de la conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El espíritu&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al margen de la edad que tengas y la posición que ocupes, cuando se entra en esta fase de la vida, se reconoce la verdadera esencia, el yo superior. Al conocer tu yo superior, te encuentras camino de convertirte en el cocreador de todo tu mundo, de aprender a controlar las circunstancias de tu vida y a participar con seguridad en el acto de la creación. Así, te conviertes literalmente en un manifestador.&lt;br /&gt;La fase espiritual de la vida se caracteriza por una conciencia de que este lugar llamado tierra no es tu hogar. Sabes que no eres un atleta, un guerrero o incluso un estadista, sino una energía infinita, ilimitada, inmortal, universal y eterna que reside temporalmente en un cuerpo. Sabes que nada muere, que todo es una energía que se encuentra cambiando constantemente.&lt;br /&gt;Como alma con un cuerpo, te sientes apasionadamente atraído hacia tu mundo interior. Dejas atrás los temores y empiezas a experimentar una especie de distanciamiento con respecto a este piano físico. Te conviertes en un observador de tu mundo y pasas a otras dimensiones de la conciencia. Esta energía interior infinita no está solo en ti, sino también en todas las cosas y todas las personas vivas o que hayan vivido en el pasado. Empieza a saber eso íntimamente.&lt;br /&gt;Para evolucionar más allá del plano terrenal, necesitas aprender a dejarlo a voluntad para encontrar la fuente de esa energía infinita que es la responsable de llenar tus pulmones, hacer latir tu corazón, crecer tu cabello y permitirte leer las palabras de esta página. Tú, como ser físico, no haces crecer tu cabello; es la naturaleza la que lo hace por ti. La energía que tú eres se encarga de todos los detalles. Ese espíritu que tú eres no se halla contenido en modo alguno por el dominio físico. No tiene fronteras, ni formas, ni limites en sus bordes exteriores. Tú eres consciente de la verdadera fuente de la vida, aun cuando se te haya condicionado para pensar de otro modo.&lt;br /&gt;Al alcanzar este nivel, te encuentras en el espacio en el que pienso como estar en este mundo, pero sin ser de este mundo.&lt;br /&gt;Esa energía que eres, y que puedes llamar como quieras, espíritu, alma, no puede morir nunca y nunca ha muerto en el pasado. La mayoría de la gente piensa en el mundo espiritual como algo que sucederá en el futuro, que conocerán después de la muerte. A la mayoría de nosotros se nos ha enseñado que el yo superior es algo que no se puede conocer mientras nos encontremos atrapados en un cuerpo en este planeta. No obstante, el espíritu es ahora. Está en ti en este preciso momento y la energía no es algo que terminarás por conocer, sino que es lo que tú eres aquí y ahora.&lt;br /&gt;La energía invisible que estuvo en un tiempo en Shakespeare, en Picasso, en Galileo o en cualquier forma humana, también está disponible para todos nosotros. Esa es la razón por la que la energía espiritual no muere, sino que simplemente cambia de forma.&lt;br /&gt;Aun cuando nuestro cerebro racional haya sido entrenado para creer que cuando una persona muere su espíritu desaparece, la verdad es que no se puede destruir la energía. Tu yo superior es el espíritu actualmente existente dentro de ti. La energía que fue Picasso no fue su cuerpo, como tampoco la energía que fue Shakespeare estuvo en su cuerpo. Fueron los sentimientos internos y el genio creativo lo que tomaron la forma de un cuerpo y una creación sobre el lienzo o el papel. Eso no murió nunca. No puede morir porque no tiene fronteras, ni principio ni final, ni características físicas a las que podamos llamar forma.&lt;br /&gt;Esa energía está dentro de ti. Si quieres conocerla, puedes sintonizar con ella y, cuando lo hagas, abandona las limitaciones de este plano terrenal para entrar en una dimensión sin límites que te permite crear y atraer hacia ti todo aquello que deseas o necesitas para este viaje.&lt;br /&gt;En este nivel, te desprendes de tu apego emocional a lo que consideras tu propia realidad. Ese desapego se ve seguido por la conciencia de que el observador que hay dentro de ti, que observa siempre lo que le rodea y sus propios pensamientos, es en realidad la fuente de tu mundo físico. Esto, unido a tu voluntad de entrar en ese ámbito, es el inicio del aprendizaje para atraer hacia ti aquello que deseas y necesitas mientras te encuentras en un mundo físico.&lt;br /&gt;Hasta ese momento es muy probable que no hayas podido desprenderte de tu apego por el mundo material. Quizá creas que no existe otro mundo. Si fuera así, has abandonado tu capacidad divina, lo cual es la causa de lo intensamente que te apegas al mundo sensorial. Adquirir la conciencia de que posees un yo superior que es universal y eterno, te permitirá acceder con mayor libertad a ese mundo y participar en el acto de manifestar los deseos de tu corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LO VISIBLE Y LO INVISIBLE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Considera por un momento el mundo de la forma que ves a tu alrededor, incluido tu cuerpo. ¿Cuál es la causa de todo lo que observas? Contempla quién es el que observa y toma nota de todo el «material». ¿Quién es ese invisible «Yo» dentro de todos los tubos, huesos, arterias y piel que constituyen tu forma física? Para conocerte auténticamente a ti mismo, tienes que comprender que todo aquello que observas a tu alrededor fue y es causado por algo que existe en el mundo de lo invisible. Ese algo es el mundo del espíritu.&lt;br /&gt;Al observar un roble gigantesco, pregúntate qué hizo que el árbol se convirtiera en lo que es ahora. Empezó a partir de una diminuta bellota, un joven plantón que creció hasta convertirse en un poderoso árbol. Tu mente lógica y racional te dice que dentro de aquella bellota tuvo que haber algo parecido a la «arboridad». Lo único que encuentras es una masa de materia amarronada, de polvo en reposo. Si examinas más atentamente esa masa amarronada que constituye la bellota, encontrarás jirones más pequeños de materia amarronada, hasta que en último término descubrirás moléculas característicamente «abellotadas». Luego encontrarás átomos y después electrones y partículas subatómicas, hasta que finalmente encontrarás lo más pequeño posible con ayuda de un potente microscopio. Aquí descubrirás que no existen partículas, sino ondas de energía que van y vienen misteriosamente.&lt;br /&gt;Tu conclusión será que la bellota y el árbol tienen un creador invisible e inconmensurable, llamado espíritu o alma por aquellos de nosotros que necesitan clasificar estas cosas. La fuente de todo, por tanto, es una no cosa, ya que no se encuentra en la dimensión de lo mensurable.&lt;br /&gt;Este mundo invisible que es la fuente del mundo de lo que se ve, es también la causa original de tu existencia. Obsérvate científicamente a ti mismo y descubrirás que no eres tu propia creación. Si no te has creado a ti mismo, ¿qué es lo que te ha creado?&lt;br /&gt;Podemos remontarnos a la concepción y explicar la creación como una gota de protoplasma humano que colisiona con otra, y que tiene como resultado tu apariencia en forma de una diminuta mancha que creció hasta convertirse en el cuerpo que eres ahora. Pero, si reflexionas un poco más sobre esas gotas de protoplasma humano y aumentas la potencia del microscopio, y si haces lo mismo con la mancha que fue tu primera experiencia de forma, descubrirás la misma verdad que definió a la bellota. Al principio eres energía, una energía que no tiene dimensiones, que no está en el mundo visible. Ese es nuestro yo original. Es una potencialidad, no un objeto. Una «atracción futura» si quieres, el potencial de convertirte en algo y dejar de ser una no cosa.&lt;br /&gt;De un modo u otro, todo el mundo cree que tiene un alma o un espíritu, pero que no es importante para la vida cotidiana. Puede llegar a ser realmente significativo, sin embargo, después de que muera el cuerpo. Aquí adopto una postura diferente, que constituye el núcleo de este primer principio de la manifestación. Te conducirá a tu yo superior y luego a la capacidad para vivir una vida milagrosa de cocrear con Dios tu estado ideal del ser. Además, este espíritu es permanente e incapaz de perderse o eliminarse.&lt;br /&gt;Tu destino es el de convertirte en cocreador con Dios y atesorar la santidad de todo lo que existe en este mundo de la forma que llamamos hogar, pero que en realidad sólo es un lugar de paso transitorio.&lt;br /&gt;Tu capacidad creativa se origina en la mente invisible. Se inicia en el mundo invisible de las ondas y la energía. Así sucede también con los planetas, las estrellas, las flores, los animales, las rocas, tú mismo, tus posesiones, tus creaciones..., todo, sin excepciones. Examina cualquier cosa y descubrirás que en el núcleo no hay forma, sino sólo una cualidad invisible que le hace llegar desde el mundo de lo invisible al mundo de lo observable.&lt;br /&gt;Es este mundo de lo invisible lo que quisiera que consideraras a medida que lees estas palabras. Imagina que hay dos mundos en los que coexistieras en todo momento. Mira ahora a tu alrededor, al mundo de la forma. Mira luego dentro de ti mismo para darte cuenta de que ahí comienza la dimensión invisible, la que ni siquiera estamos cerca de comprender.&lt;br /&gt;Luego, da el gran salto hacia la conciencia de que eres simultáneamente estos dos mundos. No estás separado del mundo de lo invisible más de lo que lo estás del mundo de lo visible. Eres una combinación de ambas cosas en todo momento de tu vida, aun cuando hayas terminado por creer que resides exclusivamente en el mundo de lo visible, y que lo invisible es otra cosa, diferente a ti mismo. Eres tú, todo ello. ¡Ahora mismo!&lt;br /&gt;El problema al que nos enfrentamos la mayoría de nosotros para convertirnos en manifestadores y aprender a controlar las circunstancias de nuestras vidas es que hemos perdido nuestra capacidad para oscilar entre el mundo de la forma y el mundo de lo invisible. Imagina que existe una línea que cruza la estancia donde te encuentras en este momento. Supón que todo lo que se encuentra a la derecha de esa línea representa el mundo de lo visto. A la izquierda de la línea está todo aquello que es la causa de lo que se encuentra a la derecha. El mundo invisible está en la izquierda, y el mundo visible en la derecha.&lt;br /&gt;Cuestiona ahora la creencia de que tú (el conjunto de ti mismo) no puedes entrar en el mundo situado a la izquierda de la línea imaginaria. Si cruzaras esa línea de vez en cuando, entrarías en el mundo del creador. ¿Se te ha enseñado que el creador es algo que se encuentra fuera de ti mismo? (En el segundo principio abordaré esto con más detalle.) Si es así, tu mundo interior (el mundo de lo invisible) está lleno de ideas que te prohiben participar en el proceso creativo.&lt;br /&gt;Hay dogmas que consideran que la idea de participar en el proceso creativo es una blasfemia, o una estupidez, o bien tenerse a uno mismo en una consideración demasiado alta. Pero volvamos a la frase inicial de este primer principio y leámosla de nuevo hasta que resuene en tu interior: Dentro de ti mismo existe una capacidad divina para la manifestación y para atraer todo aquello que necesitas o deseas.&lt;br /&gt;Es incluso más que estar dentro de ti. Eres tú, y tienes que superar tus condicionamientos y darte permiso para entrar en ese mundo. Cruza la línea que separa tu yo físico del yo que es igual de real, solo que invisible. Al superar los obstáculos mentales que te impiden cruzar la línea, tu yo invisible será el billete que te conducirá a la creación en tu vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TRASCENDER TU CONDICIONAMIENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te guste o no te guste, todos nosotros hemos sido condicionados para pensar y actuar de formas que se han hecho automáticas. Tenemos que imaginar cómo superar ese condicionamiento si queremos tener acceso a nuestro yo superior. Puedes estar seguro de que el ego no se tomará a bien esta clase de esfuerzo.&lt;br /&gt;Pedirle al ego que contribuya a disminuir su propia importancia, para que tú puedas tener acceso a tu yo superior equivale a tratar de sostenerse sobre los hombros. El ego es tan incapaz de apartarse, como deferencia ante el espíritu, como el ojo es capaz de verse a sí mismo o la punta de tu lengua es capaz de tocarse a sí misma.&lt;br /&gt;Así pues, tu tarea se convierte en un montón de paradojas. Si confías en que tu ego te ayude a superar sus propias influencias, no harás sino fortalecer el dominio que ejerce sobre ti. Tienes que imaginar cómo emancipar la conciencia de las limitaciones de tu mente y de tu cuerpo.&lt;br /&gt;En el estado del ego te experimentas generalmente a ti mismo como una entidad separada. Para ir más allá de este condicionamiento querrás empezar a verte como humanidad, antes que como una forma separada de un cuerpo. Dicho con palabras muy sencillas, si tienes la sensación de hallarte desconectado del resto de la humanidad y ser verdaderamente una entidad separada que necesita ponerse a prueba a sí misma y competir con los demás, no podrás manifestar el deseo de tu corazón.&lt;br /&gt;La manifestación no se refiere a conseguir cosas que no estén aquí. Se trata más bien de atraer lo que ya está aquí y forma parte de ti mismo en un nivel espiritual. Si permaneces separado, aquello que deseas que se manifieste será continuamente inalcanzable para ti. Si desplazas esa conciencia a tu alrededor y puedes verte a ti mismo como parte de lo que deseas, habrás trascendido el condicionamiento de tu ego, y de todos los demás egos que hayan contribuido a este proceso en tu vida.&lt;br /&gt;Con la toma de conciencia de Dios dentro de ti mismo, no sólo disuelves la identificación de tu ego como separado de Dios, sino que dejas atrás tus viejas formas de verte a ti mismo. Al despertar a tu yo superior, superarás con la práctica tu condicionamiento como ser separado.&lt;br /&gt;A continuación se indican algunos de los pensamientos condicionados que hacen que el ego domine tu vida y te impiden materializar lo que tú deseas y lo que te desea a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. No tengo control sobre mi vida. Esa fuerza se halla situada fuera de mí. Esta clase de respuesta condicionada a las circunstancias de tu vida sitúa la responsabilidad al margen de ti y se convierte en una excusa útil cuando tu vida no sigue el camino que a ti te gustaría que siguiera.&lt;br /&gt;Puedes cambiar esta percepción en cualquier momento y empezar a confiar en que la fuerza vital del universo es exactamente lo que tú eres. Piensa cada día en esta idea percibiendo cómo fluye la fuerza vital a través de ti. Aleja tu atención de los pensamientos dominados por el ego acerca de las circunstancias de tu vida, y céntralos en el momento presente, observando conscientemente cómo respiras, los sonidos, las texturas, los olores y escenas que experimenta la fuerza vital a través de ti. Practica el alejamiento de los pensamientos acerca de tu vida en un momento dado, y procura experimentar la fuerza de la vida fluyendo a través de tus sentidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.    La gente no puede manifestar, todo depende de cómo caiga el dado cósmico. Es una idea muy popular, sobre todo entre aquellos que se encuentran en circunstancias que no les son propicias. Echar la culpa de lo que sucede a alguna fuerza externa e invisible que controla el universo es un hábito de condicionamiento que conduce a la descapacitación y, en último término, a la derrota. Tendrás que desprenderte de esta alucinación de que no tienes capacidad para atraer lo que deseas. Ten en cuenta que no estás practicando la magia cuando aprendes a manifestarte, sino que simplemente manifiestas un nuevo aspecto de ti mismo que ha permanecido oculto.&lt;br /&gt;El universo no es algo que esté fuera de ti. Tú eres el universo. Tú eres esa fuerza que se manifiesta en todas las cosas, incluso en aquellas que no han logrado aparecer en tu vida hasta ahora. Recuerda, será lo que tú quieras que sea. Si crees que no puedes hacer algo, eso es precisamente lo que sucederá. «No puedo» conduce a la siguiente respuesta condicionada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.    Lo he intentado antes y nunca ha funcionado. En este caso, la respuesta condicionada estriba en creer que, si intentas algo y fracasas, cualquier nuevo intento resultará en un fracaso. Aquí, la palabra clave es «intentar». Intentar algo significa esforzarse, trabajar por conseguir algo, dedicarle una gran cantidad de esfuerzo, establecer objetivos y así sucesivamente.&lt;br /&gt;Deja el libro por un momento e intenta tomar un lápiz de la mesa. Simplemente, intenta tomarlo. Descubrirás que no existe eso de «intentarlo». O lo tomas o no lo tomas. Punto. Lo que tú llamas intentar tomarlo, es, simplemente, no tomar el lápiz.&lt;br /&gt;Despréndete de tu obsesión por el pasado y los intentos y, en lugar de eso, permanece relajado y tranquilo, centrado en el momento presente, observando tu fuerza vital libre de juicios y explicaciones. Verás como las cosas buenas empiezan a multiplicarse en tu vida a medida que comprendas que tienes capacidad para influir en lo que te pase y que hay todo un universo lleno de abundancia esperándote una vez que abandones ese razonamiento que dice que tu pasado tiene que ser tu presente.&lt;br /&gt;La razón por la que no has logrado manifestar lo que deseas es porque te encuentras apegado a una idea errónea. Tu pasado es una ilusión. Es el camino que has dejado atrás, y no puedes volver a él, al margen de lo que creas. Ahora estás en el presente, y el camino que tienes ante ti está lleno de cosas nuevas que no has hecho aún. Ahora puedes cambiar esa actitud a partir de tu mundo interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Sólo pueden manifestarse los seres altamente evolucionados. Así es como habla el ego, diciéndote que estás separado y eres distinto de tus maestros espirituales y de otros que viven en los niveles más altos. Aun cuando cada práctica espiritual te anime a ver aquello de divino que hay en ti, a saber que posees la misma mente que tu maestro, y a descubrir el reino de los cielos dentro de ti mismo, tu ego no puede aceptarlo. Se halla entregado a la separación y te convence de que eres menos que esos otros seres altamente evolucionados de los que has oído hablar.&lt;br /&gt;Rechaza esos pensamientos e imagina cómo esa fuerza invisible que es la esencia divina que hay en ti te une a los demás seres. Nunca pongas a otros por encima o por debajo de ti, considéralos como a iguales. Es necesario asimilar esta idea plenamente antes de poder experimentar una verdadera transformación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos son algunos de los pensamientos que dan vueltas en tu cabeza cada vez que contemplas la idea de tener lo que deseas.&lt;br /&gt;El primer principio espiritual te ayudará a superar tus condicionamientos. Para ello deberás adoptar una nueva actitud con respecto a ti mismo y aplicarla en la vida cotidiana. Más que invitarte a leer sorbre tu yo superior, te animo a que lo conozcas, a que lo busques en ti mismo y nunca vuelvas a dudar de él.&lt;br /&gt;Tener una filosofía es inútil si se trata simplemente de una lista memorizada de rituales y enseñanzas de los expertos. Para que una filosofía funcione tiene que convertirse en una pauta de energía que utilices en tu vida cotidiana. Tienes que poseer una verdad eterna, al mismo tiempo que una calidad utilitaria que te la haga sentir. Sé que es cierto porque yo mismo la he aplicado y funciona.&lt;br /&gt;También tú tienes un yo superior, y puedes llegar a conocerlo tanto en su dimensión visible como en la que no lo es. Una vez que te hayas convencido de esto, perderá tu poder la convicción de que el ego es la fuerza motivadora y dominante en tu vida.&lt;br /&gt;Te animo a seguir las siguientes sugerencias para desarrollar este primer principio como una parte permanente de tu conciencia total. Este plan de acción funcionó para mí. Si me encuentro con una duda, regreso a este plan de cuatro puntos, que siempre me permite volver a reconciliarme con mi yo superior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CÓMO CONOCER TÚ YO SUPERIOR SIN NINGUNA DUDA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. He aquí una gran definición de iluminación: estar inmerso y hallarse rodeado de paz.&lt;br /&gt;Tu yo superior sólo desea que te sientas en paz. No juzga, compara o exige que derrotes a nadie, o que seas mejor que nadie. Sólo desea que te sientas en paz. Cada vez que estés a punto de actuar, hazte la siguiente pregunta: «¿Me va a traer paz lo que estoy a punto de decir o hacer?». Si la respuesta es afirmativa, adelante, déjate guiar por la sabiduría de tu yo superior. Si la respuesta es negativa, recuerda que es tu ego el que está actuando.&lt;br /&gt;El ego promueve la confusión porque desea establecer su carácter individual, su separación de todo lo demás, incluido Dios. Te empujará en la dirección del juicio y la comparación, te hará insistir en tener razón y ser mejor. Puedes conocer tu yo superior escuchando la voz que sólo desea que te sientas en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.         Vé más allá de la restricción del plano físico. El propósito del yo superior consiste en ayudarte en este esfuerzo. Lo hace creando un santuario interno que es tuyo y sólo tuyo. Acude a este retiro interior silencioso con tanta frecuencia como puedas, y libérate de las cosas que te atan al mundo exterior del ego.&lt;br /&gt;Al retirarte a este santuario, brotará dentro de ti una luz que aprenderás a conocer y respetar. Esa luz es tu conexión con la energía de la manifestación. Es como tomar un baño de luz pura; sentirás esta energía al tiempo que te retiras silenciosamente a tu interior. Esta luz no forma parte del plano terrenal. Te ayudará a ir más allá del mundo físico. Recuerda que no puedes ir más allá del plano terrenal si te encuentras todavía en él. Tu yo real e invisible puedes atraer la energía del sol, el viento y de todo aquello que sea celestial.&lt;br /&gt;3.         Niégate a defenderte ante cualquiera o ante nada en el plano terrenal. Tienes que aprender a permanecer dentro de tu pauta de energía superior, al margen de lo que suceda ante ti en el mundo material. Eso significa que te conviertes en una especie de sabio desconocido que se niega a interactuar con nada de lo que exista en este plano físico.&lt;br /&gt;Ese es el desafío del yo superior. Está más allá del sistema de realidad que identificas como materia y como forma. Utiliza tu luz interior para tu alineamiento y permite que quienes estén en desacuerdo con esa perspectiva tengan sus propios puntos de vista. Está en paz. No explicas ni haces gala de tu energía. Tú lo sabes, y eso es más que suficiente para ti.&lt;br /&gt;4.         Finalmente, ríndete y confía en la sabiduría que te creó. Estás desarrollando una fe que trasciende las convicciones y las enseñanzas de los demás. Esa confianza es tu rincón de libertad, y siempre será tuyo. De hecho, es tan importante que configura el segundo principio espiritual de la manifestación, sobre lo que leerás en cuanto pases a la siguiente sección.&lt;br /&gt;Tu yo superior no es simplemente una idea altiva y espiritualista. Es una forma de ser. Es el primer principio que tienes que entender y asumir para atraer hacia ti lo que deseas y necesitas para este paréntesis de eternidad que conoces como vida.&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc116131581"&gt;Segundo principio&lt;/a&gt;Confiar en ti mismo es confiar enla sabiduría que te creó&lt;br /&gt;Aprender a confiar puede ser difícil al principio. Será un ejercicio inútil si te basas en tu mente para crear confianza. Ello se debe a que la mente funciona sobre problemas materiales mediante la interpretación de datos sensoriales. Al volverse hacia las cuestiones espirituales, la mente intenta encontrar respuestas intelectuales mediante la utilización de pruebas, razonamiento lógico y teórico. Exige garantías y pruebas para establecer resultados tangibles.&lt;br /&gt;En contraste, el método del corazón, centrado en la comprensión espiritual, supone un reconocimiento intuitivo del valor del amor. Mientras que la mente trata de conocer el espíritu estableciendo condiciones lógicas que deben satisfacerse para que se produzca una liberación de amor, el corazón emplea como método el amor intuitivo. No es la conclusión de ningún razonamiento. Es la forma de actuar propia de la espontaneidad, no el resultado de un regateo con el intelecto. El corazón confía en la sabiduría interior que siente y conoce espontáneamente, mientras que la mente exige pruebas científicas para poder confiar.&lt;br /&gt;En occidente, a la mayoría de nosotros se nos ha enseñado que el centro de nuestra sabiduría se encuentra en la cabeza. Si se le pregunta a la gente dónde cree que está su capacidad para procesar el pensamiento y la experiencia, generalmente responderá que en el cerebro. Si se plantea la misma pregunta a personas conscientes espiritualmente, te indicarán que en el corazón.&lt;br /&gt;34                                                                                                                                                                                           35&lt;br /&gt;Cuando la mente busca corroboración mediante pruebas específicas como ayuda para la comprensión espiritual, está invadiendo un ámbito mucho más apropiado para el corazón. Por esta razón, es necesario confiar en lo que el corazón sabe. Sin una confianza total es imposible conocer los milagros del yo superior y convertirse en un manifestador.&lt;br /&gt;La vida espiritual no depende de la acumulación de información intelectual. La espiritualidad necesita del suelo fértil de los sentimientos que aporta la dimensión de lo invisible. Es imperativo confiar en el espacio de tu corazón para el crecimiento de una vida espiritual sana.&lt;br /&gt;Eso significa cultivar una armonía entre mente y corazón y, para la mayoría de nosotros, eso supone a su vez terminar con la dominación del intelecto. La mente tiene que rendir su papel como juez permanente y permitir que el corazón contribuya con su sabiduría. Es este proceso de rendimiento el que permite que la confianza empiece a florecer, para sustituir a la duda.&lt;br /&gt;La desconfianza se inicia pronto en la mayoría de los seres humanos. Es útil para darnos cuenta de por qué no se le ha permitido al espacio del corazón ser el centro de nuestro ser. A continuación se indican dos teorías que describen nuestro lugar en la naturaleza. Creo que estarás de acuerdo en que la primera teoría ilustra por qué se halla tan profundamente enraizada la desconfianza en nosotros mismos y nuestras capacidades divinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos TEORÍAS DE LA NATURALEZA QUE AFECTAN A NUESTRA CAPACIDAD PARA CONFIAR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primera teoría: la naturaleza como un mecanismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la visión mecanicista de la naturaleza, todo es un artefacto hecho por un jefe que tiene muchos nombres diferentes. En la visión occidental, a ese jefe se le llama Dios.&lt;br /&gt;Este Dios es representado a menudo como un ser masculino de barba blanca, que habita en el cielo y crea el mundo natural. En esta teoría, el mundo es un constructo y Dios el constructor. El Dios bíblico es paternal, autoritario, benéfico y, en muchos aspectos, tiránico.&lt;br /&gt;Sigue la pista de todas las cosas y conoce con exactitud lo que hace todo el mundo, y cuándo se transgreden sus leyes.&lt;br /&gt;Uno de los aspectos operativos de esta teoría de la naturaleza es la idea del castigo por los propios pecados. Este Dios/padre nos pide cuentas por las transgresiones, juzgadas por varios intérpretes de sus leyes que han afirmado, a través de la historia, tener acceso a lo divino. Esencialmente, el universo es una monarquía en la que Dios es el rey y nosotros los súbditos. Se considera que todos los súbditos nacen con la mancha del pecado como parte de su naturaleza y, en consecuencia, no son dignos de confianza.&lt;br /&gt;Esta teoría de la naturaleza hace que mucha gente se sienta enajenada, fomentando así la opinión de que estamos separados del jefe. Cuanto más separados nos sentimos de este Dios, tanto más percibimos la necesidad de crear alguna forma de sentirnos valiosos. Así pues, creamos la idea de nuestra importancia basándonos en elementos externos a los que llamamos «ego».&lt;br /&gt;En último término, la dependencia del ego conduce a una mayor separación en la medida en que la vida se convierte en una contienda y una competencia con otros que nosotros mismos hemos designado. Pero la sensación de enajenación se ve parcialmente apaciguada por la actitud, dirigida por el ego, de «nosotros contra ellos». Se categoriza y se evalúa a la gente sobre la base de lo «egonómico», que incluye aspecto, tradición, lenguaje y características físicas.&lt;br /&gt;Estoy convencido de que lo más preocupante de esta teoría de la naturaleza es el impacto que tiene sobre nuestra capacidad para movernos desde la seguridad que da confiar en uno mismo. Una vez que alguien se ha convencido de no ser digno, de ser básicamente un pecador, está perdido. Si no se es digno, ¿cómo puede uno pensar que lo es? No puede.&lt;br /&gt;Todo se halla sujeto a duda cuando Dios es un jefe vengativo. Eso conduce a la confusión de dudar de todo, porque nuestras opiniones, sentimientos y convicciones no son dignas. En este marco, no se puede mantener siquiera la confianza en Dios, debido a la desconfianza hacia nosotros mismos. Y no confiar en ese Dios puede suponer el transgredir una de sus leyes. Es una situación sin salida.&lt;br /&gt;Esta teoría de la indignidad de la naturaleza, por popular que sea, es absolutamente incompatible con el segundo principio de la manifestación. No se puede sintonizar con el poder y la energía del universo para crear y atraer una vida abundante si esa energía y ese poder radican fuera de uno mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segunda teoría: la naturaleza como espontánea e imparcial&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según esta teoría de la espontaneidad, Dios es inteligencia universal que fluye a través de todas las cosas, que inspira el despliegue del proceso natural. Se pone el énfasis en la necesidad de que reconozcamos la esencia divina que hay en todas las cosas, en lugar de esforzarnos por gestionar y controlar el mundo natural. La fuerza vital es imparcial y la responsable de toda creación.&lt;br /&gt;En esta teoría, la naturaleza es un despliegue no forzado de las formas de la vida, y no hay «jefe» alguno. En lugar de aprender a gestionar y controlar el mundo natural, el impulso consiste en confiar en él. En esta teoría, Dios ama todas las cosas.&lt;br /&gt;Los seres humanos son un aspecto de este Dios y son, por lo tanto, portadores de divinidad. En general, esta teoría considera a los seres humanos como el nivel superior de la vida. Confiar en este ser más evolucionado, supone confiar en la paradoja de lo que conocemos como comportamiento bueno y malo, egoísta y desprendido, avaricioso y generoso, de la misma manera que respetamos otras formas vitales confiando en sus procesos.&lt;br /&gt;Si confiamos en nuestra naturaleza, no hay necesidad de inventar un ego que esté separado de lo divino. Sabremos instintivamente cómo vivir en armonía con la naturaleza. Cuando aprendamos a considerar a Dios como un poder invisible y amoroso que forma parte de todas las cosas y nos permite tomar nuestras propias decisiones, Dios se convertirá en una parte de nosotros mismos.&lt;br /&gt;Estoy convencido de que nuestra naturaleza es mucho más fiable que nuestros pensamientos. Este segundo principio está orientado a fomentar el conocimiento de nosotros mismos, de modo que el proceso natural de lo que deseamos también nos desee a nosotros. Consideremos cómo nuestro sistema biológico atrae lo que necesita para que crezca el cabello, para digerir el alimento, para que las uñas sean duras o los pechos blandos, sin necesidad de que nuestros pensamientos dirijan el proceso. El pensar nos puede llevar a menudo pormal camino, mientras que nuestra naturaleza se despliega en forma de cuerpos y mentes que funcionan extraordinariamente bien. Cuando se confía en este proceso natural, se empieza a confiar en la naturaleza de todas las cosas. El Dios que hay en todo informa las propias y confiadas respuestas ante la vida.&lt;br /&gt;El propio orden de la naturaleza es a veces tortuoso y otras veces recto, como se ve en las formas de las nubes o de las montañas. No siguen ninguna pauta que podamos percibir y, sin embargo, son perfectas. Cuando insistimos en controlar la naturaleza, estamos interfiriendo en ella.&lt;br /&gt;La necesidad de corregir la naturaleza muestra desconfianza. Pero cuando nos relajamos y asumimos las infinitas variaciones del universo, estamos permitiendo que la divinidad de la naturaleza fluya y se despliegue a través de nuestra vida. Hemos sintonizado entonces con lo divino.&lt;br /&gt;Piensa en ti mismo como una conciencia representada por Dios, del mismo modo que una ola forma parte del océano que está representado por el propio océano. Esta teoría de la naturaleza promoverá la clase de confianza que necesitas para atraer todo lo que te pertenece en el universo. Esa energía divina e invisible es el océano del que forma parte tu ola. Puedes llamarlo Dios, océano o cualquier otra cosa.&lt;br /&gt;Se trata aquí de una toma de conciencia profundamente exquisita porque en tu interior sabrás que formas parte de todas las cosas. Y eso conduce a manifestaciones milagrosas en el sentido de que te encuentras realmente conectado con todo lo que deseas que se manifieste, y finalmente sabes que esta es tu verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESTAR EN TODAS LAS COSAS AL MISMO TIEMPO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La auténtica confianza sólo se alcanza a través de la sabiduría del corazón. Al penetrar en este espacio seguro, acudirá a ti todo aquello que te pertenezca porque has creado la capacidad interna para recibirlo. La ironía es que aquello que deseas recibir forma en realidad parte de ti mismo. Este puede ser un concepto difícil de asimilar, debido al apego del ego a ser separado y especial.&lt;br /&gt;No hay en tu mente racional nada capaz de convencerte de que el agua se compone de dos partes de hidrógeno y una de oxígeno. Aparentemente no es más que un líquido que fluye y no tiene nada que ver con gases. Pero cuando analizamos el agua, se ponen de manifiesto sus elementos constituyentes. Y lo mismo sucede con la idea de estar en todas las cosas al mismo tiempo.&lt;br /&gt;En nuestra experiencia cotidiana no hay nada que nos dé muchas razones para creer que nuestra mente tiene, como uno de sus elementos constituyentes, algo invisible que está en todas las cosas vivas. Sin embargo, cuando examinamos nuestra fuerza vital y utilizamos la mecánica cuántica, descubrimos que esa energía no es, de hecho, una partícula, sino una onda que es la misma en toda forma de vida.&lt;br /&gt;Confiarás en la energía universal cuando aceptes este hecho «irracional»: no sólo eres digno de confianza, sino que formas parte de la misma fuerza vital que existe en todas partes. Si crees esto realmente, te darás cuenta de que todo lo que falta en tu vida forma parte de la misma energía que hay en ti. La manifestación se convierte entonces en el arte de atraer aquello que ya forma parte de uno mismo.&lt;br /&gt;En cierto sentido, es como pensar que las cosas que deseas están sobre una cuerda infinitamente larga, a pesar de lo cual están unidas a ti de alguna forma invisible. Sólo es una cuestión de confianza el atraer esa cuerda hacia ti, y todo aquello que debe llegar a tu vida estará ahí una vez que hayas desarrollado la capacidad para recibirlo. Pero no podrás recibirlo, ni acercarte remotamente si no estás plenamente convencido de que eres una extensión de Dios.&lt;br /&gt;Me agrada pensar en Dios como el océano y en mí mismo como un vaso. Si introduzco el vaso en el océano, me siento como un vaso lleno de Dios. No importa cómo lo analice, el caso es que seguirá conteniendo a Dios. Ahora bien, el vaso de Dios no es tan grande como el océano, ni tan omnisciente ni omnipotente, pero sigue siendo Dios. Esta metáfora me permite confiar tanto en mí mismo como en la sabiduría que me ha creado, y me permite ver también nuestra unicidad.&lt;br /&gt;Deliberadamente, he preferido no utilizar muchas citas en este libro. Pero quiero resaltar que todo maestro espiritual y todos los santos, maestros, gurús o sacerdotes que ha habido en la historia, han expuesto un consejo similar. Esta filosofía perenne conecta a toda lahumanidad, desde los tiempos tribales y antiguos, hasta los civilizados y actuales. Es el mensaje de que Dios está dentro y fuera de todas las cosas vivas. Y también de que hay un mundo del que formamos parte y que no se haya sujeto a las leyes del tiempo y el espacio. Más aún, todos formamos parte de ese mundo espiritual invisible.&lt;br /&gt;Puesto que está en todas partes no sólo está dentro de ti sino que eres tú. Esto significa que es en nosotros mismos donde tenemos que buscar a Dios. La afirmación «Tú y el Padre sois uno» es mucho más que una advertencia eclesiástica. Es una afirmación de tu propia realidad.&lt;br /&gt;Con la práctica, puedes aprender a conocer esta realidad. Puedes aprender a ver el aura alrededor de todas las cosas vivas, a ayudar a los demás protegiendo tu energía y dándoles fortaleza y sustento. En realidad, no se trata tanto de una habilidad que pueda aprenderse como de confiar en la energía que forma parte de uno mismo.&lt;br /&gt;Es posible que la forma más efectiva de confiar en tu realidad propia sea a través del poder de la oración. La oración y la confianza nos ofrecen métodos aparentemente mágicos para manifestar el deseo divino. Pero primero quizá tengas que cambiar viejas percepciones relativas a la oración, y buscar en tu interior una visión completamente nueva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ORACIÓN Y CONFIANZA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo que se refiere a la oración parece que vemos a menudo a Dios como una especie de gigantesca máquina expendedora situada en el cielo, capaz de concedernos todos nuestros deseos una vez que hayamos introducido en la ranura las monedas adecuadas en forma de oraciones. Insertamos oraciones, apretamos el botón y confiamos en que Dios nos dispensará los bienes que solicitamos. La máquina expendedora se convierte así en objeto de nuestra veneración. Le decimos a la máquina lo buena que es y lo mucho que la adoramos, y esperamos que sea buena con nosotros a cambio.&lt;br /&gt;La premisa básica de esta actitud es que Dios está fuera de nosotros y, por lo tanto, lo que necesitamos y deseamos también está fuera de nosotros. Esta forma de oración es como practicar la ausencia, antes que la presencia de Dios. Si creemos estar separados de Dios, el enfoque de la máquina expendedora por lo que se refiere a la oración no hace sino reforzar y profundizar esta convicción.&lt;br /&gt;Prefiero promover la idea de la oración como una comunión con Dios. Rezar a nivel espiritual se convierte entonces en un acto que me permite tener la certeza de que Dios está tan cerca de nosotros como nuestro propio aliento. Lo que buscamos en la oración es la experiencia de coexistir con Dios. La oración es nuestra forma de comunicar que estamos preparados para que se manifiesten los deseos de esta energía sagrada a través de nuestra forma humana. No hay separación, ni ausencia de Dios en nosotros, sino simplemente la presencia de esta fuerza en nuestro interior.&lt;br /&gt;En consecuencia, la verdadera experiencia de Dios no cambia ni altera a Dios, sino que nos cambia a nosotros. Cura nuestro sentido de la separación. Si no nos vemos cambiados por la oración, es porque nos hemos negado la oportunidad de conocer la sabiduría que nos ha creado.&lt;br /&gt;La búsqueda de la felicidad fuera de nosotros mismos vuelve a encender la idea de que no somos completos y relega la oración al estatus de ruego ante un jefe/Dios. Pedimos entonces favores, en lugar de buscar una manifestación de nuestro yo invisible e inspirado.&lt;br /&gt;La oración, al nivel al que yo me refiero, no es pedir algo, del mismo modo que tratar de convertirse en un manifestador no es pedir que algo aparezca en tu vida. Lo que califico como oración auténtica es invitar al deseo divino a expresarse a través de uno mismo. Que exprese el más elevado propósito, por mi bien o por el de toda la humanidad. En este nivel, la oración expresa mi experiencia de la unicidad con la energía divina.&lt;br /&gt;Quizá esta pueda parecerte una idea radical o incluso blasfema, pero constituye la fuente de todas las tradiciones espirituales. He aquí unos pocos ejemplos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cristianismo: el reino de los cielos está dentro de ti. Islamismo: quienes se conocen a sí mismos conocen a tu Dios. Budismo: mira dentro de ti mismo, tú eres el Buda.&lt;br /&gt;Vedanta (parte del hinduismo): Atman (la conciencia individual) y Brahman (la conciencia universal) son uno.&lt;br /&gt;Yoga (parte del hinduismo): Dios habita dentro de ti como tú mismo.&lt;br /&gt;Confucianismo: el cielo, la tierra y el humano son un solo cuerpo.&lt;br /&gt;Upanishads (parte del hinduismo): al entenderse a uno mismo, se conoce todo este universo.&lt;br /&gt;Superar los condicionamientos en este ámbito es crucial. Al principio, quizá puedas aceptar esta idea a un nivel intelectual, pero es posible que no puedas convertirla en una experiencia auténtica. Así pues, te sugiero que conviertas la oración en una experiencia, utilizándola para sustituir los continuos pensamientos que te asalten durante el día. Utiliza tu confianza para comulgar con Dios en lugar de pasar el tiempo en un estado de cháchara constante.&lt;br /&gt;Sustituye los pensamientos sobre tus experiencias por la experiencia de la oración. Por ejemplo, rezar en este sentido puede ser simplemente una frase como: «Ahora me guía lo sagrado», o «El amor sagrado fluye ahora a través de mí», y recítalo en silencio, en lugar de pensar. Este tipo de oración te ayudará a cultivar tu lado espiritual y a evitar la cháchara del ego, de modo que pueda crecer lo que tú deseas y lo que te desea a ti. Mi práctica personal de la oración consiste en participar en una comunión con Dios, en la que veo a Dios dentro de mí mismo y le pido fortaleza y sabiduría para superar cualquier problema que pueda tener. Sé que no estoy separado de esta fuerza vital que llamamos Dios. Sé que esta fuerza me conecta con todo lo que existe en el universo, y que al dirigir mi atención hacia aquello que deseo atraer, no estoy haciendo en realidad más que manifestar un nuevo aspecto de mí mismo.&lt;br /&gt;Luego dejo que se produzcan los resultados, que el universo se ocupe de los detalles. Me retiro en paz y me recuerdo a mí mismo que tener el cielo en la tierra es una elección que tengo que hacer, no un lugar que tenga que encontrar. Soy yo quien decido si quiero que la fuerza de Dios fluya a través de mí sin restricciones, participando así de este modo en la creación de mi propia vida. La confianza, pues, es la base de mi oración y con ella llega la paz, que es la esencia de la manifestación.&lt;br /&gt;PAZ: EL RESULTADO DE LA CONFIANZA&lt;br /&gt;Tu yo superior desea que experimentes paz, que es una definición de la iluminación. Quizá recuerdes que anteriormente definí la iluminación como estar inmerso y rodeado de paz. Cuanto más confíes en la sabiduría que lo crea todo, tanto más confiarás en ti mismo. El resultado de confiar es que tienes a tu alcance una enorme sensación de paz.&lt;br /&gt;Cuando el ego insista en ganar, comparar o juzgar, podrás suavizar y calmar sus temores con la sensación de paz surgida a partir de la confianza. Cuando seas capaz de confiar, sabrás que Dios y tú sois uno, del mismo modo que el vaso de agua del océano es el océano mismo. Eres la fuerza de Dios, del mismo modo que una ola es lo que el océano hace.&lt;br /&gt;A medida que crezca esta conciencia, descubrirás que eres una persona más pacífica y, en consecuencia, la iluminación se convertirá en una parte de tu estilo de vida. Ser independiente de la opinión de los demás y desprenderse de la necesidad de tener razón son dos poderosos indicadores de que tu vida se desplaza hacia la seguridad que da confiar en Dios y en uno mismo. Y, sin embargo, hay en nuestras vidas muchas personas que perturban nuestro estado de paz. La cuestión entonces estriba en aprender cómo manejar a aquellos que perturban consciente o inconscientemente nuestra experiencia de la confianza y la paz.&lt;br /&gt;En cierta ocasión escribí un ensayo en un tono un tanto chistoso titulado «Su compañero del alma es la persona a la que más le cuesta soportar». La esencia del ensayo era que la gente que aparece en nuestra vida y con la que estamos de acuerdo y compartimos intereses similares, fáciles de aceptar, nos enseñan de hecho muy poco. Pero aquellos otros capaces de sacarnos de quicio y encolerizarnos a la menor provocación son nuestros verdaderos maestros.&lt;br /&gt;La persona que realmente puede perturbar tu estado de paz es aquella que te recuerda que no te encuentras verdaderamente en el estado de paz o iluminación que brota de la confianza. En ese momento, esta persona se convierte en tu mejor maestro, y es a ella a quien debieras dar las gracias, y a Dios, por haberla enviado a tu vida. Cuando llegue el día en que puedas trascender la cólera, la rabia y laalteración que esa persona parece provocar, y decirle: «Gracias por ser mi maestro», habrás reconocido a un compañero del alma.&lt;br /&gt;Todo aquel que aparezca en tu vida y pueda sacarte de quicio y hacerte sentir frenético es un maestro disfrazado de ser manipulador, desconsiderado, frustrante y no comprensivo. La paz iluminadora significa que no sólo estás en paz con aquellos que comparten tus intereses y que están de acuerdo contigo, o con los extraños que van y vienen, sino también con aquellos maestros que te recuerdan que todavía te queda mucho que hacer para estar en paz contigo mismo.&lt;br /&gt;Da gracias por todos esos grandes maestros espirituales que han aparecido en tu vida en forma de hijos, cónyuges actuales o pasados, vecinos irritantes, compañeros de trabajo, extraños detestables y otras personas similares, pues ellos te ayudan a permanecer en estado de paz e iluminación. Te permiten saber día a día cuánto trabajo te queda realmente por hacer, y en qué aspectos no has logrado aún dominarte a ti mismo.&lt;br /&gt;La paz se consigue cuando el yo superior domina en tu vida. La paz interior que se deriva de la confianza hará que tu alma goce de una excelente salud. Ten en cuenta que sólo existe un alma real, y que la personalidad no es más que un vehículo para el todo. No se puede dividir lo infinito. No hay división posible. Debes confiar.&lt;br /&gt;Dividir significa que uno se aleja de la identificación con la fuerza de Dios, y se refugia en el ego. Y eso trae consigo la ausencia de paz y de confianza en la sabiduría que lo ha creado todo.&lt;br /&gt;Puedes hacer muchas cosas, de una manera regular, para convertir en una realidad en tu vida este segundo principio de confiar en la unicidad. He aquí unas pocas sugerencias para alimentar la confianza en ti mismo yen la unicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CÓMO CONFIAR EN UNO MISMO Y EN LA SABIDURÍA QUE LO CREÓ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Empieza por admitir tu confusión o tus fracasos. Al hacerlo así, evitarás el error de dejarte guiar por una falsa seguridad en ti mismo. Recuerda que la verdadera confianza supone desprenderse de todo condicionamiento que enseñe que la confianza en uno mismo se basa en ser especial o diferente.&lt;br /&gt;Al ser honesto contigo mismo en todo aspecto de tu vida, dejas de identificarte con lo separado. Estás preparado entonces para comprender que la confianza en ti mismo y la confianza en la verdad última son una sola y misma cosa. Procura recordar que eres hijo de Dios, y que la fuerza que hay en él está en ti. Deja que afirmaciones como «Yo soy él» y «El soy yo» broten de tu interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·  Ten en cuenta que no puedes alcanzar un terreno más elevado si te aferras a un nivel más bajo. No puedes abandonar el mundo físico si estás tan apegado a él que te niegas a abandonarlo. El concepto de confianza supone rendirse y confiar en la fuerza de Dios.&lt;br /&gt;Imagínate a ti mismo cayendo desde un precipicio mientras te aferras a una enorme roca, convencido de que esta te protegerá. Desprenderse de la roca es una metáfora de la rendición y la confianza. Continuarás viviendo y respirando en el plano físico terrenal, pero te darás cuenta de que no eres sólo un cuerpo y una mente, y de que la roca no es tu salvación. Tus necesidades y exigencias dejan de existir, y te conviertes en parte de la conciencia única.&lt;br /&gt;Naturalmente, sigues literalmente en el cuerpo, pero ahora también te has unido a la conciencia única. Esta confianza te permite participar en el acto de la creación, y experimentar el mundo que te rodea de modo muy diferente. Ahora podrás transferir a tus circunstancias personales la libertad y el respeto que recibes de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·  Rebélate contra la filosofía que predica la idea de Dios como jefe, como figura autoritaria y tirano benevolente. El rechazo de este modelo no significa que seas ateo, sino que más bien crees en el verdadero significado de la divinidad.&lt;br /&gt;Nadie te exige que te sientas inferior, que te veas a ti mismo como un pecador, que te postres de rodillas ante ídolos y dogmas para creer en Dios. Considera las palabras de san Pablo en el Nuevo Testamento cuando dice: «Dejad que esta mente esté en vosotros, como estuvo también en Cristo Jesús, a quien estando en la forma de Dios no le pareció irrespetuoso ser igual a Dios». Esta es la clase de confianza que debes adoptar para conocer tu lado divino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·  Que confíes no significa que no experimentes nunca los altibajos de la vida. Habrá picos y valles mientras vivas en este plano físico. No hay felicidad sin la experiencia opuesta de la infelicidad. Es en el equilibrio entre los opuestos en lo que se basa la vida en el plano físico.&lt;br /&gt;No abandones la confianza cuando tu ego crea que las cosas debieran ser diferentes a como son. No abandones en los momentos de oscuridad, porque a ella seguirá la luz. Debes buscar una lección, porque tu confianza te permitirá observar esos momentos difíciles desde fuera, sin dejar que caigas en el error de considerarlos una parte inevitable de tu vida. Desde esta perspectiva, no estás a merced de la energía de tu ego, que insiste en que todo tiene que ser perfecto y que cuando no lo es tienes razones para abandonar tu confianza en lo divino.&lt;br /&gt;Los baches, simplemente, forman parte del plano físico, pero no de ti. Tú formas parte de la sabiduría invisible que creó todo este plano físico y puedes confiar en ella de la forma más completa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·  En esta vieja idea de confianza hay una sabiduría intemporal. Cualquier persona puede percibir los problemas en su interior, pero si confía espiritualmente se dará cuenta de que en su interior también están las soluciones.&lt;br /&gt;Al confiar en ti mismo no buscas las soluciones a tus problemas fuera de ti mismo. En lugar de eso, mantienes tu confianza, y eso te permite atraer la energía necesaria para encontrar la solución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·  Toma tus problemas más serios y preséntaselos a Dios. Di algo así como: «No he podido resolver estos temas en mi vida y he utilizado todas las técnicas que conozco. Quisiera mostrar mi confianza en la fuerza divina colocándolos simplemente en tus manos. Al hacerlo así, sé que la fuerza divina que eres tú, Dios,también soy yo, y confío en que esta acción me conducirá a la solución de estos problemas».&lt;br /&gt;Te puedo asegurar que este método te pondrá en contacto directo con un poder muy superior al que puedas encontrar en una botella, una cuenta bancaria, un cónyuge, una enfermedad o cualquier otra cosa del plano terrenal a la que puedas recurrir. Yo dejé atrás todas las adicciones de mi vida gracias a estas simples palabras: «Lo he intentado todo, y ahora pongo mi confianza en Dios».&lt;br /&gt;No se trataba de algo externo. Simplemente confié en esa fuerza y esta empezó a mostrarse en mi programa de abstinencia diaria. Confié en la sabiduría eterna y también confié en mi capacidad de recibir esa sabiduría y aplicarla. Este mismo proceso ha sido la fuente de todas las manifestaciones que he vivido y continúa transpirando en mi vida diaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·    La presencia de una confianza completa se manifiesta abiertamente en tu vida cuando todo aquello que piensas, sientes y haces se encuentra equilibrado y en armonía. Por el contrario, la disparidad entre pensamiento, estado emocional y comportamiento refleja un alejamiento de la actitud de confianza que intento animarte a adoptar al poner en práctica este segundo principio de la manifestación.&lt;br /&gt;Examina atentamente sus pensamientos. Comprueba si esos pensamientos son totalmente congruentes con tus acciones. Decir «Creo en un cuerpo saludable» y dedicarse a comer de modo poco saludable, disuelve la confianza en uno mismo. El pensamiento, las emociones y el comportamiento congruentes constituyen fuertes indicadores de la confianza que tienes en ti mismo. Y ten en cuenta que al confiar en ti mismo, estás confiando al mismo tiempo en Dios.&lt;br /&gt;Cuando uno es incongruente con sus pensamientos, está demostrando falta de confianza en la divinidad que es su propia esencia. Sé honesto contigo mismo. Identifica las incongruencias y confía en tu capacidad para trascenderlas, y atraerás así la energía que necesitas para efectuar esta transformación. Pero si te aferras a la incongruencia, si piensas una cosa y te comportasde modo poco sincero, sabotearás tu capacidad para confiar en ti mismo y también en la sabiduría infinita.&lt;br /&gt;Al practicar la rendición, has de reconocer la riqueza que hay en ti, en lugar de lamentarte por tu supuesta impotencia. Al practicar la confianza espiritual, estás rindiendo tu ego y todas tus creencias alucinatorias ante un poder superior. Simplemente, te dejas llevar, sabiendo que la guía divina está siempre contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·    Inicia una práctica de meditación para dedicarte a contemplar el principio supremo que se encuentra más allá de las mezquindades de este mundo. Sí, estás en este mundo, pero no te hallas contaminado por él. La mente necesita y anhela serenidad. La meditación no se reduce simplemente a hacer que la mente crea que está meditando. La meditación es, literalmente, la personificación de la verdad y la confianza. La liberación se revela en la purificación de la mente.&lt;br /&gt;La práctica de la meditación es una poderosa herramienta en mi vida. Soy escritor, a veces escribo durante horas y todo fluye mágicamente. Llega entonces un momento en el que ya no encuentro más palabras. Deseo escribir y no sucede nada. Por mucho que lo intente, no consigo escribir nada.&lt;br /&gt;En esos momentos, he aprendido a dejar la máquina de escribir y a sentarme tranquilamente, a cerrar los ojos y rendirme. Ni siquiera sé ante qué me rindo, pero simplemente me dejo llevar e intento purificar mi mente. Luego, al cabo de un tiempo de haberme rendido a la meditación, siento que contacto con algo que es una fuente de inspiración, y escribo entonces una página tras otra, sin tener ni la menor idea de dónde procede. Este proceso de cerrar los ojos y de serenarme, me proporciona la capacidad para conectar con esa fuente de inspiración. Y la palabra «inspiración» viene de «en espíritu».&lt;br /&gt;Eso es confianza. Eso es gracia. Es saber que puedo enfrentarme literalmente a mí mismo con un espíritu de serenidad, y que atraeré hacia mí aquello que busco. Esta es la energía de la manifestación y se produce con mayor frecuencia cuando la mente está serena. Es la mente serena la que entra en contacto con la verdad.&lt;br /&gt;Cuando meditamos, entramos en contacto con la parte de nosotros mismos que es verdad. El proceso de rendición nos ayuda a utilizar esta verdad en nuestras actividades cotidianas. Lo mismo sucede con la confianza. Ríndete a ella en tus momentos de serenidad y conocerás la verdad de este principio.&lt;br /&gt;Este segundo principio espiritual de la manifestación nos conduce a un lugar superior dentro de nosotros mismos. Nos aporta la confianza en algo distinto a aquello que percibimos con nuestros sentidos. Ilumina dentro de nosotros la certeza de que en este viaje hay muchas más cosas de las que se ven a simple vista, y eso nos reconforta hasta el punto de que la ansiedad y la duda dejan paso a una gran paz interior.&lt;br /&gt;Cuando se confía, se sabe. Y algo que se sabe no puede verse silenciado por las opiniones contradictorias de cualquier persona con la que se encuentre. Cuando esa confianza se convierta en tu estilo de vida, serás independiente de la opinión de los demás. No necesitarás demostrarte nada ni a ti mismo ni a nadie, ni convencer a nadie de la razón de tus puntos de vista.&lt;br /&gt;Serás un sabio silencioso, que se mueve a través de este plano material sabiendo que has conectado con una fuente de inspiración que te proporciona todo el sustento que necesitas. De hecho, empezarás a ver cómo este plano terrenal es en realidad una gran parte de ti mismo, mucho más de lo que hubieras podido imaginar. Y ese es precisamente el tema del tercer principio de la manifestación.&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc116131582"&gt;Tercer principio&lt;/a&gt;No eres un organismo en unentorno, sino un ambientorganismo&lt;br /&gt;Una de las razones por las que a la mayoría de nosotros nos resulta tan extraña la idea de poder manifestar es porque se nos ha hecho creer que, como individuos, nos encontramos separados de nuestro entorno. Creemos que nuestro papel consiste en dominar el entorno en que nos encontramos. Armados con esta clase de lógica, despreciamos nuestra capacidad para percibir nuestra conexión con el entorno.&lt;br /&gt;Debido a nuestro sentido de la desconexión, creemos que no tenernos el poder para atraer de nuestro entorno todo aquello que deseamos. En consecuencia, cuando logramos manifestar algo creemos que es una simple cuestión de suerte o casualidad. Una vez que cambiamos esta idea sobre nosotros mismos, activamos nuestra capacidad para manifestar y la vemos como una función de nuestra divinidad, antes que como una imposibilidad o un producto de la suerte o la coincidencia.&lt;br /&gt;Este tercer principio de la manifestación se inicia con la comprensión de que es absolutamente imposible describirnos a nosotros mismos como seres separados de nuestro entorno. Voy a acuñar una nueva palabra, un neologismo, con el propósito de articular este principio. Durante el resto de este capítulo considérate como un ambientorganismo. Esta palabra significa que no existe la menor diferencia entre tú y tu entorno. Tú eres tu entorno y, lo que es más importante para los propósitos de este libro, tu entorno eres tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NUESTRA NATURALEZA COMO AMBIENTORGANISMO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trata de pensar en el mundo que te rodea, en tu entorno, como si se tratara de una extensión de tu cuerpo. Es decir, como si no estuvieras separado del mundo exterior que ves. En esta definición, resulta imposible describirse a uno mismo sin incluir todo aquello que le rodea. De hecho, ni siquiera es posible verse o escucharse a uno mismo como una entidad separada de su entorno.&lt;br /&gt;Por ejemplo, imagínate caminando, tú solo. No puedes caminar sin describir también sobre qué caminas. Sin la tierra o el suelo, sólo estarían tus piernas moviéndose y, naturalmente, eso no es caminar. Tu experiencia de caminar también incluye el aire que respiras mientras caminas, la gravedad que te impide flotar en el espacio, los guijarros, o la alfombra, ola arena o el cemento sobre los que caminas, y la composición de estos elementos.&lt;br /&gt;Examina también, por ejemplo, la página que estás leyendo en este momento. ¿Qué es lo que ves? Tinta negra formando letras que forman a su vez las palabras que lees. Prueba a imaginar esas palabras sin la presencia del fondo sobre el que están impresas. La página en blanco sobre la que se han impreso las palabras no es la que recibe tu atención y, sin embargo, esta página que sostienes como una unidad del libro es la que crea un significado, en combinación con las unidades individuales de impresión llamadas palabras. El entorno en el que se encuentran esas palabras se halla inextricablemente incluido en la página misma.&lt;br /&gt;En esta analogía, tú eres las palabras y tu fondo es todo aquello sobre lo que tú estás impreso, por así decirlo. Es importante comprender este principio para poder convertirse en un manifestador. Del mismo modo que las estrellas del cielo serían imposibles de percibir sin el fondo de un cielo oscuro, tú tampoco podrías ver tu propio cuerpo, o el cuerpo de nadie, sin un fondo que estuviera en contraste con ese cuerpo, así te aplica este principio a ti.&lt;br /&gt;No puedes pensar en ti mismo con independencia de tu entorno. Por eso te invito a que dejes de considerarte como un organismo independiente dentro de un entorno, y te veas más bien como una extensión de él. El resultado será que empezarás a ver que todo lo que hay a tu alrededor forma parte de ti mismo y viceversa. Tu entorno noes algo que controles o que pueda controlarte. Es una extensión de ti, al igual que tú eres una extensión de él.&lt;br /&gt;Se trata de un concepto singular, un tanto difícil de asimilar. Es imperativo, sin embargo, para comprender la premisa de este libro. Eres un organismo diferenciado y a la vez inseparable de tu entorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SER, SIMULTÁNEAMENTE, UN INDIVIDUO Y UN ENTORNO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Ha visto alguna vez a una persona con frente pero sin espalda? ¿Ha visto alguna vez a una persona con un exterior pero sin un interior? Estas preguntas retóricas tienen la intención de estimularte a considerar cómo puedes ser diferenciado e indiferenciado al mismo tiempo y por qué esto es importante para aprender a manifestar tu vida tal y como tu decidas.&lt;br /&gt;La naturaleza de este mundo físico es esencialmente la de las ondas. Cada onda de energía que constituye una masa física tiene una cresta o pico y un nadir o valle. Estos altos y bajos de la onda siempre son fáciles de identificar como separados y, no obstante, siempre están juntos. No se puede tomar un cubo de crestas y observarlas con independencia de sus correspondientes valles. Esta es la característica fundamental de la naturaleza. Los polos norte y sur de un imán siempre van juntos y, sin embargo, siempre son característicamente distintos. Tu frente tiene siempre una espalda, tu interior tiene siempre un exterior, y ahora debes extender también esta comprensión hacia aquello que se encuentra fuera de ti mismo.&lt;br /&gt;Naturalmente, eres un individuo que funciona dentro de este entorno, y es posible describirte tanto a ti como tu entorno con una terminología identificativa separada que todos comprenderíamos. Pero también debes recordar que no puedes separarte de tu entorno. Eres característicamente distinto, del mismo modo que lo son las crestas de las ondas con respecto al fondo de las mismas, pero te hallas irrevocablemente conectado con el mundo exterior, del mismo modo que lo está el fondo de la onda con su cresta.&lt;br /&gt;Una vez que empieces a comprender esta sencilla verdad, las experiencias místicas de la manifestación también se te abrirán como una posibilidad genuina. La mayoría de nosotros no hemos logrado comprender esta pequeña verdad, lo que ha hecho que nos dejemos guiar por la idea errónea de que, ya que somos organismos separados de nuestro entorno, debemos controlarlo. Al hacerlo así, claro está, no sólo mostramos una falta de respeto por nuestro entorno, sino también por nuestra propia naturaleza básica como ambientorganismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CONTROLAR LA NATURALEZA O VERLA COMO NOSOTROS MISMOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al pensar en nosotros mismos como característicamente distintos de nuestro entorno, adoptamos la postura de ejercer control sobre él. Esta forma de pensar nos conduce a un comportamiento destructivo, tanto en el nivel colectivo como en el personal.&lt;br /&gt;Destruimos los bosques, las marismas, las montañas, los ríos, la flora y la fauna o cualquier otra cosa que impida o dificulte la obtención de beneficios y nuestra propia conveniencia, o algo que llamamos el «progreso» de la civilización. Defendemos todas estas actividades sin comprender que, con ellas, también nos destruimos a nosotros mismos. En último término, haremos que la tierra sea inhabitable si no nos damos cuenta de que con esta caprichosa falta de consideración hacia la naturaleza estamos matando una parte de nosotros mismos.&lt;br /&gt;Es necesario que todos aprendamos a sentir que somos parte integrante de nuestro entorno. Tal vez entonces dejaremos de intentar someterlo. No acabamos de tratarlo con cariño, suavidad y respeto porque estamos convencidos de que aquello que procuramos dominar es algo distinto a nosotros mismos. Pero, como hemos visto, no podemos existir independientemente de nuestro entorno, del mismo modo que no podemos tener un exterior sin un interior.&lt;br /&gt;La idea de considerarnos como un ambientorganismo nos exige respetar todo aquello que encontremos. Una vez que podamos respetar aquello que es externo a nosotros, empezaremos a vivir en armonía con nuestro entorno, en lugar de controlarlo.&lt;br /&gt;A nivel personal, reconocer que la naturaleza forma parte de nosotros mismos, nos abrirá un sinfín de posibilidades de manifestación. Sentiremos que formamos parte de un mundo inteligente. Así, la inteligencia que está en mí, también está en mi entorno. Gracias a esta toma de conciencia, también podremos ver con mucha mayor claridad la conexión que existe entre todas las cosas. Sabremos entonces que si algo parece faltar en nuestras vidas, se debe a que nos enseñaron equivocadamente que aquello que nos falta debemos buscarlo fuera de nosotros mismos.&lt;br /&gt;Como ambientorganismo, sé que la energía de lo que parece faltar en mi entorno personal y la energía de mi propio cuerpo (interior y exterior, frente y espalda) es la misma. Así pues, cuando veo que algo me falta, sé que es porque me veo a mí mismo alejado de aquello con lo que quiero estar conectado.&lt;br /&gt;A partir de ahí, empezarás a tomar conciencia de que puedes conseguir cuanto desees, puesto que ya estás inextricablemente conectado a ello al nivel de la energía. La ilusión de que es algo inalcanzable irá desapareciendo, y sentirás la capacidad de manifestarte como un aspecto más de tu personalidad del que no eras consciente.&lt;br /&gt;Y no te sentirás sólo como parte de tu entorno, sino como parte de todo y todos cuantos formen parte de él. Tu nueva fe ya no te permitirá ver nada como separado. La separación estará siempre ahí, como lo está la cresta de la ola con respecto a la base, pero seguirán siendo inseparables aunque estén separadas, serán diferentes aunque sean indiferenciadas al mismo tiempo. Habrás fusionado así la dicotomía que te impide utilizar esa energía conectiva. Empezarás a verte a ti mismo como una parte orgánica de este mundo, antes que como una entidad separada del mismo.&lt;br /&gt;VERSE A UNO MISMO COMO UNA PARTE ORGÁNICA DE ESTE MUNDO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe una creencia popular según la cual «llegamos a este mundo». Así, asumimos continuamente la idea de que quiénes somos y de dónde venimos constituyen dos mundos diferentes. La esencia de este tercer principio espiritual para manifestar nuestro destino es que no existe separación, y que, más que llegar a este mundo como un proyecto de construcción, lo que realmente sucede es que brotamos de él.&lt;br /&gt;Observa un ciruelo y examina cómo aparecen las ciruelas en nuestro mundo. Se planta una semilla y el árbol crece, hasta que termina por florecer y producir ciruelas. La inteligencia de la ciruela está en este mundo, y también está en la semilla, en la flor, en el tronco, en las ramas y raíces. Cada elemento del ciruelo tiene en sí inteligencia de ciruela. No decimos que las ciruelas proceden del mundo espiritual de la esencia de ciruela que luego se convierte en una fruta física en el plano terrenal. De hecho, al observar un ciruelo, podemos decir con toda ingenuidad que da ciruelas. Cada año, el árbol da ciruelas.&lt;br /&gt;Del mismo modo que un ciruelo da ciruelas, tú también surges a partir de este mundo, con la misma energía que se encuentra en cada aspecto de tu ser. Si pudieras contemplar la tierra desde cierta distancia, observarías que tiene rocas, océanos, vegetación y que está habitada por personas. Tu persona es el resultado de lo que está haciendo el universo a un nivel consciente, del mismo modo que una ola es lo que hace el océano, y una ciruela es lo que hace el ciruelo. La inteligencia que hay en ti, por invisible que pueda ser, está en ti en cada una de las fases de tu creación y experiencia vital, y también es la misma en toda otra persona, así como en todas las cosas de nuestro mundo físico.&lt;br /&gt;A la mayoría de nosotros se nos ha enseñado lo contrario. Generalmente, se piensa en la creación como algo dividido en el ámbito espiritual de lo invisible y en el mundo físico de la materia. También suele pensarse que somos el resultado de un acto de construcción, y que antes que tener nuestro origen a partir del mundo, hemos sido colocados en él. Esto, claro está, no hace sino reforzar la idea de impotencia, de que no tenemos nada que ver con el acto de la creación. Si quieres aprender a intervenir en la creación de los diferentes aspectos de tu vida, tendrás que dejar atrás estas viejas ideas, pero ten en cuenta que no es fácil. El proceso de condicionamiento forma parte de nosotros desde el principio mismo de nuestra existencia.&lt;br /&gt;Una vez que aprendas a verte como alguien que tiene su origen a partir de este mundo, comprenderás que la inteligencia original que se encontraba en la semilla misma de tu procreación, es una energía que fluye a través de todo lo que existe en tu mundo. Tú y el entorno donde tiene lugar el proceso de tu crecimiento tenéis vuestras propias características, pero siempre estáis conectados. Sois tan inseparables como lo es tu respiración del aire que respiras, tu caminar del suelo sobre el que caminas, y tus pensamientos del organismo con el que piensas.&lt;br /&gt;Observa que todos respiramos el mismo aire, caminamos sobre el mismo suelo y pensamos como un organismo, lo mismo que tú. Túestás de hecho conectado con todos estos seres. No es ninguna casualidad que alguien que viva en un país distante, con diferentes características físicas exteriores y un idioma distinto, pueda morir y donarte su hígado, sus riñones o su córnea, y acomodar la fuerza vital que fluye en ti. Esta idea de tener nuestro origen a partir del mundo, o de ser el resultado de la población terrenal, del mismo modo que la ciruela es el resultado del ciruelo, tiene ventajas para el proceso de manifestar el propio destino. Te capacita con la sabiduría de la creación, en lugar de convertirte en un títere cuyas cuerdas se ven controladas por fuerzas exteriores.&lt;br /&gt;Al creer que aquello que está situado fuera de mí no soy yo, y que no formamos parte del proceso de población de la tierra, cultivamos una actitud de extrañamiento y hostilidad. Esa mentalidad nos conduce a hablar de nuestra conquista del entorno, lo que significa que no podemos capitalizar la toma de conciencia de ser seres conectados. La necesidad de conquistar nos enajena del mundo.&lt;br /&gt;Un dicho indígena americano, enormemente importante, dice: «Ningún árbol tiene ramas tan estúpidas como para luchar entre ellas». ¡Imagina cuál sería el resultado de tal comportamiento por parte del árbol! El árbol y todas sus partes morirían si hicieran algo tan absurdo. Y, sin embargo, eso es precisamente lo que hacemos cuando nos vemos como individuos separados con respecto a todas las demás personas que tienen su origen a partir de la misma inteligencia divina.&lt;br /&gt;Crecemos a partir de nuestro mundo y somos el resultado de lo que está haciendo la inteligencia divina, y esa es una conexión que nunca podemos perder. Piensa que eres como un síntoma del universo, no un extraño.&lt;br /&gt;Aquello que nosotros consideramos el espíritu que hay dentro de nosotros es en realidad esa inteligencia divina e invisible que nos permite existir y que hace que sigamos creciendo a partir de este mundo. También es separable de nuestra esencia física y nuestro entorno, y de todo y todos los demás que existen en el universo. Si piensas de otro modo, reforzarás tu incapacidad para influir sobre tu destino y para manifestar o atraer hacia ti cualquier cosa.&lt;br /&gt;Al saber que creces a partir de este mundo del mismo modo que una manzana lo hace a partir del manzano, te identificas con la esencia espiritual. Y es la identificación con esta esencia interior lo que te permite establecer con todo lo demás una conexión que te ayudará a atraer tus deseos hacia tu mundo físico. Este poder de atracción será el tema del cuarto principio descrito en este libro.&lt;br /&gt;Pero, por ahora, lo que quiero es que percibas claramente cómo creces a partir de este mundo. Deseo que percibas la diferencia entre este concepto y aquel otro que promulga nuestra llegada aquí desde un mundo separado, a través de un poder que está fuera de nosotros. No eres un destello momentáneo de conciencia personificada entre dos negruras eternas. Eres una esencia que crece eternamente en este mundo, un mundo en el que el espíritu y la manifestación del espíritu parecen diferentes para los sentidos, y en realidad lo son, pero también están conectados. Eres estas dos esencias al mismo tiempo.&lt;br /&gt;Esta toma de conciencia es crucial a medida que sigas este camino de la manifestación. Es un poder, pero no te engañes porque, al contrario de lo que pueda decirte tu ego, no eres el propietario exclusivo de este poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL PODER ESTÁ EN TI, PERO NO ES SÓLO TUYO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poder y la magia de este mundo no se pueden reservar para el uso exclusivo de nadie, incluido tú. Está disponible en todo momento, pero no pertenece a nadie. Lo que haces como ambientorganismo es establecer contacto con una energía que se encuentra más allá del dualismo del plano terrenal y que, sin embargo, está conectada con él al mismo tiempo, es separada pero inconfundible.&lt;br /&gt;La forma de establecer contacto consiste en comprender esta energía. Todo lo que existe sobre el plano físico experimenta la luz y la oscuridad. Si siempre hubiera luz no tendríamos un concepto de la oscuridad. Pero hay algo que no conoce la oscuridad, la fuente de toda luz, el sol. Esta fuente se encuentra más allá de la dualidad del plano físico, y es con ella con la que debes contactar si quieres potenciar tu fuerza interior.&lt;br /&gt;La energía del sol no te pertenece, pero siempre podrás recurrir a ella. Esa energía no está sometida a las leyes de la dualidad, como tampoco lo está tu espíritu, que es la fuente de tu divino poder. Aún así, depende de ti que la utilices o no.&lt;br /&gt;No puedes poseer este poder más de lo que puedes poseer y controlar el entorno. Poseerlo significa que te separas de él. Aparece entonces un poseedor y algo que es poseído, y eso viola el principio de tu existencia como ambientorganzsmo. Eres un ser holístico, y eso significa que en ti confluyen la energía no dual y la energía física, y que puedes hacer uso de ambas.&lt;br /&gt;Es usted un ser completo. En consecuencia, para poder comprenderte a ti mismo, tienes que asimilar primero que eres un ambientorganismo. Conceptualizarse a uno mismo como un ser físico y espiritual separado de su entorno supone eliminar toda posibilidad de conocer tu estado holístico. Por el contrario, reconocer ese estado te ayudará a destruir la ilusión de que eres un ser aislado y a percibir tu relación con el mundo que te rodea. Esto te dará una fuerza que jamás podrías imaginar si te dejaras guiar por tu ego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VERSE A UNO MISMO COMO UN HOLOGRAMA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los modos más fascinantes de verse a uno mismo en la forma que describo en este tercer principio consiste en contemplar un holograma y luego proyectarse en él. Si fueras capaz de ver de algún modo a toda la humanidad, junto con todo lo demás que existe simultáneamente, tendrías una visión de la naturaleza holográfica del universo. Tal como son las cosas, sólo puedes ver diminutos segmentos de la tierra a un tiempo.&lt;br /&gt;Un holograma es una imagen fotográfica tridimensional obtenida con rayos láser. Lo singular de un holograma es que un pequeño segmento contiene toda la imagen. Al descomponer y proyectar un diminuto fragmento del holograma, muestra una imagen completa del objeto.&lt;br /&gt;El holograma es una representación perfecta del ambientorganasmo. Tu entorno lo incluye todo, lo vivo y lo muerto, y tú puedes atraer su energía hacia ti porque, desde un punto de vista holográfico, tú formas parte del todo. Tú eres sólo una pequeña imagen física que refleja a toda la humanidad cuando se proyecta espiritualmente sobre la pantalla cósmica. Todos y cada uno de nosotros somos la totalidad de la humanidad. No puedes escapar a esa verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imagen de los hologramas se puede aplicar intrínseca y extrínsecamente. Se puede cortar un diminuto fragmento de tu cuerpo y proyectarlo a través de un rayo láser, y todo tu cuerpo se verá reflejado a partir de ese fragmento diminuto. Todas y cada una de las células de tu ser contienen la energía de todo tu ser. En un nivel extrínseco, tú eres uno de esos segmentos que reflejan a toda la humanidad como un holograma.&lt;br /&gt;Desgraciadamente, los pueblos del mundo todavía tienen que aplicar esta realidad a su forma de vida. La idea de que cada uno de nosotros está conectado al resto de la humanidad se abrirá paso con el tiempo, y entonces será imparable. La historia nos muestra cómo nos hemos configurado en naciones, con diversas ideologías, como capitalismo, socialismo, totalitarismo, comunismo, monarquía y democracia, que a menudo trascienden la importancia de la propia humanidad. Nos hemos clasificado sobre la base del aspecto físico y de las identificaciones nacionalistas, como italiano, estadounidense y japonés. Además, nos hemos subdividido en clases basadas en los niveles económicos o en las características de nuestras profesiones.&lt;br /&gt;Los países se dividen a tu vez en derecha e izquierda políticas, en creencias religiosas, y la división continúa hasta descender a las familias y, finalmente, a los individuos. Este proceso de división es exactamente lo contrario del modelo holográfico de nuestra realidad.&lt;br /&gt;Esencialmente, tanto si nos gusta como si no, los seres humanos somos iguales en todas partes. Compartimos emociones como temor, amor, odio y celos. También compartimos la sangre que nos da vida, la entremezclamos para la supervivencia de aquellos que la necesitan, y tenemos los mismos órganos internos y los mismos pensamientos. Y, sin embargo, nuestros egos persisten en seguir realizando el trabajo de la división.&lt;br /&gt;Cuando nos contemplamos como seres individuales, fomentamos nuestra inclinación a dividirnos, lo que nos aleja de nuestra naturaleza divina y de la posibilidad de manifestar nuestro destino. Necesitamos controlar el conflicto interno que nos hace dividirnos. El ego fomenta esa inclinación con pensamientos como los siguientes: la diferencia entre lo que soy y lo que debería ser; cómo me comporto y cómo debería comportarme; cómo era y cómo soy ahora; debería ser como dicen los demás; lo desconcertado que me siento en realidad; lo que piensoy cómo me siento; cómo me veo a mí mismo y lo bien que me parecen los demás; cuánto gano y cuánto ganan los demás y lo mucho que necesito. La lista es potencialmente interminable.&lt;br /&gt;Todo este conflicto, como resultado de nuestra propensión a dividirnos y subdividirnos en el nivel mundial, nacional, social e individual, no es más que una expresión de caos. No podremos aportar orden al mundo o a nuestras vidas mientras no logremos reconocer que, en realidad, todos los seres humanos somos hologramas de la humanidad. Todos reflejamos al conjunto, y es esencial que empecemos a pensar de esta forma.&lt;br /&gt;Cuando uno se reconoce en el holograma que es la humanidad, se conecta con todo lo que hay en su entorno a un nivel energético. Un ambientorganismo es un fiel reflejo de todo, y la energía que compartes, es compartida por todos. Esto permite que puedas utilizar la energía universal que está en todas partes, en cualquier momento, proyectándote metafóricamente para reflejar el todo. Una vez que puedas efectuar esta proyección sin dudas o reservas, podrás ver literalmente cómo tus pensamientos y deseos no están únicamente dentro de ti, sino que están dentro de toda la humanidad, que es abundantemente ilimitada. Para conseguir esto, sólo tienes que dejar de guiarte por tu ego y creer plenamente que eres un ambientorganismo.&lt;br /&gt;Como ambientorganismo eres un individuo singular que sólo constituye una parte de la imagen, pero al mismo tiempo contienes la totalidad de esa imagen. Además, el contenido de tu conciencia, que difiere de una persona a otra, también es holográfico por naturaleza. La conciencia es la condición mental de estar despierto. Tus pensamientos individuales, aunque sólo forman una parte de la imagen total de la conciencia humana, contienen simultáneamente toda la conciencia humana.&lt;br /&gt;Como en un holograma, tus pensamientos reflejan los pensamientos de todos. Tus pensamientos, desde esta perspectiva, se pueden proyectar de tal manera que conecten con toda la humanidad. Tus pensamientos están conectados literalmente con los pensamientos de todos los demás, lo mismo que tus emociones, tus deseos y todo tu mundo interior. Puedes aprender a utilizar esta conexión para alimentar tu propia divinidad y, en consecuencia, por definición, la divinidad de toda la humanidad.&lt;br /&gt;La naturaleza del holograma y tu naturaleza como ambientorganismo son una misma cosa. La energía que abarca tu humanidad está en todo aquello que te rodea. Tú eres el todo y el todo eres tú. No estáis separados. El Bhagavad Gita sintetiza este concepto de la forma más profunda que he encontrado nunca. Procura memorizar estas palabras sagradas mientras practicas el arte de la manifestación espiritual en tu vida cotidiana. Te serán de utilidad dondequiera que estés, y en cualquier aspecto de tu vida actual que consideres incompleto.&lt;br /&gt;Aquel que comprende que el Señor de todo es siempre lo mismo en todo lo que es (inmortal en el campo de la mortalidad), ese ve la verdad. Y cuando un hombre comprende que el Dios que hay en sí mismo es el mismo Dios que hay en todo lo que es, no se hace daño a sí mismo causando daño a los demás. Es entonces cuando, de hecho, sigue el camino superior.&lt;br /&gt;La frase clave en este profundo pasaje es «en todo lo que es». Ahí estamos incluidos tú, yo y todo lo que es. Tú eres el todo, y el todo eres tú. Utiliza algunas de las sugerencias que se indican a continuación para poner en práctica esta comprensión y experimentar verdaderamente este tercer principio de la manifestación espiritual.&lt;br /&gt;SUGERENCIAS PARA VIVIR ESTE PRINCIPIO&lt;br /&gt;·         Haz un esfuerzo consciente por controlarte cuando empieces a pensar cosas que reflejen separación. Imagínate como una parte de todo lo que ves, e intenta proyectar la energía de tus pensamientos en todos los seres vivos del planeta.&lt;br /&gt;Sustituye el pronombre «nosotros» por el pronombre «ellos» y envía energía sagrada a tus compañeros de trabajo, familiares, extraños y a la gente a la que sólo ves en la televisión. Di en silencio: «Yo soy estas personas», «Yo también estoy en esos árboles y en esas nubes», «Somos verdaderamente el mundo y no estoy separado de nada ni de nadie». Esta práctica interior te ayudará a abrazar la idea de que eres un ambientorganismo, en lugar de un organismo situado en un entorno.Contempla la energía que es tu fuerza vital. Olvídate de tu cuerpo y de tus pensamientos, y centra la atención en la fuerza vital invisible que sostiene tu mismo ser, y que también se conoce como chi o prana. Ve si puedes percibirla objetivamente y procura hacer también lo mismo con la energía de alguien cercano a ti. Observa a esa persona y olvídate de tu cuerpo. Centra la atención en la idea de que ambos compartís la misma energía y de que por lo tanto sois la misma persona en ese nivel de energía.&lt;br /&gt;Observar la propia energía y la energía de aquellos que te rodean es una forma de ponerse en contacto con la esencia espiritual de todos y de todo. La conciencia de esta conexión te ayudará a utilizar tu energía para atraer aquello que deseas, puesto que la fuerza vital también está presente en todo lo que deseas manifestar en tu vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·    Confía en la sabiduría de tus sentimientos. Cuando sientes algo siempre hay una razón. Puedes evitar que te domine la opinión de los demás no depositando tu confianza en algo que tu corazón no sienta.&lt;br /&gt;Confía en la sabiduría de tus sentimientos, porque nacen de la seguridad de tu experiencia de la vida. Al confiar en tus sentimientos, confías en la energía que conforma el universo. Esos sentimientos son el vínculo que te une a la fuerza vital del universo, y nunca debes ignorarlos en favor de algo que tu corazón no aprueba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·    Practica el ser amable, respetuoso y cariñoso hacia la fuerza vital que se manifiesta en todas las cosas. En otras palabras, demuestra con tu comportamiento que el Dios que hay en todo lo creado es importante.&lt;br /&gt;Vivo cerca del mar durante la mayor parte del año, ya sea en Florida o en Hawai. Una mañana paseaba por la playa en Florida cuando miles de pequeños y diminutos peces plateados se vieron arrastrados por el agua hasta la orilla. Todos ellos saltaban de un lado a otro, boqueando, en busca de agua. Empecé a arrojar los peces de regreso al océano, que estaba ahora un poco más tranquilo.&lt;br /&gt;Mientras intentaba devolver los peces al mar, un hombre pasó por mi lado y se rió de mis esfuerzos. Dijo algo así como: «¿Es que no se da cuenta de la inutilidad de su tarea? Hay miles de peces en la orilla, y sus esfuerzos no servirán de nada». Yo me incliné y devolví otro pez al agua, al tiempo que respondía: «Para este habrán servido de mucho». Recuerda que tus esfuerzos siempre serán útiles, aun cuando estés convencido de que son minúsculos comparados con la magnitud del problema.&lt;br /&gt;Ser suave, respetuoso y cariñoso con otra persona o criatura tiene una gran importancia, tanto para ti como para el otro. La energía del amor se envía hacia el universo y conecta con la misma esencia del amor que existe en todas las cosas. Esto no contradice en absoluto la existencia de una cadena alimenticia natural, sino que implica que el amor, el agradecimiento, el respeto y la amabilidad se extienden a todo, incluso a aquello que forma parte de tu dieta.&lt;br /&gt;La energía de ese alimento también sirve para sustentar la vida y, en último término, toda criatura y todo ser se convierte en alimento para otros seres, incluido tú mismo. En esencia, todos somos el alimento del mañana. El universo absorve todas las formas y las transforma en una forma nueva, mientras que la energía almacenada en esa forma es eterna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Hazte el propósito de pasar cada día un tiempo a solas y en silencio, meditando sobre este principio. Repite el principio una y otra vez, como un mantra silencioso: «Yo no soy un organismo en un entorno, sino un ambientorganismo». Al repetir estas palabras para tus adentros, terminarás por proyectar esta realidad hacia el exterior.&lt;br /&gt;Este es el principio de tu proyecto de manifestación, porque la manifestación no es sino la materialización de un nuevo aspecto de ti mismo, con el que siempre has estado conectado a un nivel espiritual.&lt;br /&gt;• Convierte el espacio donde se desarrolla tu vida en algo tan sagrado como te sea posible. Bendice todo cuanto te rodea y busca la vida que aportan las plantas, las flores y los animales. Dedica algún tiempo a contemplar tu espacio vital como un lugar sagrado.&lt;br /&gt;Cuanto más vivifiques tu entorno con pensamientos y sentimientos sagrados, tanto más espiritualmente conectado te sentirás. La asunción de una actitud de espacio sagrado atrae automáticamente a tu mundo más que una actitud de indiferencia u hostilidad. Un entorno hostil alimenta el descontento e impide que aquello que necesitas y deseas se manifieste en tu vida.&lt;br /&gt;Esto es evidente en las grandes ciudades, donde se muestra muy poco respeto por el entorno inmediato: se han cortado los árboles, se han eliminado los parques y la mayoría de todo eso se ha visto sustituido por cemento, tiendas, rascacielos y autopistas. Cuando los constructores o los habitantes de un lugar no hacen honor al espacio, alejan el alma.&lt;br /&gt;Lo que se manifiesta entonces es un mundo hostil, aterrador, en el que no hay cariño, un mundo poblado por gentes que perciben las cosas de ese modo. Restaurar la naturaleza y todo lo que sea natural para la vida y en aquellos lugares de los que ha sido desterrada en nombre del desarrollo y los beneficios, constituye una forma de devolver la energía que se manifestará en forma de amor, felicidad y prosperidad.&lt;br /&gt;El poeta sufí Rumi escribió un poema hace casi un milenio, titulado «El mercado de semillas», que refleja esta conciencia.&lt;br /&gt;El mercado de semillas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Puedes encontrar otro mercado como éste? ¿Donde,&lt;br /&gt;con tu propia rosa,&lt;br /&gt;podrías comprar cientos de rosales?&lt;br /&gt;¿Donde,&lt;br /&gt;por una semilla,&lt;br /&gt;podrías obtener toda una selva?&lt;br /&gt;¿Por un débil aliento, el soplo divino?&lt;br /&gt;Has tenido el temor de ser absorbido en la tierra o arrastrado por el aire.&lt;br /&gt;Ahora, tu gota de agua se va y cae en el océano, de donde vino.&lt;br /&gt;Ya no tiene la forma que tuvo, pero sigue siendo agua. La esencia es la misma.&lt;br /&gt;Esta entrega no es un arrepentimiento, sino un profundo honor a ti mismo.&lt;br /&gt;Cuando el océano se acerque a ti como amante, cásate en seguida, rápidamente,&lt;br /&gt;por el amor de Dios.&lt;br /&gt;¡No lo retrases!&lt;br /&gt;La existencia no tiene mejor don.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ninguna búsqueda encontrará esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un halcón perfecto se ha posado, sin razón alguna, sobre tu hombro, y se ha hecho tuyo.&lt;br /&gt;De Rumi básico&lt;br /&gt;• Sé consciente de cómo tus juicios te impiden conectarte con aquello que estás juzgando. Un juicio implica que te consideras como algo separado de aquello que juzgas. Recuerda que es posible contemplar el mundo sin condenarlo, sin tener absolutamente ningún juicio o interpretación, sino simplemente permitir que sea como es.&lt;br /&gt;Es el ego lo que hace que mantengas ese apego por la idea de la individualidad, cosa que, naturalmente, inhibe tu conciencia de este tercer principio. Tu ego analiza, condena, define, evalúa, interpreta y juzga casi todo. Esfuérzate diariamente por desprenderte de esa idea y apender a verte como una parte de todas esas personas y cosas que ahora estás juzgando. Cuando la necesidad de juzgar desaparezca, significará que finalmente has comprendido que formas parte de aquello que estás juzgando. Tu juicio no es más que una definición de ti mismo.&lt;br /&gt;Como ambientorganismo, verás que el juicio es casi imposible y eso te permitirá utilizar tu energía de una forma mucho más productiva y amorosa, para manifestar aquello que deseas, en lugar de juzgar a los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Diviértete imaginando que eres un holograma. Si recuerdas que eres una pieza diminuta de la humanidad, reflejada en tu pequeña imagen y personalidad, entonces dispondrás de luz verde para reflejar a la humanidad que te gustaría ver en tu mundo. Eres un fragmento diminuto de un holograma compuesto aproximadamente por seis mil millones de piezas, y eres un reflejo de esos seis mil millones de piezas en cada momento de tu vida.&lt;br /&gt;Probablemente tu cerebro racional tendrá dificultades para asimilar este concepto. Si es así, echa un vistazo a un holograma tridimensional y trata de imaginar con tu mente racional cómo es posible que un solo y pequeño fragmento pueda reflejar el todo. Eso no es algo que pueda entender tu cerebro. Has de entenderlo con tu corazón. Intenta verte de este modo, desde tu corazón, y podrás experimentar la increíble fuerza que tienes como parte del holograma del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es el tercer principio de la manifestación espiritual. Todos nosotros somos simultáneamente nuestro propio ser y también todo aquello que está fuera de nosotros. No podemos separarnos de nuestro entorno mientras estemos en un cuerpo físico. Si somos conscientes de esto, entraremos en contacto con la energía de la atracción, que es el tema del cuarto principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA ENERGÍA COMO UNA FUERZA QUE PODEMOS UTILIZAR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc116131583"&gt;Cuarto principioPuedes atraer hacia tiaquello que deseas&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La base de la manifestación está en que comprendas que tienes dentro de ti mismo la capacidad para atraer aquello que deseas. Es posible que esta idea todavía te parezca inalcanzable. Pero si has comprendido bien los tres principios anteriores, ya sabes que este poder está realmente dentro de ti. Seguramente, la posibilidad de atraer lo que deseas te parecerá más factible si consideras cómo se crean las cosas a partir del mundo espiritual, del mundo de lo que no tiene forma, y se mueven aparentemente hacia el mundo de lo material.&lt;br /&gt;En una de las frases más intrigantes del Nuevo Testamento, san Pablo aborda este proceso de la creación. Lo expresó de la siguiente forma: «Las cosas que se ven no están hechas de cosas que aparecen». San Pablo nos dice con ello que la energía creativa no es ni sólida ni restringida. El mundo físico de la forma tiene su origen en algo distinto a la misma forma, aun cuando sepamos que todo es un solo mundo y lo veamos desde una perspectiva holográfica.&lt;br /&gt;Las palabras de San Pablo constituyen la base para lo que escribo sobre este principio, así como para varios de los que se incluyen en este libro. Estoy convencido de que sugieren cómo la energía informa nuestra capacidad para atraer aquello que deseamos. San Pablo nos ofrece una pista sobre cómo manifestar nuestros deseos en el mundo de la materia.&lt;br /&gt;En una película sobre tu adolescencia, Albert Einstein describe cómo tomó una brújula y observó fascinado cómo se movía la aguja a medida que él cambiaba de dirección. Dijo que se sintió obsesionado por comprender la fuerza invisible que movía la aguja de la brújula. ¿Dónde se hallaba situada aquella fuerza? ¿Quién la controlaba? ¿Por qué funcionaba siempre? ¿De qué estaba hecha? ¿Había lugares donde no funcionaba? Esas son las preguntas que se plantea un genio inquisitivo.&lt;br /&gt;Esta fuerza tiene muchas características imposibles de detectar con nuestros sentidos físicos, y se la conoce por el nombre de energía. La energía está en todas las cosas que hay en nuestro universo e influye en los objetos que la rodean, con algo que describimos como fuerza de atracción. La vemos funcionar fácilmente en los campos magnéticos, pero somos incapaces de detectar esta energía informe con nuestro aparato sensorial. La fuerza está ahí, atrae y repele, en todas partes sobre nuestro planeta.&lt;br /&gt;Si está en todas partes, también está dentro de nosotros. Parece improbable que nuestros sentidos nos informen mucho mejor de lo que nos ayudan a comprender cómo funciona un polo magnético. Podemos ver los resultados, pero la fuerza siempre es demasiado escurridiza y siempre está en movimiento.&lt;br /&gt;Nuestro planeta gira continuamente sobre sí mismo, y alrededor del sol, se desplaza a través del espacio. Todo lo que existe sobre el planeta forma parte de ese movimiento, aun cuando a nuestros sentidos les parezca que permanecemos inmóviles. Tú estás sobre el planeta. La energía que lo mueve te mueve también a ti. La energía que está en la misma esencia del planeta está también en ti. Es de naturaleza magnética y eléctrica, y contiene la fuerza de atracción.&lt;br /&gt;La esencia del cuarto principio de la manifestación es que podemos utilizar esta energía porque somos esa energía. Podemos utilizar esta energía universal para atraer hacia nosotros los objetos de nuestro deseo, porque la misma energía que hay en aquello que deseamos también está en nosotros y viceversa. Lo que nos permite aprovechar esta fuerza es, simplemente, una cuestión de alineamiento y voluntad.&lt;br /&gt;Traer cosas al mundo físico es un proceso que llamamos creación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que creamos implica el uso del mismo poder que hay en todo aquello que ha sido creado. Sólo es una cuestión de gradación. No existe absolutamente ninguna diferencia entre el poder que trae cualquier cosa desde el mundo de las ondas al mundo de las partículas, y el poder que hace que tus pensamientos o imágenes mentales cobren vida. Te animo a volver a leer la frase anterior y a memorizarla.&lt;br /&gt;El mundo del espíritu, del que se deriva toda materia, y el mundo de la materia misma componen literalmente un todo armonioso. Están separados, pero siempre juntos, como la cresta y la base de la ola, separados pero formando un todo inseparable. Para situar esto en la debida perspectiva, piensa que la manifestación no es más que la transformación de ondas de posibilidades en partículas de realidad. El proceso de transformación exige energía. Esta energía es invisible pero forma parte de todas las cosas, incluidos nosotros mismos.&lt;br /&gt;Tus pensamientos y visualizaciones son tu fuente de manifestación. Es esta energía la que tienes que activar y hacer que trabaje para ti. El proceso de formación de la imagen mental y su aplicación al proceso de la manifestación son algo que podrás experimentar cuando tengas plena fe en ello. Hay una parte de ti que sabe que puedes atraer lo que desees con esta energía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TUS IMÁGENES MENTALES Y EL PODER DE LA ATRACCIÓN&lt;br /&gt;Hay un poder dentro de ti que te permite formar el pensamiento o imagen. Esa capacidad de formar imágenes mentales es la energía de la atracción que está en todos los procesos creativos. Es más, es idéntica al poder de atracción. Este poder es la sustancia misma de la vida.&lt;br /&gt;No puedes ver, tocar o escuchar este poder, pero está dentro de ti. Al utilizarlo no intentas cambiar o interferir en modo alguno con las leyes de la naturaleza. Estás cumpliendo con las leyes. Este poder indiferenciado constituye la base para la misteriosa atracción que te permite convertir tus deseos en realidad.&lt;br /&gt;Quizá te ayude pensar en ti mismo como una forma que tiene Dios de particularizar. Tu capacidad para formular imágenes mentales sería el poder creativo divino que se plasma en energía a través de ti. ¿Te das cuenta de que la misma energía creativa que se particulariza en ties lo que utilizas para manifestar tus deseos? Este poder aumenta con la felicidad, el amor, la alegría, la satisfacción y la paz. Cuanto más feliz y amoroso seas, tanto más se particularizará el espíritu divino en ti, y tanto más similar a Dios serás.&lt;br /&gt;Toda esa energía creativa se ve atraída hacia ti a través de tus pensamientos (o de tu forma de utilizar tu capacidad para crear el pensamiento). Si en tus imágenes mentales te ves rodeado por las cosas y condiciones que deseas, y estas se hallan enraizadas en la alegría y la fe, tus pensamientos creativos atraerán esos elementos hacia tu vida. Esto quizá se parezca demasiado a soñar despierto, pero créeme, es mucho más que desear o esperar algo.&lt;br /&gt;La diferencia está en que reconoces que incluso la capacidad de tener un pensamiento es un poder divino; y en que la visión o la imagen mental la formas con la convicción de que es algo sagrado, con la seguridad de que la fuerza de Dios que dio la existencia a todo lo que hay en el universo es también la misma que te creó a ti. La forma que adopte esta energía dependerá de tu voluntad o de tu capacidad para formarte imágenes mentales. Está ahí, a la espera de tomar cualquier dirección que tú decidas.&lt;br /&gt;Es importante poder pensar en términos situados más allá de nuestros sentidos. La energía es la fuerza vital creativa que nos permite hacer las cosas que observamos con nuestros sentidos. Se trata de una fuerza invisible que sostiene la sustancia de nuestra vida material. Esta energía nos da el poder para tener pensamientos y es la misma energía que forma parte de todo aquello que parece ser externo a nosotros.&lt;br /&gt;Tus imágenes mentales forman parte integral de este poder de atracción, así como de la posterior experiencia de la energía creativa cuando eres capaz de ponerlas en práctica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA PRÁCTICA DE LA FORMACIÓN DE IMÁGENES MENTALES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al practicar la formación de imágenes mentales con el propósito de manifestar tus deseos, lo más importante es que recuerdes que los humanos nunca crean nada. Nuestra función no es la de crear, sino la de atraer, combinar y distribuir lo que ya existe.&lt;br /&gt;Las creaciones son en realidad nuevas combinaciones de materiales ya existentes.&lt;br /&gt;No hablo aquí de crear energía, sino de transformar una forma de energía en otra. Nuestro poder creativo es la capacidad para materializar la energía de nuestros pensamientos. El resultado es la manifestación.&lt;br /&gt;Hay una condición indispensable para la manifestación de esa imagen en el mundo de lo visible y lo concreto. El mundo del espíritu es inmune al concepto del tiempo y el espacio. En consecuencia, la imagen se debe formar en un espacio determinado. Una vez que hayas adquirido esta conciencia, comprenderás la necesidad de imaginar la realización de tu deseo como si ya se hubiera conseguido sobre el plano espiritual.&lt;br /&gt;En efecto, debes ser consciente de que en el nivel invisible de tu ser aquello que deseas ya tiene su lugar. La energía está ahí, y no ha de preocuparte su efectividad. Es decir, si el fin está asegurado, los medios estarán a tu disposición y podrás dejarte llevar, sabiendo que el éxito está garantizado.&lt;br /&gt;Esto, sin embargo, no quiere decir que tengas que entregarte a la ociosidad, sino que debes desprenderte de la preocupación, la ansiedad y el temor. Trabajarás en la formulación de tus imágenes mentales, y lo harás sabiendo que el desenlace está asegurado. Se reconoce así la inteligencia del espíritu o el gran poder impersonal. Tú también eres inteligencia. Lo que estás haciendo es permitir que una inteligencia coopere con la otra. No lo hará por ti, sino contigo.&lt;br /&gt;Imprime sobre la mente universal el objeto de tu deseo y procede a actuar sobre esa imagen, con calma y sabiendo cuál será el resultado, permitiendo que esa inteligencia más grande obre sobre ti, en colaboración con tu propia inteligencia, para conseguir unos resultados. Abandona todo temor y dedícate a tus asuntos, con la seguridad de que pronto aparecerán a la vista las condiciones necesarias, o de que ya están presentes. Permanece alerta ante cualquier pequeña circunstancia que indique el primer brote de la semilla que has plantado en la mente universal, y permite que vaya materializándose poco a poco.&lt;br /&gt;Admito que esto no es nada consecuente con nuestro condicionamiento. Pero para convertirnos en manifestadores, tenemos que desprendernos de viejas creencias y adoptar una sabiduría interna quenos ayude a detener la manifestación de las circunstancias que deseamos cambiar.&lt;br /&gt;Cuanto mayor sean la fe y el entusiasmo que pongas en la formación de imágenes mentales, tanto más probable será que puedas verlos manifestarse. Lo que estás haciendo es visualizar literalmente con todo detalle lo que deseas manifestar. Te distancias del resultado y del modo de conseguirlo. No se trata ahora de crear, sino de atraer hacia uno mismo lo que ya está creado, y de permitir que la energía del espíritu se transforme en la energía de la materia. Verás con gran detalle aquello que deseas, y afirmarás repetidamente esta imagen, con tu fe en el poder absoluto que hay en todas las cosas, incluido en ti mismo.&lt;br /&gt;Puedes imaginarte a ti mismo como una persona saludable, con un negocio en plena expansión, con objetivos de venta que se cumplen, con unas relaciones más positivas, vendiendo tu casa si lo deseas, con las finanzas saneadas o cualquier otra cosa. La clave consiste en repetir estas imágenes mentales hasta que la verdad de lo que afirmas resuene dentro de ti sin el menor atisbo de duda.&lt;br /&gt;El mejor momento para realizar este trabajo en profundidad es a primeras horas de la mañana o poco antes de retirarse por la noche. También me parece útil el uso de sonidos y afirmaciones específicas. Estos se describen en los principios séptimo y octavo.&lt;br /&gt;Estoy seguro de que, a estas alturas, una de las cuestiones clave que te habrás planteado será: «Muy bien, pero ¿qué sucede si no se materializa como lo imagino?». Vale la pena dedicar un poco de atención a este tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CUANDO PARECE QUE NO FUNCIONA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es característico del ego el tratar de forzar las cosas cuando no salen como uno quiere. Todos sabemos la estupidez que supone arrodillarse y tironear de los nuevos brotes de verduras cuando empiezan a surgir en la primavera. Necesitan crecer a su propio ritmo, y florecerán exactamente en el momento adecuado.&lt;br /&gt;Si tu imagen no se manifiesta en el plazo que te has fijado, relájate y retírate ante la certeza de que, sea lo que sea, ya se encuentra en su lugar en el ámbito espiritual. La energía está ahí en virtud del poder de tu visualización. El tiempo no es una característica reconocible para la sabiduría que todo lo crea. Otra faceta que explicaría por qué tus imágenes no aparecen en el mundo material es la frecuencia con la que quizá las cambias. El poder con el que estás trabajando es una fuerza muy sensible que exige unas imágenes mentales consistentes y estables.&lt;br /&gt;También es posible que estés utilizando mal tu poder, situando restricciones y contingencias en la inteligencia universal. Esta sabiduría que todo lo crea, el principio a partir del cual se originó todo, no depende en modo alguno de personas o cosas específicas. No tiene pasado y no conoce futuro. Está en el ahora eterno y, lo que es más importante, se sirve de sus propios medios para actuar. Si empiezas a transmitirle órdenes, a plantearle exigencias o a insistir en que actúe a través de un canal específico, no accederá a tus peticiones.&lt;br /&gt;Te será imposible manifestarlo si lo visualizas sin una voluntad lo bastante firme como para superar cualquier idea en contra o la falta de fe en tu conexión con Dios. El segundo principio de este libro trataba precisamente sobre la fe y la confianza. Vuelve a leerlo si tienes la sensación de que necesitas reforzarlo. Es absolutamente necesario que confíes en el poder de la atracción. Todo esto se hace con mucha mayor efectividad de una forma íntima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL VALOR DE LA DISCRECIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Establecer un contacto consciente con el más alto poder infinito que lo ha creado todo es algo muy íntimo. Los naguals (un término de los indígenas americanos con el que se designa a los maestros o brujos espirituales) y los místicos que practican y enseñan estos métodos, preservan su intimidad. Además, consideran como una violación de su confianza sagrada el hablar a otros acerca de sus habilidades y las «coincidencias» de la buena fortuna.&lt;br /&gt;Nuestro poder se ve debilitado cuando hablamos a otros de nuestros esfuerzos por manifestar. En general, cuando escribimos estas actividades lo hacemos porque el ego ha penetrado en la imagen. Esta clase de enfoque disipa considerablemente nuestro poder de atracción.&lt;br /&gt;Es propio de la naturaleza humana hablar a los demás acerca de los problemas, porque deseamos aliviar la influencia que ejercen sobre nuestra vida. Al compartir, esperamos aliviar algo la presión del problema. Del mismo modo, cuando articulamos nuestro poder para atraer algo, nuestra atención se desplaza hacia las reacciones de aquellos en quienes confiamos. La energía se dispersa entonces en la dirección de tus reacciones, del mismo modo que sucede cuando compartimos los problemas. En el momento en que un pensamiento se presenta a otra persona, se ve debilitado. Mantén tu singular capacidad para atraer lo que deseas en el plano de lo privado.&lt;br /&gt;Tu energía etérea es tuya y nada más que tuya. Puedes aprender a proyectarla hacia el exterior e influir en tu entorno de una forma que jamás hubieras imaginado. No obstante, y para poder utilizar esta energía extraordinaria en el proceso de la cocreación, tiene que seguir siendo tuya y sólo tuya. Si hablas a otra pesona sobre ella, la energía disminuye. Se desplaza entonces hacia el interés por la buena opinión del otro.&lt;br /&gt;Esta energía superior, que es infinita, tiene que crear sus propios vehículos para la manifestación, y lo hará en la intimidad. Esta sabiduría infinita y superior que lo ha creado todo es una fuerza vital que reconocerás una vez que te hayas familiarizado con su naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA NATURALEZA DE LA FUERZA VITAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil comprender una fuerza que no podemos ver, tocar, oír u oler y que, sin embargo, sabemos que existe. Como la electricidad, por ejemplo. Se enchufa el aparato y no se puede ver, tocar, oler u oír nada de lo que sucede, pero el secador eléctrico responde cuando se aprieta el botón del encendido.&lt;br /&gt;La fuerza vital es eléctrica por naturaleza, independientemente de dónde parezca estar localizada. En nuestros propios cuerpos, el chi o prona, la fuerza vital, fluye en diminutas cargas a lo largo de nuestros nervios, de una célula a otra. Los antiguos curanderos hawaianos, conocidos como kahunas, creían que las formas de pensamiento podían llevarse de un lado a otro a lo largo de esta corriente. Creían que los pensamientos tenían cuerpos indefinidos, microscópicos y casi invisibles. Esta clase de percepción permitía a los kahunas participar en prácticas curativas fenomenales. Eran capaces de transmitir la voltad de curar a lo largo de estas corrientes y de facilitar la salud aÜí donde había existido la enfermedad.&lt;br /&gt;He visualizado una corriente fluyendo entre mi pensamiento y una zona dolorosa o enferma de mi cuerpo. Mediante el uso de mi volnn. tad y la visualización de la corriente, envío mensajes desde mi voluntad a esas zonas para liberarlas del dolor o para curar la herida. Y he obte• nido resultados asombrosos. Los cuerpos indefinidos de mis pensamientos se convirtieron así en cosas que yo podía enviar a lo largo de esta corriente invisible, y como yo creía que funcionaba, funcionó.&lt;br /&gt;Esta es una buena forma de pensar en la fuerza vital, que también es la fuerza de Dios, que lo ha creado todo. Es invisible, de naturaleza eléctrica, está siempre fluyendo y se ve siempre atraída hacia aquello que se conecta con su fuente. Una segunda característica de la energía de la fuerza vital es que siempre está en expansión y que tu suministro es ilimitado.&lt;br /&gt;La naturaleza del universo es la abundancia. Va más allá de nuestros conceptos de principio, final y de límites. Cuando creemos haberla categorizado y encerrado dentro de unos límites espaciotemporales, se expande más allá de nuestra conciencia, casi como si tuviera que alejarse aún más de la observación. Esta fuerza se halla en continuo movimiento, siempre en expansión y es ilimitada.&lt;br /&gt;Tú eres un aspecto de esa fuerza y, en consecuencia, también Huyes, también te expandes y eres ilimitado. Si observaras tu cuerpo a través de un microscopio con un alto poder de resolución verías que estás compuesto de espacios vacíos, con partículas en continuo movimientos que no tienen forma material. Al enfocar la lente sobre las partículas, verías que se mueven a velocidades increíbles, más allá de tu capacidad para medirlas. Al mirar hacia el exterior, a través del telescopio, te encuentras con los mismos fenómenos. Es decir, el universo que existe dentro de ti y el que existe fuera de ti funcionan de la misma manera.&lt;br /&gt;Forma parte de tu naturaleza el poder para atraer, expandirte y ser ilimitado. La fuerza está en ti y fuera de ti. La fuerza eres tú. Al conocer la naturaleza de esta fuerza y verte a ti mismo como una expresión divina de ella, y al aprovechar el poder que te permite imaginar un deseo y utilizarla con un conocimiento íntimo, cariñoso y alegre, puedes usar esa fuerza vital de formas que serían impensables con tu visión condicionada de ti mismo.&lt;br /&gt;1-He aquí unas pocas sugerencias para poner en práctica estas ideas en tu vida y empezar a dominar el cuarto principio espiritual de la manifestación.&lt;br /&gt;ALGUNAS IDEAS PARA APLICAR ESTE PRINCIPIO&lt;br /&gt;• Por la mañana, al levantarte, tómate un momento para estar a solas y pregúntate: «¿Cómo se produjeron las condiciones de mi vida que me gustaría cambiar?», «¿Cómo puedo facilitar el establecimiento de un contacto consciente con mi fuente de energía ilimitada e invisible?».&lt;br /&gt;Estas dos preguntas, planteadas repetidas veces, empezarán a crear sus propias respuestas. Recuerda que es el espíritu el que otorga vida y movimiento a todas y cada una de las cosas, incluido tú mismo. Eso es lo que causa tu misma existencia. En consecuencia, lo que realmente estás pidiendo es unirte con el espíritu de tu vida.&lt;br /&gt;Pronto te darás cuenta de que las condiciones de tu vida han sido manifestadas por ti mismo, aun cuando no fueras consciente de ello. Tus pensamientos e imágenes mentales de carencia, escasez, ensimismamiento, autoritarismo, enfermedad, culpabilidad, preocupación y otros similares son los que has situado en el espíritu universal y así se han manifestado en tu vida. La segunda pregunta fluirá a partir de la respuesta a la primera.&lt;br /&gt;Puedes acelerar tu contacto consciente irradiando una clase de imagen mental totalmente nueva, al mismo tiempo que aplicas el cuarto principio.&lt;br /&gt;• Explora la posibilidad de que la razón por la que crees que la vida es limitada sea porque has asumido que esa limitación está en tu propia vida.&lt;br /&gt;En el mundo de la naturaleza, la vida, el amor y la belleza se reproducen visiblemente. Tú también formas parte de la naturaleza. ¿Incluye tu visión de la vida el proceso creativo natural que se reproduce dentro de ti mismo? ¿Has asumido una visión de la vida propia de un ingeniero, con una conclusión mecanicista de causa y efecto?&lt;br /&gt;Quizá podrías cambiar esta idea de la causa y el efecto, verlos como una ley, pero no como la ley. La ley de la mente originadora está más allá del mundo de los límites y las mediciones. Tú te originaste a partir de esta ley, y tu imaginación es un ejemplo perfecto de ello. No hay reglas, ni límites, ni formas. ¡Todo es ilimitado!&lt;br /&gt;La fuente de tu imaginación es la fuente divina. Es aquí donde estableces ahora contacto con la fuente de luz, en eterno movimiento, siempre viva. Permanece en este lugar y experimentarás el contacto consciente con la inteligencia divina que lo ha creado todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·  Sea cual fuere la imagen que puedas crear mentalmente, esta te ayudará a saber que la energía creativa fluye a través de ti. Tu imagen mental también aporta una dirección al flujo de energía. Y determina su eventual aparición en forma material.&lt;br /&gt;Con tu imagen no estás forzando nada. El esfuerzo agotador es contraproducente para la manifestación porque implica la idea de una fuerza que hay que superar. Rechaza la idea de forzar nada o de plantear demandas. En lugar de eso, imagina el conocimiento creativo que te permitió llegar hasta este mundo de la forma. La fuente de la creación es una energía cariñosa, fluida, suave y pacífica. Cualquier intento por cambiar eso con exigencias o con un esfuerzo agotador no hará sino inhibir el flujo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·  Es vital que incorpores en tu imagen mental el concepto de un principio y un final, o de un primero y un último. Al aplicar este pensamiento alfa y omega, estableces que primero es el pensamiento, el principio, lo que crea la forma, que es el final.&lt;br /&gt;El pensamiento encuentra forma en algo situado en el tiempo y en el espacio. La expresión del pensamiento en la forma implica un desarrollo gradual, con un principio y un final.No limites nunca el espíritu de ninguna forma. Si experimentas alguna clase de fricción, eso significa que existe un error en tu pensamiento y en tu proceso de formación de imágenes, no que la fuerza creativa funcione de modo incorrecto. No puedes originar la fuerza originadora, sino sólo distribuirla.&lt;br /&gt;Limítate a comunicarle al espíritu lo que deseas, sin decirle cómo deseas que suceda. Luego retírate, lleno de fe y confianza. No necesitas especificar los detalles, simplemente prepárate para verlos particularizarse en una disposición infinita de posibilidades. ¡Permanece atento para detectar los indicios!&lt;br /&gt;·    Guárdate tus imágenes mentales para ti mismo. Lo que deseas atraer es una cuestión íntima, algo entre tú y Dios. Discutirlo con los demás no hará sino disipar la energía en la dirección del ego y de las opiniones de los demás.&lt;br /&gt;Sé discreto y silencioso de cara al exterior, al tiempo que mantienes interiormente la fe en tu capacidad para establecer el contacto consciente con la energía que es la fuente de la existencia. Despréndete de la necesidad de convencer a los demás de lo correcto de tu postura. Permanece al margen de la opinión de los demás y concéntrate en tu capacidad para atraer aquello que piensas que falta en tu vida.&lt;br /&gt;·    Examina todas las cosas de las que careces. Luego, di para ti mismo: «He creado todo esto con mis pensamientos, condicionamientos, creencias y acciones». Sólo al reconocer que siempre has atraído hacia ti aquello que has irradiado hacia el exterior, en forma de energía invisible, podrás utilizar esta misma energía de una manera mucho más productiva.&lt;br /&gt;Destierra cualquier sentimiento de culpa sobre tus acciones del pasado. No existe pasado en la fuerza creativa de la energía. Sólo existe un ahora universal. Ahora sabes que no has hecho sino manifestar las cosas que supiste atraer en el pasado, y vas a cambiar eso. Has atraído precisamente todo aquello que necesitabas en cada uno de los días de tu vida que constituyen el ahora universal. Y en este mismo ahora, vas a asumir una nueva pauta de energía que te conducirá al cuarto principio de la manifestación.&lt;br /&gt;Nada está fuera de ti. Puedes atraer cualquier cosa una vez que sepas que existe en la conciencia de tu mente y que tiene que materializarse a partir de tus nuevos pensamientos. Sé responsable y confía, y verás funcionar casi inmediatamente tu poder de atracción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·  El pensamiento es acción creativa. No es ni bueno ni malo. No obstante, aquellos pensamientos sobre los que más meditas son los que determinan qué poseerás o no poseerás. Aquello en lo que pienses es aquello en lo que te convertirás.&lt;br /&gt;Sé consciente de los pensamientos o imágenes que pueden manifestar algo que no deseas. Si tus condicionamientos te impulsan a pensar en términos de pesimismo, o de imposibilidades, o hacen que utilices tus desgracias pasadas como excusa para no tener una vida más feliz y abundante, erradica esos pensamientos de tu mente. Si descubres que no haces sino quejarte ante los demás, recuerda que tus quejas no son más que una manifestación de tus pensamientos.&lt;br /&gt;Dirígete directamente al poder que te permite tener pensamiento, y pídele que te ayude y te guíe hacia nuevas formas de crear imágenes mentales. En cuanto te descubras inmerso en pensamientos o quejas, puedes iniciar la formación de esas nuevas imágenes. Este nuevo proceso de formación de imágenes mentales te resultará muy fácil una vez que comprendas que estás conectado con el poder que permite que atraigas todo aquello que deseas.&lt;br /&gt;Por difícil que sea de concebir, debido al condicionamiento del ego, lo cierto es que eres una de las formas mediante las que Dios se ha particularizado en este mundo material.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·  Empieza a actuar como si ya existiera en tu vida aquello que quisieras atraer. Si deseas crear curación, formula la imagen, irradia hacia el exterior esa energía para conectar con la energía que todo lo ha creado, sé alegre y confía en tu conocimiento, no lo compartas con nadie y luego empieza a actuar de una manera nueva y saludable.&lt;br /&gt;El universo te dará algunas pistas mínimas para empezar tusnuevas acciones. Proceder a actuar de acuerdo con tu imagen mental permitirá acelerar el proceso.&lt;br /&gt;Si deseas materializar más prosperidad, inicia el proceso de pensar en la abundancia y de actuar también del mismo modo. Da gracias por todo lo que se ha manifestado en tu vida. Examina las posibles maneras de mostrar tu agradecimiento y corre algunos riesgos, sabiendo que aquello que deseas atraer ya es una energía que compartes. Cómprate algo especial y entrega algo a alguien menos afortunado, aunque tu ego lo rechace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·            Hojas de hierba, de Walt Whitman, es uno de mis libros favoritos. Te recomiendo que leas diariamente pequeños fragmentos, como hago yo con frecuencia. He aquí una parte que habla de nuestra unicidad con la energía divina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de la inmensidad informe del espacio, ¿cómo pensaría yo, cómo respiraría, cómo hablaría si, desde mí mismo,&lt;br /&gt;no pudiera lanzarme hacia esos universos superiores?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sobrecogen de pronto el pensamiento de Dios,&lt;br /&gt;la naturaleza y tus prodigios, el tiempo, el espacio y la muerte, pero me vuelvo y te invoco, oh alma, oh, mi ser real, y he aquí que dulcemente dominas a los astros,&lt;br /&gt;te unes al tiempo, sonríes satisfecha con la muerte,&lt;br /&gt;y llenas y expandes las inmensidades del espacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palabra clave en este pasaje es, según mi opinión, «mi ser real». Lo mismo puede aplicarse a ti, que a Walt Whitman, o a cualquier otra persona en el universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esto concluye la exposición del cuarto principio de la manifestación espiritual. En pocas palabras, este principio nos dice que hay una inteligencia y un poder creativo y sensible en toda la naturaleza. Y esa inteligencia es dócil a nuestras sugerencias.&lt;br /&gt;Tú formas parte de la naturaleza y de esta inteligencia, que es mayor que cualquier individuo. El individuo que eres, también es una forma particularizada de esa inteligencia. Este infinito poder se encuentra en todas las cosas y en todo el espacio y se manifestará desde la energía espiritual o informe que existe en el mundo invisible, hasta el mundo de la forma y de los límites.&lt;br /&gt;Una vez que sepamos esto más allá de toda duda y que lo pongamos en práctica en nuestras vidas, veremos las imágenes de los deseos de nuestro corazón transformadas en nuestra realidad exterior. El quinto principio explica la importancia de nuestros sentimientos, absolutamente dignos de recibir estos dones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc116131584"&gt;Quinto &lt;/a&gt;principioRespeta tus méritos para recibir&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ser un manifestador, para tomar literalmente parte en el proceso de creación de tu vida y atraer aquello que desea tu corazón, tienes que saber que eres digno de recibir. Eso significará examinar las actitudes que mantienes, consciente e inconscientemente, acerca de tu vida. Lo que debes examinar son tus pensamientos, que son los arquitectos de los cimientos de tu mundo material.&lt;br /&gt;La manifestación supone la utilización del poder de tu mundo interior para establecer una relación plena con la vida y atraer hacia ti aquello que deseas. Puedes recordarte continuamente que el poder que lo trajo todo al mundo físico es el mismo que también te trajo a ti, pero si no te sientes digno, perturbarás el flujo natural de la energía en tu vida y crearás un bloqueo que imposibilitará la manifestación.&lt;br /&gt;El quinto principio está encaminado a recordarte que eres digno de obtener abundancia. Si tus pensamientos se basan en una imagen de desmerecimiento, sea cual fuere la razón, manifestarás lo que esos pensamientos imparten a la mente universal. La energía descrita en el cuarto principio se alineará con aquello que tú irradies. La frase «Un hombre es aquello que piensa» no son palabras vacías. Expresan una verdad básica acerca de cómo funciona el universo.&lt;br /&gt;Pensar que la abundancia es incompatible con la espiritualidad es un mito que nos influye a muchos de nosotros, y constituye el mayor impedimento para sentirse merecedor de esa abundancia.&lt;br /&gt;¿EGOÏSTA?&lt;br /&gt;El mito de que la abundancia y la espiritualidad son incompatibles se ve alimentado por la idea de que es egoísta e impropio visualizar y desear cosas materiales. Examinemos, pues, esta actitud y determinemos si también tú has llegado a considerarla como cierta.&lt;br /&gt;Echa un vistazo a tu alrededor y observa la abundancia e infinitud de nuestro universo. Se extiende mucho más allá de nuestra capacidad para imaginar su vastedad. Esta abundancia fluye a partir de la misma energía que abarca nuestra esencia fundamental. La abundancia eres tú. Tú eres ella. No te engañes.&lt;br /&gt;El espíritu se da a conocer a través de la forma material, mientras nosotros mismos ocupamos una forma. El espíritu se manifiesta en los árboles, los océanos, los peces, las aves, los minerales, las plantas, las flores y en ti. Todo lo que ves a tu alrededor es una parte de la manifestación material del espíritu. La materia no es una ilusión o algo que no debiera existir, sino un medio necesario que permite al espíritu diferenciarse sobre el plano de la existencia.&lt;br /&gt;Tener la sensación de que es egoísta o no espiritual el desear y manifestar, supone dividir el mundo del espíritu y el mundo de la materia en polos opuestos. Al considerar el espíritu como incompatible con la materia, negamos que el espíritu que hay en la materia sea la energía a partir de la cual se origina. Y con ello también negamos la validez de nosotros mismos como seres espirituales.&lt;br /&gt;No hay razón alguna para sentirnos avergonzados por desear que las cosas se manifiesten en nuestra vida. Es mucho más positivo pensar que merecemos que esas cosas se manifiesten y que estemos dispuestos a participar en la danza de la creación. Al darnos cuenta de que juntos conforman un todo armonioso, eliminamos el estigma del egoísmo. Del mismo modo que cada uno de nosotros somos un todo armonioso compuesto de espíritu y materia, también lo es el universo entero.&lt;br /&gt;El proceso de la vida que toma forma es un misterio. Ese misterio se ve gobernado por una energía creativa que se puede conocer cuando nos sentimos genuinamente merecedores de recibir sus bendiciones en forma material. La abundancia es lo que caracteriza a la fuerza creativa en el universo. Tienes derecho a disponer de abundancia entu vida y a irradiar prosperidad hacia todo lo que se encuentra en tu mundo. Sintiéndote pequeño e insignificante lo único que conseguirás es que eso se manifieste en tu vida.&lt;br /&gt;Para fomentar la actitud de que mereces abundancia, será útil examinar lo que quieres cambiar con objeto de cultivar este conocimiento en el nivel celular de tu ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOS COMPONENTES BÁSICOS DEL MERECIMIENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo aquello que necesitas dominar para lograr que este quinto principio se convierta en un modelo útil en tu vida lo tienes a tu disposición, en forma de actividad mental. No necesitas salir al mundo y conquistar nada. Se trata, simplemente, de cambiar tu mentalidad y convencerte a ti mismo de que mereces recibir todas las bendiciones de Dios, ya sean materiales o de otro tipo.&lt;br /&gt;Se han hecho grandes esfuerzos por condicionarnos y hacernos sentir indignos de tener todo aquello que ofrece la vida. La mayoría de nosotros hemos aceptado muchas de las cosas que nuestros egos han puesto en nuestro camino, empezando por nuestra llegada a este mundo como niños. Ciertamente, no hay nada de erróneo en asumir una actitud de pobreza y ascetismo. Si ese es tu camino, lo sabrás en lo más profundo de tu ser, y sabrás igualmente que Dios se manifiesta en todas las cosas, tanto materiales como inmateriales. No tiene ningún sentido calificar el espíritu de mejor o peor, basándose en las creaciones de Dios que cada uno elige tener en su vida.&lt;br /&gt;Sentirse merecedor de cualquier bendición o deseo es una característica de tu vida interior. Para eliminar el estigma del egoísmo materialista, quizá necesites reacondicionar tus propias percepciones internas. A continuación se indican las principales percepciones de los seres que saben que son dignos y merecedores de la bendición de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Mi autoestima procede de mí mismo. La afirmación de la percepción interna de la persona que piensa así puede ser más o menos la siguiente: «Como hijo de Dios, soy digno. No estoy dividido en espíritu y cuerpo, sino que más bien formo parte de la creación que lo conoce todo, llamada Dios. Soy un humano que expresa a Dios sin reservas ni restricciones».&lt;br /&gt;Una de las razones por las que los niños son capaces de expresar a menudo genio es porque todavía no han sido hipnotizados por la idea de ser limitados. Si son capaces de resistirse a ese hechizo hipnótico, siguen siendo genios y pueden expresar su yo ilimitado a través de sus vidas en la tierra.&lt;br /&gt;Sucede con frecuencia que son las ideas de otros egos las que nos hacen sentir indignos. Escuchamos las advertencias de personas que tienen una baja autoestima, y que intentan ejercer influencia y poder sobre nosotros. Aceptamos entonces las convalidaciones externas de nuestra falta de merecimiento y empezamos a vernos tal como otras personas importantes quisieran hacernos creer que somos. La mayoría de los niños pequeños no pueden resistirse a estas ideas. Pero, como adultos, podemos mirar hacia atrás, y liberarnos de esa idea absurda que nos han inculcado.&lt;br /&gt;Debes saber que formas parte de la luz que ilumina a todo hombre. Eres una demostración palpable de la existencia de Dios y llevas a Dios dentro de ti mismo, en tu propia individualidad particularizada. En consecuencia, debes decir con total convicción: «Dios está en mí y yo estoy en Dios». Esta es la verdad que te liberará de tus sentimientos de indignidad, y te permitirá atraer todo aquello que deseas.&lt;br /&gt;Piensa que tus deseos de manifestar son algo que ha sido colocado ahí por el espíritu, y que esos deseos, alojados en el amor y en el servicio, son precisamente lo que Dios desea darte, y que tu deseo es el camino directo para recibir tales bendiciones. Rechaza la idea de que el deseo es egoísta y recuerda que si no tuvieras deseos, seguirías llevando una existencia infantil, rodeado de juguetes.&lt;br /&gt;Cada vez que te sientas indigno de recibir tus manifestaciones, recuerda que nadie es indigno y que la misma energía divina que fluye a través de ti, fluye también a través de todos los hijos de Dios. Todos somos dignos, incluido tú.&lt;br /&gt;Tus deseos son la herramienta que te permite crecer y experimentar la perfección del universo. Te llevarán más allá de cualquier limitación que hayas podido asumir y te conducirán hacia una conciencia espiritual más elevada. Hasta la idea de alcanzar iluminación y llegar a ser un maestro es un deseo que debes respetar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.                   Me acepto a mí mismo sin reparos. Una persona que se acepta a sí misma de esta manera piensa algo así: «Estoy dispuesto a afrontar todo lo que se refiere a mí mismo, sin caer en el autodesprecio y sin repudiar mi valor esencial como una pieza de Dios».&lt;br /&gt;Debemos aceptarnos de modo incondicional a nosotros mismos. Aceptarse a uno mismo no significa aceptar necesariamente todo tipo de comportamientos. Se trata más bien de una negativa a participar en actos saboteadores de autodesprecio. Si te rechazas a ti mismo, no podrás sentirte digno de la munificencia del universo. Tu energía se centra en lo que hay de erróneo en ti, y te lamentas ante ti mismo y ante cualquiera que esté dispuesto a escucharte.&lt;br /&gt;Has aparecido aquí en un cuerpo específico, dotado de unas ciertas características físicas, con ciertas medidas y unos padres y hermanos concretos. Esta es tu realidad en el plano físico, y se necesita una gran voluntad para mirarse a uno mismo y decir: «Acepto esto sin quejarme».&lt;br /&gt;Si no estás dispuesto a hacer tal declaración, tu fuerza interior se verá socavada por la cólera, la culpabilidad, el temor y el dolor, todo lo cual, combinado, soslaya la posibilidad de que tus deseos se manifiesten. Recuerda que la idea de atraer las cosas hacia uno mismo se basa en la idea de que «Aquello que debería ser... ya está aquí». Tu deseo ya está aquí y sólo puede fluir hacia tu vida inmediata si tú te muestras abierto a que así suceda. Esos pensamientos de autodesprecio te impiden situar en el universo el conocimiento y la energía amorosa que van a trabajar para ti.&lt;br /&gt;La autoaceptación no es nada más que un cambio en la conciencia. Sólo exige un cambio de mentalidad. Si se te cae el cabello, tienes la alternativa de disimularlo, preocuparte o aceptarlo. La aceptación significa que, en realidad, no tienes que hacer nada al respecto. Simplemente, respetas tu cuerpo y la inteligencia divina que está obrando sobre ti. Cuando algún otro te indica que tienes un problema porque se está cayendo el pelo, ni siquiera te preocupas por la observación. La aceptación elimina de un plumazo la etiqueta de «problema».&lt;br /&gt;No se trata aquí de una actitud fingida. Lo que haces es, simplemente, apartar al ego de tus valoraciones internas, centradas en la aprobación de los demás. Gracias a la autoaceptación, puedes decir honestamente: «Soy lo que soy y lo acepto». Una vez que hayas instalado firmemente esta actitud, desde una postura de honestidad contigo mismo, la certeza de que mereces recibir los dones del universo estará alineada con ese divino poder.&lt;br /&gt;El autorechazo, en cambio, provoca un desajuste en la alineación con tu divinidad. Sólo tú puedes efectuar ese cambio. Se trata simplemente de cambiar tu percepción interna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Acepto plenamente la responsabilidad por mi vida, por lo que es y lo que no es. Eso supone la eliminación de nuestra fuerte inclinación, dominada por el ego, a echar a los demás la culpa por aquello que no hay en nuestras vidas. Asumir plenamente la responsabilidad significa tener conciencia del poder inherente a uno mismo.&lt;br /&gt;En lugar de decir: «Me han hecho tal como soy ahora», piensa más bien: «Elegí ser pasivo y temeroso cuando estoy con otras personas». Y eso se aplica a todas y cada una de las facetas de tu personalidad y de las circunstancias de tu vida.&lt;br /&gt;Estar dispuesto a aceptar plenamente la responsabilidad sobre ti mismo, te coloca en la postura de ser digno de recibir y atraer aquello que deseas. Si algún otro fuera el responsable de tus defectos y le achacaras a él tus problemas, estarías diciendo con ello que para manifestar el deseo de tu corazón necesitas obtener el permiso de esa otra persona. Este acto de abdicación de la propia responsabilidad destruye la capacidad para capacitarse a uno mismo hasta alcanzar niveles superiores de conciencia.&lt;br /&gt;Al saber que eres responsable de cómo reaccionas ante cada situación de la vida, y que estás a solas contigo mismo, puedes situar en el universo, de un modo muy íntimo, aquello que deseas manifestar en ti mismo. Sin embargo, al echar la culpa a los demás de las situaciones que se produzcan en tu vida, desplazas el poder hacia esas otras personas, a las que consideras responsables de crear esas circunstancias.&lt;br /&gt;Yo mantengo un diálogo interior privado con el universo acerca de las circunstancias que surgen en mi vida. Parto de la postura de que no son en modo alguno accidentes, de que todo lo que me ocurre conlleva una lección y que he sido yo el que lo ha hecho aparecer en mi vida. Por absurdo e incongruente que pueda parecer, me digo a mí mismo: «Por qué he creado esto en este preciso momento?».&lt;br /&gt;Así pues, si tengo un pensamiento negativo y en ese mismo instante me golpeo la cabeza con la puerta de un armario de la cocina, me digo: «¿En qué estaba pensando en este momento?», y asumo plenamente la responsabilidad de corregir esos pensamientos negativos, así como el golpe que me ha recordado la necesidad de corregir esa forma de pensar. Hago lo mismo cuando estoy escribiendo. Si me siento inclinado a acudir al buzón de correos antes de ponerme a escribir, sigo esa señal interna y a menudo me encuentro en el correo con un artículo que me clarifica un punto sobre el que me sentía confuso. Asumo la responsabilidad de saber que aquello que necesitaba estaba ahí, y de dejarme guiar por la voz interior de mi intuición.&lt;br /&gt;Este pequeño juego me sirve para asumir plenamente la responsabilidad por mi vida y erradicar la inclinación a achacar la culpa a otras personas o a las circunstancias. Confío en mi sabiduría interior, y en las aparentes casualidades, y sé que yo soy el responsable de todo eso. A medida que se ha ido desarrollando ese sentido de la responsabilidad, me resulta cada vez más difícil achacar a alguien lo que sucede en mi vida, desde las cosas más nimias, como darme un golpe o producirme un corte, o que otros no acudan a tiempo a una cita, hasta las grandes decepciones y mi relación con mi esposa y con el resto de mi familia; asumo la plena responsabilidad por todo ello.&lt;br /&gt;Confío en la sabiduría divina que se ha particularizado en mí y que permite que estas cosas se produzcan. Me niego a cuestionar esa sabiduría y a atribuir a otros mi buena o mala suerte. Lo acepto todo como parte del papel que tengo en el universo, sin quejarme.&lt;br /&gt;La voluntad de responsabilizarte de ti mismo sin quejarte te sitúa en el flujo natural de toda la energía divina. Eso te evita tener que luchar contra el mundo, y avanzar con él. Todo aquello de lo que te quejes implica que figurativamente has de tomar las armas para combatirlo. Y todo aquello contra lo que necesites luchar no hace sino debilitarte, mientras que todo aquello sobre lo que estés a favor, te capacita.&lt;br /&gt;Te estoy pidiendo que seas tú mismo. Al asumir una actitud responsable te darás cuenta de que los cielos son extraordinariamente cooperativos. Conseguir que los cielos cooperen significa alejarse de la mentalidad proclive a quejarse, y aceptar la más plena responsabilidad sobre uno mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Elijo no aceptar la culpabilidad en mi vida. Esta actitud mental crea pensamientos como: «No desperdiciaré la preciosa mone da de mi vida, mi existencia actual, inmovilizado por la culpabilidad por lo que ocurrió en el pasado».&lt;br /&gt;Esta declaración exige conocer la diferencia entre a) arrepentirse de verdad y aprender del pasado, y b) pasarse la vida haciéndose reproches y sintiéndose culpable. Aprender de los propios errores y emprender acciones correctoras son prácticas espiritual y psicológicamente sanas. Hiciste algo, no te gustó cómo te sentiste después, y decides no repetir ese comportamiento. Eso no es culpabilidad. La culpabilidad aparece cuando continúas sintiéndose inmovilizado y deprimido, y esos sentimientos te impiden vivir en el presente.&lt;br /&gt;Al dejarte agobiar por la culpabilidad, llenas tu energía de angustia y reproche. Te haces tantos reproches que no te sientes merecedor de recibir las bendiciones del universo o de cualquiera que forme parte de él. Los sentimientos persistentes de culpabilidad te impedirán manifestar nada que valga la pena porque estarás atrayendo hacia ti esas mismas cosas que sitúas en el universo. Cuanto mayor sea la angustia, más razones tendrás para sentirte mal y más pruebas encontrarás para demostrar que no eres merecedor de lo que deseas.&lt;br /&gt;Cuando utilizas tus comportamientos del pasado para aprender de ellos y sigues adelante, al margen de lo horribles que te hayan parecido, te liberas de la negatividad que rodea esas acciones. Perdonarse a uno mismo significa que puede extender el amor hacia sí mismo, a pesar de haber percibido dolorosamente las propias deficiencias.&lt;br /&gt;Una vez aprendida esta valiosa lección, buscas también el perdón de Dios. Pero si continúas abrigando el dolor en tu interior, te sentirás indigno del perdón de Dios y, en consecuencia, no podrás aceptar ninguno de tus derechos divinos, como hijo de Dios.&lt;br /&gt;No importa qué es lo que no te gusta de ti mismo, incluidos tus comportamientos y tu aspecto, pero para tener éxito a la hora de la manifestación necesitas amarte a ti mismo a pesar de los defectos que puedas encontrarte. Por ejemplo, si sufres crónicamente de un exceso de peso, o eres adicto a alguna sustancia, tus frases internas de culpabilidad serán aproximadamente del siguiente tenor: «Voy a amarme realmente a mí mismo cuando finalmente alcance un peso normal», o bien: «Me valoraré verdaderamente a mí mismo como un ser humano digno cuando haya superado finalmente esta adicción de una vez por todas».&lt;br /&gt;Las frases de culpabilidad no hacen sino reforzar una actitud de desmerecimiento, e inhiben el proceso de la manifestación. Tienes que cambiar estas frases y decirte a ti mismo cosas como: «Me amo a mí mismo aunque tenga exceso de peso. En primer lugar, yo no soy este exceso de peso y me niego a pensar en mí mismo en términos autodegradantes, independientemente del estado de mi cuerpo. Soy amor y extiendo ese amor a todo lo que soy». Esta misma clase de programación interna tiene que producirse en el caso de las adicciones o de cualquier otra cosa por la que te sientas culpable.&lt;br /&gt;Hay 483.364 palabras en Curso de milagros. La expresión «manténte alerta» sólo aparece una vez: «Manténte alerta ante la tentación de verte a ti mismo como injustamente tratado». La advertencia alude a la necesidad de eliminar la culpabilidad y asumir la responsabilidad por la propia vida. Al eliminar la inclinación a revolcarse en la autocrítica, también eliminamos la idea de que nos redimiremos gracias al sufrimiento en el momento presente, y de que podemos pagar por nuestros pecados con culpabilidad. La vida no funciona de ese modo. Tus sufrimientos te mantienen en un estado de temor e inmovilidad. Y esa no es la solución para los problemas de tu vida.&lt;br /&gt;Existe, sin embargo, una solución, que consiste en amarse a uno mismo y en pedir a Dios que esos «defectos» no sean más que lecciones que te permitan alcanzar un nuevo nivel espiritual. Al negarte a aceptar la idea condicionada de que la culpabilidad es buena, de que mereces sentirte culpable y de que la culpabilidad te ayudará a expiar tus pecados, refuerzas la idea de ser merecedor de cualquier deseo que quieras manifestar en tu vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Comprendo la importancia de que haya armonía entre mis pensamientos, mis sentimientos y mi comportamiento. En la medida en que seas incongruente en cualquiera de estos tres ámbitos, el pensamiento, el sentimiento o el comportamiento, impedirás que se produzca el proceso de la intensificación de la conciencia y la capacidad para manifestar el deseo de tu corazón.&lt;br /&gt;Este es el último de los cinco puntos que favorecen la aparición del sentimiento de que mereces recibir en tu vida la munificencia de Dios. Es también el más importante porque define tu nivel de integridad. Tener pensamientos acerca de cómo te gustaría dirigir tu vida, postular esos pensamientos como tu forma esencial de ser, y luego sentirse culpable, temeroso, angustiado o cualquier otra cosa como consecuencia de no haber estado a la altura de estos ideales, tiene como consecuencia un comportamiento adictivo, manipulador y contraproducente.&lt;br /&gt;Para ser congruente debes ser honesto contigo mismo. Es crucial que examines tus pensamientos y proclames con franqueza qué es lo que eliges saber en tu interior. Aunque alguna otra persona perciba eso como una deficiencia, si eres honesto contigo mismo descubrirás que tus reacciones emocionales son consecuentes con tu mundo interior.&lt;br /&gt;Sentirás paz y satisfacción y eso se pondrá de manifiesto entu comportamiento. Esto es válido para prácticamente todo lo que afecte a tu vida, y se aplica a tus pensamientos sobre la salud, las relaciones con los demás, la prosperidad, Dios, el trabajo, la diversión y lo que sea. Si estos pensamientos se hallan enraizados en el amor y sabes honestamente que estás aquí para expresar amor, amabilidad y perdón hacia ti mismo, hacia tu trabajo, tus compañeros, hacia el dinero que recibes, tus creencias espirituales, etcétera, estarás en armonía y recibirás con agrado las bendiciones que resultan de tu conducta personal en estas cuestiones.&lt;br /&gt;No obstante, si abrigas estos pensamientos y no actúas de acuerdo con ellos en el trabajo cotidiano de tu vida, sentirás que tu comportamiento es incongruente y, en consecuencia, no tendrás la sensación de merecer el cumplimiento de tus deseos.&lt;br /&gt;Si sigues siendo incongruente, el comportamiento adictivo se mantendrá en tu vida. También los hábitos alimenticios poco saludables o las deficiencias que encuentres en ti mismo. Se trata de una afirmación un tanto fuerte, pero no hace sino reflejar la necesidad de que asimiles determinados conceptos si quieres sentirte merecedor.&lt;br /&gt;No tienes que adoptar ninguna práctica espiritual o conjunto de creencias concretas. Tienes que crear un sentido de congruencia dentro de ti mismo para poder alcanzar ese estado de merecimiento, que es un requisito indispensable para el proceso de la manifestación. Si te ves carcomido por dentro, en ese rincón íntimo de conciencia al que no llega nadie más que Dios, tu comportamiento contraproducente no hará sino confirmar tu falta de congruencia interna.&lt;br /&gt;Al ser honesto contigo mismo acerca de lo que crees, y actuar de acuerdo con tus principios, al margen de lo que puedan pensar o decir otros, promueves una sensación de paz interior que te transmite un fuerte sentido de merecimiento. Te animo a examinar cuidadosamente tus pensamientos en todos los ámbitos de tu vida, y a identificar aquellos que no estén en armonía con tus acciones. Luego, trabaja cada día para alcanzar un mayor grado de congruencia interna que satisfaga tus propias normas personales, y guárdate este proceso para ti mismo. Verás entonces que los comportamientos que te disgustan empiezan a desaparecer y que promueves una sensación de equilibrio que te aporta paz. No hay nada que tu yo superior desee más que la paz. La paz te hará sentirte digno de las más ricas bendiciones de Dios, y al irradiar eso hacia el mundo exterior, este te devolverá lo mismo.&lt;br /&gt;Estas cinco actitudes te proporcionan las herramientas para crear en tu interior un ambiente que propicie tu sensación de merecimiento. Todas ellas reflejan la capacidad para vivir pacíficamente en el momento presente, y para descartar muchas de las actitudes del pasado que te mantuvieron en un estado constante de incapacitación y te hicieron sentir indigno de manifestar más bendiciones y felicidad en tu vida. Esos sentimientos persisten a menudo porque te hallas encerrado en la historia de tus primeras heridas. Para finalizar el camino que conduce al merecimiento, tienes que cortar tu relación con esas viejas heridas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DESVINCÚLATE DE LAS HERIDAS DE TU PASADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inclinación a vincularnos con nuestras heridas, en lugar de dejarlas atrás, hace que experimentemos constantemente la sensación de no ser dignos. Una persona que haya experimentado acontecimientos traumáticos en la vida, como una violación sexual, la muerte de seres queridos, enfermedades traumáticas, accidentes, rupturas familiares, drogadicciones y otras cosas similares, puede llegar a vincularse con los dolorosos acontecimientos del pasado y rememorarlos para llamar la atención o despertar lástima en los demás. Esas heridas de nuestras vidas parecen darnos una gran cantidad de poder sobre los demás.&lt;br /&gt;Cuanto más les hablamos a otros sobre nuestras heridas y sufrimientos, tanto más creamos un entorno de compasión por nosotros mismos. Nuestro espíritu creativo permanece tan conectado con los recuerdos de nuestras heridas que no puede dedicarse a transformar y manifestar. El resultado de ello es la sensación de desmerecimiento, de no ser digno de recibir todo aquello que se deseas.&lt;br /&gt;Sucede a menudo que la narración de esos males va acompañada al principio por una especie de necesidad de que el interlocutor sepalo horrible que fue y sigue siendo la herida sufrida. Al cabo de un rato el ego utiliza esta energía en una especie de juego de poder, en situaciones tanto individuales como de grupo, para estimular la discusión sobre lo duro que ha sido superar esa herida. Eso puede impedir que el individuo avance espiritualmente, reforzando la imagen de desvalido que tiene de sí mismo.&lt;br /&gt;La tendencia a vincularnos con las heridas de nuestras vidas nos recuerda lo poco merecedores que somos de recibir nada de lo que realmente nos gustaría tener, debido a que permanecemos sumidos en un estado de sufrimiento. Cuanto más se recuerdan y se repiten estas historias dolorosas, tanto más tiene garantizado esa persona que no atraerá la materialización de sus deseos.&lt;br /&gt;Quizá la frase más poderosa que puedas llegar a memorizar en este sentido sea: «Tu biografía se convierte en tu biología». A la que yo añadiría: «Tu biología se convierte en tu ausencia de realización espiritual». Al aferrarte a los traumas anteriores de tu vida, impactas literalmente sobre las células de tu cuerpo. Al examinar la biología de un individuo, es fácil descubrir en ella su biografía. Los pensamientos angustiosos, de autocompasión, temor, odio y otros similares, cobran un peaje sobre cl cuerpo y el espíritu. Al cabo de un tiempo, el cuerpo es incapaz de curarse, debido en buena medida a la presencia de esos pensamientos.&lt;br /&gt;El apego al dolor sufrido en los primeros años de la vida procede de una percepción mitológica según la cual «tengo derecho a una infancia perfecta, libre de dolor. Utilizaré durante el resto de mi vida cualquier cosa que interfiera con esta percepción. Contar mi historia será mi poder». Lo que hace esta percepción es darle permiso al niño herido que llevas dentro para controlarte durante el resto de tu vida. Además, te proporciona una fuerte sensación de poder ilusorio.&lt;br /&gt;En el momento en que alguien se te enfrenta, se interpone en tu camino o incluso no está de acuerdo contigo, la vieja herida pasa a ocupar un primer plano con acusaciones de insensibilidad relativas a la forma en que te trata el otro. Este poder, sin embargo, está vacío porque no hace sino reforzar continuamente la idea de que no eres digno de verte libre de esos acontecimientos. Tu indignidad inhibe tu capacidad para atraer a tu vida la amabilidad y la abundancia que hay en el universo.&lt;br /&gt;Esto, sin embargo, no significa que no debamos afrontar los traumas y ayudarlos a curar. Significa que tenemos que ser muy cuidadosos para evitar explicar nuestra vida actual en términos de una historia traumática anterior. Los acontecimientos dolorosos de nuestras vidas son como una balsa que se utiliza para cruzar el río. Debes recordar bajarte una vez que hayas llegado a la otra orilla.&lt;br /&gt;Observa tu cuerpo cuando has sufrido una herida. Una herida abierta se cierra en realidad con bastante rapidez. Imagina cómo serían las cosas si esa herida permaneciera abierta durante mucho tiempo. Se infectaría y, en último término, acabaría por matar a todo el organismo. El cerrar una herida y permitir que cure puede actuar del mismo modo en los pensamientos de tu mundo interior.&lt;br /&gt;Así pues, no lleves contigo tus heridas. Afróntalas y pide a la familia y a los amigos que sean compasivos mientras te recuperas. Luego, pídeles que te lo recuerden amablemente cuando se convierta en una respuesta predecible. Quizá en cuatro o cinco ocasiones tus amigos y personas queridas te dirán: «Sufriste una experiencia trágica y comprendo perfectamente tu necesidad de hablar de ello. Me importa, te escucho y te ofrezco mi ayuda si eso es lo que deseas». Después de varias situaciones de este tipo, pídeles que te recuerden amablemente que no debes repetir la historia con el propósito de obtener poder a través de la compasión de los demás.&lt;br /&gt;Al retroceder en tu camino y reavivar continuamente tu dolor, incluyendo la descripción de ese dolor y la calificación de ti mismo (superviviente de un incesto, alcohólico, huérfano, abandonado), no lo haces para sentirte más fuerte. Lo haces debido a la amargura que estás experimentando. Esa amargura se pone de manifiesto en forma de odio y cólera al hablar de esos acontecimientos, con lo que no haces sino alimentar literalmente el tejido celular de tu vida a partir de tu cosecha de acontecimientos del pasado.&lt;br /&gt;Eso hace que se extienda la infección e impide la curación. Y lo mismo sucede con el espíritu. Esta cosecha de amargura te impide sentirte merecedor. Empiezas a cultivar entonces una imagen sucia, de criatura desafortunada, desmerecedora y difamada, y eso es lo que envías al universo, lo que inhibirá cualquier posibilidad de atraer el amor y la bendición a tu vida.&lt;br /&gt;Aquello que te permitirá desvincularte de tus heridas es el perdón.El perdón es lo más poderoso que puedes hacer por tu fisiología y por tu espiritualidad, a pesar de lo cual sigue siendo una de las cosas menos atractivas para nosotros, debido en buena medida a que nuestros egos nos gobiernan de un modo inequívoco. Perdonar se asocia de algún modo con decir que está bien, que aceptamos el hecho perverso. Pero eso no es perdón.&lt;br /&gt;Perdón significa llenarse de amor e irradiar ese amor hacia el exterior, negándose a transmitir el veneno o el odio engendrado por los comportamientos que causaron las heridas. El perdón es un acto espiritual de amor por uno mismo, y envía a todo el mundo, incluido tú mismo, el mensaje de que eres un objeto de amor y que eso es lo que vas a impartir.&lt;br /&gt;En eso consiste el verdadero proceso de desvinculación de las heridas, de no seguir aferrándose a ellas como preciadas posesiones. Significa renunciar al lenguaje de la culpa y la autocompasión, y a no seguir adelante con las heridas del pasado. Significa perdonar íntimamente sin esperar que nadie lo comprenda. Significa dejar atrás la actitud del ojo por ojo que sólo causa más dolor y la necesidad de más venganza, sustituyéndola por una actitud de amor y perdón. Esta forma de actuar es alabada en la literatura espiritual de todas las religiones.&lt;br /&gt;Sentirse digno es esencial para poder atraer aquello que se desea. Es, simplemente, una cuestión de sentido común. Si no tienes la sensación de merecer algo, ¿por qué te lo va a enviar la energía divina que está en todas las cosas? Así pues, tienes que cambiar y saber que tú y la energía divina sois una sola cosa, y que es tu ego el que se confabula para impedirte utilizar este poder en tu propia vida.&lt;br /&gt;A continuación se indican algunas de las grandes actitudes y comportamientos que puedes incorporar a tu conciencia para facilitar el crecimiento de tus sentimientos de merecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UN PLAN QUE TE AYUDARÁ A VER QUE ERES DIGNO DE RECIBIR Y ATRAER DESDE LA FUENTE DIVINA&lt;br /&gt;Las siguientes sugerencias representan un plan paso a paso para intensificar tu receptividad al poder de la manifestación en tu vida. Si lo pones en práctica, no cabe la menor duda de que te sentirás digno de la bendición del espíritu divino que lo abarca todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• La palabra «inspiración» significa literalmente «estar infundido de espíritu», o en el espíritu, si se quiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·         Practica hacer aquello que te guste, y procura que te guste lo que haces cada día. Si vas a hacer algo, concédete el beneficio de no quejarte y, en lugar de eso, muestra cariño por esa actividad. Tu lema aquí ha de ser: «Me gusta lo que hago, y hago lo que me gusta». Eso te sitúa «en el espíritu» y te proporciona literalmente el entusiasmo para ser un receptor digno de la gracia de Dios. La palabra entusiasmo procede de la raíz griega entheos, que significa, literalmente, «estar lleno de Dios».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·         Haz todos los esfuerzos posibles por eliminar de tu vocabulario y de tu diálogo interior los hábitos internos de pesimismo, negatividad, juicio, quejas, murmuraciones, cinismo, resentimiento y crítica destructiva. Sustitúyelos con optimismo, amor, aceptación, amabilidad y paz como forma de procesar tu mundo y a las personas que hay en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·         Al margen de lo mucho que te sientas tentado de retroceder hacia hábitos cínicos, recuerda que esa es la energía que estás enviando al mundo, y que con ello transmites un mensaje que bloquea la energía que te devolverá lo que deseas. Si estás lleno de negatividad, te encuentras desequilibrado y tus resentimientos indican que no te sientes digno o preparado para aceptar la energía amorosa que deseas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·         Procura encontrar cada día un momento de tranquilidad para erradicar los sentimientos de indignidad. Ese tiempo de oración o meditación, o de experimentar simplemente el silencio, alimentará tu alma y eliminará finalmente todas las dudas que puedas abrigar acerca de no merecer el ser beneficiario de la abundancia del universo.&lt;br /&gt;·    Lee literatura espiritual y poesía, y escucha música clásica suave siempre que te sea posible. He descubierto que el simple hecho de leer la poesía de Walt Whitman, de Rabindranath Tagore o de Rumi, hace que todo se sitúe en una perspectiva más sagrada para mí.&lt;br /&gt;·    Leer las grandes enseñanzas de los maestros es como realizar una tarea espiritual en casa. Entre ellas se incluyen el Nuevo Testamento, Curso de milagros, la Torah, el Corán y el Bhagavad Gita. Estas grandes obras son una forma de estar en el espíritu (inspirado) y de disolver las dudas sobre si mereces o no materializar en tu vida aquello que deseas.&lt;br /&gt;·    El siguiente y hermoso poema de El profeta, de Jalil Gibran, es un ejemplo de esta clase de literatura. Lo incluyo aquí para que lo estudies. Prestauna particular atención a las palabras «Vuestros corazones conocen en silencio los secretos de los días y las noches», y «Pues el alma recorre todos los caminos». Estos son los pensamientos que he resaltado a lo largo de todo este libro, al tratar de animarte a conocer tu propia dignidad divina.&lt;br /&gt;Sobre autoconocimiento&lt;br /&gt;De El profeta, de Jalil Gibran (1923)&lt;br /&gt;Y un hombre dijo: háblanos del autoconocimiento.&lt;br /&gt;Y él contestó, diciendo:&lt;br /&gt;Vuestros corazones conocen en silencio los secretos&lt;br /&gt;de los días y las noches.&lt;br /&gt;Pero vuestros oídos ansían el sonido&lt;br /&gt;del conocimiento de vuestros corazones.&lt;br /&gt;Conoceréis con palabras aquello que siempre habéis conocido en vuestro pensamiento.&lt;br /&gt;Tocaréis con vuestros dedos&lt;br /&gt;el cuerpo desnudo de vuestros sueños.&lt;br /&gt;Y está bien que lo hagáis.&lt;br /&gt;La fuente oculta de vuestra alma&lt;br /&gt;tiene que brotar y correr&lt;br /&gt;murmurante hacia el mar;&lt;br /&gt;y el tesoro de vuestras profundidades infinitas&lt;br /&gt;será revelado ante vuestros ojos.&lt;br /&gt;Pero que no haya balanzas donde pesar&lt;br /&gt;vuestro desconocido tesoro;&lt;br /&gt;Y no busquéis las profundidades de vuestro conocimiento con el bastón o el sonido.&lt;br /&gt;Pues el sí mismo es un mar ilimitado e inconmensurable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No digáis «He encontrado la verdad», sino más bien,&lt;br /&gt;«He encontrado una verdad».&lt;br /&gt;No digáis «He encontrado el camino del alma».&lt;br /&gt;Decid más bien «He encontrado el alma caminando&lt;br /&gt;por mi camino».&lt;br /&gt;Pues el alma camina por todos los caminos.&lt;br /&gt;El alma no sigue una línea,&lt;br /&gt;ni crece como un junco.&lt;br /&gt;El alma se despliega a sí misma,&lt;br /&gt;como un loto de innumerables pétalos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·  Procura rodearse en la medida de lo posible de cosas bellas.&lt;br /&gt;Escribo estas palabras en la isla Marco, al sudoeste de Florida. Cada atardecer, dejo la máquina de escribir y salgo a la playa, para experimentar la magnificencia de la puesta del sol sobre el golfo de México. Cada vez que participo en este ritual diario, me siento lleno de respeto ante la enorme energía implicada en el movimiento de la tierra alrededor del sol. Respiro esa energía, y me siento agradecido por el hecho de formar parte de toda esta belleza.&lt;br /&gt;Formar parte cada atardecer de esta puesta de sol me hace sentir que estoy en mi hogar, más allá de este planeta y me abre a la naturaleza más profunda que hay dentro de mí mismo. Jamás podría sentirme desmerecedor de la gracia y la munificencia del universo cuando me hallo inmerso en esta belleza. Lo mismo sucede al experimentar virtualmente cualquier belleza: tienes latendencia a eliminar la duda acerca de la propia divinidad y de la conexión con la verdad última que hay en todo y en todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;e Practica la amabilidad para contigo mismo y para con los demás, con toda la frecuencia que te sea posible.&lt;br /&gt;Abandona tu necesidad de tener razón y de ganar; en vez de eso, sé amable, y pronto conocerás la bendición de la paz interior. Recuerda que tu yo superior sólo desea paz. Al practicar la amabilidad, la paz aparece inmediatamente. Al estar en paz contigo mismo y con tu mundo, sabes que eres un digno receptor de todo lo que se cruza en tu camino. Empiezas a confiar entonces en la energía que aporta la realización de tus deseos.&lt;br /&gt;Si te encuentras en un estado de confusión y, en consecuencia, te preocupa ganar o perder, te hallas a merced de tu propio ego, al que le encanta la confusión. Toda esa confusión interna hace que te cuestiones a ti mismo y tu valía en comparación con otros. Y eso trae consigo la duda acerca de si eres o no digno de recibir y manifestar.&lt;br /&gt;Ponte la meta de ser cada día amable con los demás, al menos una vez, y extiende ese mismo privilegio hacia ti mismo, tanto como te sea posible. Siempre tienes una alternativa acerca de cómo va a reaccionar tu espíritu. La alternativa de la culpabilidad, la preocupación, el temor o el juicio no es más que un pensamiento que se transfiere a tu fisiología. Cuando tu yo físico se ve desequilibrado por estas emociones, te sientes demasiado enfermo e infeliz como para pensar siquiera en participar en el acto de la cocreación de una vida bienaventurada. Te saboteas a ti mismo, y todo por la falta de voluntad para ser amable contigo mismo y con los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;§    Empieza a considerar el universo como un lugar amistoso, antes que enemistoso. Sitúa en la categoría de «lecciones» todas las heridas de las fases anteriores de tu vida. Deja de verte condicionado por esas heridas y de convertirlas en un brazalete identificativo.&lt;br /&gt;Desvincúlate de la actitud de que este mundo es maligno, está lleno de gente mala, y empieza, hoy mismo, a buscar el bien en la gente con la que te encuentres. Recuerda que, por cada acto de maldad, hay millones de actos de amabilidad. Este universo funciona con la energía de la armonía y el equilibrio. Inspira para absorber esa energía y elimina de tu mente y tu corazón la idea de que eres una víctima. Toda vinculación con tus traumas crea una toxicidad celular en tu cuerpo y un envenenamiento espiritual de tu alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Repítelo una y otra vez, hasta que quede bien grabado: «Soy lo que soy, y soy digno de la abundancia que hay en el universo, y de todo lo que hay en él, incluido yo mismo».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te encuentras ahora en el camino de saber que eres merecedor de atraer y manifestar en tu mundo. Eres consciente de tu yo superior. Confías en ti mismo y en la sabiduría divina que te ha creado. Sabes que no estás separado de tu entorno, y que dentro de ti existe el poder para atraer.&lt;br /&gt;El siguiente principio se refiere a la energía del amor y a lo importante que es conocerla y experimentarla en todo tu ser, antes de empezar a aplicar los tres últimos principios de la manifestación.&lt;br /&gt;Mira BAI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc116131585"&gt;Sexto principio&lt;/a&gt;Conéctate a la fuente divinacon un amor incondicional&lt;br /&gt;No hay, ni en la tierra ni en el cielo, mayor poder que del amor puro e incondicional. Este es el núcleo del sexto principio de la manifestación.&lt;br /&gt;La naturaleza de la fuerza de Dios, esa inteligencia invisible que hay en todas las cosas, y que es el origen del mundo material y el centro del plano tanto espiritual como físico, podría definirse como amor puro e incondicional. Es aquello que hace que las cosas materiales ocupen su lugar y que impide que se colapsen en innumerables partículas. Esta fuerza de Dios es como un alma superior a la que siempre estamos conectados porque somos extensiones localizadas de ella.&lt;br /&gt;Quizá te sientas infinitamente merecedor de atraer a tu vida la prosperidad material y espiritual, pero si no vives de acuerdo con el amor incondicional estarás interfiriendo en tu capacidad para manifestar en tu vida. Para estar divinamente alineado con esta energía infinita y universal, tienes que convertirte en amor incondicional.&lt;br /&gt;Aunque parece fácil e incluso apropiado anunciar «Yo practico el amor incondicional», eso dista mucho de la realidad en el caso de la mayoría de los que estamos sobre este plano físico. El amor incondicional se nos escapa a la mayoría de nosotros, debido en buena medida a que tendemos a identificarlo con el afecto o sentimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira Bai sabe que para encontrar al Uno Divino&lt;br /&gt;lo único indispensable es el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA ENERGÍA DEL AMOR DISUELVE LAS LIMITACIONES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al decir que el amor emana del alma y de la divina conciencia de Dios, me refiero a algo que el yo inferior o el ego no pueden percibir. No hablo de tener «buenos sentimientos» hacia los demás, del amor romántico, de mostrar afecto y consideración por todo el mundo. Este amor incondicional sobre el que escribo aquí es una experiencia de la armonía de la vida. Es algo demasiado profundo para que podamos despertarlo con nuestros sentidos o nuestra mente.&lt;br /&gt;La energía de amor incondicional es el poder que está detrás de la creación. Guía todas nuestras leyes naturales. Podemos imaginar este amor como una vibración que transmite las formas de pensamiento a una expresión material. En su naturaleza más elevada, el amor es la fuerza que reconocemos como la voluntad de Dios. Es la alquimia que asumimos para encontrarle sentido a la forma en que se materializan las cosas desde el mundo del espíritu.&lt;br /&gt;Se trata de palabras muy importantes, y es esencial que las conozcas si quieres dejar de ser alguien que toma lo que la vida le presenta y participar en el acto de la creación junto con la energía universal del amor incondicional.&lt;br /&gt;Te sugiero que te embarques en el experimento de practicar únicamente el amor incondicional durante varios días, quizá incluso durante una semana. Conviértelo en tu actividad principal, pero prométete a ti mismo que sólo permitirás que de tu conciencia emanen pensamientos amorosos incondicionales. Proclama tu compromiso de vivir el amor incondicional durante el período de tiempo que hayas decidido.&lt;br /&gt;Durante ese período de tiempo niégate a abrigar pensamientos críticos o juicios. En los momentos de tranquilidad, piensa sólo en paz y amor. Piensa y actúa en todas tus relaciones exclusivamente de forma amorosa. Extiende los pensamientos y la energía amorosa cada vez que te encuentres con alguien o con algo. Conviértete en amor incondicional.&lt;br /&gt;Esta práctica de convenirse en amor incondicional es un requisito indispensable para el proceso de la manifestación. Al verter amor en tu entorno inmediato y practicar la afabilidad en todos tus pensamientos, palabras y acciones, tu círculo inmediato de amigos empezará a responder de una forma completamente nueva. Además, este acto se hace muy rápidamente expansivo y puedes llegar a irradiar este amor hacia tu comunidad y a las personas sobre las que lees en los periódicos, incluidas aquellas que han sido clasificadas como terroristas, asesinos, artistas fraudulentos y similares.&lt;br /&gt;De la palabra incondicional, destaca el «in». Te desvinculas de todo y lo amas todo. No amas el acto hostil, sino el espíritu que se halla bloqueado en aquellos que causan daño y no son amorosos. Si puedes vivir de este modo y rechazar todos los pensamientos y acciones que no sean de naturaleza incondicionalmente amorosa, experimentarás la esencia de tu espíritu y sabrás cómo superar las limitaciones en tu propia vida.&lt;br /&gt;Se trata de una tarea que tus condicionamientos no estimulará fácilmente. Pero puedes perseverar durante unos pocos días para saber cómo es el espíritu divino universal. Ese espíritu no juzga nada ni a nadie, no moraliza, no demuestra favoritismo, sino que simplemente existe como amor incondicional que irradia armonía y permite que todo y todos se desplieguen. Cada día se abren millones de flores y luego se cierran con la única ayuda del amor incondicional que fluye en todo y que se encuentra en el núcleo de la energía universal, infinita y eterna. Con este ejercicio estarás cultivando este aspecto de ti mismo.&lt;br /&gt;Al practicar el amor incondicional, contempla y medita sobre el amor incondicional sagrado que también es el núcleo de ti mismo. Imagina un átomo de amor incondicional que se encuentre en el centro mismo de tu propia existencia. Siente su presencia en tu corazón y percibe cómo se abre e irradia hacia fuera. Este sentimiento impersonal, que no depende de nadie ni de nada, ni tan siquiera de un sistema de creencias, se transformará pronto en la sensación de que estás conectado con la energía infinita del amor incondicional que es Dios.&lt;br /&gt;Con esta transformación, entrarás en el camino de la manifestación. Te conectarás, desembarazándote de todo juicio, cólera, moralización, prédica, odio, rencor y todas las demás herramientas del ego.&lt;br /&gt;¿Qué cabe esperar por el hecho de practicar durante unos pocos días un amor total e incondicional? Si dedicas todas tus meditaciones al amor y pones amor en cada situación concreta y en cada persona con la que te encuentres y, más aún, si extiendes ese amor hacia todas las personas que habitan el planeta y a la infinitud del universo, sentirás que te conviertes en una persona diferente. Dormirás más profundamente. Te sentirás en paz casi en todo momento. Tus relaciones serán más profundamente espirituales. Y, lo que es más importante, empezarás a reconocer las «coincidencias» de tu vida con mayor regularidad. Tu amor incondicional empezará a producir entonces lo que deseas, sin que te des siquiera cuenta. Tus sueños serán más intensos y la conciencia de lo que buscas se hará más clara.&lt;br /&gt;Lo que sugiero es que puedes amar más e incondicionalmente, sin esperar nada a cambio; como resultado de ello, desaparecerán las limitaciones que experimentas. Inténtalo al menos. Hay un fragmento muy citado del Nuevo Testamento que parece apropiado citar aquí. Creo que es uno de los pasajes más profundos que se hayan escrito jamás. Pertenece a Corintios 13, sobre el «amor».&lt;br /&gt;Y aún os voy a mostrar un camino más excelente.&lt;br /&gt;Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe para trasladar montañas, si no tengo amor, nada soy. Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, nada me aprovecha. El amor es paciente, es servicial; no es envidioso, no es jactancioso, no se engríe; es decoroso, no busca tu interés, no se irrita, no toma en cuenta el mal, no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta.&lt;br /&gt;El amor nunca falla. Desaparecerán las profecías, cesarán las lenguas, desaparecerá la ciencia. Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía. Cuando venga lo perfecto, desaparecerá lo parcial. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño. Ahora no vemos sino un pobre reflejo en un espejo. Luego veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré plenamente, del mismo modo que soy plenamente conocido. Ahora subsisten la fe, la esperanza y el amor, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es el amor.&lt;br /&gt;En efecto, la mayor de todas es el amor. Hará que desaparezca lo imperfecto y te permitirá alcanzar la plenitud espiritual de participar en la creación de tu vida, basándote en el modelo del amor incondicional.&lt;br /&gt;Soy consciente de lo difícil que es que nos dejemos guiar en todo momento por el amor incondicional. Imagino que tu ego protestará, diciendo que esta idea es absurda porque eres humano, y los humanos tenemos deficiencias. A pesar de todo, te pido que realices este ejercicio durante unos pocos días o una semana. Sé que se convertirá en algo habitual en cuanto percibas la riqueza de vivir con esta nueva conciencia.&lt;br /&gt;El amor incondicional es el misterio último que se esconde en la vida. Puede parecer sencillo, pero es tan poderoso que te liberará de la dominación de tu ego si le concedes aunque sólo sea un breve período de prueba en tu vida. Mientras no aprendamos a trascender el ego, seguiremos contribuyendo a la locura a la que asistimos en el mundo. Despegarse y convertirse en un observador incondicionalmente amoroso es la mejor forma de cultivar una relación sana y equilibrada entre el ego y el espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL PROCESO DE LA OBSERVACIÓN DESVINCULADA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los grandes ejercicios de meditación que aprendí hace muchos años supone imaginar que uno se eleva fuera de su propio cuerpo y flota en el espacio hasta llegar tan lejos que puede observar todo el planeta. Si lo haces, trata de imaginar cómo es la tierra sin tu presencia en ella. Será una tarea difícil para tu ego. A continuación, empieza a observar el planeta sin emitir ningún juicio, negándote a calificar nada de bueno o malo, correcto o incorrecto. Proponte simplemente observar, permitir y enviar amor incondicional. Probablemente, te resultará más fácil enviar amor incondicional cuando no estés ahí para interferir. Es decir, puedes amar incondicionalmente cuando consigas apartar a tu ego del camino. Esta técnica te ayudará a proyectar amor incondicional.&lt;br /&gt;Si todo tú te conviertes en amor incondicional, no participarás en las preocupaciones del ego. Al funcionar desde esta perspectiva, practicas la desvinculación en un estado de afabilidad, lo que te convierte en un testigo compasivo hacia todos y todo aquello con lo que entres en contacto. Es algo mágico poder irradiar esta clase de amor fuera de tu persona. En eso consiste la resolución de ese gran misterio que es cómo conectarse y conocer a Dios. Es decir, no de saber lo que es Dios, sino de conocer a Dios.&lt;br /&gt;El proceso de convertirse en un observador desvinculado se produce en el silencio de la contemplación o la meditación. Busca tiempo para estar a solas, rodeado de serenidad y entra en este lugar interior de amor. Es en el silencio donde conocerás verdaderamente la energía divina del amor incondicional.&lt;br /&gt;La mayoría de los occidentales tenemos grandes dificultades para soportar prolongados períodos de silencio. Se suelen llenar esos momentos con música, conversación, radio, televisión y cualquier otra cosa que se pueda utilizar para evitar el silencio. La nuestra es una cultura ruidosa.&lt;br /&gt;Al intentar meditar y limitarme a observar el silencio, escucho aspiradoras, cortadoras de césped, podadoras, teléfonos portátiles, sierras y las numerosas máquinas que remueven la tierra y la arena, que abren zanjas, limpian, etcétera. Todas esas ruidosas máquinas tienen fuentes de potencia que contaminan el mundo con su ruido atroz. Se necesita práctica para aprender a trascender esos sonidos, abstraerse y dejar fuera toda esa contaminación sonora. El ruidoso mundo seguirá filtrándose hasta tus momentos de tranquilidad, a menos que puedas alejarte lo suficiente de él para entrar en contacto con la naturaleza y evitarlo.&lt;br /&gt;Nuestra preocupación por el sonido satisface la necesidad del ego de escapar de la serenidad y el amor incondicional de la inteligencia divina que es Dios. Pero puedes convertirte en un observador desvinculado si decides limitarte a olvidar tu ego y dejar que tu yo superior se haga cargo de todo. Conviértete en un observador incondicionalmente amoroso, no te limites a ser alguien que se deja guiar siempre por su ego.&lt;br /&gt;Despréndete de tu inclinación a juzgar y moralizar, y tómate personalmente todo aquello que observes. Conviértete, simplemente, en alguien que observa. Te encontrarás entonces alineado con Dios, permitiendo que todo se solace en tu bienaventurado amor, en lugar depermitir que el ego insista frenéticamente en que existe una forma superior. Ser piadoso significa expresar el amor que hay en uno mismo. Es mucho más que estar simplemente cerca de él. Tienes que formar una unidad con el ser universal de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;QUÉ SIGNIFICA ESTAR EN LA UNICIDAD&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que hemos dado en llamar «la voluntad de Dios» no es más que una invención del hombre para conseguir control sobre los demás. Si estás convencido de que existe una voluntad de Dios separada de la tuya, te verás controlado y dominado por quienes afirman conocer la voluntad de Dios. Si adoptas este sistema de creencias caerás en la trampa de «tu voluntad contra mi voluntad». Querrás hacer ciertas cosas, pero «la voluntad de Dios» te dictará otras.&lt;br /&gt;Expresar amor incondicional y participar en la creación de la propia vida sólo es posible cuando se sabe que Dios no está separado de ti. Tú y Dios sois uno. En el Nuevo Testamento, Jesús les dice a las multitudes: «Yo he dicho: dioses sois», y más tarde: «El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; y el que me ve a mí, ve a aquel queme ha enviado» (Juan, 10, 34; 12, 44).&lt;br /&gt;Estar en un estado de unicidad significa saber que el amor incondicional que tiene Dios por toda la creación es también el amor incondicional que puede haber en ti si así lo decides. Tu libre albedrío es la libertad para abrazar cualquier pensamiento que desees. Ese libre albedrío es el don que te ha dado Dios. Utilízalo con un espíritu de amor sobre el que no se imponga ninguna condición.&lt;br /&gt;El amor que tiene Dios por ti es incondicional. En ese amor que te concede el creador divino no hay restricción o censura alguna. Dispones de la más completa libertad para hacer lo que quieras, pues tu voluntad y la voluntad de Dios son una misma cosa. Tienes libertad para elegir tus pensamientos dentro de este gran esquema de amor incondicional.&lt;br /&gt;Si tú y el amor de Dios por ti sois una misma cosa, formas parte de una unidad incondicional. Si impones restricciones a ese amor, o si lo basas en tus juicios y aversiones, lo conviertes en un amor condicionado y te alejas de la posibilidad de participar en el acto de la creación con Dios. Entras entonces en conflicto con la esencia divina que es Dios, debido a la imposición de condiciones sobre tu capacidad para amar.&lt;br /&gt;Supongamos que Dios decidiera retirar su amor incondicional, tanto por ti como por el mundo e impusiera en vez de eso ciertas condiciones. En esa clase de mundo, la gente tendría que funcionar sin la libertad de pensamiento y de expresión. Todo el cosmos se colapsaría en un instante.&lt;br /&gt;La vida fluye con la libertad del amor incondicional. Esa es la esencia misma de la vida. Ninguna divinidad exige que uno piense de una determinada manera si no quiere verse maldecido o destruido. En nuestro mundo, tenemos libertad incondicional para que nuestros pensamientos sean lo que queramos que sean. Esa es la manera que tiene Dios de expresar su amor por ti, es el don que te ha concedido el creador, expresado a través de tu individualidad. Elimina esa libertad y dejarás de ser humano. Se pierde la propia humanidad cuando se pierde el amor incondicional que nos permite pensar lo que queramos.&lt;br /&gt;Supongamos que puedes funcionar de la misma forma incondicionalmente amorosa, mediante el simple procedimiento de no emitir juicios. ¿Qué ocurre si no tienes odio y sólo extiendes hacia los demás la libertad para elegir? Experimentarás lo que se denomina «unicidad». Tu voluntad y la voluntad de Dios no entrarán en conflicto.&lt;br /&gt;Los conflictos que experimentas proceden del ego. Tu ego es la idea que tienes de ti mismo como separado de Dios y de todas las creaciones de Dios. El ego necesita que le recuerden su superioridad sobre los demás. Así es como se crea el conflicto. Pero no tienes por qué participar en esta estupidez. Tu yo superior sólo desea paz y es amor incondicional.&lt;br /&gt;Utiliza este amor para el propósito de la cocreación. Cada momento que creas al irradiar pensamientos incondicionalmente amorosos es un reflejo del mismo amor que fue el responsable de tu creación. Crear (o manifestar) es el acto de extraer amor incondicional desde dentro de uno mismo, para darle una forma que llamamos el mundo de lo concreto. En este sentido, pues, el amor incondicional puede concebirse como el poder para participar en el acto de la cocreación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL AMOR INCONDICIONAL COMO PODER&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De aquellos que parecen poseer el don de atraer a sus vidas toda clase de cosas buenas, se dice que tienen un poder un tanto misterioso. La habilidad para alcanzar un estado superior del ser, donde no parece existir casi ninguna dilación entre la creación de una forma de pensamiento y la «materialización» de esta, puede verse en términos de amor incondicional y de una ausencia de exigencia o juicio sobre el mundo.&lt;br /&gt;Sé que ese es un poder que está al alcance de todos nosotros cuando empezamos a adoptar los principios básicos de la manifestación espiritual. Lo que sucede es que normalmente no reconocemos la magnitud de ese poder que tenemos en virtud de nuestra capacidad para crear pensamientos y atraer, a partir de ellos, la abundancia del universo. Al pensar racionalmente en él, pensamos inmediatamente en el conflicto entre tener libre albedrío y tener un destino, un conflicto que, a menudo, soslaya la necesidad de pensar y vivir en base al amor incondicional. Nuestro cerebro izquierdo racional nos dice: «Si ya está determinado, no tengo libre albedrío y, por tanto, cualquier cosa que piense ha sido predeterminada, de modo que estoy condenado».&lt;br /&gt;Echemos un rápido vistazo a la cuestión del destino, puesto que se halla incluida en el título del libro, y situémosla en un contexto diferente. El destino no está predeterminado. Tu destino lo determinas tú enteramente. Cada momento de tu ahora existencial es el resultado de tu pensamiento previo. La idea de que todo ha sido ya dispuesto con antelación es una alucinación. Cada uno puede hacer y manifestar su propio destino.&lt;br /&gt;Tu libre albedrío es el don del amor incondicional. Creas tu propio destino con ese libre albedrío, y cuando te aventuras fuera del camino del amor incondicional, vives simplemente en una ilusión. La idea de que estás separado de la voluntad de Dios te sitúa en una postura servil, de tal modo que Dios se convierte en algo contra lo que tienes que luchar o que debes temer. Evidentemente, si eso fuera cierto, Dios no podría ser al mismo tiempo todo amor.&lt;br /&gt;Una vez que ha arraigado esa ilusión, te conviertes en una víctima de la vida, en lugar de participar activamente en su creación. Pierdes entonces tu capacidad para extender el amor incondicional que es la esencia de tu ser y, en lugar de eso, proyectas tu ego condicionado. En otras palabras, abandonas tu capacidad para estar en unión con la fuerza de Dios que te ha creado, y también pierdes el poder para manifestar o cocrear la vida que deseas. La vida está en conflicto con tu poder superior.&lt;br /&gt;Empiezas a temer este poder superior y a actuar de forma servil. Te desencanta tu incapacidad para atraer cosas positivas y te sientes débil e impotente. Has perdido la alegría y el éxtasis que acompañan a una vida de amor incondicional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CONOCER LA ALEGRÍA DEL AMOR INCONDICIONAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más importante es que al cultivar el amor incondicional te liberarás del odio y la violencia. Y sin esos pensamientos te será fácil descubrir en ti la presencia de la alegría y de la paz. Esta es una reacción automática al amor incondicional, porque estás en armonía con la fuente creativa.&lt;br /&gt;Uno de los conceptos que seguramente tendrás que rectificar en tu camino hacia el amor incondicional es la equivocada creencia de que la alegría corresponde al ego, y el sufrimiento al espíritu. La verdad se encuentra precisamente en invertir esta suposición y alcanzar la fuente de la alegría espiritual. Dicho de una forma sencilla: desde el punto de vista del ego, experimentar alegría supone siempre conseguir lo que deseamos, mientras que la espiritualidad se asocia con la meditación, la generosidad y los buenos sentimientos por los demás. El camino que debes seguir para encontrar la verdadera alegría y bendición en tu vida consiste en afirmar el espíritu y en subordinar el ego.&lt;br /&gt;Decirse a uno mismo que el ego es una ilusión proporciona una poderosa herramienta para la manifestación. El ego te identifica como un cuerpo fundamentalmente físico, separado de Dios, necesitado de constantes caricias que alimenten su egoísmo. Al decir simplemente que eso es una ilusión y que no existe en realidad, esas ideas se ven sustituidas por el amor incondicional; la alegría que experimentas entonces supone la negación de lo falso y la afirmación de la verdad de tu ser.&lt;br /&gt;Eres absolutamente libre cuando no te consume tu engreimiento. Eres libre cuando ya no necesitas que todo aquel con el que te encuentres te halague, te mime y te dé su aprobación. Eres libre cuando ya no te sientes ofendido por las acciones de los demás. La libertad te permite extender tu mundo interior hacia el mundo exterior, y eso es amor.&lt;br /&gt;Se experimenta una gran felicidad al sentirse libre. Piensa en aquellos momentos de tu vida en que te hayas sentido más libre, en aquellas ocasiones en que no te hayas sentido presionado, en que hayas podido caminar tranquilamente por la naturaleza, o en las que nadie te haya acosado con determinados plazos, ocasiones en las que te hayas encontrado solo y en comunión con Dios. Si has establecido la conexión con tu vida interior, esos serán sin duda los momentos más gozosos. Cuando uno experimenta esta especie de gozosa libertad, se siente inspirado y, naturalmente, eso significa que está «en espíritu».&lt;br /&gt;En mi vida, los momentos de mayor creatividad se producen cuando me permito ser libre. Esta libertad produce una gran alegría dentro de mí, que se manifiesta en forma de nuevas ideas para expandir mi trabajo y ser más resuelto, para ser mejor escritor, profesor, padre y esposo, para compartir este amor que siento con todos aquellos que se molesten en conocerlo.&lt;br /&gt;La alegría, la libertad y el amor incondicional son inseparables; fluyen cada uno a partir de la experiencia del otro. Sentir gozo supone no aferrarse a nada y no tener restricciones. Ese es también el sentimiento que produce la libertad, y es el resultado de abrazar el amor incondicional de la energía divina que está en el centro de tu ser.&lt;br /&gt;La auténtica alegría no es, simplemente, el placer del momento. Esos placeres del ego son fugaces y transitorios. Siempre se necesita más para satisfacerlos, como en el caso de la droga, y esa satisfacción es en buena medida una ilusión. No pretendo decir con eso que todos los placeres del cuerpo sean perniciosos, sino simplemente temporales.&lt;br /&gt;Esto no quiere decir que no podamos disfrutar de un masaje, de una deliciosa comida, de un acto de amor físico y de todos los placeres del cuerpo. Pero deberíamos saber que la verdadera alegría no está en el placer físico. Está en la mente, que procesa continuamente la información que recibe y te permite experimentar el placer; el cuerpo es simplemente neutral, como lo son todas las cosas. Es la mente la que lo hace real, y no a la inversa.&lt;br /&gt;El cuerpo no nos hace ser más reales, del mismo modo que no puede curar la mente. El cuerpo, en y por sí mismo, no nos proporciona felicidad. Es en la mente donde se origina la curación del cuerpo, y es también en la mente donde se origina la felicidad. Tu propósito consiste en alinear tu mente con el amor incondicional que es la fuente divina de todas las cosas materiales, incluido tu propio cuerpo. Junto con ese amor, aparecerán en tu vida la felicidad y el poder.&lt;br /&gt;Cuando una gota de agua se separa del océano se convierte en una pequeña partícula impotente, débil e incapaz de mantenerse por sí misma. Pero cuando se alinea con la fuente de la que se origina, el propio océano, es mucho más poderosa de lo que jamás podría ser una gota individual. Lo mismo sucede contigo. Por ti mismo, separado de tu fuente divina, eres un ego encerrado en una piel, que vive la ilusión de ser importante y poderoso. Pero realineado, puedes conocer la alegría que procede de esta asociación. Y aquello con lo que te alineas es amor puro e incondicional, y la aceptación de todo lo que es. Abandona tu temor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL AMOR INCONDICIONAL COMO UNA AUSENCIA DE TEMOR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los temores proceden de la idea de que estamos solos y nos hallamos separados de la única fuente divina, a la que damos muchos nombres, incluido el de Dios o Espíritu Santo. Al adoptar una postura de amor incondicional, abandonas automáticamente todo temor. En ausencia de temor y en presencia del amor incondicional, encontrarás la solución al misterio de la manifestación. Una vez que sabes verdaderamente que no estás separado o solo, el temor se ve sustituido por el amor incondicional y obtienes así acceso al Espíritu Santo.&lt;br /&gt;Los temores se originan en el ego, que envía mensajes constantes diciéndote que eres un ser incompleto y que necesitas más, que tienes que ganar para ser mejor en comparación con los demás. Con tu presión incesante, el ego te mantiene en un estado constante de turbación y angustia. Aquí es donde nacen y se alimentan todos los temores, dentro de ti mismo.&lt;br /&gt;Para aceptar el amor incondicional como una premisa para tu vida, tendrás que convencer a tu ego que no hay necesidad de demostrar nada, y que lo único que deseas y esperas ya está ahí. El ego, además, necesita que se le enseñe que estás conectado con una fuente creativa que es mucho más poderosa que él mismo.&lt;br /&gt;Puedes liberarte entonces de su continua necesidad de destacar, vayas adonde vayas, y puedes enviar hacia el exterior la energía del amor incondicional con tus pensamientos, confiando en que todo está en orden. No hay demandas, ni presiones, sino sólo un sencillo conocimiento, acompañado por una actitud incondicionalmente amorosa. Con esta clase de declaración, el temor queda eliminado de tu vida y se ve sustituido por el amor. Recuerda la cita bíblica: «El amor perfecto repudia todo temor».&lt;br /&gt;El temor y el amor son incapaces de residir simultáneamente dentro de una misma persona. Si tienes miedo, has arrojado el amor lejos de ti. Si experimentas un amor perfecto, algo que está al alcance de tu libre albedrío, has arrojado fuera de ti todo temor.&lt;br /&gt;El principio de amor incondicional es un requisito previo para la manifestación de tu propio destino, y es algo muy difícil de poner en práctica de modo permanente. Sin embargo, puedes iniciar este proceso trabajando en él paso a paso, empezando ahora mismo. A continuación se indican algunas sugerencias para vivir e irradiar amor incondicional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ALGUNAS FORMAS DE PONER EN PRÁCTICA EL AMOR INCONDICIONAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·    Ten muy en cuenta, sobre todo, que el amor transforma. Cada acto de amor libera energía bloqueada en tu cuerpo. El amor incondicional cura el cuerpo y la mente. Recuérdate esta verdad hasta que se convierta en tu propia realidad. El amor es una frecuencia con la que puedes sintonizarte, del mismo modo que sintonizas una frecuencia en la radio.&lt;br /&gt;·    El polo opuesto del amor es el temor. El temor es una corriente de energía que recorre literalmente tu cuerpo y que se produce cuando te sientes desgajado de la fuente de amor incondicional. Cada vez que experimentes temor, pregúntate: «¿Qué está ocurriendo para que haya sustituido en este momento el amor por el temor?». Esta especie de monólogo contigo mismo te permitirá ser consciente de que vuelves a sentir miedo porque has perdido tu alineación con el amor.&lt;br /&gt;En esos momentos de clarividencia, has de expulsar de tu cuerpo la energía del temor, abrazando el amor incondicional. Cuando sientes miedo, no te quepa la menor duda, la angustia por fracasar, por no recibir aprobación, por tu aspecto, tus titulaciones, o lo que sea, se deben a la ausencia de amor incondicional. Cuando experimentes temor, busca su fuente y verás cómo se disipa casi instantáneamente.&lt;br /&gt;·  Recuerda que el amor se manifiesta en tus pensamientos yen tus actos de unicidad. Cuanto más unido te sientas a la fuente divina, tanto más actuarás de formas amorosas con respecto a los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·  Adquiere el hábito íntimo y regular de meditar. Cada vez que inspires, siente cómo absorbes amor incondicional. Cada vez que espires, expulsa los pensamientos de temor. Este ejercicio individual puede ser la tabla de salvación te conduzca al amor incondicional y al mundo de la manifestación.&lt;br /&gt;Cuando salgas a dar un paseo, utiliza tu respiración para absorber la esencia del amor y sentirla fluir por todo tu cuerpo. Utiliza la respiración como un medio de inhalar amor de la fuente divina, y de exhalar temor al expulsar el aire. Te sentirás relajado y experimentarás más alegría y libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·  Elije un día para practicar este ejercicio con alguna otra persona. Poneros el objetivo de pensar, actuar e irradiar nada más que amor incondicional durante veinticuatro horas, incluidos los sueños. Para vosotros, cada momento de ese día sólo estará infundido de amor.&lt;br /&gt;Esto significa que en cuanto aparezca un pensamiento moralizante o alguna clase de juicio, lo expulsarás inmediatamente de tu interior y lo sustituirás por otro de amor incondicional. Si esto funciona, intenta ver si puedes alargarlo uno o dos días más. Cuanto más dure el ejercicio, tanto más espectaculares serán los cambios.&lt;br /&gt;Empezarás a observar entonces que surgen acontecimientos sincrónicos, y tendrás la sensación de que Dios se ocupa especialmente de ti. Observarás un aumento de energía, un cambio interesante en tus sueños, que se hacen más intensos y espirituales; te verás a ti mismo atrayendo cosas que antes parecían fuera de tu alcance; experimentarás con toda seguridad una mayor alegría, bienaventuranza y también una mayor riqueza en tu relación con los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·    Toma la decisión de presentarle a Dios tus mayores desafíos en el ámbito del amor incondicional. Diríjelos simplemente hacia Dios, acompañándolos con una petición como: «No he podido aportar amor en mi vida en estos ámbitos, y solicito la guía divina para lograrlo. Sigo albergando rencor y odio hacia estas personas, y os pido queme mostréis el camino hacia el amor incondicional».&lt;br /&gt;Al reconocer que te sientes impotente, admites que tus condicionamientos y las experiencias de tu vida no te han proporcionado las herramientas para irradiar amor en esos ámbitos. Pero también reconoces que existe una energía superior, y le pides a esa fuerza superior que te guíe. Al hacer esto, demuestras que confías en la fuerza de Dios, y admites que no puedes superar tu ego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·  En los momentos de oración no tengas miedo de solicitar ayuda. Si quieres eliminar el temor y el odio y vivir con un espíritu de paz, se te proporcionará ayuda. No impongas ninguna clase de condición respecto al modo en que quieres recibir esa ayuda. Limítate a solicitarla con honestidad y, cuando aparezca, da las gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·  Reconoce la relación entre manifestar el deseo de tu corazón y el amor incondicional. El amor incondicional es la energía del universo, es lo que Dios es y, en consecuencia, también lo que eres tú. Sin este amor, pierdes la conexión con los procesos creativos.&lt;br /&gt;No puedes atraer hacia ti aquello con lo que ya estás conectado si has saboteado la conexión. La presencia del amor incondicional está en todas las cosas que deseas atraer, así como en ti mismo. Manténla honestamente y conservarás la capacidad para «saber que eres un dios». Piérdela y habrás perdido tu divinidad. Así de simple.&lt;br /&gt;Recuerda todo esto cuando te preguntes por qué no se materializan tus deseos en tu vida. Invariablemente, la respuesta tendrá que ver con la ausencia de amor incondicional en algún lugar de tu mundo interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·         No necesitas engañarte a ti mismo con el amor incondicional. Si no amas la personalidad de otra persona, sé honesto, puedes seguir amando la esencia, la verdad de todo aquel que vive en este planeta y más allá. Observa cómo se desdobla cada cual, incluso cuando su comportamiento entre conflicto con lo que tu sabes que es divino y santo. Ten la seguridad de que están dominados por sus egos, que han expulsado de sus comportamientos todo rastro de su esencia divina. A pesar de eso, debes enviar amor a la esencia que se encuentra tras sus acciones.&lt;br /&gt;Cuanta mayor capacidad tengas para ver más allá de la personalidad y del comportamiento individual, tanta más luz aportarás al planeta. Tu mundo se va a ver transformado a través de un cambio en la conciencia, y en esa nueva conciencia el amor va a triunfar sobre las pasiones del ego. Envía amor aunque te desagrade lo que ves y es posible que cambie incluso delante de tus propios ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·         ¡Haz que tu palabra sea ley! Mantén la armonía dentro de ti mismo y experimentarás amor prácticamente en todas las situaciones. Cumple lo que digas con amor. Eso te proporcionará un equilibrio que brilla por su ausencia en aquellos que viven sumidos en los sentimientos de culpa y autorreproche. Cuanto más practiques «Mi palabra es ley. Tengo que mantenerla», tanto más equilibrada será tu vida.&lt;br /&gt;El universo funciona sobre un equilibrio y la energía que lo mantiene equilibrado es el amor. Al declararte a ti mismo como una persona que mantiene su palabra, te alineas con la esencia amorosa del mundo.&lt;br /&gt;He sido testigo del amor incondicional en acción, en la historia de Kaye O'Bara, que ha cuidado de su hija comatosa durante veintisiete años. Conté esta historia, junto con mi esposa Marcelene, en un breve libro inspirador titulado Una promesa es una promesa, y te animo a familiarizarse con esta saga verdaderamente asombrosa de amor incondicional en acción. Sentirás la inspiración al leer esta notable historia, y sabrás que estás ayudándolas también, puesto que todos los derechos de autor de este libro les son entregados a estas dos almas divinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concluye aquí el sexto principio de la manifestación. El amor incondicional es un elemento fundamental de tu proceso de formación de imágenes mentales. No permitas que ningún pensamiento negativo, impulsado por el ego, penetre en el reino interior del amor.&lt;br /&gt;Si pones en práctica este principio abrirás tus ojos a una verdad que escapa a la mayoría de la gente. Es el amor incondicional lo que permite que entremos realmente en contacto con la energía divina que está en todas las cosas. En tu mano está seguir este camino. Se te ha dado la posibilidad de expresar tu libre albedrío. Ese es el don que te ha concedido Dios.&lt;br /&gt;Al expresar amor, te alineas con el mismo amor que se te ha garantizado con el don de tu libre albedrío. Al expresar odio, cólera, envidia y violencia, te alías con tu ego, y te niegas la maravillosa posibilidad de participar en la creación de tu vida junto con la fuente divina de energía a la que llamamos Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc116131586"&gt;Séptimo principio&lt;/a&gt;Medita al sonido de la creación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este séptimo principio de la manifestación cambiará tu condicionamiento más que ninguno de los otros ocho. No obstante, aunque contradice tus creencias acerca de cómo encajas en el universo, también expande tu capacidad para crear y atraer los objetos del deseo de tu corazón. Este principio supone una aplicación práctica de la manifestación, al tiempo que te invita a abrirte a una nueva idea y a una práctica muy diferente cada día.&lt;br /&gt;Te puedo asegurar que hay mucho que aprender y ganar con esta práctica de la sana meditación. Yo mismo la he utilizado con resultados maravillosos. Otros que han practicado la meditación de una manera regular han experimentado cambios espectaculares en sus vidas y han podido manifestar lo que previamente creyeron imposible.&lt;br /&gt;AI empezar a abrirte a esta práctica nutricia del alma, que canta los sonidos de la creación, dedica algún tiempo a volver a leer atentamente los otros ocho principios. Una vez que inicie la práctica de estas dos meditaciones diarias de la manifestación, necesitarás confiar en tu yo superior y meditar con un amor incondicional. Revisar los otros ocho principios te ayudará a encontrar la confianza y el amor que necesitas.&lt;br /&gt;He estudiado atentamente una gran cantidad de literatura espiritual antes de escribir este séptimo principio. Utilizar los sonidos para cambiar las vibraciones de nuestra frecuencia es una práctica espirituai que ha permanecido en la sombra durante siglos. Muchos de los antiguos maestros ocultaban los secretos de la manifestación por temor a que fueran mal utilizados. En esta época de revolución espiritual, la receptividad individual y colectiva ha permitido la reaparición de estas prácticas espirituales y nos ha revelado su gran valor. Utilizar el sonido para nuestras meditaciones puede transformar espectacularmente nuestras vidas y permitir que seamos conscientes de nuestra capacidad colectiva de manifestar un mundo libre de las exigencias y la mezquindad del ego.&lt;br /&gt;Me siento bendecido por tener un maestro espiritual, Shri Guruji, que ha puesto a mi disposición estas meditaciones para que las enseñe a otros que se muestren abiertos a estas ideas. He escrito sobre ellas a medida que las he ido conociendo, y presento este séptimo principio sabiendo que estarán en conflicto con las experiencias condicionadas vividas por muchos de mis lectores. No obstante, sé que son válidas y te animo a abrir tu mente a tu capacidad singular de manifestar lo que deseas en tu vida y, más particularmente, para conseguir que la espiral ascendente y evolutiva del planeta se libere de las garras del ego, que exalta la separación de la fuerza misma de la creación.&lt;br /&gt;Este séptimo principio se refiere a la utilización del sonido como herramienta para abrirnos al potencial y al poder de nuestra fuerza creativa. Los sonidos tienen la capacidad de generar la habilidad para atraer aquello que deseamos. Las palabras clave para definir este principio las encontrarás en el título del siguiente apartado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOS SONIDOS TIENEN PODER&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sonidos son una energía poderosa. Cada sonido es una vibración hecha de ondas oscilantes en una frecuencia concreta. La gama de frecuencias que puede captar el oído humano es aproximadamente de entre dieciséis mil y cuarenta mil vibraciones por segundo. En un nivel superior de la escala, con vibraciones cada vez más rápidas, está la electricidad, a aproximadamente cien millones de vibraciones por segundo. A dos mil millones de vibraciones por segundo encontramos el calor. La luz y el color se encuentran a quinientos mil millones de vibraciones por segundo, y un rayo X se manifiesta a dos billones de vibraciones por segundo. Existe la teoría de que los pensamientos y las desconocidas dimensiones etérea y espiritual se encuentran en el ámbito de las vibraciones muy intensas, más allá de todo lo que se pueda calcular en estos momentos. Las frecuencias vibratorias son, claramente, la naturaleza misma de nuestro universo material.&lt;br /&gt;El sonido, tal como lo escuchamos, ocupa un lugar muy bajo de la escala, justo por encima de las formas o los sólidos en cuanto a su velocidad de frecuencia. El sonido es el intermediario entre la idea abstracta y la forma concreta del mundo material. Los sonidos moldean literalmente el mundo abstracto del pensamiento y del espíritu en formas. «Hágase la luz, y la luz se hizo», es la descripción bíblica de la creación. O, en otras palabras: «Que las vibraciones de luz emanen de mi orden».&lt;br /&gt;En los antiguos ritos ceremoniales, las palabras, los sonidos y las formas se combinaban para alcanzar ciertos fines. La forma de cada una de las letras de una palabra indicaba un sonido. Y cada sonido se utilizaba con un propósito determinado.&lt;br /&gt;Los sonidos influyen sobre nosotros de mil diferentes maneras. Un eidófono es un instrumento formado por la superficie tensada de un tambor, sobre la que se extiende una sustancia pastosa. Los sonidos y las palabras se pronuncian luego por debajo de la superficie, y producen diferentes figuras y formas en la pasta. Algunas de estas son réplicas de animales, flores y otras creaciones de la naturaleza. Al utilizarse arena, en lugar de pasta, la arena forma figuras y diseños geométricos que se corresponden con las letras del alfabeto. Si los sonidos son estridentes y desagradables, producen formas desagradables. Los experimentos de esta naturaleza ilustran el impacto que pueden tener los sonidos sobre nosotros.&lt;br /&gt;Los sonidos discordantes y hostigantes de las máquinas, como los golpes sordos, los chirridos y sonidos ásperos que bombardean nuestra conciencia, hacen difícil que podamos sentirnos serenos y en paz. Los sonidos discordantes pueden provocar enfermedad interna. Pero el sonido tiene propiedades curativas cuando es armonioso y suave. La curación se produce con el acompañamiento de armonías suaves y de la música de la naturaleza entreverada en el silencio espiritualmente nutritivo.&lt;br /&gt;Además de curar, el sonido se utiliza en el proceso de creación,que es lo que nos interesa para este séptimo principio de la manifestación espiritual. Al utilizar los sonidos de la naturaleza que están en mayor consonancia con el acto de la creación, empezamos a atraer la forma material que deseamos de esas frecuencias mucho más altas y que nuestros sentidos no pueden procesar.&lt;br /&gt;Ten en cuenta que el sonido es la frecuencia vibratoria que hay entre el mundo de la materia sólida o de la forma, tal como la conocemos, y las frecuencias vibratorias superiores del mundo sin forma del espíritu universal. Aprender a utilizar el sonido es un modo de utilizar tu poder para manifestar el pensamiento en el mundo de la forma. Manifestar es saber cómo establecer contacto con esa frecuencia vibratoria espiritual, mientras vivimos dentro de un cuerpo, en un mundo materializado.&lt;br /&gt;El sonido es la única frecuencia vibratoria que podemos utilizar y cambiar con nuestros sentidos. Todas las demás frecuencias se hallan más allá de nuestra capacidad de aprovechamiento y no podemos utilizarlas para cambiar nuestra frecuencia vibratoria. Presta atención a las palabras y sonidos porque pueden atraer influencias positivas o negativas a tu vida. Los sonidos armoniosos son los que más contribuyen a una vida equilibrada y creativa.&lt;br /&gt;Pero antes de abordar el uso de los sonidos acerca de la meditación, es necesario que aprendas a prepararte para utilizar esos sonidos en tus meditaciones diarias. La manifestación no se hace con la mente. Debes acceder a un método que te lleve más allá de la mente, a un estado de conciencia que trascienda tus pensamientos. Este estado superior de la conciencia, situado más allá de la mente, se llama siddhi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;COMPRENDER LA CONCIENCIA SIDDHI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conciencia siddhi es un estado perfecto de conciencia en el que hay una completa ausencia de duda y no se produce ninguna dilación entre el origen de un pensamiento y su materialización en el mundo de la forma. Es un estado ilimitado del ser en el que la creación ocurre instantáneamente, sin que haya un lapso temporal entre el pensamiento y la forma. Al contemplar este estado de gracia, nuestras mentes empiezan a cuestionar inmediatamente esta idea y nos proporcionan las numerosas razones que hacen que sea imposible.&lt;br /&gt;La conciencia siddhi, sin embargo, no tiene absolutamente nada que ver con la mente. Procura tenerlo bien claro. La conciencia siddhi está más allá de la mente. Este estado de gracia no tiene nada que ver con la mente, cuya naturaleza es un constante monólogo interior. La mente está obsesionada por un ilimitado número de deseos que nunca pueden quedar adecuadamente satisfechos. Puedes proporcionar grandes placeres a tu cuerpo con alcohol y sexo, darle fantásticos automóviles y deliciosas comidas de gourmet, masajearlo y proporcionarle toda clase de otras delicias imaginables. A la mañana siguiente, una vez que se haya recuperado, tu mente tendrá preparada una nueva lista de exigencias impresas en tu frente, pidiendo más y más cosas de las que nunca tiene bastante. Esta es la naturaleza de la mente, que está gobernada por el ego.&lt;br /&gt;Tu mente, pues, sólo es una barrera para experimentar la conciencia siddhi, en la que estás en un estado de bendición y completa aceptación y en la que tus deseos y tu experiencia de la vida son una misma cosa. Tu mente impide que veas este estado superior de tu conciencia. En lo más profundo de ti mismo está la conciencia de que existe un estado de perfección, en el que tu capacidad para atraer lo que deseas es más inmediata y menos aleatoria que cuando es la mente la que está a cargo de la situación. Con la conciencia siddhi estás en paz y tu sabiduría interior empieza a sustituir a tus pensamientos.&lt;br /&gt;Utilizar el sonido al nivel de la conciencia siddhi es corno emplear un lenguaje diferente. Tu yo superior tiene su propio lenguaje. Cuando nuestro cuerpo está en la más completa quietud y totalmente en el presente, el pensamiento desaparece. Entonces puedes iniciar el exquisito proceso de meditar con el sonido. Es esta magia de la meditación con el sonido la que voy a explicar en el séptimo principio. Es una técnica que te llevará más allá de las limitaciones del ego y de la mente, hasta un lugar dentro de ti mismo desde el que podrás cambiar tu frecuencia vibratoria a través del uso de los sonidos de la creación.&lt;br /&gt;El acto de la creación es en sí mismo un sonido. Cuando lo comprendas y lo utilices, el sonido intensificará tu percepción de la conciencia siddhi que hay dentro de ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA MAGIA DE LOS SONIDOS DE LA CREACIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al empezar a incorporar en tu conciencia estas ideas sobre el poder del sonido, que va más allá de la oscuridad de tu mente y conecta con la luz de tu yo superior, piensa en las siguientes palabras con las que se inicia el evangelio de Juan, en el Nuevo Testamento: «En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios».&lt;br /&gt;La palabra «Dios» tiene el mismo sonido que se encuentra prácticamente en todos los nombres del creador original. En la historia de la humanidad, incluidas las culturas primitivas, las religiones orientales y occidentales y otras tradiciones, se describe siempre a un creador de la palabra y de la humanidad. He aquí una lista de nombres utilizados para designar al creador. ¿Puedes identificar el sonido que coincide en todos estos nombres?&lt;br /&gt;Ra                                      Tat&lt;br /&gt;Krishna                               Sugmad&lt;br /&gt;Rama                                 Gaiana&lt;br /&gt;Buda                                  Mahanta&lt;br /&gt;Waaken Tonka                    Mahavira&lt;br /&gt;Ahdonay                             Anu&lt;br /&gt;Brahma                              Khoda&lt;br /&gt;Siddha                                Akua&lt;br /&gt;Ahura Mazda                      Atva&lt;br /&gt;Shiva                                  Nanak&lt;br /&gt;Jehová                                Osenbula&lt;br /&gt;Maheo                                Yahvé&lt;br /&gt;Kami Sama                         Dios&lt;br /&gt;Nagual                                Ato&lt;br /&gt;Kali Durga                           Alá&lt;br /&gt;El sonido que aparece claramente en todos estos nombres utilizados para designar al creador es el de aaah. Este es el sonido de la creación y también el de la alegría. Aaah expresa un sentimiento de bienaventuranza y alegría. Los sonidos de la creación y de la alegría son sinónimos.&lt;br /&gt;No es ninguna casualidad que el nombre para designar al creador en todas las lenguas contenga el sonido aaah, ya que es el único que los seres humanos producimos sin el menor esfuerzo simplemente al espirar y sin necesidad de mover los labios, la lengua, la mandíbula o los dientes, dejando que el sonido aaah fluya hacia el exterior. Si movieras cualquiera de esas partes de tu cuerpo, el sonido cambiaría. Aaah es el sonido de la perfección, no hay esfuerzo, como en la creación misma, perfecta y sin esfuerzo.&lt;br /&gt;Este sonido de aaah, el sonido de la creación, es el que deberás utilizar al practicar el lenguaje de la conciencia siddhi. El sonido te lleva más allá del incesante diálogo que tienes contigo mismo en tu mente. Al repetir el sonido de aaah durante tu práctica meditativa de la manifestación, estás repitiendo literalmente el nombre de Dios.&lt;br /&gt;En Reflejo del sí mismo, Swami Muktananda ofrece estas palabras a los devotos que desean conocer más sobre el estado de la conciencia siddhi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con ojos relucientes de amor, cantad tu nombre.&lt;br /&gt;Y todos los misterios interiores serán desvelados.&lt;br /&gt;Toda ave y toda planta&lt;br /&gt;se os revelarán como Brahman.&lt;br /&gt;El conocimiento del Vedanta se manifestará en todas partes.&lt;br /&gt;Oh, queridos, seguid cantando el nombre de Dios&lt;br /&gt;mientras estáis sentados, o de pie&lt;br /&gt;o implicados en el mundo.&lt;br /&gt;No lo olvidéis nunca.&lt;br /&gt;Unid vuestra mente con el yo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Explicó que estos nombres de Dios tienen combinaciones específicas de sílabas inherentemente poderosas que poseen la capacidad de despertar la experiencia de Dios dentro de nosotros. Durante la meditación, los antiguos sabios vocalizaban los sonidos vibrantes en los diferentes chakras del cuerpo. Pronunciar estos sonidos nos familiariza, quizá por primera vez, con la sutil fuerza de Dios que hay dentro de nosotros mismos.&lt;br /&gt;Hace más de dos mil años, Patanjali estableció sus famosos yoga sutras, diseñados para guiar a quienes buscaban el estadio superior de la conciencia, conocido como conciencia siddhi. Muchos millones de personas que han estudiado sus yoga sutras consideran a Patanjali como el mayor científico del mundo interior que haya vivido jamás.&lt;br /&gt;Patanjali ofreció el siguiente consejo a los estudiantes que buscaban el poder del estado superior de la conciencia: «Repetid y meditad sobre Aum». Aum es un símbolo para el sonido universal de la creación. Patanjali explicó que, cuando se abandona el cuerpo, la mente desaparece y lo que se escucha entonces es el sonido de aum. Repetir este sonido provoca la desaparición de los obstáculos y un despertar a una nueva conciencia superior que es la energía creativa. Cuando practicamos, nos convertimos realmente en el mismo sonido universal. Es el yoga (la conjunción) del observador y el observado.&lt;br /&gt;Cantar continuamente el nombre de Dios es el consejo que dan los maestros de la autoconciencia a quienes buscan participar en el acto de la creación y la manifestación. El sonido de aaah es el sonido de Dios. Repítelo varias veces y experimentarás inmediatamente una sensación de alegría y plenitud. Convierte la repetición del nombre de Dios en una práctica meditativa diaria y te transformarás literalmente a ti mismo en este sonido universal de la creación. Llegarás a formar una unidad con el sonido que media entre el mundo de la forma y las más altas frecuencias del mundo espiritual.&lt;br /&gt;La meditación del sonido aaah será más completa si desarrollas una imagen mental de tus capacidades creativas para manifestarte. Una forma de lograrlo consiste en verte a ti mismo como un generador que proyectara energía vibratoria con el sonido aaah de Dios. Imagina que el sonido emana a través de las aberturas chakra de tu cuerpo, conectándolo con lo que quieres atraer o crear en tu mundo de la forma.&lt;br /&gt;LA MEDITACIÓN DE LA CREACIÓN Y LOS DOS CHAKRAS MANIFESTADORES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del total de siete chakras del cuerpo, hay dos que son significativos para aprender esta técnica de la manifestación. El chakra base o centro del sexo es uno de ellos, y el chakra del tercer ojo, o chakra de la mente, situado entre las cejas, es el otro. Imagina que existiera en tu cuerpo un canal entre el chakra base y tu tercer ojo. Vas a aclarar este pasaje imaginario entre estos dos chakras y a sentir cómo abres el tercer ojo, de modo que puedas proyectar imaginariamente tu energía manifestadora para que salga por la nueva abertura.&lt;br /&gt;El chakra base es el centro de la procreación. El chakra del tercer ojos es el del propósito de la manifestación. Piensa en tu tercer ojo, que es invisible para el ojo desnudo, como aquella parte de ti mismo que establece contacto con el mundo físico. El chakra del tercer ojo puede registrar voluntariamente o ver las vibraciones de dimensiones situadas más allá del plano físico, pero sólo si puedes convencerte a ti mismo de esta verdad y desatascas esta abertura. Estás intentando abrir tu tercer ojo a través del lenguaje de tu conciencia siddhi, utilizando tu cerebro racional, que mantiene al mismo tiempo que esto es una tontería y una imposibilidad.&lt;br /&gt;Recuerda que el sonido de aaah es el de la alegría, al mismo tiempo que el sonido de Dios («En el principio existía la Palabra»); piensa en el sonido que acompaña al proceso de la procreación. El sonido aaah es el que se escucha más comúnmente en el acto mismo de la procreación y sucede con mucha frecuencia que el nombre de Dios se repite varias veces cuando una nueva alma llega desde el mundo de lo invisible al mundo de la forma materializada: «¡Oh, Dios!», «¡Oh, Dios mío!», « ¡Aaah!».&lt;br /&gt;Inicialmente, esto puede parecer incluso divertido, a pesar de lo cual es válido e incontrovertible que se trata de pistas universales para el proceso de la manifestación. La energía liberada a través del chakra de la raíz o base es la que produce la procreación. ¿Y qué ha ocurrido? Una liberación de energía desde el chakra base recibida por otro chakra base, y un alma que se conecta para pasar de lo invisible al mundo de la forma, todo ello acompañado por el sonido de aaah. No cabe la menor duda acerca de esto. La energía liberada a través del chakra del tercer ojo es llamada recreación o manifestación.&lt;br /&gt;Aprender esta técnica de manifestación del sonido no supone en realidad más que abrir el canal que existe entre estos dos chakras de tu cuerpo. Al repetir el sonido aah de la manera que he descrito al final de este séptimo principio, al sentir que la energía asciende desde el centro de la procreación hasta el tercer ojo y, en último término, al abrir ese tercer ojo con tu propia energía etérea, mediante la utilización deeste sonido, sitúas en el mundo una energía incondicionalmente amorosa que producirá la creación del deseo de tu corazón. Con la manifestación, liberas energía desde el «chakra de la mente» o tercer ojo, y lo conectas con aquello que deseas.&lt;br /&gt;Tal como Muktananda recordó repetidamente a tus seguidores: «Captar una visión fugaz de la belleza de la realidad es un don que se hace posible a través de la Shaktipat (la energía divina transferida directamente), y a través del poder de repetir el nombre de Dios, ya sea por medio del cántico, la oración o la repetición de un mantra». Y, según nos enseña el gran maestro, con una práctica firme nos liberaremos de todo aquello que nos impide vivir constantemente en la conciencia de que «todo esto es Dios, todo esto es Dios» (Darshan Magazine, septiembre de 1994, pág. 3).&lt;br /&gt;Abrir el tercer ojo es un ejercicio interior que consiste en situar la atención en el tercer ojo, o chakra de la mente, y proyectarse a través de él, sintiendo la alegría que va asociada con el sonido. Se experimenta dejando los límites del cuerpo físico y abrazando aquello que uno quiere manifestar, para traerlo consigo. Es sintonizar con la vibración de la creación abandonando las limitaciones del cuerpo/mente y abriendo el canal entre el centro de la procreación y el centro de la manifestación. Una vez que este pasaje se ha despejado de obstáculos, uno se encuentra inmerso en la gracia de una bienaventuranza que nutre el alma, con la repetición cotidiana de la meditación aaah.&lt;br /&gt;Introduce la meditación del sonido en tu práctica matinal. Estarás armonizándote entonces con un sonido de paz y alegría, y participarás de la idea de que tú y dios sois uño en el sentido universal. El sonido hará llegar hasta ti esa conciencia, puesto que no se trata de una palabra que la mente pueda tomar y distorsionar en un modelo dominado por el ego. Es un sonido que trasciende el funcionamiento racional de la mente.&lt;br /&gt;He creado una cinta de casette y un disco compacto titulados Meditaciones para manifestar, que te guiarán a través de esta meditación matinal, utilizando mi voz para ayudarte a centrarte en el sonido. Además, esta grabación te guiarán también a través de la segunda meditación, que tiene lugar por la noche, y que también pone el énfasis en el chakra del tercer ojo. No obstante, el énfasis de la meditación nocturna para la manifestación es diferente. Aquí se presta atención a la gratitud por todo aquello que se ha manifestado en la vida Y ese es también el tema del noveno y último principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL SONIDO DE AQUELLO QUE ES MANIFESTADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un segundo sonido que refleja la frecuencia vibratoria de las manifestaciones en el plano físico. Este sonido es om. Si redujeras todo lo que puedes observar en el plano físico a su vibración última de sonido, escucharías el sonido om. Es aquel en el que meditaban las mujeres de la antigüedad cuando traían a sus hijos al mundo. Mientras que aaah es el sonido de la creación, om es el sonido de aquello que ya ha sido creado. Om expresa gratitud por todo lo que se ha manifestado.&lt;br /&gt;Existe una relación básica entre nuestro nivel de conciencia y las vibraciones del universo. Ser consciente de ello hace posible sintonizar estas vibraciones con el estado mental que uno desee. Esa es la razón por la que he incluido la meditación om en el proceso de la manifestación. Repetir el sonido om por la noche sintoniza a la persona con un estado superior de conciencia y con la gratitud por todo lo que se ha manifestado en su vida. Estará entonces en sincronía con su entorno más inmediato.&lt;br /&gt;Repetir este sonido como un mantra de gratitud es una de las sensaciones más gozosas que podrás experimentar jamás, y te hará estar en armonía con tu entorno en lugar enfrentarte a él. Te sentirás fuertemente conectado con tu vida, en lugar de experimentar la necesidad de controlar que fomenta tu ego.&lt;br /&gt;Utilizar el sonido om es una forma de vincularte con todo lo que se manifiesta en tu vida, en la forma que sea. Te ayuda a crear un remanso de paz y te ayuda a identificarte con el principio de la manifestación. Tendrás la sensación de estar finalmente en el mismo equipo que Dios, en lugar de mantener con él una relación de jefe y empleado. Tu capacidad para practicar la meditación del om con regularidad te ayudará a valorar lo que estás manifestando y te permitirá sentirte espiritualmente conectado.&lt;br /&gt;Durante la meditación el sonido om también se centra en el chakra del tercer ojo. Proyecta la energía del agradecimiento desde este chakra y sentirás una abertura en el tercer ojo. Extiende entonces tu energía etérea vibrante al sonido de todo lo que hay en el mundo físico, a través de la abertura imaginaria situada en la zona del tercer ojo. Al pronunciar este sonido y familiarizarte con él, te fundirás con la alegría que va asociada con él. Te sentirás más ligero, más fresco y más conectado con todo lo que hay en tu mundo y todo lo que se ha manifestado para ti. Tanto en la cinta como en el disco compacto he incluido afirmaciones de gratitud que repito mientras meditas.&lt;br /&gt;En este punto, espero que ya seas consciente de la importancia y la necesidad de utilizar la meditación om por la noche, y la meditación de la manifestación aaah por la mañana. Estos dos sonidos, utilizados diariamente, preferiblemente por la mañana y por la noche, constituyen la base para que te hagas adepto a conectarte con aquello que deseas y para que comprendas totalmente el mensaje de este libro, que es que manifiestes tus propios deseos y tu destino.&lt;br /&gt;Ni siquiera se me ocurriría ponerme a escribir sin haber dedicado antes veinte o treinta minutos a la meditación del aaah. Es durante ese tiempo cuando acumulo la energía de la creación, repitiendo continuamente el sonido aaah de gozosa creación. Luego, por la noche, una vez que he terminado mi trabajo del día, realizo la meditación de la gratitud, empleando para ello el sonido om, que es el de todo lo que he creado en mi máquina de escribir durante el transcurso del día.&lt;br /&gt;Este sencillo ritual me sitúa en un estado de gracia, y me aporta la certeza interior de estar en relación con la fuerza creativa divina del universo, y de que me siento profusamente agradecido por disfrutar de esta relación divina. Es lo que yo denomino la relación sagrada. Sin ella, sería incapaz de manifestar ni este ni ningún otro libro.&lt;br /&gt;Una vez que hayas comprendido estos dos sonidos y que conozcas el poder de las vibraciones, querrás poner en práctica esta nueva conciencia. En la siguiente sección encontrarás una explicación detallada de cómo efectuar exactamente las meditaciones de la manifestación de una forma diaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA PRÁCTICA DE MEDITAR PARA LA MANIFESTACIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manifestar y meditar no son cosas que puedan ir separadas. Son corno la cresta y la base de la ola, separadas y distintas la una de la otra, pero siempre juntas. No puedes hacerte adepto a manifestar los deseos de tu corazón si no estás dispuesto a dedicar tiempo a la práctica de la meditación.&lt;br /&gt;La meditación es, simplemente, el acto de permanecer tranquilo, con uno mismo, y apagar el constante monólogo que llena el espacio interior de tu ser. Supone detener el constante bombardeo de pensamientos y la cháchara aparentemente interminable que llena tu mundo interior. Ese ruido interior es como un escudo que te impide conocer tu yo superior.&lt;br /&gt;Practicar la meditación sana es una forma útil de lograr el silencio interior y de eliminar las influencias de la cháchara constante que es producida en buena parte por el ego. La atención de la mente se aleja de los millones de pensamientos diseminados y se centra en la conciencia del sonido mismo. El sonido sirve como un mantra, te mantiene centrado y silencia la cháchara.&lt;br /&gt;Los mejores momentos para meditar utilizando esta técnica de la manifestación de los sonidos repetitivos son a la salida y a la puesta del sol. Si no estás acostumbrado a levantarte a la salida del sol, o antes, haz un esfuerzo por establecer esta disciplina durante un período de prueba de noventa días. Si eso te fuera imposible, utiliza el momento en que te despiertes para la meditación del aaah. No obstante, te animo a desafiar cualquier creencia condicionada y preestablecida que puedas abrigar relativa a tu capacidad para levantarte antes de la salida del sol para practicar la meditación de la manifestación. Tus convicciones sobre la necesidad de un cierto número de horas de sueño, o sobre tu incapacidad de levantarte de la cama, o de atesorar el sueño más que ninguna otra cosa, o cualquier otra razón similar, son el resultado de tus condicionamientos, y a menudo no representan más que excusas.&lt;br /&gt;Lo que quieres es convertirte en una persona disciplinada. A primeras horas de la mañana, y particularmente antes de la salida del sol, es el mejor momento del día para despertarse. El silencio permite sentirse cerca de Dios. Es el momento en que tu mente y tu corazón se sienten más claros y están menos distraídos. Puedes percibir la energía de la curación y las soluciones en el silencio de primeras horas de la mañana, sobre todo entre las tres y las seis de la madrugada. Utiliza cosas específicas para animarte a despertarte durante estas horas,sabiendo que el tiempo empleado en una meditación de la manifestación te proporcionará mucho más descanso que unas horas más de sueño.&lt;br /&gt;El sol es una gigantesca fuente de energía para nuestro planeta y todo lo que crece en él. Cuando empieza a salir, por la mañana, la energía que rompe la oscuridad es la más intensa. Es el momento ideal para empezar tu meditación de la manifestación. Te recomiendo buscar un lugar cómodo donde sentarte, sin necesidad de adoptar ninguna postura o posición concreta. La postura perfecta es aquella en la que te sientas más relajado y en paz. Si fuera posible, es aconsejable hacerlo al aire libre, aunque esto no es en modo alguno una exigencia. Junta suavemente los dedos índice y pulgar de cada mano. Cierra los ojos y dedica aproximadamente veinte minutos a esta práctica matinal.&lt;br /&gt;Efectúa unas pocas respiraciones profundas y prolongadas, consciente de la pauta de tu respiración y de lo que experimentas cuando se llenan tus pulmones. Dirije luego la atención hacia el chakra raíz o base (el centro del sexo), y desplázala por el pasaje entre el chakra raíz y el chakra del tercer ojo. Piensa en él como en un canal que ha quedado obturado, y piensa en el espacio del tercer ojo como una abertura que ha permanecido sellada durante mucho tiempo, y que ahora te dispones a abrir con tu energía etérea interna. Respira ahora más profunda y prolongadamente, llenándote los pulmones y, al exhalar el aliento pronuncia en voz alta el sonido de aaah, poniendo en ello tanta emoción y volumen como puedas.&lt;br /&gt;Centra tu atención en despejar el canal con este sonido de aaah. Mientras practicas la meditación del aaah, añade a tu imagen mental aquello que te gustaría crear o manifestar, desvinculándote por completo de cómo aparecerá en tu vida. (En el octavo principio he explicado con detalle la importancia de no plantear demandas acerca del cómo.) Lo que debes hacer es centrar la atención en la sensación que experimentarás cuando ese deseo se manifieste en el mundo concreto de tu vida.&lt;br /&gt;Mientras meditas durante aproximadamente veinte minutos al principio del día, repite durante todo el tiempo el sonido aaah como un mantra. No obstante, hazlo únicamente en voz alta y con emoción durante aproximadamente el primer tercio del tiempo. Dirije tu atención arriba y abajo del pasaje entre el chakra raíz y el chakra del tercer ojo, utilizando el sonido de aaah. Luego, centra la atención en el tercer chakra. Ahora vas a abrir el tercer ojo.&lt;br /&gt;Con la energía interna que experimentas por el sonido de la creación que resuena dentro de ti, abre el tercer ojo en tu imagen mental y lanza la fuerza creativa a través de él hacia el mundo de la forma. Imagina que se libera de tu interior y se extiende hasta tal punto que rodea el mundo y los objetos que deseas. Puedes confiar plenamente en que esta energía conectará con la energía universal que es la fuerza de Dios, y que esta enviará el objeto de tu deseo a tu mundo inmediato. Esto debe hacerse de acuerdo con los nueve principios de la manifestación que se explican en este libro, lo que significa tener ausencia de duda, una confianza completa, un amor incondicional y saber que este poder de atracción está dentro de uno y en todas las cosas.&lt;br /&gt;Gradualmente, empezarás a experimentar una sensación abrumadora de bienaventuranza y paz en el sonido de la creación. Luego sentirás la necesidad de bajar el volumen. Durante aproximadamente el siguiente tercio de la meditación matinal pronuncia el sonido aaah cada vez con mayor suavidad. Mantén centrada la atención sobre el tercer ojo, que ahora está abierto y envía esta energía creativa, y sobre la sensación de que tu deseo se está manifestando. Si te sientes distraído o tu atención se desplaza, regresa al tercer ojo y a la sensación de la manifestación que se materializa para ti. Recuerda que no estás pidiendo nada, que no te estás diciendo a Dios cómo realizar este trabajo, estás experimentando, en el tercer ojo, la fuerte sensación de saber, y la bendición de este sonido repetido de una forma cada vez más tranquila.&lt;br /&gt;Durante el último tercio de tu meditación matinal, repite el sonido de aaah para ti mismo, en silencio, como un mantra, y mantén la atención centrada en el tercer ojo y en la gloriosa sensación de gratitud que ya estás experimentando por aquello que vaya a manifestarse en tu vida. Una vez que hayas dedicado aproximadamente de veinte a treinta minutos a esta meditación de la manifestación, habrás terminado con tu sesión matinal.&lt;br /&gt;Los objetos de tu deseo pueden ser ilimitados y abarcar toda la gama de la potencialidad humana. Algunas personas han utilizado esta meditación para manifestar paz para sí mismas y aquellas personas que aman, para centrarse en una curación o para encontrar una pareja. Otras la han utilizado para cuestiones tales como vender una casa, conseguir un ascenso en el trabajo, superar una adicción, atraer dinero o lo que sea. Las posibilidades son ilimitadas. He recibido cientos de cartas de personas que describen el éxito que han tenido con la práctica de esta meditación, cuando utilizan los nueve principios con integridad.&lt;br /&gt;Si has llegado en tu lectura hasta este punto, has demostrado tu interés por aprender a convertirte en un manifestador espiritual. Si sabes que el poder para manifestar está dentro de ti, realiza cada mañana esta antigua práctica de repetir el nombre de Dios en un ritual similar al de un cántico, con la atención centrada en la sensación y en el tercer ojo. Lo que estás haciendo en realidad con la meditación aaah matinal es resonar con las palabras «En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios». El acto de la manifestación es el principio de algo que está siendo creado en tu vida. La palabra es Dios, que es como decir que el sonido aaah es el sonido de Dios.&lt;br /&gt;El mejor momento para la meditación nocturna es a la puesta del sol. Una vez más, cuando el sol se pone por debajo del horizonte hay una expresión de energía, similar a una corona, que es más grande precisamente en el momento en que el sol abandona el horizonte y en los minutos inmediatamente posteriores a su desaparición. Practica ahora el sonido om, que es la meditación de la gratitud. He detallado este principio de gratitud en el noveno y último principio explicado en este libro.&lt;br /&gt;En resumen, la práctica es idéntica a la meditación de la mañana, con la excepción de que ahora no pides que se manifieste nada. En lugar de eso, al final de la jornada, o al retirarte a descansar, te limitas a dar gracias a la inteligencia universal que llamamos Dios por todo lo que ha manifestado en tu vida. Respira profundamente varias veces, tal como hiziste por la mañana, despeja el canal entre el chakra base y el chakra del tercer ojo, y forma mentalmente la imagen de todo lo que has recibido, para proyectar luego esa energía desde la abertura del tercer ojo. Estás expulsando hacia el universo, que se encuentra más allá de tu cuerpo físico, energía de gratitud, utilizando para ello las afirmaciones que he incluido en el noveno principio, y que yo pronuncio en voz alta durante la meditación guiada del casette y el disco compacto titulado Meditaciones para la manifestación.&lt;br /&gt;El sonido om se pronuncia en voz alta durante el primer tercio de la meditación para ir bajando gradualmente y finalmente hacerse en silencio, siempre con la atención centrada en el tercer ojo y sintiendo que la energía regresa a la fuente universal de energía que llamamos Dios. El sonido om pertenece al mundo material. Es el sonido que nos hace sentirnos más en nuestro hogar aquí, en el mundo material, puesto que es el sonido esencial de toda experiencia en este mundo fenomenológico. Al repetir este sonido te encuentras en armonía con tu entorno.&lt;br /&gt;La parte final de estas meditaciones es el último sonido que escuchas antes de irse a dormir cada noche. El primer sonido que escuchas por la mañana es generalmente el de aaah. Es el sonido que haces cuando bostezas o te desperezas. Se consciente de este primer sonido y está dispuesto a reconocerlo como tu propia frecuencia vibratoria del nuevo día que estás manifestando. No obstante, el sonido final que escuchas dentro de ti mismo al irte a dormir puede ser una combinación de los dos sonidos, el aaah y el om.&lt;br /&gt;Quizá recuerdes que antes definí la iluminación como la capacidad para estar inmerso en la paz y rodeado por ésta. «Paz» es aquí la palabra clave. No es ninguna casualidad que los sonidos aaah y om, combinados, traduzcan precisamente la palabra que significa paz o iluminación, como en Shalom, Shaaah... loom. El sonido de aquello que deseas manifestar y de lo que ya ha sido manifestado, equivalen a paz. Al pronunciar estos dos sonidos para ti mismo cuando te dispones a dormir, estás iniciando el acto de la conciencia siddhi iluminada. Formas entonces una unidad con todo lo que es pacífico y todo aquello que se nos ofrece. Tampoco es ninguna casualidad que el sonido fundamental de la alegría espiritual sea el de aaah en aleluya, y es el que se encuentra en la palabra que termina todas las oraciones, «amén».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concluye así la práctica de la meditación para aprender a vibrar con el sonido de crear y de la creación. Forma parte del saber de la humanidad, y se está recuperando, a medida que avanzamos en la revolución espiritual, y mostrando las numerosas bendiciones que puede aportar a nuestras vidas. Prueba esta gloriosa práctica, pacífica, demeditación iluminada de la manifestación durante un período de tres meses, utilizando cada uno de los nueve principios explicados en este libro, y comprueba si experimentas los deseos de tu corazón, sin haber planteado ninguna exigencia o regla a la fuerza universal que es Dios. La disposición de permitir que se manifiesta a su entera voluntad, de permitir que la creación se revele a sí misma, constituye el tema del octavo principio de la manifestación. Aleluya. Shalom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc116131587"&gt;Octavo principio&lt;/a&gt;Desvincúlate pacientementedel resultado&lt;br /&gt;En el séptimo principio, sobre el uso de la meditación del sonido, resalté la importancia de centrar la atención no en el resultado y en cómo quieres que se materialice este en tu vida, sino en los sentimientos que experimentas a medida que manifiestas la imagen de tu deseo. El octavo principio de la manifestación espiritual se centra en la experiencia de ese sentimiento. No debes tratar de controlar la manera en que aparece lo que deseas, ni cuándo.&lt;br /&gt;Durante el tiempo que he enseñado esta meditación, se me han planteado a menudo preguntas como la siguiente: «Si hago esta meditación, tal como sugiere, ¿puedo ganar realmente la lotería?». Mi respuesta es: «¿Cómo te sentirías si ganaras la lotería?». Las respuestas suelen ser: «Me sentiría bienaventurado, seguro, extasiado, contento». Lo crucial para activar el octavo principio son precisamente esos sentimientos. Es una ilusión pensar que necesitas tener algo, como por ejemplo ganar la lotería, para sentirte bienaventurado, seguro, extasiado o contento.&lt;br /&gt;Manifestar no significa plantear exigencias a Dios y al universo. Manifestar es una aventura en colaboración en la que tu intención se alinea con la inteligencia divina. Esa inteligencia está en todas las cosas y en ti mismo también. No estás separado de aquello que quisieras manifestar. Eso eres tú y tú eres eso. Existe un único poder en el universo, y tú estás conectado con él. Pedir que Dios cumpla tu deseo de acuerdo con un horario y un diseño impuesto por ti, refuerza la idea equivocada de Dios como una energía separada.&lt;br /&gt;Imaginar que en el universo existe una inteligencia desprovista de personalidad individual es una forma de empezar a comprender este octavo principio. Este concepto, insólito y quizá difícil, te ayudará a comprender mejor el octavo principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA INTELIGENCIA APARTE DE LA INDIVIDUALIDAD&lt;br /&gt;La mayoría de nosotros creemos que el reconocimiento de cualquier otro individuo supone que en algún determinado lugar nuestra individualidad termina y empieza la del otro. Esta creencia forma parte de nuestro condicionamiento y nos impone muchas limitaciones. Aprendemos desde muy pequeños que «Yo no soy ese otro, porque soy yo mismo».&lt;br /&gt;Si esta pauta se adscribiera a la mente universal, tendríamos un Dios que cesa en el punto donde empieza alguna otra cosa. La palabra «universal» no podría aplicarse entonces porque la energía de Dios no incluiría todas las cosas. Ser universal y reconocer cualquier cosa como exterior a uno mismo sería como negar el propio ser. Así pues, la naturaleza de la inteligencia universal se da en ausencia de personalidad individual.&lt;br /&gt;El espíritu que lo impregna todo es una fuerza vital impersonal que da lugar a todo lo manifestado. El espíritu universal penetra todo el espacio y todo lo manifestado, y nosotros formamos parte de eso. Es como si nos encontráramos en un océano de vida impersonal e intensamente inteligente, que lo rodea todo y está en todo, incluidos nosotros mismos. Aunque has sido condicionado para que creas que es un ser individual, en realidad forma parte de la gran naturaleza universal, que es infinita en cuanto a sus posibilidades.&lt;br /&gt;La inteligencia indiferenciada responde cuando la persona la reconoce. Si crees que el mundo está dirigido por el azar, o por tus propias exigencias personales, la mente universal te presentará una mezcolanza de reacciones, sin ningún orden reconocible. No obstante, cuando dejas de creer que eres una personalidad separada, con inteligencia individual, empiezas a tener una visión mucho más clara.&lt;br /&gt;Desde la perspectiva de una inteligencia que es universal e indiferenciada, pregúntate qué supone para ti la relación con esta mente universal. No puede tener «favoritos» si es verdaderamente la raíz y el soporte de todo y de todos. Al faltarle individualidad, no puede entrar en conflicto con los deseos que albergas. Al ser universal, no puede desvincularse de ti.&lt;br /&gt;Todas estas afirmaciones caracterizan esta mente que todo lo produce como sensible a ti, una vez que comprendes tu relación con ella. Este principio universal, que todo lo impregna, tiene en común contigo la naturaleza. Al solucionar este enigma del ego, adquieres una mayor sabiduría en relación a tu capacidad para aplicar el octavo principio de la manifestación.&lt;br /&gt;No puedes agotar lo que es infinito, de modo que poseerlo significa que tienes la capacidad para diferenciarlo como tu deseo. Tu tarea consiste en poner lo universal a tu alcance, elevándote para ello al nivel de aquello que es universal, en lugar de atraer lo universal hasta un nivel de individualidad mal entendida que esté separada de lo universal. Sólo necesitas reconocerlo para atraerlo hacia ti, en lugar de pedirle que te reconozca y te lleve hasta ello. Todo esto puede parecer un tanto confuso, puesto que los principios que se te han inculcado siempre son otros. Y, sin embargo, es crucial que lo comprendas, antes de continuar por el camino de la manifestación.&lt;br /&gt;Reconoce lo universal como una parte de todo lo que eres, y que todo lo que tú eres se halla indiferenciado de todo lo que es. Repite continuamente esta nueva conciencia. Debes saber que si no reconoces lo universal como indiferenciado, se te presentará exactamente de ese modo, como una masa informe de energía que no puedes alcanzar, como un caos antes que como un cosmos, y como un sistema en el que te hallas separado de todo aquello que deseas.&lt;br /&gt;Así pues, elimina de tus deseos todo tipo de exigencias, y vuelve tu mirada hacia ti mismo, sabiendo que estás atrayendo la inteligencia universal a tu vida, y que el cómo y el cuándo están en manos de esa inteligencia, sin juzgar, exigir o insistir en las condiciones de tu personalidad. El hecho de saberlo es suficiente. Luego, cultiva el poder de la paciente desvinculación con respecto del resultado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL PODER DE LA PACIENCIA INFINITA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La siguiente frase provocativa se ha tomado de Curso de milagros: «Quienes están seguros del resultado pueden permitirse esperar, sin ansiedad». Esa es la característica principal de la paciencia infinita. La noción de certidumbre y la paciencia van juntas. Al confiar y saber que se está conectado con esa inteligencia universal que lo provee todo, la persona sólo tiene que permitirse la virtud de la paciencia. No impone ninguna restricción temporal a tus manifestaciones y sigue con su vida cotidiana con la certeza de saber que: «Dispongo de todo el tiempo que necesito, y estoy seguro del resultado, de modo que permitiré que aparezca a su debido tiempo».&lt;br /&gt;El secreto de ser paciente está en la certidumbre del resultado. Cuando esa certidumbre se manifiesta en ti en forma de confianza y conocimiento, puedes desviar tus pensamientos del resultado deseado. Sin cólera ni angustia, puedes dirigir entonces tu atención a todas aquellas tareas que ocupen tu actividad cotidiana.&lt;br /&gt;El hecho de saber y la infinita paciencia te permiten sentirte tranquilo. Has practicado todos los principios de la manifestación espiritual, y luego has permitido que el universo se ocupe de los detalles. Sientes en tu interior que aquello que deseas manifestar ya está ahí, y el bienestar de saber que ya has sido bendecido con aquello que buscas. En consecuencia, no experimentas la presión de querer que aparezca inmediatamente.&lt;br /&gt;Esta bendición interior es una función del poder de tu paciencia infinita. Más adelante, en Curso de milagros, se nos recuerda que «la paciencia es natural para el maestro que es Dios. Todo lo que él ve es un resultado cierto, en un momento quizá desconocido todavía para él, pero del que no cabe la menor duda». Me encanta esta idea de tener una certidumbre sobre el resultado y de despreocuparse por los detalles.&lt;br /&gt;Cuando nos sentimos impacientes, nos devaluamos literalmente a nosotros mismos y nuestra conexión con el divino Espíritu Santo. La impaciencia supone el fracaso de la confianza en la inteligencia universal, e implica que nos hallamos separados del espíritu que todo lo provee. La impaciencia implica que nuestro ego es el dueño del deseo. Tenemos que abordar y cambiar esta forma de darnos importancia a nosotros mismos.&lt;br /&gt;Al estar seguro del resultado, al despreocuparte del cómo y el cuándo, cultivas el poder de la paciencia infinita y, simultáneamente, te desvinculas del resultado. Una vez que ha tenido lugar esta desvinculación, puedes ocuparte de asuntos cotidianos, como educar a tus hijos, dedicarte a tu trabajo o formación, meditar y comulgar con Dios, y limitarte a observar pacientemente. La paciencia es algo espontáneo cuando se confía en la unicidad de la inteligencia universal.&lt;br /&gt;Una de las formas de desarrollar la paciencia consiste en contemplar lo paciente que ha sido Dios contigo. Cuando pasaste por momentos de negación, de ensimismamiento, de autocrítica o de odio, Dios se mostró infinitamente paciente. Dios no te reprende o te castiga cuando te apartas del camino sagrado, y tampoco te abandona. Esa es la clase de paciencia que deberías desarrollar.&lt;br /&gt;La paciencia infinita es una señal de confianza y exige de un amor infinito para producir resultados en tu vida. Al desprenderte de la impaciencia, te alineas con la fuerza de Dios, y desaparece la angustia de pensar en todo lo que falta en tu vida. Cuando se apodera de ti la impaciencia basada en el temor, pierdes tu yo infinito y te conviertes de nuevo en sujeto del ego, que no tiene paciencia alguna con nada que se refiera a la infinitud.&lt;br /&gt;El ego desea lo que desea, y lo quiere ahora. Si no se ve satisfecho, te convencerá de que este mundo está podrido y de que no puedes confiar en nada más que en tu yo diferenciado, aun cuando haya sido ese yo el que ha producido las sensaciones de carencia. Si satisfaces al ego, al día siguiente aparecerá una nueva lista de exigencias. El nivel de angustia aumentará mientras te dediques a satisfacer estas nuevas demandas. Y esa situación se prolongará mientras permitas que el ego se haga cargo de tu vida.&lt;br /&gt;Pero al reconocer la conexión entre tu yo infinito y la fuerza de Dios, sabrás que Dios ha sido paciente contigo, al margen de lo mucho que hayas tardado en comprenderlo, al margen de lo lejos que hayas llegado en tu búsqueda y de lo mucho que te hayas negado a escuchar.&lt;br /&gt;La paciencia infinita producirá resultados casi inmediatos en tu vida. Alcanzas la libertad cuando eliminas la necesidad de tener lo que quieres ahora, con la seguridad de que en realidad ya lo tienes, aunque aún no se haya presentado en tu entorno inmediato tal como te gustaría. Como persona infinitamente paciente sabes que ya estásallí donde querrías estar, que no hay accidentes, y que todo aquello que parece faltar no es más que una ilusión perpetrada por tu ego.&lt;br /&gt;Con esta conciencia, la impaciencia desaparece y dejas de buscar resultados a tu meditación de la manifestación. Diriges tus pensamientos hacia los asuntos cotidianos de tu vida, sabiendo que no estás solo. Tu paciencia te permite apreciar en silencio todo aquello que se ha manifestado en tu vida. Esta práctica de paciente desvinculación del resultado es un concepto extraño para aquellos de nosotros a quienes se ha enseñado que los objetivos, los símbolos del éxito y la acumulación de méritos son formas de sentirse importantes y de encajar en nuestra cultura. Has alcanzado la paz con tu infinita paciencia y la paz es precisamente lo que trae la iluminación.&lt;br /&gt;A continuación se ofrece una guía para vivir con la aparente paradoja de intentar manifestar algo en tu vida, desvinculándote al mismo tiempo del cuándo y el cómo aparecerá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UN PLAN, PASO A PASO, PARA INTRODUCIR UNA DESVINCULACIÓN PACIENTE EN TU PRÁCTICA DE LA MANIFESTACIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Comprende la esencia de lo que deseas. Lo que tú deseas no se encuentra necesariamente en el ámbito de las cosas. Si quieres manifestar dinero, por ejemplo, observa si tu atención se centra en los billetes o en la experiencia de sentir seguridad financiera. Pregúntate para qué quieres el dinero. Centra la atención en las gozosas experiencias que asocias con lo que deseas, en lugar de centrarla en un automóvil nuevo o en un nuevo jefe o un compañero o compañera diferente. La experiencia es la esencia de tu deseo.&lt;br /&gt;La esencia está localizada siempre en los sentimientos. Al buscar en tu interior, pasas de sentirte gratificado por cosas externas a la verdadera experiencia de la gratificación. La esencia de tu deseo es un sentimiento de bienestar y gozo, y un alineamiento con el espíritu universal. Entonces podrás ver cómo aparecen en tu vida muchas cosas que te mostrarán el camino. Es posible que no tengan nada que ver con lo que originalmente creías que deseabas o necesitabas.&lt;br /&gt;Quizá sientas que deseas manifestar verdaderamente más ingresos y un ascenso, pero si buscas la esencia de este deseo, verás probablemente que lo que en realidad necesitas es una mayor seguridad y sensación de bienestar. Desvincúlate del ascenso en el mundo y del aumento de salario. En lugar de eso, dirige tu energía manifestadora a la misma esencia de tu deseo de sentirte más seguro y menos estresado. Probablemente, verás que empiezan a suceder cosas en tu vida que reducen tu ansiedad. Una vez más, es posible que tengan poco que ver con lo que originalmente creías que deseabas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·    Destierra las dudas y entra en el ámbito de la certidumbre. Elimina todas las dudas relativas a tu capacidad para manifestar la esencia de tus deseos. Revisa lo que has leído hasta ahora y, cada vez que aparezca una duda, recuerda que tú y la inteligencia universal sois una misma cosa, y que esta inteligencia universal está en todas las cosas. Lo sabes, y también sabes que puedes conectar con esta energía para satisfacer la esencia de tus deseos. Te recomiendo que revises el segundo principio de este libro y, si quieres reforzar esta idea, todo el capítulo titulado «Destierra tus dudas» en Tu yo sagrado.&lt;br /&gt;Una vez que hayas eliminado las dudas acerca de tu capacidad para manifestar, te será fácil desvincularte del resultado y de todos los detalles. Lo único que necesitarás será confiar en ti mismo y en la energía divina del universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·       Abandona tus expectativas y dedícate a tus asuntos. Una vez que hayas dirigido hacia el universo la meditación del aaah, a través de la abertura del tercer ojo, olvídate de ello y entrégate a los asuntos de tu vida cotidiana. No sigas buscando razones para no creer en tu capacidad para atraer aquello que deseas.&lt;br /&gt;Practica la paciencia que Dios ha mostrado siempre hacia ti en tus momentos de mayor agitación. Encontrarás consuelo en la silenciosa certidumbre y en tu relación con Dios.&lt;br /&gt;Continúa con tu trabajo diario y tu régimen de ocio con un nuevo sentido de paz, que se origina en tu conocimiento acerca de lo que se te manifiesta. Permanece completamente desvinculado de la inclinación a medir y calcular lo que aparece o no aparece ante ti.&lt;br /&gt;De hecho, cuando se manifiesten tus deseos es muy posible que transcurra algún tiempo antes de que te des cuenta, pero el día que lo hagas, comprenderás que no habías reparado en ello porque te habías desvinculado del resultado y lo habías dejado en manos de Dios. Esto es una indicación de que has podido dominar este principio de paciente desvinculación del resultado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·    Guarda tus deseos para ti. Tal como hemos indicado antes, compartir tus esfuerzos de manifestación no hace sino disminuir la energía y desviarla hacia la necesidad del ego de conseguir aprobación. Deseas que la energía de tu manifestación sea lo más directa y pura posible. Además, quieres evitar la disipación de la energía que proyectas, impidiendo que se implique con cualquier necesidad del ego.&lt;br /&gt;Si te has desvinculado pacientemente, también te habrás desvinculado de toda necesidad de conseguir aprobación por tus esfuerzos. Naturalmente, es posible que, en último término, quieras compartir los resultados de tu manifestación espiritual, pero mientras incubes esta experiencia divina con Dios, haz todo lo posible para que sea una cuestión privada. La necesidad de compartirla en esta fase es una indicación de que tu atención está en el resultado y de que te hallas vinculado al mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·    Aprende a interpretar los indicios de la manifestación de tus deseos. Ten en cuenta que las cosas, tal como aparecerán en tu vida, no estarán necesariamente relacionadas con lo que te haya indicado tu cerebro racional. Pueden empezar a aparecer en tu vida nuevas cosas, y seguramente te sorprenderá comprobar que cada vez sucede con mayor frecuencia.&lt;br /&gt;También empezarás a observar con mayor claridad la relación entre tus pensamientos y el objeto en que se materializan en tu vida. Las cosas que antes solías calificar como coincidencias se harán más y más evidentes a medida que practiques estos principios de la manifestación. Verás que aparecen personas para ayudarte después de que hayas pensado en estos necesarios ayudantes. Verás aparecer objetos que estaban en tu mente, y que habías olvidado, pero que ahora aparecen en tu vida con mayor frecuencia.&lt;br /&gt;Alguien mencionará una película concreta o una canción o cualquier otra cosa aparentemente irrelevante, y la escucharás una y otra vez, o la película antigua que comentaste que desearías ver, aparece de pronto en la tienda de vídeos ese mismo día. Sé consciente de la relación entre lo que piensas y lo que realmente deseas manifestar. Los indicios empezarán a brotar en una multitud de formas deliciosas e inesperadas.&lt;br /&gt;Todos estos acontecimientos y ocurrencias sincrónicas son el resultado de empezar a vivir en un estado elevado de conciencia. Estás estableciendo conscientemente contacto con la fuente universal de toda energía, que ha estado, hasta ahora, por debajo de tu nivel de conciencia, y que ahora empieza a aflorar a la superficie. Presta mucha atención a los indicios que vayan apareciendo y piensa para tus adentros: «Está funcionando. Puedo ver los resultados y sé que se debe al hecho de que utilicé estos principios y a mis prácticas de meditación. Continuaré haciendo en privado lo que estoy haciendo».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Actúa inmediatamente en cuanto detectes los primeros indicios, reconociéndolos. AI reconocer las primeras señales de la llegada de aquello que deseas manifestar, estarás dando a tu energía una carga positiva, y reconociendo la divina inteligencia universal. Este reconocimiento es esencial para la continuación de este proceso de manifestación.&lt;br /&gt;Da gracias en silencio y di para ti mismo: «Veo los resultados de mi conexión con la fuente universal. Observo la presencia de esa persona concreta que se ofreció a ayudarme, y sé que me fue enviada por Dios. Doy las gracias y haré todo lo posible por utilizar esta manifestación para el bien de la humanidad, antes que para la gratificación de mi propio ego».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• No pienses en tu manifestación como un favor especial. La inteligencia universal que llamamos Dios no es una personalidad individual, y no dispensará favores especiales ni a ti ni a nadie. Ver la manifestación como un favor equivale a iniciar el proceso de regateo con Dios y a creer en tu separación de todos los otros seres vivos. El proceso de la manifestación es una práctica espiritual en la medida en que reconoces que tú y la fuente divina de toda la energía sois una misma cosa.&lt;br /&gt;Esta unicidad no juzga si alguien tiene más derecho a la abundancia que cualquier otro. Está en todas partes y en todas las cosas y se muestra cuando tú, como una partícula localizada de esa fuente divina, reconoces tu conexión y te muestras abierto a que esta actúe en tu vida.&lt;br /&gt;Aunque la gratitud es una parte importante de esta conciencia que representa el noveno y último principio de la manifestación espiritual, no supone aprecio por haber recibido un favor especial. Al ego le encanta hacerte aparecer como alguien especial y característicamente distinto de todos los demás y, en consecuencia, más digno de su multitud de exigencias. Al ego le gustaría que pensaras en estas manifestaciones como favores especiales porque, al hacerlo, reforzarías tu separación con respecto a esa fuente.&lt;br /&gt;Tus deseos se manifiestan porque estás en perfecto alineamiento con tu fuente de creación, y porque no planteas ninguna limitación a lo que pueda aparecer en tu vida. Ignora los esfuerzos de tu ego por hacerte pensar que estás recibiendo las más ricas bendiciones de Dios, porque eres especial.&lt;br /&gt;En lugar de eso, sé agradecido y utiliza estas bendiciones al servicio de otros y con la más profunda gratitud por la esencia espiritual que hay en ti. Ya no te identificas exclusivamente con el cuerpo físico, y reconoces tu alma infinita como tu verdadera esencia. Es precisamente esto lo que te permitirá obtener unos resultados en la manifestación, no tu singularidad como individuo. Recuerda una vez más que la inteligencia universal que llamamos Dios no puede singularizarse o enmarcarse dentro de unos límites, puesto que está en todas partes y en todo.&lt;br /&gt;• Considera todos y cada uno de los obstáculos que encuentres como lecciones, no como indicaciones de fracaso. Ten en cuenta que estás practicando la paciencia y la desvinculación del resultado. Cuando algo parezca ser obstáculo, no utilices ese hecho material para negar la existencia de la energía universal que es tu esencia.&lt;br /&gt;Una vez más, eso es cosa de tu ego, que desea hacerte creer que es él el que domina tu vida, no Dios. Si el ego consigue convencerte de que todo esto no son más que tonterías, y de que esos obstáculos constituyen una demostración positiva de que Dios te ignora, habrás vuelto a caer bajo su influencia.&lt;br /&gt;Todo aquello que aparece en tu vida tiene un propósito. Eso incluye las caídas, que te proporcionan la energía para impulsarte hacia un estado más elevado de conciencia.&lt;br /&gt;Manifestar supone un estado de conciencia superior al que experimentas cuando crees que vas de un lado a otro según la voluntad caprichosa de tu entorno y de un jefe que está a cargo de todo. Cada obstáculo, por difícil o imponente que parezca, es una prueba que se te plantea para que demuestres tu fe y tengas la certeza absoluta de que has desterrado toda duda.&lt;br /&gt;Cuando parezca que las cosas no se materializan tal como habías planeado, recuerda que eres infinitamente paciente y que estás desvinculado de cualquier programa concreto. La mayoría de las bendiciones que aparecieron anteriormente en tu vida, y también en la mía, fueron precedidas de tropiezos que no estábamos seguros de poder superar. Pero las superaste, igual que yo, y en el fondo de mi corazón sé que todos los progresos se ven generalmente precedidas por una caída de algún tipo. Tiendo a considerar esas caídas con gratitud, antes que con desánimo.&lt;br /&gt;El conocimiento que poseo sobre mi capacidad para manifestar la esencia de mis deseos es tan fuerte, que puedo mantener mi paciencia y desvinculación acerca de cómo se mostrarán los detalles, incluso a la vista de lo que pudiera parecer como algo insuperable. No hay fracaso cuando uno se desvincula de la forma en que aparece algo. Funciona. Debes saberlo así y permitir que el universo se ocupe de todos los detalles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Elimina todo juicio de tu práctica de la manifestación. La ley universal no es una energía dual. No funciona según el mismo dualismo que actúa aquí, sobre el plano terrenal. No discrimina o actúa sobre la base bueno/malo, correcto/incorrecto. Sólo hay una energía que lo impregna todo, y todo forma parte de ese poder. Por su misma naturaleza, la ley universal está en equilibrio, de modo que todo aquello que desees debe estar también en armonía con el reconocimiento de la divina fuente universal de la que todos reciben su energía vital.&lt;br /&gt;Esto exige que uno esté dispuesto a superar su inclinación a juzgar aquello que aparezca en su vida como bueno o malo, correcto o incorrecto, atractivo o poco atractivo, etcétera. Tus juicios detienen el flujo de la energía universal hacia tu vida y te enajenan del poder divino. No es que se te vaya a castigar por ello, sino más bien que tu reconocimiento alterará el flujo natural de esa energía hacia tu vida.&lt;br /&gt;Tu capacidad para manifestar depende en buena medida de tu propia voluntad para dejar atrás el inconsciente colectivo, los juicios colectivos que constituyen la totalidad de las creencias humanas. Los numerosos juicios que albergas sobre el mundo, inhiben tu capacidad para manifestar los deseos de tu corazón. Desvincularte de esas creencias es uno de los mayores desafíos de tu vida.&lt;br /&gt;Tienes que abandonar este inconsciente colectivo dejando en suspenso los juicios y las creencias que abrigas, para entrar resueltamente en el mundo de lo desconocido. Probablemente, experimentarás una sensación de pérdida y quizá un sentimiento de soledad al abandonar la costumbre de enjuiciar las cosas. La recompensa es que empezarás a expandir tus propias percepciones y a aceptar que aquello que crean los demás son percepciones que sólo a ellos les atañen, y no necesariamente hechos, como tú crees. Lo que el inconsciente colectivo ve como límites a tus capacidades, tú sabrás que es una falsa percepción.&lt;br /&gt;No necesitarás entrar en conflicto con esta conciencia, porque habrá entrado en una vibración superior en la que no hay límites. El plano físico terrenal tiene tus límites. Tú, sin embargo, resides ahora en la inteligencia universal responsable de la existencia de ese plano físico terrenal. Da el gran salto, dejando atrás todo juicio, y acepta todo lo que te llegue desde esa ilimitada fuente de energía.&lt;br /&gt;Podría tratarse de una simple tarjeta de visita que encuentras mientras caminas por la playa, o puede adoptar la forma de un libro o una cinta grabada, o de un mensaje que iba destinado a otra persona pero que acabó por error en tu buzón de correos. Todas estas pueden ser pistas que te conduzcan a algo. Evita emitir juicios acerca de cómo ha llegado algo a tu vida, y niégate a asumir los juicios colectivos que impregnan las creencias de la mayoría de la gente con la que te encuentras. Aproveche esta inteligencia universal mediante la observación regular de tus manifestaciones, que se producen, esencialmente, en cada uno de los acontecimientos que ocurren en tu vida.&lt;br /&gt;Al observar lo que llega y lo que desaparece, trata de hacerlo sin emitir juicios, dejándote llevar por un sentimiento de aceptación completa y liberándote de la influencia de tus pensamientos. Tu mente querrá participar en el juego de emitir juicios. Recuerda que estás sintiendo como si lo que deseas manifestar ya estuviera en tu vida. Tu mente no estará de acuerdo, por eso tienes que aprender a dejar en suspenso tus juicios. Quizá te digas a ti mismo: «Soy rico y feliz», y tu mente te contradiga: «No lo eres». Te encuentras así con un choque entre dos energías opuestas: tu deseo contra lo que te dice tu mente, con todos sus juicios y su negatividad.&lt;br /&gt;Este choque es una advertencia de que no vas a entrar en el reino de la manifestación. No conseguirás ser un manifestador hasta que hayas descartado meticulosamente toda negatividad que puedas haber heredado del inconsciente colectivo. Tienes que entrar en una nueva dimensión, y eso es algo que no se consigue abandonando el plano terrenal, sino realizando un viaje interior.&lt;br /&gt;En ese mundo interior, cualquier cosa que puedas imaginar es en realidad una parte de ti mismo, ahora. Tu proclamación de ser rico y feliz, tomada por ese mundo interior que no juzga, te conducirá a sentirte rico y feliz. Esto te llevará a tu vez a empezar a actuar de un nuevo modo. Empezarás a crear una nueva realidad concreta de riqueza y felicidad dentro de ti mismo, a medida que generas una actitud positiva hacia todo lo que encuentres. No hay juicios, sino simplemente la sensación de haber manifestado ya aquello que es tu deseo.&lt;br /&gt;Recuerda que la ley universal es neutral y está en todas partes, y que no le preocupa si recibes o no el deseo de tu corazón. En consecuencia, debes recorrer el camino de la manifestación con entusiasmo y con una total ausencia de juicio. Vas a recoger algo que ya está ahí y que te pertenece, sin el menor género de dudas, con la feroz determinación de recibir aquello con lo que ahora estás alineado en tu mundo interior de energía que no juzga. Esta ley no discrimina. Recibe tu energía y te aporta lo que tú mismo pones. Tienes que confiar en ella y estar totalmente libre de prejuicios acerca del método y el momento de la entrega.&lt;br /&gt;Tu mente intentará utilizar la lógica, pero la manifestación no es lógica. Tu mente tratará de emplear la negatividad, insistiendo en que eres demasiado viejo, estúpido o no mereces nada, que nunca consigues nada, que has deseado otras cosas en el pasado y te han decepcionado, y que no hay razones para esperar que las cosas vayan a cambiar ahora. Esto se debe al apego de la mente y del ego a los resultados y al pasado. A pensar utilizando un conjunto lógico de creencias que ha adoptado a partir de la conciencia colectiva tribal, y que te ha sido inculcado desde que llegaste a este plano físico. Al recibir de tu mente esta clase de consejo, da las gracias por la información pero debes decirte: «Me niego a aceptar ninguna energía que contradiga el poder ilimitado que hay dentro de mí, y voy a continuar con mi manifestación».&lt;br /&gt;La ley universal es mucho más magnánima que la mente. Recuerda que es ilimitada, que no conoce fronteras y es omnipresente. Existe en una dimensión más vasta que la mente. Esta es la razón por la que la mente ni siquiera puede comprender la fuente universal de la energía. Tu mente cree que es el final de toda experiencia y conciencia, y la estás utilizando para afirmar o negar lo que existe más allá de ella. Es realmente una gran paradoja.&lt;br /&gt;Pero puedes empezar a confiar en lo que desea tu mente yendo más allá de ella. La meditación y los sentimientos intuitivos son dos formas de superponerse a la mente. Se pone el énfasis en desvincularse de las creencias del inconsciente colectivo, negándose a juzgar y permitiendo pacientemente que la fuente universal te provea con aquello con lo que ahora estás totalmente alineado dentro de tu mundo interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Aprende a relajarte en paz y a conocer. Desvincularse del resultado significa evitar el proceso de precipitarse y presionar a lo largo de la vida. Piensa en aquella bellota que se plantó en el suelo y que va camino de manifestarse como un roble. Imagina que te pones a excavar la tierra después de tres semanas para comprobar cómo le van las cosas y ver si puedes hacer algo para acelerar el proceso, de modo que este encaje en el programa que te has puesto. Evidentemente, la bellota y el roble perecerían como resultado de tus esfuerzos para acelerar el proceso.&lt;br /&gt;La inteligencia universal funciona a su propio ritmo perfecto. Proveerá tus deseos cuando estés alineado con los nueve principios detallados en este libro. Esa entrega queda garantizada por la ausencia de duda que tú mismo cultivas, por la total confianza en la presencia de esta energía en todas las cosas, incluida aquella que vas a atraer a tu vida. La mejor manera de desvincularse pacientemente es relajarse, confiar, no presionar.&lt;br /&gt;La inclinación a presionar y forzar las cosas indica que tu mente sigue dudando y exigiendo un resultado. Tu capacidad para confiar en tus sentimientos y permitir que estos, y no tu ego, sean los conductores de tu vida. Esa es la clave para manifestar el deseo de tu corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Utiliza afirmaciones para mantener el flujo de energía y para desvincularte del resultado. La información más útil que puedo proporcionarte en este sentido es bastante simple: «Soy infinito y universal, y confío en el poder divino del universo, que también está dentro de mí». Conserva esto siempre en tu conciencia y utilízalo para mantener el flujo de energía universal en tu vida. Al hacer diariamente esta clase de afirmaciones te desprendes de la impaciencia natural que hay en tu mente y te desvinculas de los resultados, y permites que la fuente fluya en tu vida, sin impedimento alguno.&lt;br /&gt;Sé consciente de la buena marcha de las cosas en tu fuente interior de energía y de que surgirán las personas adecuadaspara ayudarte en tu manifestación. Procura estar abierto a tu energía e imagínate a ti mismo evolucionando feliz y fácilmente a través de cada experiencia del día.&lt;br /&gt;Esta afirmación, utilizada por la mañana, te permite llegar al fondo de tu ser y reconocer tu belleza infinita y el lugar perfecto que ocupas en todas las cosas que forman parte de este día. Esta afirmación te protegerá contra la negatividad a la que te verás expuesto por el lado del inconsciente colectivo y por el lado de las creencias que ya no forman parte de tu mundo interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esto concluye el octavo principio de la manifestación espiritual, que implica trascender la propia mente y la mente colectiva que ha estado contigo desde tu concepción. Exige de ti que seas paciente cuando tu mente exija resultados, y también que te desprendas de la preocupación de esta con respecto a esos resultados y que confíes en algo que tu mente no puede ver y que tu cuerpo no puede imaginar con sus limitados medios perceptivos, conocidos como sentidos. Exige que dejes que tus sentimientos más profundos se conviertan en una guía para tu vida, y que confíes en esa guía. Y, lo más importante de todo, te pide que te permitas a ti mismo conocer y ver la infinita luz blanca del espíritu vivo que te rodea y te protege, y que te proporciona todo aquello que puede imaginar tu espíritu interior, como una pieza del espíritu universal infinito.&lt;br /&gt;Una vez que perfecciones esa paciencia infinita, demostrarás tu confianza en algo distinto a tu propio cuerpo/mente limitado, y permitirás pacíficamente que tus deseos se manifiesten a su modo y a su debido tiempo.&lt;br /&gt;El noveno y último principio de la manifestación espiritual implica la necesidad de estar eternamente agradecido, de ser generoso y ponerse al servicio de los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc116131588"&gt;Noveno principioAbraza tus manifestacionescon gratitud y generosidad&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La expresión consciente de gratitud y generosidad es el último principio de este milagroso proceso de la manifestación espiritual. Experimentar una sensación de gratitud y generosidad es el resultado de estar en armonía con los otros ocho principios presentados en este libro.&lt;br /&gt;La gratitud es la expresión de reconocimiento de la unicidad de la energía universal que actúa en colaboración con tus deseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA NATURALEZA DE LA GRATIIUD&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La naturaleza de la gratitud es la respuesta completa y plena del corazón humano a todo lo que hay en el universo. Es la ausencia de sentimiento de alienación o separación. Representa nuestro pleno reconocimiento y aprecio de la energía que fluye a través de todas las cosas y que nos aporta dones en forma de la realización de nuestros deseos.&lt;br /&gt;La gratitud es una forma de reconocer que no hay que dar nada por sentado y, lo que es más importante, constituye una expresión del amor completo e incondicional a la fuerza de Dios, que está en todas las cosas. Es una forma de estar en unidad con la fuerza de Dios, en la más plena serenidad interior. Una forma de reconocer que el espíritu que hay dentro de nosotros es el mismo que sostiene toda la vida sobre el planeta.&lt;br /&gt;La gratitud, pues, representa a la totalidad de nosotros mismos. Cuando nos sentimos agradecidos y damos las gracias, cuando enviamos esta clase de energía amorosa al mundo, del mismo modo que hicimos al pedir que se manifestara el deseo de nuestro corazón, nos sentimos completos. La gratitud nos permite sentirnos más conectados con aquello hacia lo que estamos agradecidos. Anula cualquier sentimiento de separación y alienación de Dios. La naturaleza de la gratitud ayuda a disipar la idea de que no tenemos suficiente, de que nunca tendremos suficiente, y de que nosotros mismos no somos suficiente.&lt;br /&gt;Si tu corazón está lleno de gratitud, te sientes agradecido por todo y no te centras únicamente en lo que te falta. Si tu atención, en cambio, se centra en la escasez, le estás comunicando al espíritu universal que necesitas más y que no te sientes agradecido por lo que ya tienes. La naturaleza de la gratitud confirma nuestra plenitud y abundancia, y reconoce que somos los receptores de la generosidad de otros, de la vida y del espíritu universal.&lt;br /&gt;La gratitud contribuye con una respuesta amorosa al conjunto de la creación y a nuestra relación con esta. Esa relación nos ilustra cómo todo está interconectado y es interdependiente, incluidas las manifestaciones de nuestras vidas. Al comprender la naturaleza de la gratitud, podemos identificar más claramente aquellas cosas que hay dentro de nosotros mismos y que son obstáculos para poder practicar la gratitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OBSTÁCULOS A LA GRATITUD&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gratitud es un proceso interior. Es una actitud de agradecimiento que se mantiene incluso cuando las cosas no aparecen en la forma que nos gustaría. Rumi escribió: «No te lamentes por lo que no llega. Algunas de las cosas que no suceden evitan que ocurran desastres». La gratitud es una forma de enfrentarse al mundo con amor, sin prejuicios. Los tres obstáculos más habituales a una actitud de gratitud tienen origen en los procesos mentales. Representan una forma de pensar que impide que se manifieste la gratitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Encontrar defectos. Sin duda habrás escuchado la expresión «encontrar defectos». Pero, dentro de ese mismo contexto, raras veces encontramos la frase «encontrar amor». La gran mayoría de nosotros ponemos mucho más énfasis en encontrar defectos que en encontrar amor.&lt;br /&gt;Siempre tenemos la alternativa de buscar defectos o encontrar amor. El que se dedica a lo primero, se centra en lo que anda mal y en lo que falta. Ese centro de atención muestra crítica, juicio y cólera. La sensación es la de estar en contra de las manifestaciones que aparecen en el mundo, antes que la de estar a favor de lo que se recibe.&lt;br /&gt;Los principios iniciales de la manifestación explican que es esencial recordar que lo que pensamos es lo que se expande, tal como se expresa en la frase: «Seremos aquello que pensemos». Si utilizas tu mente para pensar en lo que está mal y en lo que falta, eso será precisamente lo que se manifestará en ti. Tu mundo interior es la fuente de lo que manifiestas. Encontrar defectos en lugar de sentirte agradecido y dedicarte a encontrar amor, garantiza que no podrás participar en la creación de tu vida yen el cumplimiento de tus deseos.&lt;br /&gt;Encontrar defectos no es algo que suceda debido a lo que observas en tu mundo. Es el observador que hay en ti el que elige un punto de vista crítico o colérico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Quejarse. Yo tengo un lema que he utilizado durante muchos años y que es bastante simple, pero muy efectivo para superar este obstáculo a la adopción de una actitud de gratitud: «¡No te quejes! ¡No expliques!».&lt;br /&gt;El que se queja siempre se siente estafado y, en consecuencia, siente envidia y amargura hacia quienes parecen haber sido bendecidos con lo que a él le falta. El que se queja se siente aislado y separado de la bondad y el gozo. Como quiera que la plenitud de la vida parece estar ocurriendo en alguna otra parte, el que se queja está lleno de ingratitud.&lt;br /&gt;Para practicar debidamente la manifestación de los propios deseos, es crucial tener una actitud de amor incondicional, sentir que no estás solo y que la vida es un don que se te ha concedido. La experiencia de lamentarse y de sentirse privado conduce a la cólera contra la fuente universal que parece haberte negado el beneficio de su aportación infinita. La misma actitud de desear quejarse es suficiente para garantizar que continuarás sintiéndote estafado en la vida. Quejarse es una expresión de la ausencia de amor que hay en tu mundo interior. Si sientes amor, no queda espacio para que te molestes porque Dios no ha cedido a las exigencias de tu ego.&lt;br /&gt;El ego te instiga constantemente para que necesites y desees más y te dice que quejarse ayuda. El problema es que el ego nunca se siente satisfecho. No importa lo mucho que lo alimentes, siempre te planteará una nueva lista de demandas casi inmediatamente después de haber visto satisfechas las anteriores. Si le das alcohol hasta emborracharlo, y sexo hasta que se derrumba en el éxtasis, y drogas hasta hacerlo volar, y dinero y coches y cualquier cosa que puedas pensar, a la mañana siguiente te planteará una lista más larga de exigencias. El ego nunca se siente satisfecho y vive de acuerdo con el eslogan de que más siempre es mejor, y si ese más no llega precisamente cuando el ego siente la necesidad, tienes todo el derecho para quejarte. Eso supone un gran obstáculo para adoptar una actitud de gratitud, y es un impedimento todavía mayor para manifestar la esencia de los deseos de tu&lt;br /&gt;3. Dar por sentado lo que se tiene. Dar por sentadas las cosas y las personas que hay en tu vida te priva de la alegría que podrías experimentar si te sintieras agradecido. Dar las cosas por sentado significa pasar por la vida sin percibir la multitud de dones que hay, en todos y cada uno de sus momentos.&lt;br /&gt;Piensa en las actividades y experiencias que te perderías si, de repente, desaparecieran, y cultiva una conciencia que no dé la vida por sentado. Esfuérzate por permanecer alerta para buscar amor. Recuerda que no hay momentos insignificantes. Jugar a la pelota con un niño, contemplar la forma de las nubes a primeras horas de la mañana, escuchar los sonidos de las estaciones, darle las buenas noches a un ser querido..., todas y cada una de las experiencias de la vida son una oportunidad para experimentar gratitud o su opuesto, una sensación de aburrimiento. Eso es siempre una decisión que tomas tú.&lt;br /&gt;Pasar por la vida corno un sonámbulo es una alternativa que impide la gratitud necesaria para convertirse en un manifestador. Si lo das todo por sentado, con ausencia de gozo y aprecio, nunca podrás ver los indicios que aparecen en la superficie y que te proporcionarán el ímpetu para emprender la acción sobre la manifestación deseada. La aparición de la persona correcta o el don inesperado que pueden ser el principio de tu manifestación serán saludados con un encogimiento de hombros y con un desinterés que te impedirán recibir tu bendición. Manténte despierto y muéstrate agradecido con todo y con todos.&lt;br /&gt;Cambia tu actitud de ingratitud imaginando, aunque sólo sea por un momento, lo vacía que estaría tu vida sin esas bendiciones. A menudo no valoramos a nuestros seres queridos y todos los dones del universo hasta que ya es demasiado tarde y estos han abandonado nuestras vidas. Pienso con frecuencia en esto en relación con mis propios hijos. Sé que pronto se marcharán de nuestro hogar y que vivirán sus propias vidas, con sus propias familias. Y entonces me sorprendo al darme cuenta de lo mucho que los amo. Marcelene y yo hemos adquirido la costumbre de rodearlos con nuestros brazos y decirles lo afortunados que somos por el hecho de que formen parte de nuestras vidas, y lo privilegiados que nos sentimos por ser sus padres.&lt;br /&gt;Este acto de amor evita que demos por sentada la presencia de los otros. Una expresión de gratitud hacia los abuelos, compañeros de trabajo, cónyuges e incluso los pilotos de un avión, es una forma de salir de la trampa del aburrimiento. Deja de asumir que la vida es algo garantizado. Demuestra tu aprecio por la vida y cultiva el agradecimiento.&lt;br /&gt;APRECIO Y DESPRECIO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al menospreciar algo, devaluamos o disminuimos su valor. Despreciamos las cosas o a las personas al expresar desaprobación o disgusto. Si apreciamos algo o a alguien, le damos valor con nuestra aprobación y alabanza. Al apreciar las cosas, lo que hacemos es incrementar su valor.&lt;br /&gt;Es imposible sentirse agradecidos por algo o por alguien que no valoremos. Empieza a ver las cosas y a la gente tal como son en realidad, en lugar de dejarte dirigir por la valoración que haces de ellas, que es un juicio interno. Toda persona es hija de Dios. Reconoce el despliegue de Dios en cada persona a la que conozcas. Entonces podrás apreciarla. Si no lo haces así, la desprecias.&lt;br /&gt;Tu experiencia del sufrimiento, el vacío y el temor se halla relacionada con tu desprecio por aquello que aparece en tu vida. Piensa en todo lo que criticas con regularidad y te darás cuenta de qué cosas has dejado de apreciar. Si encuentras defectos en los negros o en los blancos, en los musulmanes o en los judíos, en los iraquíes o los estadounidenses, en los jóvenes o los viejos, lo que estás haciendo es devaluar a grupos de personas. Una vez que participas en ese proceso de depreciación, bloqueas tu capacidad para experimentar gratitud y, en consecuencia, obstruyes tu capacidad para manifestar prosperidad, amor y alegría.&lt;br /&gt;Esencialmente, la actividad de la depreciación significa que no percibes la belleza de la vida. En lugar de reforzar las percepciones erróneas de tu ego, aprendes a apreciar las cosas y, por tanto, a manifestar viendo en la otra persona o grupos de personas al Cristo que te devuelve tu reflejo.&lt;br /&gt;CULTIVAR UNA ACTITUD DE GRATITUD&lt;br /&gt;A continuación se ofrecen algunas sugerencias para activar la práctica de la gratitud. Aprende a ser agradecido por todo lo que eres, por todo lo que tienes, y potenciarás tu capacidad para manifestar en tu vida la esencia de todo lo que deseas.&lt;br /&gt;• Aprende a imaginarte como receptor en vez de como víctima. Prácticamente todo aquello que posees en tu vida, lo tienes gracias al esfuerzo de los demás. Tus muebles, coche, hogar, ropas, jardín y, sí, incluso tu propio cuerpo son, de algún modo, dones ofrecidos por los demás. Sin los esfuerzos de miles y miles de personas que obran en armonía, no tendrías nada que mostrar en tu vida.&lt;br /&gt;Aunque seas una «persona hecha a ti misma», no podrías haber llegado muy lejos sin los dones de los elementos básicos que utilizaste para hacerte a ti mismo. Sólo tienes que recordar cada día este hecho y la gratitud empezará a sustituir al cinismo.&lt;br /&gt;·    Practica la expresión silenciosa de gratitud cuando empieces a ver la manifestación de tus deseos a partir de la fuente universal. Todo lo que se necesita es un sencillo e íntimo: «Gracias Dios mío, veo tu obra en mi vida y reconozco con amor mi aprecio por todo lo que me has aportado». Esta clase de recordatorios íntimos impedirán que te veas bloqueado por esos obstáculos sobre los que acabas de leer.&lt;br /&gt;·    Conviértete en una persona dispuesta a decirles a quienes te rodean lo mucho que los aprecias. Realiza un esfuerzo para decir en voz alta lo mucho que amas a los miembros de tu familia, sin convertirlo en un ritual ficticio. Muéstrate dispuesto a decir en voz alta el encantador hogar que tienes y lo mucho que lo aprecias, o expresa tu aprecio por alguien que te lava la ropa o que te prepara una comida exquisita. Hazlo de una forma sincera y verás con qué rapidez encuentras reciprocidad y aprecio por esta actitud.&lt;br /&gt;Puedes practicar esta actitud de gratitud con personas extrañas. Haz pequeños favores, como devolver el carro de la compra a la tienda, en lugar de dejarlo en el aparcamiento, o decirle a la camarera lo mucho que aprecias su amable atención a los detalles. Cuanto más dispuesto estés a expresar gratitud, tanto más cultivarás una experiencia de amor incondicional que, como ya sabes, es el secreto de la manifestación.&lt;br /&gt;·       Sé agradecido y quéjate lo menos posible. Recuerda mi eslogan personal: «¡No te quejes! ¡No expliques!». Conténte cuando estés a punto de encontrar un defecto en alguien o en alguna situación. Entonces, en lugar de eso, di algo que refleje una voluntad de encontrar amor: «Probablemente, no les han enseñado a realizar adecuadamente esa tarea», en lugar de decir: «Ya no queda nadie que sepa hacer las cosas bien. No sé adónde va a parar este mundo».&lt;br /&gt;Cuanto más practiques la ausencia de crítica y de quejas, tanto más se llenará de amor y de aprecio el vacío que hay en ti. Concédete un período específico de tiempo para practicar y aprender a no quejarte y encontrar defectos, quizá durante treinta días. Experimentarás cómo te vacías del rencor y de las quejas de tu interior, y su sustitución por la apertura al amor, el aprecio y la gratitud. La presencia del amor incondicional te conducirá al fondo de ti mismo, allí donde es posible la manifestación de tus deseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·    Empieza y termina el día con una expresión de gratitud y da las gracias. Cada mañana, al levantarte se te ha concedido el don de una salida del sol y de veinticuatro horas de vida. Es un don precioso. Tienes la maravillosa oportunidad de aprovechar este día y vivirlo gozosamente, con aprecio por todo aquello que encuentres.&lt;br /&gt;Respira profundamente y siéntete agradecido por esta magnífica experiencia de respirar en la vida y en el amor. De modo similar, termina el día con una expresión de amor y una repetición de la palabra paz, Shalom. Esa palabra combina los sonidos de la manifestación y de aquello que se ha manifestado para ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·    Sé consciente de la necesidad de sentirte agradecido por el sufrimiento y las luchas que forman parte del tejido de tu vida. En ocasiones, resulta muy fácil sentirse simplemente enojado ante el sufrimiento, en lugar de reconocer que eso es un catalizador para tu búsqueda y despertar.&lt;br /&gt;Tu capacidad para conocer el poder de la amabilidad y del amor surgió muy probablemente a partir de alguna oscuridad y dolor experimentados en el pasado. Sin aquellas experiencias, seguirías atascado. Las adicciones enseñan el elixir de la pureza. La cólera enseña el éxtasis del amor. La ingratitud enseña la necesidad de la gratitud. Acumular enseña el placer de dar. Tu dolor te enseña a ser más consciente de tu existencia y a amar a los demás.&lt;br /&gt;Tu varicela te enseñó a evitarla más tarde en la vida, al darte la oportunidad de crear anticuerpos en tu sistema inmunológico. ¡La vida trae consigo los exámenes! Siéntete agradecido por esos exámenes, en lugar de mostrarte crítico con ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Recuerda que la naturaleza del pensamiento es la de incrementarse. Cuantos más pensamientos se centren en lo que te falta, tanto más deficiente te sentirás y mayores serán las quejas que expresarás. De modo similar, cuanto más practiques la gratitud, tanto más agradecimiento y aprecio experimentarás por todo lo que te proporciona la vida, y tanto más alimentarás tu experiencia de abundancia y de amor. Y cuanto más lo practiques, incluso con los pequeños detalles, tanto más abundante te sentirás y, en último término, tanto más atraerás hacia ti mismo.&lt;br /&gt;Una de las cosas que he venido haciendo desde hace años es ofrecer una expresión de agradecimiento a Dios cada vez que encuentro una moneda, independientemente de su valor. La moneda es para mí un símbolo de la prosperidad que ha sido puesta en mi camino. He descubierto que recibo monedas casi cada día. Una moneda de cinco centavos aquí, una de veinticinco centavos allá, en la acera. Aparecen con regularidad, casi como un recordatorio de todo lo que se ha manifestado en mi vida. Me limito a recoger la moneda y digo: «Gracias, Dios mío. Sé que estás trabajando en mi vida y me siento agradecido por este símbolo». Cada vez que recibo una moneda de esta manera, siento el deseo de extender el favor a otros, con alguna forma de generosidad. Nuestra gratitud se extenderá en último término en la generosidad y en el servicio a los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GENEROSIDAD Y SERVICIO: EL PASO FINAL EN LA MANIFESTACIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La extensión natural de sentirse agradecido es el desarrollo de un corazón generoso. La generosidad perfecta es la voluntad para dar de uno mismo y de todo aquello que ha manifestado sin esperar nada a cambio. Quizá te parezca paradójico que la fase final de la manifestación del deseo de tu corazón sea el compartir generosamente lo quehas recibido y alejar tu atención de lo que has pedido que se manifieste. No obstante, si revisas todos los principios de la manifestación espiritual, te darás cuenta de que esto es consecuente con lo que hemos dicho hasta ahora.&lt;br /&gt;La manifestación supone conectar con el espíritu universal, que es infinito y abundante en su variedad. No se trata de ver las propias necesidades, sino más bien de sentirse completo con esa abundancia radiante. No se trata de anhelar y pedir. Se trata de expresar un amor incondicional y de atraer ese amor abundante a tu vida individual. Mientras estés en tu cuerpo físico, tendrás deseos. No tienes por qué avergonzarte por ello o no sentirte espiritual. Tu cuerpo y las necesidades físicas de tu ser material pueden ser satisfechos con dones abundantes, y lo serán siempre y cuando sigas estos nueve principios y no permitas que tu ego vuelva a hacerse con el control de tu vida.&lt;br /&gt;Al sentir la presencia de esa abundancia, tu sensación de gratitud te empujará en la dirección de la generosidad. Es en la expresión de tu generosidad donde te sentirás más conectado con el amor incondicional del espíritu universal. Cuanto más sientas el deseo de compartir incondicionalmente lo que recibes, tanto más experimentarás el flujo de ello en tu vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GENEROSIDAD Y AUPOLIBERACIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La generosidad es útil para tu propia liberación en la medida en que te enseña la cualidad interior del desprendimiento. Desprenderte y liberarte de las cosas a las que te sientes más apegado es la mejor manera de liberarte de tu ego. La necesidad de aferrarte a las cosas y al dinero que recibes surge a partir de la sensación de estar incompleto. La práctica de la generosidad te alinea con tu sentido del amor y de plenitud.&lt;br /&gt;La generosidad que te da liberarte de tu ego se extiende mucho más allá de compartir simplemente tus posesiones materiales. La generosidad significa ofrecer amabilidad, cuidado, amor y nutrición allí donde se necesiten. Además, el espíritu de la generosidad puede relacionarse, y en último término se relaciona con la forma que tenemos de tratarnos a nosotros mismos. Si tienes un corazón generoso al que no le angustia dar, te tratarás a ti mismo de forma amorosa, y te nutrirás sin ningún sentido de culpabilidad.&lt;br /&gt;Si eres capaz de dar libremente, en un acto incondicional de amor, sin expectativas, experimentas lo que considero como una libertad total. Renuncias a aferrarte a tu ego engreído, que te anima a creer en la limitación y en la competencia. Esta capacidad para dar sin condiciones supone también un reconocimiento de que aquello que se ha manifestado en tu vida procede de una oferta infinita y de que no puedes experimentar nunca una conciencia de escasez porque sabes que formas parte de esa oferta infinita.&lt;br /&gt;DAR Y RECIBIR: LA FORMA EN QUE FUNCIONA EL UNIVERSO&lt;br /&gt;Cada vez que inspiras y espiras, participas en un proceso de dar y recibir que es vital para el mundo material y espiritual. Con cada inhalación absorbes el oxígeno y el nitrógeno que necesitas para existir, y con cada exhalación devuelves el anhídrido carbónico del que se nutre todo el mundo de las plantas. El ciclo de dar y recibir generosamente es exactamente el mismo que el acto de respirar.&lt;br /&gt;Mira a tu alrededor y observa que todo en nuestro universo es resultado de dar y recibir. Toda la cadena alimenticia representa dar y tomar vida, para luego volver a dar en un ciclo infinito de manifestación material. Los gusanos que comen los pájaros, los excrementos de estos, la comida que es el pájaro, el reciclado de la carne del pájaro y así sucesivamente.&lt;br /&gt;Todo eso tiene que producirse aquí, en este universo. No es algo que salga y luego vuelva a entrar. Se trata, simplemente, de un proceso de dar y recibir diferentes formas de energía. El hierro de tu corriente sanguínea forma parte de la infinita oferta de hierro que regresará de otra forma una vez que tú hayas abandonado el mundo físico, quizá en las alas de un murciélago. Tú aportas tu propia oferta de hierro y tomas lo mismo. Dar y recibir es una función natural de la vida.&lt;br /&gt;El flujo natural de dar y recibir puede detenerse con la tacañería y la acumulación. El proceso funciona de la misma forma a nivel espiritual. Tú envías amor y afabilidad, que te son devueltos multiplicados por diez. El viejo dicho: «Según hagas, así te harán» es algo más queun sentencioso consejo. Es un hecho del universo, a todos los niveles de la conciencia. En realidad, en eso consiste precisamente la manifestación.&lt;br /&gt;Tú envías energía amorosa para conectarte con aquello que deseas y ésta se te devuelve. Es una acción de dar y recibir. No obstante, puedes interferir en esta progresión natural del dar y recibir al aferrarte egoístamente a lo que se manifieste en tu mundo material y detener el flujo de energía que aporta abundancia. Esta conciencia de escasez es obra del ego, que siempre se siente incompleto porque está convencido de hallarse separado de Dios.&lt;br /&gt;CULTIVA UNA ACTITUD DE GENEROSIDAD&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He aquí unas pocas sugerencias para poner generosidad en tu práctica de la manifestación y mantener el flujo natural de dar y recibir que mueve tu vida.&lt;br /&gt;• Reconoce en primer lugar que esta es una forma de ser que se puede desarrollar. Quizá estés convencido de que dar es imposible porque tienes demasiado poco para ti mismo. Si no eres generoso cuando serlo es difícil, no lo serás tampoco cuando te resulte fácil. La generosidad es una función del corazón, no de la cartera.&lt;br /&gt;Puedes dar de ti mismo, compartirlo poco que tienes con aquellos que están más necesitados, puedes dar el diezmo a quienes te aportan alimento espiritual sin pedir nada a cambio. Un corazón generoso es aquel que no impone limitaciones a su capacidad para ser generoso con los demás, y que no lo hace por la recompensa o el reconocimiento. Puedes cultivar esta actitud de generosidad y practicarla enviando amor y afabilidad con tanta frecuencia como te sea posible. En último término, se contagiará a otros y te conducirá a una mayor manifestación de los deseos de tu corazón.&lt;br /&gt;• Piensa en la multitud de cosas que haces cada día por otros, incluidos los animales y el entorno del que formas parte, y considéralas como formas de practicar la generosidad. Hablar con un vecino solitario, alimentar a un gato callejero, abrir una puerta, pagar anónimamente el peaje del coche que viene detrás de ti, recoger a tus hijos del colegio, pasar la aspiradora por la alfombra, llenar el depósito de gasolina del coche para tu esposa o lo que se te ocurra en los miles de acciones que realizas cada día. Recuerda que practicas la generosidad, en lugar de sentirte ignorado o poco apreciado.&lt;br /&gt;Y, lo más importante, recuerda que dar sin expectativa de reconocimiento es verdaderamente la obra de tu yo superior. El ego necesita y exige que se le rindan honores con la mayor frecuencia posible, acompañado además de una gran fanfarria. Procura mantener en la intimidad tus actos de generosidad, sin fanfarronear acerca de tu gran espíritu generoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·    Sé consciente de la resistencia interior que surge dentro de ti cuando sientes el impulso de dar. Tu temor a no tener suficiente para ti mismo y tu familia, tus dudas acerca de si los otros están verdaderamente necesitados, tu timidez o azoramiento, el hecho de que los otros no lo aprecien debidamente o de que quizá no hagan sino pedir más, son impulsos que debes respetar como válidos. Todas estas dudas y temores deberían ser examinadas sin prejuicios. Representan una parte de tu respuesta condicionada a la generosidad.&lt;br /&gt;Al dar porque uno tiene un espíritu generoso y para extender amor, y no por ninguna otra razón, se desvanecen todas esas dudas. A mí se me critica a menudo cuando doy dinero en la calle a un evidente drogadicto. Cuando me dicen: «Con ese dinero sólo van a comprar más droga», mi respuesta es: «Lo que hagan con el dinero no tiene nada que ver con el motivo por el que se lo he dado. Este ser humano que se conecta con otro en un espíritu de amor, puede ser el acto de afabilidad y generosidad que le acerque un poco más a Dios, donde tiene lugar la curación genuina».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Propónte practicar la generosidad durante determinados períodos, particularmente para ayudar a otros.&lt;br /&gt;A veces observo a mi hijo más pequeño jugando al fútbol él solo, dándole patadas a la pelota y deseando que alguien jugaracon él. Entonces me recuerdo a mí mismo la necesidad de olvidarme de los millones de cosas que tengo que hacer, mi estado de fatiga, mi deseo de ver un vídeo o lo que sea, y dedico las próximas horas a compartir simplemente mi tiempo con él. No lo hago porque sea magnánimo, sino porque es una oportunidad para ser generoso con mi tiempo y con mi amor. También me proporciona la gloriosa oportunidad de hacer algo que realmente me encanta, que es estar con mi muchacho, al que amo tiernamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·    Practica la virtud de recibir. Acepta la ayuda cuando otros te la ofrecen. Permite que otros hagan algo por ti, sin sentirte en una situación embarazosa ni tener la sensación de que tu independencia se ve amenazada. Recuerda que dar y recibir constituyen el intercambio natural de la energía del universo. Esa es la fuente misma de tu práctica de la manifestación.&lt;br /&gt;Al rechazar la ayuda que se te ofrece, interrumpes el flujo natural de energía, del mismo modo que cuando rechazas el dar. Practica y di: «Gracias, aprecio mucho tu ayuda», aun cuando tu ego te diga: «Realmente, no la necesito». Recibir forma parte de la práctica espiritual de la manifestación, y de ti depende permitir que eso se produzca en tu vida, con gratitud y amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;·    Descúbrete a ti mismo en el momento en que experimentes ingratitud y utiliza ese momento para practicar tu nueva generosidad. Una vez que percibas la escasez, tu inclinación inmediata será la de acumular, pero dedicarte a acumular no hace sino ampliar los efectos de tus sentimientos de tacañería y temor.&lt;br /&gt;Esto puede suponer algo tan sencillo como dar una propina mayor de la esperada, o puede implicar el expresar amor o un cumplido a aquellos ante quienes practicas tu comportamiento de escasez. En esos momentos, déjate guiar por tu yo superior, que desea experimentar gozo y paz y manifiestes un poco de generosidad. Recuerda que un espíritu generoso infunde alegría y fortaleza a la mente. Así es precisamente como te sentirás cuando hayas superado la respuesta condicionada que te induce a la acumulación y la tacañería.&lt;br /&gt;• Practica dar un poco más de lo que creas que puedes dar, y un poco más de lo que te resulte cómodo. Sé algo más paciente con un niño, dale a tu cónyuge un abrazo apasionado más prolongado que el abrazo superficial al que está acostumbrado, dale un poco más de dinero de lo habitual a la camarera que te atendió durante tu estancia en el hotel.&lt;br /&gt;Procura ir más allá de tu límite de generosidad, con la plena seguridad de que eso no va a causar ninguna dificultad en tu vida. Sabe también que eso te proporcionará un sentido de realización espiritual que te hará sentirte más cerca de Dios, y que te pondrá realmente en contacto con tu yo superior.&lt;br /&gt;Puedes intentar también ser un poco más generoso de lo habitual contigo mismo. Pide ese plato del menú que cuesta un poco más, o concédete unos pocos días extra de vacaciones, o permítete el lujo de que te apliquen un masaje corporal o facial relajantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ACOSTÚMBRATE A PROYECTAR TU GENEROSIDAD COMO UN SERVICIO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este mundo todos vivimos con otras personas; nuestros encuentros y relaciones con ellas constituyen un componente fundamental de nuestra vida e influyen sobre nosotros mismos y los demás. «Servicio» es una palabra en la que no solemos pensar como parte de nuestra forma de ser en las relaciones corrientes. Pero lo cierto es que el servicio a los demás no puede separarse de las relaciones. Todos nos beneficiaremos de asumir esto como una actividad consciente de nuestras vidas cotidianas en relación con Dios, con nuestros semejantes, nuestro entorno y nosotros mismos.&lt;br /&gt;Millones de fibras nos conectan con nuestros semejantes y, a través de ellas, estamos conectados con todos los seres humanos que habitan nuestro planeta. Al cultivar una actitud de gratitud y generosidad, descubrirás que deseas ser útil a los demás. Te parecerá entonces natural extender también hacia los demás aquello que recibes y ponerlo a su disposición.&lt;br /&gt;Si recibes una gran enseñanza, querrás enseñarla a los demás. Si recibes amor, desearás proyectar ese amor incondicionalmente haciael exterior. Percibirás automáticamente tus relaciones como dones para ponerlos al servicio de otros.&lt;br /&gt;Al contemplar el propósito de tu vida en el plano material, descubrirás que lo único que puedes hacer con esta vida es entregarla. No puedes aferrarte a nada en un universo que cambia constantemente. No puedes establecer derechos sobre nada. Todo es transitorio. La única parte de ti mismo que es permanente, aquella que no cambia, es la esencia espiritual que reside en una dimensión invisible. Encontrarás un propósito y fortaleza cuando veas que estás relacionado con todos los otros seres vivos, y tendrás un propósito y te sentirás en paz contigo mismo cuando sirvas a los demás en alguna medida.&lt;br /&gt;El propósito mismo de la manifestación es el de servir más plenamente y dejar atrás el engreimiento dominado por el ego. Tu bienestar, que es el propósito de la práctica de la manifestación, se halla genuina e inextricablemente conectado con las vidas y el bienestar de otros. Esencialmente, tus intereses son inseparables de los intereses de los demás.&lt;br /&gt;Es este reconocimiento de nuestra interconexión fundamental lo que nos permite darnos cuenta de que todos estamos en una constante situación de servicio los unos con los otros. Es esta conciencia la que queremos mantener como la más importante en nuestra mente, a medida que generamos este principio de la manifestación espiritual.&lt;br /&gt;El servicio es la opción que tenemos cada uno de nosotros de mostrar una actitud útil y curativa a otros, así como a nosotros mismos. Una de las consecuencias naturales de sentirse agradecido por las manifestaciones de nuestra vida cotidiana es là de experimentar la inclinación a ser generoso. La gratitud, la generosidad y una actitud servicial, tomados como nuestro propósito, constituyen los valores fundamentales de este último principio.&lt;br /&gt;Al asumir el servicio a los demás como uno de los propósitos de tu vida y dejar atrás el engreimiento, descubres la ironía de la manifestación. Cuanto más decidas ponerte al servicio de los demás, tanto más profundamente experimentarás amor incondicional y tantas más cosas verás materializarse en tu vida.&lt;br /&gt;El servicio debe verse como un centro de atención en tu vida, no como algo que se ve limitado a ciertas clases de actividades de dar y compartir. El servicio es un estado de la mente que expresa amor, antes que temor, y confianza antes que desconfianza. Y que hace que veamos a los demás como iguales con los que compartimos una identidad espiritual. Esta actitud interior de amor se manifiesta en tus actos.&lt;br /&gt;Al aceptar un compromiso para dar una conferencia, deseo ser amor y compartir generosamente lo que se me ha dado. He descubierto que, cuando me dispongo a dirigirme a un público numeroso, la mejor forma de salir de mi ego, que está centrado en sus propias recompensas, como el aplauso, el ganar dinero y el recibir premios, consiste en meditar durante una hora antes de la conferencia. El mantra que repito durante mis meditaciones es: «¿Cómo puedo ayudar a los demás?». Me repito una y otra vez estas palabras hasta que se funden para formar una pacífica actitud interior. Luego, cuando me dispongo a pronunciar la conferencia, centro toda mi atención en servir y no me veo atrapado por mi ego. En este estado mental, disfruto de una guía amorosa que me ayuda a servir a todos aquellos que forman parte del público.&lt;br /&gt;Que sirvas a los demás no significa que tengas que convertirte en una madre Teresa. Servirás a los demás dejando el ego en suspenso y extendiendo el amor que ahora Llena ese espacio. Puede adoptar un millón de formas diferentes, pero cuando se practica con autenticidad, desde el corazón, hace que merezca la pena todo lo que se ha manifestado en tu vida.&lt;br /&gt;Sólo encontrarás dificultades para adoptar esta actitud de servir a los demás en tu vida si lo haces sin amor. En el momento en que impongas una condición a tu servicio, o que pidas algo a cambio, o que esperes que tu ofrecimiento sirva para que te lo devuelvan, acompañado por la apropiada respuesta de agradecimiento, introduces un elemento condicional, antes que un amor incondicional. La imposición de una condición hace entonces que el servicio esté vacío.&lt;br /&gt;Si vas a servir a otro, pregúntate si puedes amar al ser humano al que quieres servir. Si no puedes, no entregues nada sin amor y limítate a pasar y a enviarle una bendición silenciosa. Si tienes la sensación de que alguien pide limosna inducido simplemente por la pereza o el deseo de evitar el trabajo, y sientes eso en el fondo de tu corazón, no le des nada. El servicio sin amor es obligación, y lleva consigo culpabilidad, cólera y resentimiento. Trabaja para alcanzar un estado de amor incondicional en tus esfuerzos por ser útil a los demás, y si no percibieras auténtico amor, reconócelo también así.&lt;br /&gt;Con esto concluye el noveno principio de la manifestación espiritual. Muéstrate dispuesto a tomar todo lo que hayas atraído hacia ti como resultado de tu práctica de los principios de la manifestación, y devuélvelo después con un espíritu de gratitud y generosidad, entregándote a un acto de servicio. Cuanto más practiques de este modo, tanto más verás cómo se materializan con regularidad los objetos de tu deseo. No tiene por qué haber ningún conflicto entre tu conciencia espiritual de querer servir a los demás y la presencia de deseos propios. Tal y como observó Rumi hace ya casi un milenio: «La gente que renuncia a los deseos se convierte a menudo, de repente, en hipócrita».&lt;br /&gt;Tienes deseos, tanto a nivel material como en términos de ser más espiritualmente amoroso y generoso al servicio de los demás. Ambas cosas no tienen por qué entrar en conflicto.&lt;br /&gt;Quisiera acabar este último principio con otra observación de Rumi, titulada «El sirviente que amaba tus oraciones». Sintetiza todo lo que he escrito, no sólo aquí, en este último principio sobre la gratitud, la generosidad y el servicio, sino en todo el libro. Lee cuidadosamente las palabras y, al cerrar el libro y ponerte a trabajar en tu propio programa de manifestación espiritual, vuelve a leer de vez en cuando este pasaje de Jalal od-Din Rumi,* que nació en el año 1207 en el Imperio persa, en lo que actualmente se conoce como Afganistán. Te recordará el papel que juegas en todo esto, un papel que sólo se ve limitado por las restricciones que tú mismo impones sobre tu conciencia espiritual.&lt;br /&gt;EL SIRVIENTE QUE AMABA SUS ORACIONES&lt;br /&gt;Al amanecer, un cierto hombre rico quiso ir a los baños de vapor.&lt;br /&gt;Despertó a tu sirviente, Sunqur,&lt;br /&gt;«¡Eh! ¡Despierta! Toma la jofaina y las toallas y la arcilla para el lavado y vámonos a los baños».&lt;br /&gt;*Grijalbo ha publicado una selección de su obra más importante, El canto del derviche, en 1996.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las criaturas terrestres se mueven sobre el suelo. Ninguna inteligencia puede cambiar esto. Sólo hay uno que puede abrir la cerradura de estas cuestiones.&lt;br /&gt;Te deseo que nades siempre en el océano de la abundancia, al mismo tiempo que manifiestas tu propio y divino destino. Escucha a tu amigo.&lt;br /&gt;Olvida tus imaginaciones. Olvídate de ti mismo. Escucha a tu Amigo.&lt;br /&gt;Cuando seas totalmente obediente a ese,&lt;br /&gt;serás libre.&lt;br /&gt;Inmediatamente, Sunqur reunió lo que se necesitaba, y se pusieron en camino, uno junto al otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al pasar ante la mezquita, sonó la llamada a la oración. Sunqur amaba orar cinco veces al día.&lt;br /&gt;«Os lo ruego, amo,&lt;br /&gt;descansad en este banco durante un rato,&lt;br /&gt;para que pueda recitar la azora 98, que empieza diciendo: "Tú, que tratas a tu esclavo con afabilidad"».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amo se sentó en el banco, mientras Sunqur entraba en la mezquita.&lt;br /&gt;Una vez terminadas las oraciones, cuando el sacerdote y todos los fieles se habían marchado,&lt;br /&gt;Sunqur seguía en el interior. El amo esperó&lt;br /&gt;y esperó. Finalmente, gritó hacia la mezquita:&lt;br /&gt;«Sunqur,&lt;br /&gt;¿por qué no sales?».&lt;br /&gt;«No puedo. Este inteligente&lt;br /&gt;no me deja. Tened un poco más de paciencia.&lt;br /&gt;Os escucho ahí fuera.»&lt;br /&gt;El amo esperó hasta siete veces,&lt;br /&gt;y luego gritó. La respuesta de Sunqur fue siempre la misma, «Todavía no. Aún no me deja salir».&lt;br /&gt;«Pero si ahí dentro no hay nadie,&lt;br /&gt;excepto tú. Todos se han marchado.&lt;br /&gt;¿Quién te hace permanecer sentado tanto tiempo?»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«El que me mantiene aquí dentro&lt;br /&gt;es el que os mantiene a vos ahí fuera. El mismo que no os permite entrar, no me permite a mí salir.»&lt;br /&gt;El océano no ofrece tus peces por sí mismo. Tampoco permite que los animales terrestres entren donde se mueve el pez delicado y sutil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="_Toc116131589"&gt;Resumen&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Quisiera que vieras los nueve principios juntos, de modo que puedas consultarlos con frecuencia y ver cómo configuran un programa paso a paso para poner en práctica la conciencia de la manifestación espiritual en tu vida. Cada principio fluye hacia el siguiente, y si los aplicas de este modo secuencial, te puedo garantizar que empezarás a verte a ti mismo como un milagro absoluto, como un individuo conectado con el espíritu universal que todo lo impregna, de una manera tan firme que te darás cuenta de que eres el cocreador de tu propia vida y de todo lo que atraes hacia ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOS NUEVE PRINCIPIOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UNO&lt;br /&gt;·    Sé consciente de tu ser superior Esta toma de conciencia te ayuda a verte a ti mismo como algo más que simplemente una creación física, lo que conduce a...&lt;br /&gt;DOS&lt;br /&gt;·    Confiar en uno mismo es confiar en la sabiduría que lo creó Este principio te establece como una unidad con la fuerza universal de Dios, lo que conduce a...&lt;br /&gt;TRES&lt;br /&gt;·    No eres un organismo en un entorno, sino un ambientorganismo Este principio establece que no hay separación entre tú y nada que exista fuera de ti en el mundo material, lo que conduce a...&lt;br /&gt;CUATRO&lt;br /&gt;·    Puedes atraer aquello que deseas Este principio establece tu poder para atraer aquello con lo que ya estás conectado, lo que conduce a...&lt;br /&gt;CINCO&lt;br /&gt;·    Respeta tu mérito para recibir Este principio afirma que eres merecedor de todo lo que has atraído a tu vida, lo que conduce a...&lt;br /&gt;SEIS&lt;br /&gt;·    Conéctate a la fuente divina con un amor incondicional Este principio te hace ser consciente de la importancia de aceptar tus manifestaciones con absoluto amor, lo que conduce a...&lt;br /&gt;SIETE&lt;br /&gt;·  Medita al sonido de la creación&lt;br /&gt;Este principio te proporciona las herramientas para vibrar según los mismos sonidos que hay en el mundo de la creación. Estas son las herramientas para atraer y manifestar, lo que conduce a...&lt;br /&gt;Odio&lt;br /&gt;·    Desvincúlate pacientemente del resultado Este principio resalta la necesidad de eliminar las exigencias y ser infinitamente paciente, lo que conduce a...&lt;br /&gt;NUEVE&lt;br /&gt;·    Abraza tus manifestaciones con gratitud y generosidad Este principio enseña el valor de domesticar el ego, sentirte agradecido y ponerte al servicio de los demás con tus manifestaciones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3661281877072963137-1679249039742363847?l=giseladulko.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://giseladulko.blogspot.com/feeds/1679249039742363847/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3661281877072963137&amp;postID=1679249039742363847' title='116 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3661281877072963137/posts/default/1679249039742363847'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3661281877072963137/posts/default/1679249039742363847'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://giseladulko.blogspot.com/2008/07/lee-gratis-aqui-construye-tu-destino-de.html' title='lee gratis aqui Construye tu destino de Wayne Dyer'/><author><name>Nicolas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>116</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3661281877072963137.post-3560441352399197611</id><published>2008-07-14T15:28:00.000-03:00</published><updated>2008-07-14T15:33:29.642-03:00</updated><title type='text'>EL EQUILIBRIO ENTRE LA MENTE Y EL CUERPO de OSHO</title><content type='html'>EL EQUILIBRIO ENTRE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA MENTE Y EL CUERPO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo relajarse para aliviar&lt;br /&gt;las molestias relacionadas&lt;br /&gt;con el estrés y el dolor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OSHO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ÍNDICE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Introducción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.-    LA INTELIGENCIA DEL CUERPO&lt;br /&gt;        La sabiduría del cuerpo&lt;br /&gt;        Habla con tu cuerpo&lt;br /&gt;        Escucha al cuerpo&lt;br /&gt;        El cuerpo es un milagro&lt;br /&gt;        El cuerpo entraña todos los misterios&lt;br /&gt;        Conexiones mente-cuerpo&lt;br /&gt;        Tu mente y tu cuerpo no son dos cosas&lt;br /&gt;        La persona como un todo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.-    COMO SE PRODUCE UN HÁBITO DE VIDA NEGATIVO&lt;br /&gt;        Por qué elegimos ser infelices&lt;br /&gt;        Dos maneras de vivir&lt;br /&gt;        El cuerpo es un amigo&lt;br /&gt;        El fantasma del “debería”&lt;br /&gt;        Despréndete del sufrimiento&lt;br /&gt;        Sé receptivo a la dicha&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.-    CONDICIONES BÁSICAS PARA EL BIENESTAR&lt;br /&gt;        Ponte en contacto con tu cuerpo&lt;br /&gt;        Sé fiel a ti mismo&lt;br /&gt;        Toma relajadamente la vida como llega&lt;br /&gt;        Dale espacio a la sabiduría del cuerpo&lt;br /&gt;        Un síntoma de gozo&lt;br /&gt;        Ríe y elévate&lt;br /&gt;4.-    SÍNTOMAS Y SOLUCIONES&lt;br /&gt;    Tensión abdominal&lt;br /&gt;    Rigidez y falta de flexibilidad&lt;br /&gt;    Dolor de hombros y cuello&lt;br /&gt;    Sentimientos negativos respecto al cuerpo&lt;br /&gt;    Sentirse desconectado del cuerpo&lt;br /&gt;    Envejecimiento&lt;br /&gt;    Encerrado en uno mismo&lt;br /&gt;    Siente el cuerpo desde dentro&lt;br /&gt;    Bonito y feo&lt;br /&gt;    Belleza falsa y verdadera&lt;br /&gt;    Frigidez&lt;br /&gt;    Tensión y relajación&lt;br /&gt;    Cambio en los hábitos del sueño&lt;br /&gt;    Insomnio&lt;br /&gt;    Avivando los sentidos&lt;br /&gt;    Sensualidad&lt;br /&gt;    Rigidez en la parte inferior del cuerpo&lt;br /&gt;    Enfermedades relacionadas con el estrés&lt;br /&gt;    Demasiada comida, muy poco sexo&lt;br /&gt;    Ayuno y festín&lt;br /&gt;    Desintoxicación a través del ayuno&lt;br /&gt;    Comida de estímulo, comida de reclamo&lt;br /&gt;    Hipocondría&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;5.-    EL PODER CURATIVO DE LA MEDITACIÓN&lt;br /&gt;        Las Meditaciones Activas de Osho&lt;br /&gt;        El estado de abandono&lt;br /&gt;        La meditación diaria&lt;br /&gt;        Relajado y cómodo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6.-    LA PUERTA HACIA LA PERCEPCIÓN&lt;br /&gt;        Centro y circunferencia&lt;br /&gt;        La armonía del cuerpo, mente y alma&lt;br /&gt;        Tú no eres el cuerpo&lt;br /&gt;        De la búsqueda de metas a la celebración&lt;br /&gt;        No olvides al huésped&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7.-    HABLA CON TU CUERPO&lt;br /&gt;        Cómo usar el CD&lt;br /&gt;        Cómo prepararse para la meditación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SOBRE EL AUTOR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL RESORT DE MEDITACIÓN DE OSHO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AGRADECIMIENTOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INTRODUCCIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        En un universo en donde todo el mundo está siendo iniciado en los silencios del corazón –en otras palabras en los métodos de meditación-, es necesaria una clase totalmente nueva de educación en la que todo el mundo debe estar preparado para ser compasivo con su propio cuerpo. Porque hasta que no te compadezcas de tu propio cuerpo, no podrás ser compasivo con el cuerpo de ningún otro ser. Es un organismo vivo, y no te ha hecho daño. Ha estado continuamente en servicio desde que fuiste concebido y lo seguirá estando hasta tu muerte. Hará todo lo que tú quieras que haga, incluso lo imposible, sin desobedecerte.&lt;br /&gt;Crear un mecanismo así de obediente y sabio sería inconcebible. Estarás sorprendido cuando te des cuenta de todas las funciones de tu cuerpo. Nunca has pensado en todo lo que éste hace. Es tan milagroso, tan misterioso. Pero nunca lo has mirado. Jamás te has molestado por conocer tu propio cuerpo y aun así crees amar a otras personas. No puedes, porque esas personas también se aparecen anti como simples cuerpos.&lt;br /&gt;El cuerpo es el mayor de los misterios de toda la existencia. Este misterio necesita ser amado: sus profundidades, su funcionamiento, penetrar en todos sus entresijos. Desgraciadamente, las religiones siempre han estado en contra del cuerpo. Pero esto ofrece un indicio, una indicación concreta, de que si un hombre aprende la sabiduría del cuerpo y el misterio que entraña, nunca se preocupará por sacerdotes o acerca de Dios. Habrá descubierto la cosa más misteriosa dentro de sí mismo. Dentro del misterio del cuerpo se halla el verdadero santuario de tu consciencia.&lt;br /&gt;Una vez que llegas a desvelar tu consciencia, tu ser, no hay Dios por encima de ti. Sólo una persona así puede ser respetuosa con otros seres humanos, otros seres vivos, porque todos ellos son tan misteriosos como él mismo es, diferentes expresiones del ser. Otras variedades que enriquecen la vida. Una vez que un hombre ha descubierto su propia consciencia, ha hallado la llave de lo divino. Toda formación que no te enseñe a amar tu cuerpo, que no te enseñe a ser considerado con él, que no enseñe cómo penetrar en sus misterios, no será capaz de enseñarte cómo abrir la puerta de tu propia consciencia.&lt;br /&gt;El cuerpo es la puerta, el cuerpo es la piedra angular. Toda formación que no se ocupe del tema del cuerpo y de la consciencia, no sólo es una educación incompleta, sino que es totalmente nociva porque continuará siendo destructiva. El florecimiento de la consciencia de tu ser es lo que evita tu destrucción. Te aporta un inmenso impulso creador, la necesidad de crear más belleza en el mundo, más bienestar. El hombre necesita un cuerpo mejor, un cuerpo más sano.&lt;br /&gt;El hombre necesita un ser más consciente, más alerta.&lt;br /&gt;El hombre necesita todo el tipo de lujo y de bienestar que la existencia esté dispuesta a darle.&lt;br /&gt;La existencia está dispuesta a ofrecerte un paraíso aquí y ahora.&lt;br /&gt;El cuerpo es el alma visible. Y el alma es el cuerpo invisible.&lt;br /&gt;El cuerpo y la mente no están separados de ningún modo, forman parte uno del otro, forman parte de una totalidad. Tienes que aceptar el cuerpo, tienes que amar el cuerpo, tienes que respetarlo, tienes que estarle agradecido…&lt;br /&gt;El cuerpo es el mecanismo más complejo de la existencia: ¡es sencillamente maravilloso!&lt;br /&gt;Benditos aquéllos que se maravillan de él.&lt;br /&gt;Inicia el sentimiento de admiración por tu propio cuerpo, porque es lo que tienes más cerca.&lt;br /&gt;Es lo más cerca que la naturaleza ha llegado a estar de ti, es la máxima proximidad de la existencia contigo. En el cuerpo se encuentra el agua de los océanos, en él el fuego de las estrellas y del sol, en él está el aire; está hecho de la tierra.&lt;br /&gt;Tu cuerpo representa la existencia entera, todos sus elementos. ¡Y qué transformación! ¡Qué metamorfosis! Mira la tierra, y mira después tu cuerpo, ¡qué transformación! ¡Y nunca te has sentido maravillado! El polvo se ha hecho divino: ¿es posible mayor milagro? ¿Cuántos así estás esperando? Lo ves suceder cada día. Del barro sale el loto… y del polco ha surgido nuestro hermoso cuerpo.&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA INTELIGENCIA&lt;br /&gt;DEL CUERPO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciencia médica occidental ha considerado al hombre como una entidad separada, al margen de la naturaleza. Éste es uno de los más grandes errores que se hayan cometido. El hombre es parte de la naturaleza; su salud no depende más que de sentirse cómodo con la naturaleza.&lt;br /&gt;La medicina occidental ve al hombre desde una óptica mecánica, por lo que hasta donde puede funcionar bien la mecánica, funciona bien. Pero el hombre no es una máquina: el hombre es una entidad orgánica, y no necesita que se trate solamente la parte enferma. La parte enferma es sólo un síntoma de que el organismo entero está pasando por dificultades. Sólo se muestra la parte enferma porque es la más débil.&lt;br /&gt;Tratas la parte enferma, la curas… pero entonces surge la enfermedad en otro lugar. Has evitado que la enfermedad se manifieste a través de la parte mala; la has hecho más fuerte. Pero no has comprendido que el hombre es un conjunto: o está enfermo o está sano, no hay punto intermedio. Debe tomarse como un organismo integral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es algo primordial que hay que comprender: el cuerpo siempre está dispuesto a escucharte, pero nunca has hablado con él, nunca te has comunicado con él. Has estado dentro de él, lo has usado, pero nunca se lo has agradecido. Él te sirve, y lo hace de la manera más inteligente posible. La naturaleza sabe que es más inteligente que tú, y por eso las cosas importantes del cuerpo no se han dejado a tu cuidado, se le han encomendado a él mismo. Por ejemplo, el respirar, el latido del corazón, la circulación de la sangre o la digestión de la comida no se ha dejado a tu cuidado: de lo contrario hubieras tenido problemas mucho antes.&lt;br /&gt;Si la respiración se hubiera puesto en tus manos, habrías muerto. No hay posibilidad de sobrevivir si en cualquier momento te puedes olvidar. Al pelearte con alguien puedes olvidarte de respirar. Al dormir por la noche puedes olvidar los latidos de tu corazón. ¿Cómo vas a acordarte? ¿Y te das cuenta de la cantidad de trabajo que tu aparato digestivo está haciendo? No dejas de comer cosas y crees que estás haciendo un gran trabajo. El hecho de comer lo puede hacer cualquiera.&lt;br /&gt;En la Segunda Guerra Mundial, un hombre recibió un balazo en la garganta. No murió, pero no podía comer o beber a través de la garganta: le tuvieron que cerrar todo el conducto. Pero los médicos le hicieron uno pequeño junto al estómago, con un tubo hacia fuera. Él tenía que poner la comida en el tubo; naturalmente no podía disfrutarla. Incluso cuando introducía helado… se ponía furioso.&lt;br /&gt;Exclamaba: “Da lo mismo… No saboreo nada”.&lt;br /&gt;Entonces un médico sugirió: “Haga una cosa. Primero pruébelo, luego lo pasa por el tubo”. Y eso hizo durante cuarenta años. Primero lo masticaba y lo saboreaba y luego lo pasaba al tubo. El tubo hace la función, porque lo que hay en un cuerpo también es un tubo, pero está escondido bajo la piel. El de este pobre hombre estaba al aire. Y era mejor que el suyo, porque además se podía limpiar.&lt;br /&gt;Todo el aparato digestivo hace milagros. Dicen los científicos que si nosotros tuviéramos que hacer lo que hace tu pequeño aparato digestivo –el de un solo hombre- necesitaríamos una gran fábrica para convertir la comida en sangre, clasificar todos los elementos  enviar tales elementos a los distintos sitios en donde son necesarios. Unos cuantos elementos hacen falta en el cerebro, y se necesita que sean enviados desde el flujo sanguíneo hasta el cerebro. Otros hacen falta en otra parte; en los oídos, en los huesos o en la piel, y el cuerpo lo maneja perfectamente durante setenta años, ochenta años, noventa años; y tú no te percatas de su sabiduría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Sabiduría del Cuerpo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habrás oído hablar de los alquimistas, que intentaban transformar metales básicos en oro; tu cuerpo lo hace mucho mejor: está transformando en sangre, en huesos, todo tipo de porquerías que no dejas de arrojarle dentro. No sólo en sangre y en huesos: de toda esa porquería hace tu cerebro. De tu helado, de tu Coca Cola, sigue formando tu cerebro, un cerebro que puede crear un Rutherford, un Albert Einstein, un Buda, un Zarathustra, un Lao Tzu. ¡Date cuenta del milagro! Un cerebro, una cosa tan pequeña, encerrado en un pequeño cráneo… un simple cerebro puede contener todas las bibliotecas del mundo. Su capacidad es casi infinita. Es el método de memoria más extraordinario. Si quisieras hacer un computador de la misma capacidad necesitarías millas de espacio para hacer funcionar tal computador. Y está encerrado en tu pequeño cráneo. Y a pesar de todo lo que ha avanzado la ciencia, todavía no ha sido capaz de transformar el helado en sangre. Lo han estado intentando, pero no pueden encontrar la clave. ¿Qué hacer? ¿Cómo transformar helado en sangre? ¡Es una cosa inalcanzable hacer de un helado algo como un cerebro! Puede que nunca ocurra. O, incluso, si llega a ocurrir, sucederá a través del cerebro; será de nuevo un milagro del cerebro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habla con tu Cuerpo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que comienzas a comunicarte con tu cuerpo, las cosas resultan muy fáciles. No hace falta forzar al cuerpo, hay que persuadirlo. No hace falta luchar con él: resulta feo, violento, agresivo, y cualquier tipo de conflicto creará más y más tensión. No necesitas tener ningún conflicto: deja que la comodidad sea la norma. El cuerpo es un regalo tan maravilloso de Dios que luchar con él es como negar al mismo Dios. Es un santuario… estamos acogidos en él; es un templo. Existimos dentro de él y tenemos que tener los máximos cuidados para con él; es nuestra responsabilidad.&lt;br /&gt;Trata de estar atento durante siete días… Al principio parecerá un poco absurdo porque nunca se nos ha enseñado a hablar con nuestro propio cuerpo, cuando a través de él pueden ocurrir milagros. Ya están sucediendo sin que te des cuenta. Cuando te digo algo, mi mano lo sigue con un gesto. Te estoy hablando: es mi mente la que te está comunicando algo. Mi cuerpo la sigue. El cuerpo está compenetrado con la mente.&lt;br /&gt;Cuando quieres levantar la mano, no tienes que hacer nada: simplemente la levantas. Sólo con la idea de querer levantarla tu cuerpo la obedece: es un milagro. De hecho, la biología o la psicología todavía no han sido capaces de explicar cómo sucede. Porque una idea es una idea; quieres levantar la mano: es una idea. ¿Cómo esta idea llega a transformarse en un mensaje físico para tu mano? Y no tarda nada en hacerlo: una fracción de segundo; algunas veces no hay intervalo de tiempo.&lt;br /&gt;Por ejemplo, yo estoy hablando contigo y mi mano continúa colaborando; no hay intervalo de tiempo. Es como si el cuerpo corriera paralelo con la mente. Es muy sensible: uno debería aprender cómo hablarle, y pueden hacerse muchas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escucha al Cuerpo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigue al cuerpo. Nunca trates de dominarlo de ninguna manera. El cuerpo es tu base. Una vez que has comenzado a entender a tu cuerpo, el noventa y nueve por ciento de tus sufrimientos desaparecerán de la manera más sencilla. Pero no quieres hacer caso.&lt;br /&gt;El cuerpo dice: “¡Para! ¡No comas!”. Pero sigues comiendo, le haces caso a la mente. La mente dice: “Es muy sabroso, delicioso. Un poco más”. No escuchas al cuerpo. El cuerpo se siente asqueado, el estómago está diciendo: “¡Basta! ¡Ya tengo suficiente! ¡Estoy cansado!”. Pero la mente dice: “Fíjate qué sabor… toma un poco más”. No dejas de hacerle caso a la mente. Si escuchas al cuerpo, el noventa y nueve por ciento de los problemas desaparecerán sin darte cuenta y el uno por ciento restante serán tan sólo accidentes, no problemas serios.&lt;br /&gt;Pero desde la infancia hemos sido apartados del cuerpo, nos han alejado de él. El niño está llorando, el niño tiene hambre y la madre está mirando el reloj porque el médico le ha dicho que sólo pasadas las tres horas hay que darle de mamar. Ella no está mirando al niño. El niño es el verdadero reloj al que hay que mirar. Ella escucha al médico, y el niño está llorando, está pidiendo comida, necesita comer ahora mismo. Si al niño no se le da de comer enseguida lo estás apartando del cuerpo. En lugar de darle comida le das un chupete. Lo estás engañando y lo estás defraudando. Le estás dando algo falso, de plástico, y estás intentando distraer y destruir la sensibilidad corporal. No se le permite a la sabiduría del cuerpo dar su opinión, es la mente la que se hace cargo. Al niño se le está calmando con el chupete, se duerme. Entonces el reloj dice que ya han pasado las tres horas y que puedes darle la leche al niño. Pero el niño está profundamente dormido, ahora su cuerpo duerme; lo despiertas, porque el médico dice que hay que darle la leche. Destruyes de nuevo su ritmo. Poco a poco, alteras todo su organismo. Llega un momento en que llega a perder todo sentido de su cuerpo. No sabe lo que quiere éste: si quiere comer o no quiere comer, no sabe; si el cuerpo quiere hacer el amor o no, no sabe.&lt;br /&gt;Todo es manipulado por algo desde el exterior. Mira la revista Playboy y al cuerpo le apetece hacer el amor. Esto es algo tonto, es algo de la mente. El acto del amor no resultará gran cosa; será tan sólo un estornudo, nada más, un alivio. No es amor en absoluto. ¿Cómo va a surgir el amor a través de la mente? La mente no sabe nada del amor. Todo llega a convertirse en un deber. Tienes una esposa, tienes un marido, tienes que hacer el amor; se convierte en un deber. Obedientemente, religiosamente, cada noche haces el amor. Ya no hay sitio para la espontaneidad. Entonces empiezas a preocuparte porque sientes que nada te está satisfaciendo. Te pones a buscar alguna otra mujer. Empiezas a pensar lógicamente: “Quizá esta mujer no sea la adecuada para mí. Puede que no sea mi alma gemela. A lo mejor no está hecha para mí. Yo no estoy hecho para ella, porque no me excita”.&lt;br /&gt;La mujer no es el problema, el hombre no es el problema: tú no estás dentro del cuerpo, ella no está dentro del cuerpo. Si la gente estuviera dentro de él, nadie perdería esa maravilla llamada orgasmo. Si la gente estuviera dentro de su cuerpo, conocería los primeros atisbos de Dios a través de sus experiencias orgásmicas.&lt;br /&gt;Escucha a tu cuerpo, sigue a tu cuerpo. La mente es tonta, el cuerpo es sabio. Si consigues entrar a fondo de tu cuerpo, justo en todas esas profundidades encontrarás tu alma. El alma está escondida en las profundidades del cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Cuerpo es un Milagro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es extraordinariamente hermoso, extraordinariamente complejo. No hay otra cosa tan compleja, tan sutil como el cuerpo. No sabes nada de él. Sólo lo has mirado en el espejo. Nunca lo has mirado desde el interior; te darás cuenta de que es un universo en sí mismo. Eso es lo que los místicos han estado diciendo siempre: que el cuerpo es un universo en miniatura. Si lo ves desde el interior, es tan vasto: millones y millones de células, y cada una de ellas vivas en sí misma, cada célula funcionando de una manera tan inteligente que casi parece increíble, imposible, inconcebible.&lt;br /&gt;Comes y el cuerpo transforma la comida en sangre, huesos, médula. Comes y el cuerpo la transforma en consciencia, pensamiento. Un milagro está sucediendo a cada momento. Cada célula funciona tan sistemáticamente, de una manera tan ordenada, con tal disciplina interior, que casi parece no ser posible: millones de células. Setenta millones de células existen dentro de tu cuerpo, setenta millones de almas. Cada célula tiene su propia alma. ¡Y cómo funcionan! Con qué coherencia funcionan, con qué ritmo y armonía. Y las mismas células se convierten en los ojos y las mismas células se convierten en la piel y las mismas células se convierten en tu hígado y en tu corazón y en tu médula y en tu mente y en tu cerebro. Las mismas células se especializan –entonces se convierten en células especializadas- pero son las mismas células. Y cómo se mueven y cómo trabajan de sutil y silenciosamente.&lt;br /&gt;Penetra en el cuerpo, penetra en el fondo de su misterio. Porque son tus raíces. El cuerpo es tu tierra; tú estás enraizado en el cuerpo. Tu consciencia es como un árbol en el cuerpo. Tus pensamientos son como frutos. Tus meditaciones son como flores. Pero tú estás enraizado en el cuerpo; él te apoya. El cuerpo apoya todo lo que estás haciendo. Amás, y el cuerpo te apoya. Odias, el cuerpo te apoya… Quieres matar a alguien, el cuerpo te apoya. Quieres proteger a alguien, el cuerpo te apoya. En la compasión, en el amor, en la ira, en el odio –en cada modo- el cuerpo te apoya. Estás enraizado en el cuerpo; te estás nutriendo del cuerpo. Incluso cuando empiezas a darte cuenta de quién eres, el cuerpo te apoya.&lt;br /&gt;Es tu amigo; no es tu enemigo. Escucha su lenguaje, descodifícalo, y poco a poco, según penetres en el libro del cuerpo y pases sus páginas, llegarás a darte cuenta de todo el misterio de la vida. Condensado, está dentro de él. Aumentado un millón de veces, está extendido por todo el mundo. Pero, condensado en una pequeña fórmula, está presente en tu cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Cuerpo Entraña Todos Los Misterios&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuerpo entraña todos los misterios del universo; es uno en miniatura. La diferencia entre el cuerpo y el universo es sólo de cantidad. Así como un simple átomo encierra todos los secretos de la materia, el cuerpo contiene todos los secretos del universo. Uno no necesita salir a buscar ningún secreto fuera, más bien debe penetrar en su interior.&lt;br /&gt;Hay que cuidar el cuerpo. Uno no debería estar en su contra, no debería condenarlo. Si lo haces, es que has condenado a Dios, porque en lo más recóndito de tu cuerpo reside Dios. Dios ha elegido esta morada del cuerpo para vivir. Respeta tu cuerpo, ama tu cuerpo, cuídalo. Las supuestas religiones han creado mucho antagonismo entre el hombre y su cuerpo. Es cierto que no eres el cuerpo. Pero eso no quiere decir que tengas que estar en contra de él; es un amigo. El cuerpo puede mandarte al infierno, así como también puede mandarte al cielo. Es simplemente un vehículo. Es neutral: donde sea que quieras ir, él está listo. Es una maquinaria de inmensa complejidad, belleza, orden. Cuanto más comprende uno al cuerpo, más respeto le tiene. ¿Entonces, qué decir respecto a todo el universo? Incluso este pequeño cuerpo supone tal milagro. Por tanto, yo llamo al cuerpo el templo de lo divino.&lt;br /&gt;Una vez que cambia tu actitud respecto al cuerpo, resulta más fácil entrar, porque el cuerpo se abre a ti. Te permite entrar, comienza a revelarte sus secretos. Así es como llegaron a saberse los secretos del yoga por primera vez. Así es como se supieron por primera vez los del tao. El yoga no surgió de la disección de cadáveres. La ciencia médica moderna está basada en cadáveres y en su disección. Hay algo en ella básicamente erróneo. Todavía no ha sido capaz de conocer el cuerpo vivo. La disección de un cuerpo es una cosa, saber algo de un cuerpo disecado es una cosa, y saber algo acerca de un cuerpo vivo es totalmente diferente. Pero la ciencia moderna no encuentra el modo de saber sobre el cuerpo vivo. El único modo que conoce consiste en despedazarlo. En cortarlo, pero en el momento en que lo cortas ya no es el mismo fenómeno. Comprender a una flor en su tallo, en un árbol, es una cosa; córtala, diseccionarla, es otra distinta. Ya no se trata del mismo fenómeno. Su cualidad es diferente.&lt;br /&gt;Albert Einstein tenía unas cualidades que no tiene su cadáver, que no puede tener. Muere un poeta; el cadáver está ahí, ¿pero dónde está el genio? El cadáver de un idiota y el cadáver de un genio son lo mismo. Al diseccionar el cadáver, no serás capaz de saber si pertenecía a un genio o a un idiota, si pertenecía a un místico o a alguien que nunca fue consciente de ningún misterio de la vida. Resultará imposible porque estás mirando simplemente la casa, pero el ser que habitó en ella ya no está allí. Estás estudiando tan sólo la jaula y el pájaro ha volado; estudiar la jaula no es estudiar el pájaro. Pero aun así, el cuerpo aloja lo divino en él.&lt;br /&gt;El mejor modo es penetrar en el interior de ti mismo y mirar tu propio cuerpo desde ahí, desde la parte más interna de tu ser. Entonces resulta un gozo extraordinario… sólo de ver su funcionamiento, su tictac. Es el mayor milagro que ha ocurrido en el universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conexiones Mente-Cuerpo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de los problemas son psicosomáticos porque el cuerpo y la mente no son dos cosas separadas. La mente es la parte interior del cuerpo y el cuerpo es la parte exterior de la mente, por lo que cualquier cosa puede empezar en el cuerpo y penetrar en la mente o viceversa: puede empezar en la mente y penetrar en el cuerpo. No hay división, no hay compartimiento incomunicado.&lt;br /&gt;Por lo tanto, todos los problemas tienen dos caras: pueden ser atajados a través de la mente o a través del cuerpo. Hasta ahora ésta ha sido la práctica en el mundo. Unos pocos creen que todos los problemas son del cuerpo: los fisiólogos, los pavlovianos, los psicólogos conductistas… Tratan el cuerpo, y por supuesto en el cincuenta por ciento de los casos tienen éxito. Esperan que a medida que se desarrolle la ciencia tendrán más éxito, pero nunca tendrán más del cincuenta por ciento, porque no tiene nada que ver con el desarrollo de la ciencia.&lt;br /&gt;Por otro lado, está el grupo que cree que todos los problemas están en la mente, lo que es tan erróneo como lo primero. Los creyentes en la cinesiología cristiana, los hipnotistas y los mesmeristas, todos ellos creen que los problemas son de la mente… son psicoterapeutas. También ellos triunfan en el cincuenta por ciento de los casos; también creen que tarde o temprano triunfarán más ampliamente. Eso es absurdo. No pueden tener éxito en más del cincuenta por ciento de los casos; ése es el límite.&lt;br /&gt;Mi opinión personal es que los dos problemas tiene que ser abordados juntos desde los dos ángulos, simultáneamente; hay que atacarlos desde ambas puertas, un ataque frontal doble. Entonces el hombre puede curarse un ciento por ciento. Cuando la ciencia llegue a ser perfecta, funcionará de ambas maneras.&lt;br /&gt;Lo primero es el cuerpo, porque éste es el portal de la mente: el porche. Por ser grueso el cuerpo es fácilmente manipulable. Primero, el cuerpo debe liberarse de todas sus estructuras acumuladas y, simultáneamente, la mente debe ser inspirada para que pueda comenzar a moverse hacia arriba y así pueda soltar toda la carga que la mantiene anclada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu Mente Y Tu Cuerpo No Son Dos Cosas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerda esto siempre. No digas: “proceso psicológico” y “proceso fisiológico”. No son dos; sólo dos partes de una totalidad. Todo lo que hagas fisiológicamente afectará a la mente. Como todo lo que hagas psicológicamente afectará al cuerpo. No son dos, son uno.&lt;br /&gt;Puedes decir que el cuerpo es un estado sólido de la misma energía y que la mente es un estado líquido de la misma energía, ¡de la misma energía! Por eso, hagas lo que hagas fisiológicamente, no pienses que es sólo fisiológico. No te preguntes cómo va a promover cualquier transformación en la mente. Si tomas alcohol, ¿qué le pasa a la mente? El cuerpo toma el alcohol, no la mente, ¿pero qué le ocurre a la mente? ¿Si tomas LSD, se absorbe en el cuerpo, no en la mente, ¿pero qué le ocurre a la mente?&lt;br /&gt;O si decides ayunar, el cuerpo hace el ayuno, ¿pero qué le pasa a la mente? O desde el otro extremo; si tienes pensamientos sexuales, ¿qué le pasa al cuerpo? Que éste se ve afectado inmediatamente. Pones en la mente un objeto sexual y tu cuerpo comienza a responder.&lt;br /&gt;Hay una teoría de William James. Aparentemente, en la primera mitad del siglo XX parecía absurdo, pero en un sentido está bien. Él y otro científico llamado Lange propusieron una teoría que es conocida como la teoría James-Lange. Normalmente, se dice que al tener miedo, huyes y corres, o que si estás furioso, se te enrojecen los ojos y empiezas a golpear a tu enemigo.&lt;br /&gt;Pero James y Lange propusieron todo lo contrario. Dijeron que es por correr por lo que sientes miedo y que es porque tus ojos se enrojecen y empiezas a golpear a tu enemigo por lo que sientes ira. Es justo lo contrario. Dijeron que si esto no era así, entonces querían ver al menos un ejemplo de ira cuando los ojos no estuvieran rojos, el cuerpo no estuviera afectado y uno estuviera sencillamente furioso. No permitas que tu cuerpo se afecte y procura estar furioso; entonces sabrás que no puedes estarlo.&lt;br /&gt;En Japón les enseñan a los niños un método muy simple de controlar la ira. Dicen que cuando sientas ira, no hagas nada al respecto, que sólo respires hondo. Inténtalo y no serás capaz de sentirla. ¿Por qué? Sólo porque respiras hondo ¿por qué no puedes ponerte furioso? Resulta imposible, por dos razones… En primer lugar, empiezas a respirar hondo pero la ira necesita un ritmo particular de respiración. Sin tal ritmo la ira no es posible. Se necesita un ritmo de respiración particular o que se haga de una forma caótica para que pueda surgir la ira.&lt;br /&gt;Si empiezas a respirar hondo es imposible que salga la ira. Si te pones a respirar hondo conscientemente, entonces la ira no puede expresarse. Necesita que se le permita tener un tipo diferente de respiración. No tienes que hacerlo tú; la misma ira se encargará. Respirando profundamente no puedes estar furioso.&lt;br /&gt;Y en segundo lugar, la mente se desplaza. Cuando sientes ira te pones a respirar hondo, tu mente se desplaza de la ira a la respiración. El cuerpo no se encuentra en un estado para estar furioso. Por eso, los japoneses son la gente más controlada del mundo. Están entrenados desde la infancia.&lt;br /&gt;Es difícil encontrar tal incidencia en cualquier otro sitio, pero en Japón sucede incluso hoy día. Está ocurriendo cada vez menos porque Japón cada vez se está volviendo menos japonés. Cada vez se parece más a Occidente, y los modos y las costumbres tradicionales se están perdiendo. Pero sucedía, y todavía sucede hoy día.&lt;br /&gt;Un amigo mío estuvo en Kyoto, y me escribió en una carta: “Hoy he visto un suceso hermoso que quiero escribirte para contártelo. Cuando regreses intentaré comprender cómo es posible. Un hombre fue atropellado por un auto. Se cayó, se levantó, le dio las gracias al conductor y se marchó… ¡Le dio las gracias al conductor!”.&lt;br /&gt;En Japón no es algo inusual. Debió de ponerse a respirar hondo, y así llegó a hacerlo. Te mueves hacia un plano diferente e incluso puedes darle las gracias a una persona que estuvo a punto de matarte, o que casi llega a conseguirlo.&lt;br /&gt;Los procesos fisiológicos y los procesos psicológicos no son dos cosas distintas, son una misma, y puede empezar desde cualquiera de los dos extremos para afectar y cambiar al otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Persona Como Un Todo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un mundo mejor, toda persona cuya profesión sea curar el cuerpo meditará. Cuando el cuerpo está sufriendo, debe haber algún motivo, porque todo tiene relación. Por lo que una persona no puede ser curada sólo tratando su cuerpo; tiene que ser tratada en su conjunto. Pero para mirar en su conjunto, hay que mirar en el conjunto total del propio ser.&lt;br /&gt;Todo médico debería practicar la meditación, de lo contrario nunca será un verdadero médico. Puede tener títulos, puede estar autorizado para ejercer la medicina, pero para mí es un curandero porque no conoce a la persona en su conjunto; se limitará a tratar síntomas.&lt;br /&gt;Alguien tiene un trastorno, una migraña, un dolor de cabeza. Puedes tratarlo, pero tienes que mirar en lo más hondo del interior para ver por qué ésa persona tiene migraña. Puede que esté demasiado angustiada, preocupada, deprimida. Puede que se haya replegado en sí misma hasta la desolación y el dolor. Puede que esté pensando demasiado, que no deje descansar ni un momento la mente. Por lo tanto, puedes tratar los síntomas, y puedes forzarlos a desaparecer a través de tóxicos y medicinas. Aparecerán en algún otro lugar, porque la raíz del problema no ha sido tratada en absoluto.&lt;br /&gt;No debería tratarse las enfermedades, sino a las personas. Las personas son orgánicas, totales. Algunas veces ocurre que la enfermedad está en el pie y la verdadera causa en la cabeza. Porque el ser humano es uno… ¡está en total comunicación!&lt;br /&gt;Nada se halla separado en un ser humano. El cuerpo no sólo está conectado consigo mismo, está relacionado con la mente, así el cuerpo y mente –psico y soma- están conectados con un alma trascendental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CÓMO SE PRODUCE&lt;br /&gt;UN HÁBITO DE VIDA NEGATIVO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El único deber que tienes es el de ser feliz. Haz de ello una religión. Si no eres feliz, entonces algo debe de fallar en lo que sea que hagas, y hace falta un cambio drástico. Deja que la felicidad decida.&lt;br /&gt;Soy un hedonista. La felicidad es la única norma que debe tener un hombre.&lt;br /&gt;Observa siempre lo que sucede cuando haces algo: si te quedas sosegado, si te quedas tranquilo, cómodo, relajado, está bien. Ésa es la norma, no hay ninguna otra consideración. Lo que está bien para ti puede que no lo sea para otra persona, recuerda eso también.&lt;br /&gt;Porque lo que es fácil para ti puede que no lo sea para otra persona, puede resultarte más fácil alguna otra cosa. Por ello no puede haber una ley universal al respecto. Cada individuo lo debe resolver por sí mismo. ¿Qué es fácil para ti?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Qué Elegimos Ser Infelices&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éste es uno de los problemas humanos más complejos. Debe considerarse con detenimiento. Y no es una cuestión teórica: te concierne a ti. Así es como se comporta todo el mundo: eligiendo siempre lo malo, eligiendo siempre lo triste, lo deprimente, lo desdichado. Debe de haber profundas razones para ello, claro que las hay.&lt;br /&gt;Lo primero: la manera en que los seres humanos son educados desempeña un papel definitivo en ello. De la infelicidad sacas algo, siempre sacas partido. Si eres feliz siempre pierdes.&lt;br /&gt;Muy desde el principio, un niño inteligente comienza a notar la diferencia. Siempre que se siente infeliz, todo el mundo trata de ser cariñoso con él, consigue afecto. Incluso más que eso, porque cuando es infeliz, la gente está pendiente de él, atrae la atención. Ésta funciona como un alimento para el ego, un estimulante muy alcohólico. Te aporta energía; te crees alguien. De ahí tanta necesidad, tanto deseo de atraer atención.&lt;br /&gt;Si todo el mundo te mira, te sientes alguien importante. Si nadie lo hace, sientes como si no existieras, te sientes un don nadie, no tienes entidad. Que la gente te mire, que le importes, te aporta energía.&lt;br /&gt;El ego existe por la relación. Cuanta más atención te presta la gente, más gana éste. Si nadie te mira, tu ego se disuelve. Si todo el mundo te ha olvidado por completo, ¿cómo puede existir el ego? ¿Cómo puedes saber que existes? De ahí la necesidad de las sociedades, de las asociaciones, de los clubes. Éstos existen en todo el mundo –rotarios, leones, logias masónicas-, millones de clubes y sociedades. Todas ellas existen para prestar atención a gente que de otro modo pasaría inadvertida.&lt;br /&gt;El niño aprende la fórmula desde el principio. Ésta es: presenta un aspecto infeliz, así tendrás todas las simpatías, así todo el mundo te hará caso. Aparenta estar enfermo: adquirirás importancia. Un niño enfermo se convierte en un dictador, toda la familia debe hacer lo que él dice; sus deseos son órdenes.&lt;br /&gt;Cuando eres feliz, nadie te escucha. Cuando está sano, nadie le hace caso. Cuando es perfecto, nadie está pendiente. Muy desde el principio empezamos a elegir lo infeliz, lo triste, lo pesimista, el lado oscuro de la vida. Eso por un lado.&lt;br /&gt;Lo segundo es lo siguiente: siempre que eres feliz, siempre que estás contento, siempre que te sientes extático y satisfecho, todo el mundo tiene envidia de ti. La envidia significa que todos son antagónicos, nadie es amistoso; en ese momento todos son enemigos. Por consiguiente, has aprendido a no sentir éxtasis, para que nadie pueda ser contrario a ti; no debes mostrar tu gozo, no debes reír. Mira a la gente cuando ríe. Lo hace muy cuidadosamente. No es una risa visceral, no sale de lo más profundo de su ser. Primero te miran, luego te juzgan… y después ríen. Además ríen hasta cierto punto, al punto que tú puedes tolerar, al punto que no quede fuera de lugar, al punto en donde nadie pueda sentir envidia.&lt;br /&gt;Incluso nuestras sonrisas son estratégicas. La risa ha desaparecido, la felicidad es una total desconocida, y el sentir éxtasis es casi imposible porque es algo que no está permitido. Si eres infeliz, nadie pensará que estás loco. Si estás extasiado y bailas, todos te tomarán por loco. La danza es rechazada, el canto no se tolera. Vemos a un hombre feliz; enseguida pensamos que algo no marcha bien.&lt;br /&gt;¿Qué clase de sociedad es ésta? Si alguien es desgraciado todo va bien; la persona encaja porque la sociedad entera es más o menos infeliz. Esa persona es miembro, pertenece a esa sociedad. Si alguien llega a sentir éxtasis creemos que se ha vuelto loco, que ha perdido la cabeza. No pertenece a nuestra comunidad, por lo que sentimos envidia.&lt;br /&gt;A causa de la envidia lo condenamos. Movidos por la envidia intentaremos de cualquier modo devolverlo a su antiguo estado. A ese estado lo llamamos normalidad. Los psicoanalistas ayudarán; los psiquiatras también intentarán devolver a ese hombre a su habitual desdicha.&lt;br /&gt;La sociedad no puede tolerar el éxtasis. Pero éste es la gran revolución. Repito: el éxtasis es la gran revolución. Si la gente pasara a un estado de éxtasis toda la sociedad tendría que cambiar, porque ella está basada en la desdicha.&lt;br /&gt;Si la gente es feliz no la puedes conducir a la guerra: a Vietnam, o a Egipto, o a Israel. No alguien que es dichoso se reirá y dirá: ¡Qué tontería! Si la gente es dichosa no la puedes obsesionar por el dinero. No desperdiciará su vida acumulando dinero. Le parecerá cosa de locos que una persona destruya su vida entera, que la desperdicie tan sólo por dinero, algo tan sin sentido como acumular dinero. Éste seguirá allí cuando la persona esté muerta. ¡Es de una locura absoluta! Pero esta locura no la puedes ver hasta que no has sentido un éxtasis.&lt;br /&gt;Si la gente conoce el éxtasis, el modelo de esta sociedad tendrá que cambiar. Esta sociedad existe en la desdicha. Es nuestra gran inversión en el mundo que vivimos. Educamos a nuestros hijos… desde el principio les creamos una tendencia hacia la desdicha. Por eso ellos siempre la eligen.&lt;br /&gt;Todo el mundo tiene una elección cada mañana. Y no sólo cada mañana, en todo momento existe la elección entre ser desdichado o ser feliz. Siempre escoges la de ser desdichado, porque ya se ha convertido en un hábito, una costumbre; siempre lo has hecho así. Has llegado a dominarlo con soltura, se ha convertido en algo cómodo. En el momento en que la gente tiene que elegir, escoge inmediatamente la desdicha.&lt;br /&gt;La desdicha es como si fuera cuesta abajo; el éxtasis, cuesta arriba. Para algo muy difícil de alcanzar; pero no es así. En realidad es todo lo contrario: el éxtasis es cuesta abajo, la desdicha es cuesta arriba. La desdicha es una cosa muy difícil de alcanzar, pero tú lo has logrado, has hecho hasta lo imposible; porque la desdicha es totalmente antinatural. Nadie quiere ser desdichado y todo el mundo lo es.&lt;br /&gt;La sociedad ha hecho una gran labor. La educación, la cultura y los difusores de la cultura, los padres, los maestros todos han hecho un gran trabajo. De una creación afortunada, han obtenido criaturas desdichadas. Todo niño nace feliz. Todo niño es un dios al nacer. Y todo hombre muere loco.&lt;br /&gt;Ésta es toda tu labor: intentar recuperar la infancia, intentar reclamarla. El que pueda volver de nuevo a ser niño, no conocerá la desdicha.&lt;br /&gt;No quiero decir que para un niño no haya momentos de desdicha; los hay. Pero aun así no existe. Intentaré explicarlo.&lt;br /&gt;Un niño puede llegar a ser desdichado, puede ser infeliz, intensamente infeliz en un momento, pero es todo en esa infelicidad, se identifica tanto con ella, que no existe división. No se puede separar al niño de la infelicidad. El niño no está mirando su infelicidad con distancia, dividido. El niño es infelicidad; está absorto en ella. Cuando llegas a ser todo con la infelicidad, tal infelicidad deja de serlo. Al llegar a ser todo en ella, incluso en su negatividad tiene una belleza intrínseca.&lt;br /&gt;Observa bien a un niño, a un niño que no sea malcriado. Cuando está furioso, su energía entera llega a convertirse en ira; no queda nada detrás, no hay frenos. Ha puesto en marcha su furia; no hay nadie manipulándola ni controlándola. No hay mente. El niño es todo ira; no es que esté furioso, es que se ha convertido en furia. Entonces puedes apreciar su belleza, el desarrollo de la ira. El niño nunca está feo; incluso furioso parece guapo. Tan sólo resulta más intenso, más vital, más vivo: como un ser tan atómico; como el universo entero a punto de estallar.&lt;br /&gt;Tras esta explosión, el niño se quedará tranquilo. Tras esta explosión, el niño se quedará en paz. Tras esta explosión, el niño se relajará. Podemos pensar que es algo lamentable que el niño tenga semejante cólera, pero el niño no es infeliz; ha disfrutado de ello. Si con cualquier cosa que hagas forma un todo, consigues la dicha. Si te distancias de algo, incluso si se trata de la felicidad, llegas a ser desdichado.&lt;br /&gt;Por lo tanto, ahí está la clave. Estar separado en forma de ego es la base de toda desdicha; el ser uno, el fluir con lo que sea que la vida te ofrezca, el penetrar en ello intensamente, en su totalidad, cuando tú no estás allí, cuando estás perdido, todo eso supone dicha.&lt;br /&gt;La elección está al alcance de la mano, pero tú no la percibes. Has estado eligiendo lo erróneo tan continuamente, se ha convertido en un hábito tan inútil, que lo eliges automáticamente sin pensar más. No queda posibilidad de elección.&lt;br /&gt;Mantente alerta. En cada momento, cuando estés eligiendo ser infeliz, recuerda: es una elección tuya. Ser consciente de ello ayudará: la confirmación de que es una elección mía y de que yo soy responsable, de que lo que estoy haciendo con mi persona es obra mía. Inmediatamente percibirás la diferencia. La calidad de la mente habrá cambiado. Te resultará más fácil pasar a un plano de felicidad.&lt;br /&gt;Una vez que sabes que ésta es tu elección, todo el asunto llega a ser como un juego. Entonces si te agrada ser infeliz, adelante, pero recuerda, es tu elección, no te quejes. No hay nadie más a quien responsabilizar de ello. Es tu función. Si así lo prefieres, si eliges un camino de infortunio, si quieres pasar por la vida de manera desdichada, es porque así lo elegiste, es tu juego. Pero ya que lo juegas, ¡juégalo bien!&lt;br /&gt;Por lo tanto, no vayas preguntándole a la gente cómo evitar la infelicidad. Es absurdo. No vayas a preguntarles a los maestros y a los gurús cómo ser feliz. Ellos existen a causa de tu torpeza. Tú creas la desdicha, y entonces vas y preguntas a los demás cómo deshacerte de ella. Seguirás creándola porque no estás consciente de lo que estás haciendo. Inténtalo desde este mismo momento, intenta ser feliz y dichoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos Maneras De Vivir&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay dos maneras de vivir, de ser, de saber: una es esfuerzo, voluntad, ego; la otra es negación del esfuerzo, negación de la lucha, es un estado de dejarse llevar por la existencia.&lt;br /&gt;Todas las religiones del mundo te han estado enseñando la primera manera, la de la lucha; la lucha contra la naturaleza, la lucha contra el mundo, la lucha contra tu propio cuerpo, la lucha contra la mente. Sólo entonces puedes obtener la verdad, lo divino, lo eterno. Pero hay pruebas suficientes de que toda esta fuerza de voluntad, está senda del ego, esta lucha y esta guerra, ha sido un fracaso rotundo. En millones de años, muy pocas personas han alcanzado la experiencia suprema de la vida, tan pocas que sólo son una excepción, una excepción a la regla.&lt;br /&gt;Yo te enseño la segunda manera: a no ir contra la corriente de la existencia, sino en su flujo; no es una enemiga. Es lo mismo que una persona que trata de ir contra la corriente, que lucha contra el río; enseguida se cansará y no será capaz de avanzar mucho. El río es tan vasto y la persona tan insignificante.&lt;br /&gt;En la existencia inmensa, tú eres más pequeño que un átomo. ¿Cómo puedes luchar contra el cosmos? La sola idea es disparatada. Tú eres un producto del cosmos. ¿Cómo va a ser él tu enemigo? La naturaleza es tu madre, no puede estar contra ti. Tu cuerpo es toda tu vida, no va ser él tu antagonista. Te sirve a pesar de tu continua lucha en su contra. Te sirve cuando estás despierto, te sirve cuando estás dormido. ¿Quién sigue respirando? Estás profundamente dormido y roncando. El cuerpo tiene su propia sabiduría. Continúa respirando, el corazón continúa latiendo, el cuerpo continúa funcionando sin ti. De hecho, funciona mejor cuando no estás presente. Tu presencia es siempre una molestia, porque tu mente está condicionada por la gente que te ha inculcado estar en contra de él.&lt;br /&gt;Yo te enseño a tener amistad con la existencia. No quiero que renuncies al mundo, porque el mundo es nuestro. Nada de lo que existe está en contra tuya. Todo lo que tienes que aprender es el arte de vivir; no el arte de renunciar, sino el arte de sentir júbilo. Es sólo una cuestión de aprender un arte, y ser capaz de transformar el veneno en néctar. En una gran cantidad de medicinas encontrarás escrito: veneno; pero en manos de un científico experto, tal veneno se convierte en medicina. No te mata, te salva.&lt;br /&gt;Si descubres que en algún momento tu cuerpo, la naturaleza, el mundo está contra ti, recuerda una cosa: deberá tratarse de tu ignorancia, deberá tratarse de una actitud equivocada. Será que desconoces el arte de vivir. No te das cuenta de que la existencia no puede ir en contra tuya. Has nacido de ella, vives en ella, te lo ha dado todo, y ni siquiera se lo agradeces. Al contrario, todas las religiones te han estado enseñando a condenarla desde el principio. Cualquier religión que te enseña a condenar la vida es venenosa. Es antivida, está al servicio de la muerte; no está al tuyo, no está al servicio de la existencia. ¿Pero por qué surge el problema?&lt;br /&gt;Porque todas estas religiones son antinaturales. ¿Por qué crearon el argumento de que a menos que no fueras contra el mundo, no serías capaz de alcanzar el más allá, la vida eterna? ¿Por qué hacen semejante diferencia entre este mundo y el otro? Hay una razón para ello.&lt;br /&gt;Si en vez de renunciar a este mundo, uno va a vivirlo plenamente, entonces los sacerdotes ya no hacen falta. Si hay que luchar contra el mundo, renunciar, debes reprimir tus instintos naturales. Desde luego que como consecuencia te enfermarás. Si vas en contra de la naturaleza no estarás sano no podrás tener plenitud. Estarás siempre dividido y con esquizofrenia. En consecuencia, necesitarás a alguien que te guíe, alguien que te ayude; necesitarás un sacerdote.&lt;br /&gt;De ahí que cuando eres culpable vas a la iglesia, vas a la mezquita, a la sinagoga; le pides al sacerdote, al ministro, al rabino que te ayude, porque en tu profunda oscuridad –la cual ellos son responsables de crear- estás desvalido, necesitas a alguien que te proteja, alguien que te ayude, alguien que te muestra la luz. Estás tan desesperadamente necesitado que ni siquiera piensas si el sacerdote sabe más que tú, o si es tan sólo un sirviente a sueldo.&lt;br /&gt;Básicamente tu problema es mirar en tu interior, dónde estás. Y si estás sufriendo, eres desdichado, sientes angustia, ansiedad; si algo te falta en la vida, estás descontento, no le encuentras sentido a nada y simplemente vas arrastrándote a ti mismo hacia la muerte…&lt;br /&gt;La oscuridad es cada vez mayor, cada día la muerte se acerca ¿y ése es el momento de entrar en grandes elucubraciones teológicas? Es hora de cambiar tu ser. No tienes mucho tiempo.&lt;br /&gt;Y los métodos que te han enseñado todas las religiones son métodos de lucha; no conducen a ninguna parte. Simplemente estropean el gusto por la vida. Envenenan todo lo placentero de ella. Han creado una humanidad triste. A mí me gustaría una humanidad llena de amor y plena de canciones y bailes.&lt;br /&gt;Por lo tanto, quiero dejar totalmente claro que mi método es el segundo, y por el segundo quiero decir que no vas a luchar contra la corriente; eso es insensato. No puedes hacerlo, la corriente de la naturaleza es demasiado grande y demasiado fuerte. La mejor manera es aprender de un cadáver. Los muertos saben algunos secretos que los vivos no saben.&lt;br /&gt;Los vivos, si no saben nadar, se ahogan. Resulta muy curioso. Una vez que han muerto, salen de nuevo a la superficie. Estando vivos, se hundieron; ya muertos consiguen flotar. Indudablemente la persona muerta sabe algo que no sabe la vida. ¿Qué ocurrió? ¿Por qué el río y el mar se comportan de manera diferente con una persona muerta? Esa persona se deja llevar completamente. Ni siquiera trata de nadar. No está haciendo nada.&lt;br /&gt;El mejor nadador simplemente flora. El mejor nadador deja que lo lleve la corriente como si fuera un cadáver. Donde sea que vaya el río, siempre conduce al mar. Todo río conduce al mar, por lo que no necesitas preocuparte si estás en un río sagrado o no. Sagrado o no, todo río está destinado tarde o temprano a alcanzar el mar. Tú sólo vas flotando con el río. Esto es lo que yo llamo confianza: confianza en que la existencia, sea donde sea que te lleve, lo va a hacer hacia el buen camino, hacia el objetivo adecuado. No es tu enemiga. Confía plenamente a donde sea que te lleve, porque será a tu hogar.&lt;br /&gt;Si la humanidad entera aprendiera a relajarse en lugar de pelear, a dejarse llevar en lugar de esforzarse, existiría un gran cambio en la calidad de la consciencia. Gente relajada, simplemente moviéndose en silencio con la corriente del río, sin metas propias, sin egos…&lt;br /&gt;Flotando de manera tan relajada, no puedes tener ningún ego. El ego necesita esfuerzo: tienes que hacer algo. El ego es hacedor, y para flotar tienes que convertirte en no-hacedor. En tal inacción, quedarás sorprendido de cómo empiezan a disminuir tus sufrimientos y ansiedades, y cómo empiezas a estar a gusto con lo que sea que tenga que ofrecerte la existencia.&lt;br /&gt;Un místico sufí viajaba una vez…&lt;br /&gt;Y cada noche le daba gracias a la vida: “Por todo lo que has hecho por mí y yo no he sido capaz de corresponderte, nunca seré capaz de hacerlo”. Sus discípulos estaban algo fastidiados ya que a veces les resultaba difícil sobrevivir.&lt;br /&gt;El místico sufí era una persona rebelde. Esta vez tuvieron que enfrentarse a la prueba de pasar tres días sin comida, ya que en los pueblos por donde pasaban se negaban a darles nada por no ser mahometanos ortodoxos. Se habían unido a un grupo rebelde entre los sufíes. Las gentes se negaban a darles abrigo por la noche, así que dormían en el desierto. Tenían hambre y sed y así pasaron tres días. En la oración nocturna, el místico le confesó de nuevo a la vida: “Estoy tan agradecido. Has hecho tanto por nosotros y no podemos corresponderte”.&lt;br /&gt;Uno de los discípulos exclamó: “Esto es demasiado. ¿Dinos qué ha hecho la vida por nosotros en estos tres días? ¿Qué motivo tienes para darle tanto las gracias?”.&lt;br /&gt;El anciano sonrió y dijo: “Tú todavía no te das cuenta de todo lo que la vida ha hecho por nosotros. Estos tres días han sido muy significativos para mí. Tenía hambre, tenía sed, no teníamos abrigo, fuimos rechazados, condenados. Nos arrojaron piedras. Mientras tanto yo estuve observando en el interior de mí mismo: no surgió ira. Por lo que le estoy agradecido a la existencia. Sus presentes son inapreciables. Nunca podré pagarlos. Tres días de hambre, tres días de sed, tres días sin dormir, la gente arrojando piedras… y aun así no he sentido animosidad alguna, ninguna ira, ningún odio, ningún fracaso o decepción. Debe ser su misericordia; debe ser la existencia que me apoya.&lt;br /&gt;“En estos días se me han revelado tantas cosas que habrían permanecido ocultas si se nos hubiera ofrecido alimento, abrigo, si nos hubieran dado la bienvenida, si nos hubieran arrojado piedras. ¿Y tú me preguntas por qué le doy gracias a la vida? Hasta moribundo le daré las gracias porque aun ante la muerte sé que la existencia me va a revelar misterios como me los ha estado revelando en la vida, porque la muerte no es su fin, sino su punto culminante”.&lt;br /&gt;Aprende a fluir con la existencia de modo que no sientas culpas ni tengas heridas. No luches ni contra el cuerpo, ni con la naturaleza, ni con nada; así estarás en paz y a salvo, tranquilo y sosegado.&lt;br /&gt;Ese estado te ayudará a estar más alerta, más consciente, más despierto, lo cual finalmente conduce al mar del despertar supremo: la liberación por el nirvana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Cuerpo Es Tu Amigo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las religiones te han estado enseñando a luchar contra la naturaleza. Todo lo que es natural es condenado. Las religiones dicen que debes lograr hacer algo antinatural; sólo entonces podrás salir del encarcelamiento de la biología, la fisiología, la psicología, de todos los muros que te rodean. Pero si te mantienes en armonía con tu cuerpo, con tu mente, con tu corazón, entonces las religiones dicen que nunca serás capa de trascenderte a ti mismo. Ahí es donde me opongo a todas las religiones. Han sembrado una semilla emponzoñada dentro de tu ser. Y por su causa vives dentro de tu cuerpo, pero no amas tu cuerpo.&lt;br /&gt;El cuerpo te sirve durante setenta, ochenta, incluso cien años, y no hay mecanismo que haya inventado la ciencia que sea capaz de compararse con él. Con todas sus complejidades, los milagros que hace sucesivamente para ti, y tú ni siquiera se lo agradeces. Tratas a t cuerpo como a un enemigo, siendo todo lo contrario.&lt;br /&gt;Él cuida de ti de todas las maneras posibles mientras estás despierto, mientras estás dormido. Incluso durante el sueño te sigue cuidando. Si estás dormido y una araña te empieza a correr por la pierna, ésta la aparta sin molestarte a ti. La pierna tiene un pequeño cerebro propio. Por lo que para cuestiones sin importancia no hay necesidad de acudir al sistema central, de acudir al cerebro; la pierna puede ocuparse. Un mosquito te está picando, mueves las manos para aplastarlo, y tu sueño no se ve alterado. Incluso durante el sueño tu cuerpo te está protegiendo continuamente, haciendo cosas que normalmente no son cosa suya. No se espera que la mano tenga un cerebro, pero indudablemente tiene algo que sólo puede ser denominado como un pequeño cerebro. Quizá cada célula de tu cuerpo tenga un pequeño cerebro. Existen millones de células en tu cuerpo, millones de pequeños cerebros moviéndose por ahí, ocupándose continuamente. Siempre estás comiendo todo tipo de cosas sin preocuparte qué ocurre cuando las tragas. No le preguntas al cuerpo si su mecanismo, si su química, será capaz de digerir lo que te estás comiendo. Pero a pesar de todo, tu química interna sigue funcionando durante casi un siglo. Tiene un sistema automático para reemplazar las partes que se han estropeado. Las va desechando, creando otras nuevas; tú no tienes que hacer nada, ocurre por sí solo. El cuerpo tiene una cierta sabiduría en sí mismo.&lt;br /&gt;Las religiones no dejan de repetirte: “Tienes que luchar siempre, tienes que moverte contra la corriente. No le hagas caso al cuerpo: diga lo que diga, haz justo lo contrario”. El jainismo dice: “El cuerpo está hambriento, deja que pase hambre. Mantenlo a dieta. Necesita un trato semejante”. Te sirve fielmente sin ningún pago de tu parte, sin salario, sin comodidades. Y, por ejemplo, el jainismo dice que vayas en su contra. Cuando quiere dormirse, dice que intentes mantenerte despierto.&lt;br /&gt;Indudablemente le aporta una gran fuerza al ego. Si tu cuerpo pide comida, le dices que no. El “no” tiene un gran poder. Tú eres el amo. Reduces el cuerpo a la esclavitud; no sólo a la esclavitud, lo fuerzas a que mantenga la boca cerrada: “Va a hacerse todo lo yo diga: tú no tienes que interferir”.&lt;br /&gt;No luches con tu cuerpo. No es tu enemigo, es tu amigo. Es un regalo que te ofrece la naturaleza. Forma parte de ella. Está unido a la naturaleza de todos los modos imaginables. No sólo estás ligado por la respiración; lo estás a los rayos del sol, a la fragancia de las flores, a la luz de la luna. Estás ligado a todo; no eres una isla separada. Olvídate de eso. Formas parte de todo un continente, y aun así… se te ha ofrecido una individualidad. Esto es lo que yo llamo un milagro. Formas parte de la existencia, pero tienes una individualidad. La  existencia ha realizado un milagro, ha hecho posible lo imposible.&lt;br /&gt;Por lo que al estar en armonía con tu cuerpo, lo estarás con la naturaleza. Fluirás con ella. Déjate llevar. Deja que la vida ocurra. No fuerces nada, en nombre de nada. No perturbes tu armonía en nombre de un libro sagrado, ni de un ideal sagrado.&lt;br /&gt;Nada hay más valioso que la armonía, en consonancia con el universo. Respeta la vida, reverencia la vida. No hay nada más sagrado que ella, más divino que ella. No está hecha de grandes cosas. Esos religiosos ineptos no han dejado de decirte: “Haz grandes cosas”, cuando la vida se compone de las pequeñas. La estrategia está clara. Ellos te dividen: “Haz grandes cosas, algo importante, algo por lo que tu nombre sea recordado después. Haz algo extraordinario”. Sin duda tal cosa resulta atractiva al ego. Él es el agente del sacerdote. Todas las iglesias y todas las sinagogas, todos los templos tienen sólo un agente, y ése es el ego. Ellos no usan diferentes agencias. No existen otras, existe una agencia, y ésa es el ego: haz algo extraordinario, algo importante.&lt;br /&gt;Te puedo asegurar que no hay nada extraordinario, nada importante. La vida se basa en cosas muy pequeñas. Por lo que si llegas a interesarte por las supuestas cosas grandes, desperdiciarás la vida.&lt;br /&gt;La vida consiste en beber una taza de té, en chismorrear con un amigo; salir a pasear por las mañanas, sin ir a ningún sitio determinado, tan sólo dando un paseo, sin objetivo, sin meta: desde cualquier punto puedes regresar; cocinar para alguien que amas, cocinar para ti mismo, porque también amas tu cuerpo; lavar tu ropa, barrer el suelo, regar el jardín… estas pequeñas cosas, muy pequeñas… saludar a un desconocido sin ninguna razón particular, porque no tenías interés alguno en el desconocido.&lt;br /&gt;El hombre que puede saludar a un desconocido también puede saludar a una flor, puede saludar a un árbol, puede cantarles a los pájaros. Ellos cantan todos los días y nunca has tenido en cuenta que algún día deberías devolver la llamada. Tan sólo cosas pequeñas, muy pequeñas…&lt;br /&gt;Respeta tu vida. A partir de ese respeto empezarás a respetar la vida de los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Fantasma Del “Debería”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda tu educación –en la familia, en la sociedad, en la escuela, en la universidad- crea tensión en ti. La tensión fundamental es que no estás haciendo lo que “deberías” hacer.&lt;br /&gt;Así continúa durante toda tu vida; te angustia como una pesadilla, te persigue. Nunca te dejará descansar, nunca te permitirá relajarte. Si lo haces te dirá: ¿Qué estás haciendo? No debes relajarte; deberías estar haciendo algo”. Si estás haciendo algo te dirá: “¿Qué estás haciendo? No necesitas descansar, te hace falta, de lo contrario te volverás loco; ya casi lo estás”.&lt;br /&gt;Si haces algo bueno te dirá: “Eres idiota. Hacer el bien no es rentable, la gente te engañará”. Si haces algo malo te dirá: “¿Qué estás haciendo? Con este comportamiento vas a ir al infierno, tendrás que pagar por tus actos”. Nunca te dejará descansar; hagas lo que hagas, te estará condenando.&lt;br /&gt;Te han implantado un censurador. Ésta es la mayor calamidad que le ha ocurrido a la humanidad. Hasta que no nos libremos del censurador que hay en nuestro interior no podremos ser realmente humanos, no podremos ser realmente felices y no podremos participar en la fiesta que supone la existencia.&lt;br /&gt;Nadie excepto tú puedes anularlo. No es sólo un problema tuyo, es algo que concierne a casi todos los seres humanos. Sea cual sea el país en que hayas nacido, sea cual sea la religión a la que pertenezcas, es lo mismo: católica, comunista, hindú, mahometana, jainista, budista; da igual a la clase de ideología a la que pertenezcas, la esencia es la misma. Lo sustancial es crear una división dentro de ti, para que así una parte condene a la otra parte. Si haces caso a la primera parte, entonces la segunda empezará a condenarte. Te mantienes en un conflicto interior, una guerra civil. Tal guerra debe ser abandonada, de lo contrario desaprovecharás toda la belleza, toda la ventura de la vida. Nunca serás capaz de reír a plena satisfacción, nunca serás capaz de amar, nunca serás capaz de sentir plenitud en nada. Es sólo en esa plenitud en donde uno florece, donde surge la primavera, cuando tu vida comienza a tener color, música y poesía.&lt;br /&gt;Es en la totalidad en donde de pronto sientes a tu alrededor la presencia de Dios. Pero la ironía es que la división ha sido creada por las llamados santos, sacerdotes e iglesias. De hecho, los sacerdotes son los mayores enemigos de Dios en la Tierra.&lt;br /&gt;Tenemos que librarnos de todos los sacerdotes; son la verdadera causa de la patología humana. Han conseguido que todo el mundo sienta malestar, han causado una epidemia de neurosis. La neurosis se ha convertido en algo tan común que la damos por descontada. Creemos que ésa es la esencia de la vida, que así es la vida: un sufrimiento, un sufrimiento muy largo y lento; una dolorosa y angustiosa existencia; una autobiografía del mucho ruido y pocas nueces.&lt;br /&gt;Si miramos nuestra mediocre vida, parece reafirmarse esto, porque no hay lugar para una simple flor, para una sencilla canción en el corazón, nunca para un rayo de gozo divino.&lt;br /&gt;No es extraño que la gente inteligente de todo el mundo se pregunte por el sentido de la vida. “¿Cuál es la razón para vivir? ¿Por qué somos tan cobardes de seguir viviendo? ¿Por qué no hacemos acopio de valor y ponemos fin a todo este absurdo? ¿Por qué no nos suicidamos?”.&lt;br /&gt;Nunca antes en el mundo hubo tanta gente con la idea de que la vida carece totalmente de significado. ¿Por qué ha ocurrido en esta época? No tiene nada que ver con la época. Durante siglos, durante al menos cinco mil años, los sacerdotes han estado haciendo daño. Ahora se ha alcanzado el punto culminante.&lt;br /&gt;No es obra nuestra, somos las víctimas. Las víctimas de la historia. Si el hombre llega a conseguir algo más de consciencia, lo primero que tendrá que hacer es quemar todos los libros de historia. Olvida el pasado. Fue algo espeluznante. Empieza de nuevo desde el ABC, como si Adán naciera de nuevo. Empieza como si estuviéramos de nuevo en el Jardín del Edén, inocentes, descontaminados…&lt;br /&gt;Un hombre estaba buscando una buena iglesia a la cual asistir y encontró una pequeña en la que la congregación estaba leyendo con el pastor. Decían: “Hemos dejado sin hacer aquellas cosas que deberíamos haber hecho y hemos hecho todas las que no deberíamos haber hecho”.&lt;br /&gt;El hombre se dejó caer en su asiento y suspiró con alivio diciendo para sí: “Gracias a Dios, al fin he encontrado mi lugar”.&lt;br /&gt;Haz lo que te dicte tu naturaleza, persigue lo que anhelan tus características intrínsecas. No escuches las escrituras, escucha a tu propio corazón; ésa es la única escritura que prescribo. Sí, escucha muy atentamente a tu propio corazón; ésa es la única escritura que prescribo. Sí, escucha muy atentamente, conscientemente, así nunca te equivocarás. Si escuchas a tu propio corazón nunca estarás dividido. Si escuchas a tu propio corazón comenzarás a andar en la dirección adecuada, sin siquiera pensar qué es lo malo y qué es lo bueno.&lt;br /&gt;De este modo, la gran creación de la nueva humanidad consistirá en el secreto de escuchar al corazón conscientemente, atentamente, cuidadosamente. Síguelo a toda costa, ve a donde sea que éste te lleve. Sí, algunas veces te conducirá por terrenos peligrosos; pero entonces recuerda, tales situaciones son necesarias para madurar. Algunas veces te alejará del camino; pero recuerda de nuevo, tales situaciones de confusión son parte del crecimiento. Caerás muchas veces. Levántate de nuevo, porque así es como uno hace acopio de fuerzas: cayéndose y volviéndose a levantar. Así es como uno llega a conseguir la armonía. Pero no sigas reglas impuestas desde fuera. Ninguna regla impuesta desde fuera puede ser adecuada, porque las reglas las inventa la gente que quiere dominarte. Sí, algunas veces también han existido en el mundo grandes iluminados: un Buda, un Jesús, un Krishna, un Mahoma. No han impuesto reglas al mundo, han ofrecido su amor. Pero tarde o temprano se reúnen los discípulos y comienzan a imponer códigos de conducta. Una vez que ha desaparecido el maestro, una vez que ya no aporta su luz y se hallan sumidos en una profunda oscuridad, comienzan a buscar torpemente ciertas reglas para seguirlas, porque ahora la luz que les iba abriendo el camino ya no se encuentra allí. Ahora tienen que depender de las reglas.&lt;br /&gt;Lo que hizo Jesús fue expresar los susurros de su corazón, pero los cristianos no hacen nada semejante. Son imitadores; y desde el momento en que imitas, insultas a tu naturaleza, insultas a Dios.&lt;br /&gt;No seas nunca un imitador, sé siempre un original. No te conviertas en papel carbón. Pero eso es lo que está ocurriendo a lo largo del mundo: no hay más que copias y copias. La vida es realmente una fiesta si eres un original: estás pensando para serlo. No hay dos hombres iguales, por lo que mi modo de vivir nunca puede ser el tuyo.&lt;br /&gt;Absorbe el espíritu, absorbe el silencio del maestro, aprende de su gracia. Embebe todo lo que puedas de su ser, pero no lo imites. Absorbe su espíritu, imprégnate de su amor, recibe su compasión; serás capaz de escuchar los susurros de tu propio corazón. Porque son susurros. El corazón habla con voz serena y tenue; no grita.&lt;br /&gt;Olvida todo lo que se te ha enseñado: “Esto está bien y esto está mal”. La vida no es tan tajante. Lo que es bueno hoy puede que sea malo mañana; lo que es malo en este momento, puede que no lo sea tanto al siguiente. La vida no puede ser clasificada; no puedes etiquetarla tan fácilmente: “Esto es malo y esto es bueno”. La vida no es una farmacia en donde cada frasco está etiquetado y sabes lo que es. La vida es un misterio; en un momento algo encaja y entonces está bien. En otro momento, tanta agua ha caído sobre el Ganges que se ha desbordado y entonces ya no encaja y está mal.&lt;br /&gt;¿Cuál es mi definición de lo bueno? Lo que va en armonía con la existencia es bueno, y lo que va en desacuerdo con ella es malo. Tendrás que mantenerte alerta a cada momento, porque habrá que decidir de nuevo cada instante. No puedes depender de respuestas preestablecidas para lo que es bueno y lo que es malo.&lt;br /&gt;La vida va de prisa; es dinámica, no estática. No es una piscina de agua estancada, es un Ganges, no deja de fluir. Nunca es la misma durante dos momentos consecutivos. Por lo que una cosa puede ser buena en un momento y mala al siguiente.&lt;br /&gt;¿Qué es lo que hay que hacer? La solución está en que la gente llegue a tal punto de consciencia que ella misma pueda responder a los cambios de la vida.&lt;br /&gt;Relataré un viejo cuento zen: Había dos templos rivales. Ambos maestros –no debían de serlo realmente, debían de ser sacerdotes- estaban tan enfrentados que ordenaron a sus discípulos que ni siquiera miraran al otro templo. Cada sacerdote contaba con un muchacho como sirviente, para hacer los recados, para buscar las cosas. El sacerdote del primer templo le advirtió a su sirviente: “Nunca hables con el otro muchacho. Esa gente es peligrosa”.&lt;br /&gt;Pero los niños son niños. Un día se encontraron en el camino, y el muchacho del primer templo le preguntó al otro: “¿Adónde vas?”. El otro respondió: “Donde el viento me lleve”. Debió de haber aprendido en el templo grandes enseñanzas zen, ya que dijo: “Donde el viento me lleve”. Una magnífica respuesta, puro Tao.&lt;br /&gt;Pero el primer muchacho quedó muy avergonzado, ofendido, no supo cómo responderle. Estaba frustrado, furioso, y a la vez se sentía culpable ya que, “mi maestro ordenó que no habláramos con esta gente. No son de fiar. ¿Qué clase de respuesta es ésa? Me ha humillado”.&lt;br /&gt;Fue a ver al maestro y le contó lo que había pasado. “Lamento haber hablado con él. Tenía usted razón, esta gente es peligrosa. ¿Qué quiso decir al responderme así? Le pregunté: “¿Adónde vas”     –una simple pregunta-. Sabía que iba al mercado, lo mismo que yo. Pero me respondió: “Adonde me lleve el viento”.&lt;br /&gt;El maestro contestó: “Te lo advertí, pero no me escuchaste. Ahora mira, mañana te paras de nuevo en el mismo lugar. Cuando llegue le preguntas: “¿Adónde vas?” y él te dirá: “Adónde me lleve el viento”. Entonces tú también tienes que ponerte un poco filosófico. Le dices: “¿Irás sin piernas entonces? Porque el alma es incorpórea y el viento no puede llevar el alma a ninguna parte”. ¿Qué te parece?”.&lt;br /&gt;Dispuesto a hacerlo, el muchacho se paró toda la noche repitiéndolo una y otra vez. A la mañana siguiente, salió muy temprano, se puso en el lugar exacto, y a la hora indicada vio llegar a otro muchacho. Estaba muy contento, ahora le iba a demostrar lo que era verdadera filosofía. Le preguntó: “¿Adónde vas?” esperaba la respuesta… pero el muchacho respondió: “Voy al mercado a comprar verduras”.&lt;br /&gt;¿Ahora de qué le servía la filosofía que había aprendido? La vida es así. No puedes prepararla, no puedes tenerla prevista. Ésa es su hermosura, ése es su milagro, que siempre te coge desprevenido, siempre llega por sorpresa. Si te das cuenta, verás que cada momento es una gran sorpresa y nunca se puede aplicar una respuesta preconcebida.&lt;br /&gt;Yo te enseño simplemente una ley intrínseca de la vida. Obedece a tu propio ser, sé luz por ti mismo y si sigues esa luz nunca te surgirá este problema. Así, hagas lo que hagas, será lo adecuado, y lo que no hagas es lo que no debías de haber hecho…&lt;br /&gt;La única manera de estar en contacto con la vida, la única manera de no quedar rezagado, es tener un corazón que no se siente culpable, un corazón que es inocente. Olvida todo lo que se te ha dicho –lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer- nadie más puede decidirlo sino tú.&lt;br /&gt;Evita a los que pretenden decidir por ti; toma las riendas con tus propias manos. Tú debes decidir. De hecho, en el proceso de tal decisión, nace tu alma. Cuando otros deciden por ti, tu alma se queda adormecida y apagada. Cuando empiezas a decidir por ti mismo, surge la perspicacia. Decidir significa correr riesgos, decidir significa que puedes equivocarte, quién sabe, ése es el riesgo. ¿Quién sabe lo que va a pasar? Ése es el riesgo, no hay garantía.&lt;br /&gt;Con lo viejo, existe una garantía. Millones y millones de personas ya lo han seguido. ¿Cómo puede equivocarse tanta gente? Ésa es la garantía. Si tanta gente ha dicho que es bueno, así debe ser.&lt;br /&gt;Corre todos los riesgos que se necesitan para ser individual, acepta los desafíos para que te aporten la brillantez e inteligencia necesaria.&lt;br /&gt;La verdad no es una creencia, es inteligencia absoluta. Es un fogonazo del origen oculto de tu vida, es una experiencia iluminadora de tu consciencia. Pero tendrás que aportar el espacio adecuado para que ocurra. Y ese espacio adecuado es aceptarte a ti mismo como eres. No niegues nada, no te dividas, no te sientas culpable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despréndete del sufrimiento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debería ser fácil deshacerse del sufrimiento, de la angustia, de la desdicha. No debería ser difícil: no quieres ser infeliz, por lo que deben existir detrás serias complicaciones. La complicación es que desde la niñez no se te ha permitido ser feliz, sentir gozo, disfrutar.&lt;br /&gt;Se te ha obligado a ser serio y la seriedad implica tristeza. Se te obligó a hacer cosas que nunca quisiste hacer. Eras indefenso, débil, dependiente de la gente; por supuesto, tenías que hacer lo que ellos dijeran. Hiciste todo aquello de mala gana, tristemente, a la fuerza. En contra de ti mismo se te ha obligado a hacer tanto, que poco a poco una cosa te ha quedado clara: que todo lo que contra ti es bueno y que todo lo que no va contra ti necesariamente es malo. Constantemente toda esta educación te colmó de tristeza, la cual no es natural.&lt;br /&gt;Estar alegre es natural, lo mismo que estar sano es natural. Cuando estás sano no vas al médico a preguntarle: “¿Por qué estoy sano?”. No hace falta hacer preguntas sobre tu buena salud. Pero cuando estás enfermo, inmediatamente preguntas: “¿Por qué estoy enfermo? ¿Cuál es la razón, la causa de mi enfermedad?”.&lt;br /&gt;Es absolutamente normal que preguntes por qué eres infeliz. No lo es el preguntar por qué eres feliz. Has sido educado en una sociedad enferma en donde ser feliz sin razón es sinónimo de locura. Si sonríes sin razón aparente, la gente pensará que te falta un tornillo. ¿Por qué sonríes? ¿Por qué pareces tan feliz? Si declaras: “No sé, me siento feliz, así no más, sin razón”, tu respuesta tan sólo fortalecerá la idea de que algo raro te ocurre.&lt;br /&gt;Pero si te sientes infeliz nadie te va a preguntar por qué lo eres. Ser infeliz es natural; todo el mundo lo es. No te añade nada especial. No estás haciendo nada extraordinario.&lt;br /&gt;Inconscientemente esta idea se va aposentando en ti; esa desdicha es natural y la felicidad no lo es. La felicidad debe ser comprobada, la desdicha no. Lentamente penetra en lo profundo de tu ser –en tu sangre, en tus huesos, en tu médula- aunque por naturaleza va en tu contra. Se te ha obligado a ser un esquizofrénico; se te la impuesto algo que va en contra de tu naturaleza. Has sido apartado de tu propio ser hacia algo que no eres. Esto es lo que crea la desdicha total en la humanidad, que todo el mundo esté en donde no debería estar, que sea lo que no debería ser. A causa de que el hombre no puede estar en donde debe estar –donde parte su verdadera raíz- es infeliz. Este estado de separación de tu ser se ha ido acrecentando; has olvidado el camino de vuelta a casa. Por lo que en donde te encuentres, crees que estás en tu casa. De la desdicha has hecho tu hogar; la angustia se ha convertido en algo natural. Has aceptado el sufrimiento como salud, no como enfermedad.&lt;br /&gt;Cuando alguien exclama: “Abandona esta vida infeliz”, se plantea una cuestión muy importante: “¡Esto es todo lo que tengo! Si lo abandono no seré nadie, perderé mi identidad. Al menos ahora soy alguien; alguien infeliz, alguien triste, alguien que sufre. Si renuncio a todo esto entonces surgirá la pregunta: ¿Cuál es mi identidad? ¿Quién soy? No conozco el camino de vuelta a casa, y tú has tirado abajo la hipocresía, el falso hogar creado por la sociedad”.&lt;br /&gt;A nadie le gusta estar desnudo en medio de la calle. Es mejor ser infeliz: al menos tienes algo que ponerte, aunque sea la desdicha… pero no ocurre nada, todo el mundo va ataviado con el mismo tipo de ropa. Para aquéllos que pueden costearla, la desdicha les sale cara. Para aquéllos que no pueden costearla, es doblemente penosa: tienen que vivir en un tipo inferior de desdicha, no tienen mucho de qué jactarse.&lt;br /&gt;Por consiguiente hay personas desdichadas ricas y gente desdichada pobre. Estos últimos hacen lo imposible por alcanzar el estatus de la gente desdichada rica. Éstas son las únicas dos opciones.&lt;br /&gt;La tercera opción ha sido completamente olvidada. La tercera es tu realidad, no hay desdicha en ella. La naturaleza intrínseca del hombre es la felicidad.&lt;br /&gt;La felicidad no es algo que se adquiere. Ya se encuentra ahí; hemos nacido con ella.&lt;br /&gt;No la hemos perdido, simplemente nos hemos alejado de ella, le hemos vuelto la espalda.&lt;br /&gt;Se halla detrás de nosotros; un pequeño giro supone una gran revolución.&lt;br /&gt;Pero a lo largo del mundo existen falsas religiones que no dejan de decirte que eres infeliz porque en la vida anterior cometiste malas acciones. Tonterías. ¿A causa de qué iba la existencia a esperar una vida para castigarte? No hace ninguna falta. En la naturaleza de las cosas suceden inmediatamente. ¿Pones la mano en el fuego en esta vida y te quemas en la siguiente? ¡Raro! Te quemarás al instante, sin más dilación. Causa y efecto están relacionados, no puede haber ninguna distancia.&lt;br /&gt;Pero esas falsas religiones continúan consolando a la gente: “No te preocupes. Debes hacer buenas obras, ser más devoto. Ve al templo o a la iglesia, y en la próxima vida no serás infeliz”. No hay nada en efectivo, todo queda para la próxima vida. Pero nadie regresa de la siguiente vida y declara: “Esta gente no está diciendo más que mentiras”. La religión es moneda en efectivo, no es ni siquiera un cheque.&lt;br /&gt;Diferentes religiones han hallado estrategias distintas, pero la razón es la misma. La cristiana, la judía, la mahometana, las religiones creadas fuera de la India, le dicen a la gente: “Estás sufriendo porque Adán y Eva cometieron un pecado”. La primera pareja, hace millones de años… y ni siquiera era un gran pecado: tú lo estás cometiendo cada día. Simplemente comieron manzanas, y Dios había prohibido que las comieran.&lt;br /&gt;La cuestión no son las manzanas, la cuestión es que desobedecieron. Hace millones de años alguien desobedeció a Dios. Ese hombre fue castigado, arrojado del Jardín del Edén, arrojado del paraíso de Dios. ¿Por qué sufrimos? Porque fueron nuestros primeros padres.&lt;br /&gt;La realidad es totalmente diferente. No es una cuestión de malas obras, es una cuestión de haberte apartado de ti mismo, de tu felicidad natural. Ninguna religión quiere que seas tan ingenuamente feliz; de lo contrario, ¿qué les ocurrirá a los discípulos? ¿Qué ocurrirá con sus grandes liturgias, con sus ascéticas liturgias?&lt;br /&gt;Si abandonar la desdicha es tan fácil como digo, entonces a todas estas falsas religiones se les arruina el negocio. Para ellos es un negocio. La felicidad tiene que hacerse tan difícil –casi imposible- que la gente sólo puede esperarla en alguna vida futura, tras largos y arduos viajes.&lt;br /&gt;Pero yo digo con toda autoridad: a mí me ha ocurrido tan fácilmente. También he vivido muchas vidas pasadas y ciertamente debo haber cometido un mayor número de malas obras que cualquier otro, porque yo no las considero malas obras. El reconocimiento de la belleza, el reconocimiento del gusto, el reconocimiento de todo lo que hace la vida más habitable, más amable, no son malas cosas para mí.&lt;br /&gt;Quiero que seas sensible, estéticamente sensible a todas estas cosas. Te harán más humano, crearán una mayor levedad en tu interior, una mayor gratitud hacia la existencia.&lt;br /&gt;No es una cuestión teórica para mí. He aceptado la nada como una puerta, a la que llamo meditación, que no es más que otro nombre para denominar la nada. Y en el momento en que surge la nada, de repente estás cara a cara contigo mismo: toda la desdicha desaparece.&lt;br /&gt;Lo primero que tienes que hacer es reírte de ti mismo sencillamente, por lo tanto que has sido. Nunca hubo tal desdicha; te la estabas creando tú con una mano y estabas tratando de destruirla con la otra: naturalmente creaste una división, un estado de esquizofrenia.&lt;br /&gt;Es tremendamente fácil, simple. La cosa más simple de la existencia es ser uno mismo. No hace falta esfuerzo; es tu estado natural.&lt;br /&gt;Sólo un recordatorio: hay que deshacerse de todas las ideas tontas que te ha impuesto la sociedad. Es algo tan simple como cuando la serpiente se sale de su antigua piel sin siquiera mirar atrás. Es tan sólo una vieja piel.&lt;br /&gt;Si lo comprendes, puede suceder en este mismo momento. Porque en este mismo momento puedes ver que no hay desdicha, ni angustia.&lt;br /&gt;Estás en silencio, frente a la puerta de la nada; un paso más hacia el interior y has encontrado el mayor tesoro que te ha estado esperando durante miles de vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé Receptivo A La Dicha&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En general, la mente siempre es consciente del dolor, nunca de la dicha. Si tienes dolor de cabeza eres consciente de ello. Cuando no lo tienes no hace hincapié en el bienestar de la cabeza. Cuando te duele el cuerpo, eres consciente de ello, pero cuando está completamente sano no tomas en cuenta la salud.&lt;br /&gt;Ésta es la causa fundamental por la que nos sentimos tan infelices: toda nuestra consciencia se concentra en el dolor. Sólo contamos las espinas; nunca las flores. Preferimos elegir las espinas y descuidamos las flores. No tiene nada de particular que estemos heridos y sufriendo continuamente; es lo normal. Por cierto motivo biológico ha sucedido: la naturaleza te hace ser consciente del dolor para que puedas evitarlo. Es un sistema incorporado. De lo contrario, puede que te estés quemando la mano y no te des cuenta; resultaría difícil sobrevivir. Por tanto, la naturaleza ha hecho algo inevitable y esencial: hacerte consciente del dolor. Pero la naturaleza no tiene un mecanismo incorporado para hacerte consciente del pacer, del gozo, de la felicidad. Eso debe ser aprendido, debe de ser resuelto. Es un arte.&lt;br /&gt;A partir de ese instante empiezas a darte cuenta de las cosas que no son naturales. Por ejemplo, tu cuerpo se siente completamente sano: siéntate en silencio, sé consciente de ello. Disfruta el bienestar. No hay nada de malo; ¡disfrútalo! Haz un esfuerzo deliberado para ser consciente de ello. Has comido bien y el cuerpo está satisfecho, a gusto; hazte consciente de ello.&lt;br /&gt;Cuando tienes hambre, la naturaleza te hace consciente, pero ésta no tiene un sistema para que te des cuenta cuando estás saciado; eso hay que desarrollarlo. La naturaleza no necesita desarrollarse porque la supervivencia es todo lo que ella quiere; más de eso es un lujo. La felicidad es un lujo, el mayor lujo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ésta es mi opinión respecto a por qué la gente es tan desgraciada; no lo es realmente tanto como parece. Tiene muchos momentos de gran felicidad; pero esos momentos pasan de largo, no son saboreados. Sus recuerdos siempre están repletos de dolor y de sufrimiento. Su mente siempre está llena de pesadillas. No es que no haya hermosos sueños y visiones poéticas: también los hay, pero no hay nadie que los tenga en cuenta. En el transcurso de veinticuatro horas, miles de cosas suceden por las que te sientes agradecido a Dios, ¡pero no te das cuenta!&lt;br /&gt;Tienes que empezar a darte cuenta desde ahora. Te sorprenderás al ver que la felicidad crece cada día más y, proporcionalmente, el dolor y la desdicha llegan a ser menores. Llega un momento de vez en cuando, y ese dolor es parte del juego. No llega a molestarlo a uno, no llega a afectarlo. Uno lo acepta.&lt;br /&gt;Si disfrutas de la saciedad que aparece después de haber comido, por otra parte sabrás que cuando tengas hambre sentirás una pequeña molestia… y eso es bueno. Cuando has dormido espléndidamente y por la mañana te sientes fresco y vital, rejuvenecido, naturalmente, si una noche no puedes dormir, sentirás una cierta agonía, pero es parte del juego.&lt;br /&gt;Mi propia experiencia es que la vida consiste en noventa y nueve por ciento de felicidad y uno por ciento de sufrimiento. Pero la vida de la gente consiste del noventa y nueve por ciento de sufrimiento y uno por ciento de felicidad; todo está al revés.&lt;br /&gt;Hazte cada vez más consciente del placer, del gozo, de lo positivo, de las flores, del reborde luminoso que tiene las oscuras nubes negras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3&lt;br /&gt;CONDICIONES BÁSICAS&lt;br /&gt;PARA EL BIENESTAR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escucha al cuerpo. El cuerpo no es tu enemigo. Cuando éste dice algo, hazle caso, porque el cuerpo tiene una sabiduría propia. No lo molestes, no te concentres en la mente. Yo no enseño reglas rígidas. Sólo te ayudo a despertar la consciencia. Escucha al cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuerpo es tu amigo; no tu enemigo.&lt;br /&gt;Escucha su lenguaje, descífralo.&lt;br /&gt;Y poco a poco, según entres en el libro del cuerpo y pases sus páginas, llegarás a ser consciente de todo el misterio de la vida.&lt;br /&gt;Condensado está en tu cuerpo. Aumentado millones de veces, está extendido en el mundo.&lt;br /&gt;Pero condensado en una pequeña fórmula, está presente en tu cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ponte En Contacto Con Tu Cuerpo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estás en contacto con muchas cosas de tu cuerpo, sólo lo transportas. El contacto supone una profunda sensibilidad. Puede que incluso no sientas el cuerpo. El caso es que sólo cuando estás enfermo lo sientes. Si tienes jaqueca, sientes la cabeza; sin la jaqueca no hay contacto con la cabeza. Si te duele la pierna te das cuenta de que la tienes. Sólo te das cuenta cuando algo va mal.&lt;br /&gt;Si todo va bien, no eres consciente de ninguna parte del cuerpo, pero en realidad ése es el momento cuando puede realizarse el contacto –cuando todo va bien- porque cuando algo va mal el contacto se hace con la enfermedad, con algo que no funciona bien y no hay sensación de bienestar. Tienes bien la cabeza, pero entonces llega la jaqueca y haces contacto. El contacto no se hace con la cabeza sino con la jaqueca. El contacto con la cabeza sólo es posible cuando no existe jaqueca y la cabeza está plena de bienestar. Pero casi hemos perdido la capacidad. No tenemos contacto cuando estamos bien. Tal contacto es sólo una medida de emergencia. Llega la jaqueca: debemos remediarla, hay que tomar alguna medicina, algo debemos hacer, entonces hacemos contacto y lo remediamos.&lt;br /&gt;Intenta hacer contacto con el cuerpo cuando te encuentres bien. Recuéstate en la hierba, cierra los ojos, siente la sensación de lo que está pasando dentro, el bienestar en ebullición. Métete en un río. El agua está tocando el cuerpo y cada célula se está refrescando. Siente en el interior cómo la frescura penetra célula por célula, cómo se adentra en el cuerpo. El cuerpo es un gran fenómeno, uno de los milagros de la naturaleza.&lt;br /&gt;Siéntate al sol. Deja que los rayos penetren en tu cuerpo. Siente el calor según el calor entra hasta lo más profundo, cuando toca cada célula de tu cuerpo y llega hasta los huesos. El sol es la vida, la auténtica fuente. Con los ojos cerrados siente lo que está pasando. Permanece alerta, está atento y disfruta. Poco a poco llegarás a ser consciente de una sutil armonía, una hermosa música que suena continuamente en el interior. Entonces es que has hecho contacto con el cuerpo; de lo contrario, llevas un cadáver.&lt;br /&gt;Es igual que esto: una persona que ama su auto tiene un tipo diferente de contacto y relación con el auto que el que tiene una persona a quien no le importa el auto. Tal persona lo conduce y lo trata como una máquina, pero la persona que ama su auto se dará cuenta del mismo cambio de humos del auto, del mínimo cambio de sonido. Algo le pasa al auto y él se da cuenta enseguida. Nadie más lo ha oído; los pasajeros están ahí sentados, no lo han oído. Pero al menor cambio en el sonido del motor, cualquier chasquido, cualquier ruido, la persona que ama su auto se dará cuenta. Tiene un contacto íntimo. No sólo está conduciendo, el auto no es sólo una máquina, sino que se ha desplegado por el auto y ha permitido que el auto penetre en él. Puedes usar tu cuerpo como una máquina; entonces no hace falta que seas muy cuidadoso con él. El cuerpo no para de decir muchas cosas que tú no oyes nunca porque no estableces contacto…&lt;br /&gt;Una innovadora investigación se ha estado llevando a cabo en Rusia durante treinta años, han llegado a importantes conclusiones. Uno de los descubrimientos es el siguiente: siempre que aparece una enfermedad, durante los seis meses continuos antes de que aparezca, el cuerpo no deja de mandar señales. ¡Seis meses es mucho tiempo! Una enfermedad va a aparecer en 2005; a mediados de 2004 el cuerpo empieza a darte señales, pero tú no los oyes, no entiendes, no sabes. Cuando ya ha aparecido la enfermedad, sólo entonces te das cuenta. E incluso entonces puede que no te des cuenta; tu médico es el que se dará cuenta primero de que tienes algún problema en tu cuerpo.&lt;br /&gt;La persona que ha llevado a cabo la investigación durante treinta años ha creado cámaras y películas que pueden detectar una enfermedad antes de que surja realmente. Asegura que la enfermedad puede ser tratada y que el paciente nunca se dará cuenta si llegó a existir o no. Un cáncer que va a producirse el año que viene puede tratarse ahora mismo. No hay indicaciones físicas, pero en la electricidad del cuerpo las cosas están cambiando; no en el cuerpo, en la electricidad del cuerpo, en la bioenergía, se están produciendo cambios. Primero cambiarán en la bioenergía y después descenderán a lo físico.&lt;br /&gt;Si pueden ser tratadas llegarán al cuerpo físico. A causa de las enfermedades nunca llegarán al cuerpo físico. A causa de esta investigación será posible eventualmente que nadie tenga que enfermarse; no habrá necesidad de ir al hospital. Antes de que la enfermedad llegue realmente al cuerpo, podrá ser tratada, pero tiene que ser detectada por un artilugio mecánico. Tú no puedes detectarla, y estás viviendo dentro de tu cuerpo. Pero no hay contacto.&lt;br /&gt;Te habrán contado muchos relatos sobre cómo los sannyasins hindúes, los rishis, los monjes budistas anuncian su muerte antes de que ésta ocurra, te quedarás sorprendido al saber que semejante afirmación siempre se hace seis meses antes de que el hecho suceda; no excede ese plazo, siempre sucede seis meses antes. Muchos santos han declarado que iban a morir, pero sólo seis meses antes. No es casualidad, esos seis meses tienen su razón de ser. Antes de que muera el cuerpo físico, empieza a morir la bioenergía, y una persona que está en íntimo contacto con ella sabe que la energía está disminuyendo. La vida significa ampliación; la muerte, disminución; anuncia que morirá en el curso de seis meses. Se dice que incluso los monjes zen han llegado a escoger su forma de morir: porque lo saben.&lt;br /&gt;Es una ocasión, un monje zen que estaba a punto de morir les pidió a sus discípulos: “Sugeridme cómo morir, en qué postura”. El hombre era algo excéntrico, un poco loco, un viejo lunático pero maravilloso.&lt;br /&gt;Sus discípulos comenzaron a reírse; pensaron que debía estar bromeando porque siempre lo estaba. Entonces alguien sugirió: “¿Qué te parece morir de pie en la esquina del tempo?”.&lt;br /&gt;El maestro respondió: “Me han contado que hace tiempo un monje murió de pie, así que esta forma no vale. Sugerid algo original”.&lt;br /&gt;Otro discípulo propuso:&lt;br /&gt;-“Puedes morir mientras paseas por el jardín”.&lt;br /&gt;El maestro le contestó:&lt;br /&gt;-“Creo que alguien en China murió mientras paseaba”.&lt;br /&gt;Acto seguido alguien sugirió una idea realmente única: “Ponte en postura shirshasana, cabeza abajo, y muere así”. Nadie se ha muerto nunca apoyando la cabeza en el suelo, es muy difícil morir así. Hasta dormir cabeza abajo es imposible; morir de ese modo debe ser muy difícil. Dormir así es imposible y la muerte es un gran sueño. Es irrealizable; hasta el norma dormir no puede llevarse a cabo.&lt;br /&gt;El maestro aceptó la idea. Le cayó en gracia. Afirmó: “Me parece bien”.&lt;br /&gt;Pensaron que estaba bromeando de nuevo, pero se puso en la postura shirshasana. Los discípulos se asustaron: ¿Qué está haciendo? ¿Vamos a dejarlo? Pensaron que estaba casi muerto. Era extraño; una persona muerta de cabeza. Se asustaron. Entonces alguien sugirió: “Tiene una hermana monja en un monasterio cercado. Que alguien vaya a buscarla. Es la hermana mayor del maestro y puede que sepa qué hacer. Lo conoce muy bien”.&lt;br /&gt;Llegó la hermana. Se dice que al llegar exclamó: “Ikyu-Ikkyu era el nombre del monje-, ¡no seas tonto, ésta nos manera de morir!”.&lt;br /&gt;Ikkyu se rió, dejó su postura shirshasana y preguntó: “Muy bien, ¿pero cuál es la manera adecuada?”.&lt;br /&gt;La hermana respondió: “Siéntate en padmasana, la postura de Buda, y muere así- ésta no es manera de morir. Siempre has estado un poco loco, harás el ridículo”.&lt;br /&gt;Por lo visto, se sentó en la postura padmasana y murió. Entonces la hermana se marchó. Un hombre maravilloso. ¿Pero cómo pudo decidir morir? ¡E incluso elegir la postura! La bioenergía había empezado a disminuir, podía sentirlo; pero dicha sensación sólo llega cuando mantienes un contacto hondo, no sólo con la superficie del cuerpo, sino con la esencia.&lt;br /&gt;Por lo tanto, te aconsejo ser lo más sensible respecto al cuerpo. Escúchalo; siempre está diciendo cosas, pero como estás tan concentrado en la cabeza, nunca lo escuchas. Cuando haya un conflicto entre la mente y el cuerpo, casi siempre tiene más razón el cuerpo que la mente, porque el cuerpo es natural, la mente es social; el cuerpo pertenece a una vasta naturaleza y la mente pertenece a la sociedad, tu sociedad, edad y tiempo particulares. El cuerpo tiene profundas raíces en la existencia, la mente tan sólo oscila en la superficie. Pero siempre le haces caso a la mente, nunca al cuerpo. Esta arraigada costumbre ha hecho perder el contacto.&lt;br /&gt;Tienes el corazón, el corazón es la raíz, pero no tienes contacto con él. Lo primero es tener contacto con el cuerpo. Enseguida te darás cuenta de que el cuerpo entero vibra alrededor del centro del corazón, lo mismo que todo el sistema solar gira alrededor del sol. Los hindúes llaman al corazón el sol del cuerpo. El cuerpo entero es un sistema solar y se mueve alrededor del corazón. Empezaste a vivir cuando el corazón comenzó a latir; morirás cuando deje de hacerlo. El corazón se mantiene como el centro solar de tu cuerpo. No dejes de estar al tanto de él. Pero puedes estarlo, poco a poco, solamente si llegas a estar alerta de todo el cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé Fiel a Ti Mismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerda ser fiel a ti mismo. ¿Cómo? Hay que tener en cuenta tres cosas. Una: nunca escuches a nadie, lo que dicen que debes ser: escucha siempre tu voz interior, lo que te gustaría ser. De lo contrario desperdiciarás toda tu vida.&lt;br /&gt;Tienes alrededor mil y una tentaciones, porque hay mucha gente vendiendo sus mercancías. El mundo es como un supermercado donde todo el mundo está interesado en venderte sus mercancías; todo el mundo es vendedor. Si escuchas a demasiados vendedores te volverá loco. No escuches a nadie, cierra los ojos y escucha tu voz interior. En eso consiste meditar: es escuchar tu voz interior. Ésa es la primera cosa.&lt;br /&gt;Luego viene la segunda. Si has conseguido hacer la primera, sólo entonces podrás lograr la segunda: nunca uses una máscara. Si estás furioso, está furioso. Es peligroso, pero no sonrías, porque sería falsedad. El caso es que se te ha enseñado a que cuando estés furioso sonrías; entonces tu sonrisa se vuelve falsa, una máscara… sólo un movimiento de los labios, nada más. El corazón se llena de ira, está emponzoñado, y los labios sonríen; entonces te conviertes en un falso fenómeno.&lt;br /&gt;Después sucede también algo más: que cuando quieres sonreír no puedes. Todo tu mecanismo está patas arriba porque cuando querías estar furioso no lo estabas, cuando querías odiar no odiaste. Ahora quieres amar; de repente te das cuenta de que el mecanismo no funciona. Ahora quieres sonreír; tienes que forzarlo. Realmente tu corazón está sonriente y quieres reír a carcajadas, pero no puedes hacerlo, algo está obstruido ahí, algo está obstruido en la garganta. La sonrisa no sale, o incluso si sale es una sonrisa muy pálida y apagada. No te hace feliz. No surge a borbotones. No irradia a tu alrededor.&lt;br /&gt;Cuando quieras estar furioso, ponte furioso. No hay nada malo en ello. Si quieres reír, ríe. Reír a carcajadas no tiene nada de malo. Poco a poco verás que todo el organismo está funcionando. Cuando realmente funciona, hay un ronroneo a su alrededor. Es igual que un auto: cuando todo está funcionando bien, hay un zumbido. El conductor que ama su auto sabe que ahora todo está funcionando bien, hay una unidad orgánica; el mecanismo está funcionando bien. Lo puedes ver: siempre que el mecanismo de una persona está funcionando bien, puedes oír el zumbido a su alrededor. Camina, y hay algo de baile en su caminar. Habla, pero sus palabras transmiten una sutil poesía. Si te mira, te está mirando de verdad; no con tibieza sino con verdadera calidez. Cuando te toca, te toca realmente; sientes su energía pasar a tu cuerpo, una corriente de vida que se transmite… porque su mecanismo está funcionando bien.&lt;br /&gt;No uses máscaras, de lo contrario crearás disfunciones en tu mecanismo: bloqueos. Hay muchos bloqueos en tu cuerpo. A una persona que ha estado reprimiendo la ira se le queda bloqueada la mandíbula. Toda la ira llega hasta la mandíbula y entonces se para ahí. sus manos se ponen feas. No tienen el movimiento grácil de un bailarín, no, porque la ira se mete en los dedos; los bloquea. Recuerda, la ira cuenta con dos fuentes para descargarse. Una son los dientes; otra, los dedos: porque todos los animales, cuando están furiosos, te morderán con los dientes o empezarán a arañarte con las manos. Por eso las unas y los dientes son los dos puntos desde donde la ira se descarga.&lt;br /&gt;Tengo la sospecha de que siempre que la ira se reprime demasiado, la gente tiene problemas dentales. Los dientes se estropean porque existe allí demasiada energía que nunca es liberada. Además, cualquiera que reprima la ira comerá más; la gente iracunda siempre comerá más porque los dientes necesitan ejercicio. La gente con ira fumará más. La gente con ira hablará más; puede ser charladores obsesivos porque, de algún modo, la mandíbula necesita ejercicio para que la energía se descargue un poco. Las manos de la gente con ira se pone agarrotadas, feas. Si la energía  se hubiera liberado podría haber resultado unas manos hermosas.&lt;br /&gt;Si reprimes algo, hay en el cuerpo una parte que corresponde   –la parte correspondiente- a tal emoción. Si no quieres llorar, tus ojos perderán el lustre porque hacen falta las lágrimas; son un fenómeno muy vivo. Cuando de vez en cuando lloras y gimes, te metes de lleno –formas parte del llanto- y las lágrimas empiezan a brotar de tus ojos, tus ojos quedan purificados, quedan frescos de nuevo, jóvenes y vírgenes. Por eso las mujeres tienen los ojos más bonitos, porque todavía pueden llorar. El hombre ha estropeado sus ojos, porque tiene la noción equivocada de que los hombres nunca deben llorar. Si alguien, un niño llora, incluso los padres, todo el mundo, le dirá: “¿Qué estás haciendo? Pareces una niña”. Qué tontería, porque Dios le ha dado –al hombre, a la mujer- las mismas glándulas lagrimales. Si no se supiera que el hombre llorara, no se le habría dado glándulas lacrimales. Simple matemática. ¿Por qué las glándulas lacrimales existen en la misma proporción en un hombre que en una mujer? Los ojos necesitan llorar, es realmente hermoso si puedes llorar con toda pasión.&lt;br /&gt;Recuerda, si no puedes llorar con todo el corazón, tampoco podrás reír; porque ésa es la otra polaridad. La gente que puede reír también puede llorar; la gente que no puede llorar no puede reír. Algunas veces lo habrás observado en los niños: si se ríen muy alto y durante mucho tiempo, empiezan a llorar; porque ambas cosas están unidas. En los pueblos he oído que las madres les dicen a sus hijos: “No te rías demasiado; porque si no acabarás llorando”. Es cierto, porque el fenómeno no es diferente; es la misma energía que se mueve en polos distintos.&lt;br /&gt;Segunda cosa: no uses máscaras; sé auténtico a toda costa.&lt;br /&gt;Y l tercera cosa respecto a la autenticidad: permanece siempre en el presente, porque toda falsedad penetra o por el pasado o por el futuro. Lo pasado pasado está; no te molestes por ello. No lo lleves como una carga; de lo contrario no te permitirá ser auténtico hacia el presente. Todo lo que no ha llegado no ha llegado todavía: no te molestes innecesariamente por el futuro; de lo contrario se meterá en el presente y lo destruirá. Sé sincero con el presente, porque entonces serás auténtico. Estar en el aquí y el ahora es ser auténtico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toma Relajadamente La Vida Como Llega&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente la sociedad te prepara para la actividad, para la ambición, para la prisa, para la eficiencia. No te prepara para relajarte ni para no hacer nada y descansar. Condena todo tipo de descanso llamándolo holgazanería. Condena a la gente que no está disparatadamente activa; porque la sociedad entera está disparatadamente activa, intentando llegar a algún sitio. Nadie sabe a dónde, pero todo el mundo está en ello: ¡¡Ve más de prisa!”.&lt;br /&gt;Me contaron una vez sobre un hombre y su esposa que iban condiciendo por una carretera a una velocidad excesiva. La esposa no dejaba de repetirle al marido: “Tú mira el mapa”.&lt;br /&gt;Y el marido decía: “No me digas nada. ¡Cállate! Yo soy quien conduce. Lo de menos es adónde vayamos, lo importante es que llevamos una buena velocidad. Lo bueno es la velocidad”. Nadie sabe en el mundo adónde va, y por qué va.&lt;br /&gt;Existe una anécdota muy famosa de George Bernard Shaw. Iba a Londres a otro lugar y llegó el revisor del tren y le solicitó el ticket. Miró en sus bolsillos, en la bolsa, abrió la maleta. Entonces el revisor le dijo: “Yo lo conozco. Usted es un hombre famoso. Es George Bernard Shaw. Es conocido en el mundo entero. El ticket estará en algún sitio, debe haber olvidado dónde lo puso. No se preocupe. No lo busque más”.&lt;br /&gt;George Bernard Shaw le respondió: No entiende usted mi problema. No estoy buscando el ticket sólo para enseñárselo. También quiero saber adónde voy. Ese estúpido ticket: si lo pierdo estoy perdido yo. ¿Cree que lo estoy buscando por usted? Por favor dígame adónde voy”.&lt;br /&gt;El revisor respondió: “Esto es el colmo. Yo sólo estaba tratando de ayudarle. No se enfade. Quizá lo recuerde más tarde, cuando llegue a la estación. ¿Cómo le voy a decir yo a usted adónde va?”.&lt;br /&gt;Pero todo el mundo está en la misma posición. Es algo bueno que no haya revisores espirituales por ahí, comprobando: “¿Adónde va usted?”. Porque te encontrarías sin respuesta. Has salido hacia algún sitio. Pero la verdad es que no sabes hacia dónde te diriges.&lt;br /&gt;Llegas hasta la tumba, de eso puedes estar seguro. Pero no es el lugar a donde pretendías ir, al lugar que nadie quiere ir, pero al que finalmente llega. Ése es el terminal donde acaban todos los trenes. Si no tienes ticket, espera hasta el terminal. Allí dirán: “Todo el mundo debe descender. Final del trayecto”.&lt;br /&gt;Toda la sociedad es impulsada por el trabajo. Es una sociedad obsesionada por él. Es adicta al trabajo. No quiere que aprendas a relajarte. Por eso desde la infancia te inculca en la mente ideas antirelajación.&lt;br /&gt;No te digo que te relajes todo el día. Haz tu trabajo, pero busca un poco de relajación. Quedarás sorprendido al constatar que si puedes relajarte durante una hora o dos de las veinticuatro, adquirirás una mayor percepción sobre ti mismo.&lt;br /&gt;Tu comportamiento exterior cambiará; estarás más tranquilo, mas calmado. Cambiará la calidad de tu trabajo: será más artístico y más agraciado. Cometerás menos equivocaciones de las que sueles cometer, porque ahora estás más centrado, menos disperso.&lt;br /&gt;La relajación tiene poderes milagrosos. No es holgazanería. El hombre perezoso puede parecer, desde el exterior, como si no estuviera haciendo nada, pero su mente va tan rápido como puede; mientras que en el hombre relajado lo está su cuerpo, lo está su mente, lo está su corazón.&lt;br /&gt;Aplica la relajación en las tres capas –cuerpo, mente, corazón- durante dos horas, estás casi ausente. En estas dos horas se recuperan tu cuerpo, tu corazón  y tu inteligencia, y en el trabajo sacarás el fruto de esa recuperación.&lt;br /&gt;No serás un fracasado por eso; dejarás el frenesí, no estarás corriendo innecesariamente de acá para allá. Irás directamente al punto adonde quieres ir. Harás las cosas que hay que hacer; no te ocuparás de trivialidades. Sólo dirás lo que hace falta decir. Tus palabras serán telegráficas; tus movimientos, armoniosos; tu vida será poesía.&lt;br /&gt;La relajación puede llevarte a puntos altos; es una simple técnica. No es complicada; durante unos pocos días la encontrarás difícil por falta de costumbre. Habituarte será cuestión de días.&lt;br /&gt;Insistiendo en la relajación, llega a aparecer la meditación. La meditación es el nombre de la más profunda relajación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dale Espacio A la Sabiduría del Cuerpo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuerpo posee una gran sabiduría: deja que te la muestre. Permite que poco a poco te vaya enseñando su propia sapiencia. Siempre que tengas tiempo, relájate. Deja que la respiración proceda por su cuenta, no interrumpas. Nuestro hábito de interferir es algo ya tan arraigado que ni siquiera podemos respirar sin interponernos. Si observas la respiración, inmediatamente verás que has empezado a interferir: comienzas a hacer respiraciones profundas, o te pones a exhalar más. No hace falta interferir en absoluto. Deja que la respiración funcione como está; el cuerpo sabe exactamente lo que necesita. Si le hace falta más oxígeno respirará más; si necesita menos respirará menos.&lt;br /&gt;¡Tú deja al cuerpo! No te interpongas para nada. Cuando sientas alguna tensión, relaja esa parte. Despacio y lentamente… Empieza  primero mientras estás sentado, descansando, y luego mientras estás haciendo cosas. Estás limpiando el suelo, trabajando en la cocina o en la oficina; sigue relajado. La acción no debe suponer una interrupción del estado de relajación. Así se produce una gran belleza, una belleza muy grande en tu actividad. Ésta tendrá el sabor de la meditación. Pero la gente no deja de hace esfuerzos innecesarios. Algunas veces los esfuerzos son su barrera; sus esfuerzos son los problemas que ellos mismos están creando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo mucho alboroto en la ciudad durante la gran tormenta de nieve. Mulla Nasruddin se acercó a ayudar a una señora gorda a subir a un taxi. Tras sudar, empujar y resbalar en la nieve, le dijo a la señora que no podía ayudarla a entrar en el taxi.&lt;br /&gt;La señora le respondió: “¡Lo que estoy es tratando de salir!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observa bien… Hay casos en los que si empujas, fallarás. No trates de enfrentarte al río, no vayas contracorriente. El río fluye hacia el mar por sí mismo; hazte parte de él, parte del viaje. Te llevará hasta donde hay que llegar.&lt;br /&gt;Si te relajas, lo sabrás; si no lo haces, no lo sabrás. La relajación se convierte en la puerta hacia ese gran conocimiento: la iluminación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una Sintonía De Gozo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, el gozo significa sencillamente que tu cuerpo es una sinfonía, nada más; que tu cuerpo sigue un ritmo musical, nada más. El gozo no es placer; el placer tiene que obtenerse del exterior. El gozo es tan sólo ser tú mismo: estar despierto, vibrante, vital. La sensación de que hay una música sutil alrededor de tu cuerpo y dentro de él como una sinfonía: eso es gozo. Puedes sentirte gozoso cuando tu cuerpo fluye, cuando es como un río que fluye.&lt;br /&gt;El organismo sano siempre es capaz de alcanzar el orgasmo. Es culminante, supremo, fluido.&lt;br /&gt;Cuando ríe un hombre feliz, lo hace como si riera todo su cuerpo. No sólo lo hacen los labios, no sólo lo hacen la cara. De los pies a la cabeza ríe como un organismo integral. Ondas de risa fluyen por su cuerpo. Revienta de energía. Es una fiesta. Cuando un hombre sano está triste, lo esta totalmente. Cuando un hombre sano está furioso, lo está realmente, totalmente. Cuando hace el amor, solamente hace el amor.&lt;br /&gt;De hecho, decir que hace el amor no es adecuado. La expresión en español es vulgar porque el amor no se hace. No es que haga el amor: es amor. No es otra cosa que energía amorosa. Así se comporta en todo lo que hace. Si está caminando, se convierte en energía que camina. No hay caminante. Si está cavando un hoyo, se convierte en la acción de cavar.&lt;br /&gt;Un hombre sano no es una entidad: es un proceso, un proceso dinámico. O podemos decir que un hombre sano no es un sustantivo sino un verbo… No es un río sino un hacerse río. Fluye continuamente en todas las dimensiones, desbordándose. Cualquier sociedad que reprima esto es patológica. Cualquier persona que se reprima de cualquier manera es patológica, desequilibrada. Sólo está funcionando una parte, y no el conjunto.&lt;br /&gt;Muchas mujeres no saben lo que es el orgasmo. Muchos hombre no conocen lo que es tener uno total. Muchos alcanzan sólo un orgasmo local, un orgasmo genital; queda recudido a los genitales. Es nada más que una pequeña sensación en los genitales; y ahí queda todo. No es como una posesión, como cuando todo el cuerpo se adentra en una vorágine y te ves perdido en un abismo. Durante un momento el tiempo se detiene y la mente no funciona. Durante un momento no sabes quién eres. Entonces existe un orgasmo total.&lt;br /&gt;El hombre está enfermo y es patológico porque la sociedad lo ha mutilado en muchos sentidos. No se te permite amar totalmente, no se te permite expresar tu ira; no se te permite ser tú mismo. Se aplican infinidad de limitaciones. Si realmente quieres estar sano, tienes que desinhibirte. Tienes que desembarazarte de todo lo que la sociedad te ha inculcado. Es una sociedad malvada, pero es la única que tenemos, por lo que no podemos hacer nada por el momento. Cada uno tiene que arreglárselas a su manera para apartarse de esta sociedad patológica, y la mejor manera es comenzar a sentir plenitud en todos los aspectos que nos sea posible.&lt;br /&gt;Si te pones a nadar, nada, pero hazlo con todo tu ser, así todo tu ser es nadar, un verbo; el nombre se disuelve. Si corres, corre; eres el propio acto de correr, no el corredor. En las Olimpiadas hay corredores, egos, competidores… ambición. Si simplemente puedes correr olvidándote del corredor, correr se convierte en zen, llega a ser algo meditativo. Baila, pero no seas el bailarín, porque éste empieza a dispersarse  entonces ya no es total. Sólo baila y deja que la danza te lleve a donde ésta quiera ir.&lt;br /&gt;Ábrete a la vida, confía en ella, y poco a poco ella destruirá todas tus inhibiciones y la energía empezará a manar en todas las partes en donde ha sido reprimida.&lt;br /&gt;Todo lo que hagas, hazlo con la idea oculta de que tienes que lograr una mayor fluidez. Si tomas la mano de alguien, tómala de verdad. La estás tomando de todas maneras, ¿por qué no hacerlo realmente? ¡Hazlo de verdad! Que no se trate sólo de dos manos entrelazadas, cada una de ellas deseando desprenderse de la otra. Si hablas, que la charla sea apasionada, de lo contrario aburrirás a los demás tanto como a ti mismo.&lt;br /&gt;La vida debería ser una pasión, una vibrante pasión, una pasión palpitante, una extraordinaria energía. Que nada de lo que hagas sea aburrido, de lo contrario no debes hacerlo. No hay obligación de hacer nada, pero lo que sea que te apetezca hacer, hazlo de verdad.&lt;br /&gt;Todas las inhibiciones desaparecerán poco a poco y recuperarás tu vida entera. Recuperarás tu cuerpo; lo mismo tu mente. La sociedad ha mutilado tu cuerpo, tu mente; todo. Te han dejado algunas opciones; quedan abiertas hendiduras muy estrechas y tú sólo puedes ver por ellas. No se te permite ver el conjunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ríe Y Elévate&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humos unirá tus partes dispersas, el humor pegará tus fragmentos en un conjunto. ¿No lo has observado? Cuando ríes sinceramente, de repente todos los fragmentos desaparecen y llegas a ser uno. Cuando ríes, tu alma y tu cuerpo son uno: ambos ríen juntos. Cuando piensas, tu mente y tu cuerpo se separan. Cuando lloras, tu cuerpo y tu alma son uno; funcionan en armonía.&lt;br /&gt;Recuérdalo siempre: todas esas cosas son buenas, son para bien, porque hacen de ti una unidad. Reír, llorar, bailar, cantar, todas ellas te hacen de una pieza, funcionas como una entidad armónica, no separada. El pensamiento pasa por la cabeza, y el cuerpo puede seguir haciendo infinidad de cosas. Puedes seguir comiendo y la mente sigue pensando. Esto es división. Caminas por la calle: el cuerpo camina y tú piensas. No estás pensando en el camino, ni en los árboles que te rodean, no estás pensando en el sol, no estás pensando en la gente que está pasando, sino en otras cosas, de otros mundos.&lt;br /&gt;Pero ríe, y si la risa es realmente profunda, si no es sólo una pseudorisa, apenas en los labios, de repente sientes que tu cuerpo y tu alma están funcionando juntos. No se queda sólo en el cuerpo, se adentra en lo más profundo de tu ser. Surge de tu mismo ser y se extiende en circunferencia. Formas una unidad con la risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una localidad de veraneo de Nueva Inglaterra había un hombre tan feo que era el blanco de todas las bromas que se les ocurrían a sus paisanos. Un cirujano plástico que visitaba la localidad en unas vacaciones se quedó tan impresionado por su fealdad que se ofreció a operar a aquel hombre gratis. “De hecho –dijo- será un verdadero placer. Le haré a usted una operación en la que quedará como el hombre más guapo de Nueva Inglaterra”.&lt;br /&gt;Justo antes de empezar con el bisturí, el cirujano le preguntó: “¿Quiere que le cambie la cara completamente, totalmente?”.&lt;br /&gt;“No – respondió el hombre- no demasiado. Quiero que los del pueblo sepan quién es ése tan guapo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es como funciona el ego. Quieres que los demás sepan quién es ése tan guapo. Quieres que los demás sepan quién es ése tan dócil, tan humilde, quién es ése que está al final de a cola. Si tan sólo queda un poco de esos deseos, quiere decir que el ego está completamente vivo, floreciente. Nada ha cambiado. Sólo un cambio total supone un cambio.&lt;br /&gt;Hymie Goldberd ha perdido una gran cantidad de dinero en la bolsa y se encuentra desolado. Va a visitar a su médico y le dice: “Doctor, doctor, mis manos no dejan de temblar”.&lt;br /&gt;“Dígame –le responde el doctor- ¿bebe usted mucho?”.&lt;br /&gt;“No puedo –contesta Hymie- lo derramo casi todo”.&lt;br /&gt;“Comprendo –dice el doctor, preparándose para realizarle un examen exhaustivo a Hymie. Cuando termina le dice-: Dígame, ¿no siente un hormigueo en los brazos, dolor en las rodillas y mareos repentinos?”.&lt;br /&gt;“Sí –responde Hymie- eso es exactamente lo que me pasa”.&lt;br /&gt;“Es curioso –añade el doctor- a mí me ocurre igual… ¡No sé lo que será!”.&lt;br /&gt;Acto seguido el doctor se pone a consultar sus notas durante varios minutos antes de alzar la vista y preguntar: “Dígame, ¿le ha pasado esto antes?”.&lt;br /&gt;“Sí –responde Hymie- me ha pasado”.&lt;br /&gt;“Bien, está claro entonces –responde el doctor, apretando el timbre para que pase el próximo paciente- ¡Pues le está pasando otra vez!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Fred llega de la visita del médico, tiene un aspecto terrible. Le cuenta a su esposa Becky que el médico le ha dicho que va a morir antes de que acabe la noche. Ella entonces lo abraza, los dos lloran un poquito, y Becky sugiere que se vayan temprano a la cama para hacer el amor una vez más.&lt;br /&gt;Hacen el amor hasta que Becky se queda dormida, pero Fred está demasiado asustado para dormir porque es su última noche en el mundo. Permanece acostado en la oscuridad mientas Becky ronca.&lt;br /&gt;Fred susurra al oído de su esposa: “Becky, por favor, sólo una vez más, por nuestro cariño”. Pero Becky sigue roncando.&lt;br /&gt;Fred mira su reloj, se inclina sobre su mujer y la sacude con fuerza. ¡¡Por favor, Becky, sólo una vez más por nuestro cariño!”.&lt;br /&gt;Becky lo mira fijamente y le responde: “Fred, ¿cómo puedes ser tan egoísta? A ti te da igual, pero yo tengo que madrugar por la mañana”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todas las familias, toda la gente mayor hace lo mismo en todas partes: pones  a prueba la paciencia de sus familiares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hymie Goldeberg parece muy triste; su esposa está enferma, así que llama al médico. Tras examinar a la señora Goldberg, el médico le dice a su esposo: “Me temo que debo darle malas noticias; a su esposa sólo le quedan unas horas de vida. Espero que comprenda que no se puede hacer nada. No sufra inútilmente”.&lt;br /&gt;“No se preocupe doctor –responde Goldberg- llevo sufriendo cuarenta años; puedo sufrir todavía unas horas más”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo recuerda la definición de salud. Cuando no sientes tu cuerpo en absoluto, tu cuerpo está sano. Sólo sientes la cabeza cuando tienes jaqueca. Cuando no la tienes, tampoco tienes cabeza: es ligera, no pasa nada. Cuando te duelen las piernas, las tienes. Cuando no duelen, no existen. Cuando el cuerpo está sano… mi definición de salud es que eres en absoluto consciente de su existencia; da lo mismo que la tengas o no.&lt;br /&gt;Lo mismo se aplica con respecto a una mente sana. Sólo la mente enferma se siente. Cuando está cuerda, en silencio, no se siente. Cuando el cuerpo y la mente están ambos en quietud, puedes sentir más fácilmente una experiencia de tu alma, con la risa. No hay necesidad de estar serio en absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hymie Golberg fue al médico, se sentía desolado a causa de problemas económicos. “Relájate –le ordenó el doctor- tan sólo hace dos semanas tuve a otro individuo que estaba preocupado porque no podía pagar la cuenta de su sastre. Le aconsejé que las olvidara y ahora se siente de maravilla”.&lt;br /&gt;“Lo sé –respondió Goldberg- yo soy su sastre”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sé que hay casos en que… pero si estás un poco alerta, incluso en la situación de Hymie Goldberg, te hubieras reído. Por todas partes se encuentran situaciones ridículas. La vida está llena de situaciones semejantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre sube al autobús acompañado de al menos una docena de niños. Una anciana diminuta le pregunta si todos son suyos.&lt;br /&gt;“Desde luego que no –responde el hombre- soy vendedor de anticonceptivos y todos éstos son devoluciones”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira a tu alrededor, te encontrarás con todo tipo de situaciones curiosas. Aprende el arte de divertirte con ellas.&lt;br /&gt;A Joe lo había mordido un perro. La herida tardaba en curar, así que fue a ver a su médico, quien le pidió que trajera al perro. Tal como sospechaba el médico, el perro tenía rabia. “Me temo que es demasiado tarde para darle suero”, le dijo el doctor a Joe.&lt;br /&gt;Joe se sentó en el despacho del doctor y comenzó a escribir frenéticamente. “Quizá no sea para tanto –lo consoló el doctor- no hace falta que se ponga a hacer su testamento”.&lt;br /&gt;“No estoy haciendo mi testamento –respondió Joe- sólo estoy escribiendo una lista de la gente a la que voy a morder”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si nada puede hacerse y me voy a volver loco, ¿por qué no aprovechar entonces la ocasión? Una ocasión tan buena…&lt;br /&gt;Disfruta de la vida, ríe de la ridiculez de las cosas que te rodean. Ríe todo el camino hasta el templo de Dios. Aquéllos que han reído lo suficiente han llegado; mientras que la gente seria todavía está esperando con la cara larga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven doctor Dagburt acompaña al doctor Bones, médico de cabecera, para ver cómo hace las visitas. “Yo realizaré las dos primeras –advierte Bones-. Observe con atención, luego probará usted”.&lt;br /&gt;En la primera casa se encuentran con un hombre muy afligido. “Mi esposa tiene unos terribles dolores de estómago”, anuncia.&lt;br /&gt;El doctor Bones procede a un breve examen, después se agacha y mira debajo de la cama. “Señora –dice Bones- si corta usted su excesivo consumo de caramelos y bombones, en un día se pondrá bien”. Dagburt mira a hurtadillas debajo de la cama y ve el suelo lleno de envoltorios de caramelos.&lt;br /&gt;En la siguiente visita se encuentra a una apesadumbrada Becky Goldberg. “¡Se trata de Hymie, docto!”, exclama la señora. Estuvo muy desmemoriado ayer y hoy se tropezaba con todo. Cuando lo llevé a la cama, quedó inconsciente”.&lt;br /&gt;Al examinar a Hymie, Bones se agacha y mira debajo de la cama. “Se trata de un problema muy simple –le anuncia el doctor Bones a Hymie-. ¡Usted bebe demasiado!”. El joven doctor Dagburt echa un vistazo debajo de la cama y ve siete botellas de ginebra vacías.&lt;br /&gt;En la tercera casa, es el turno de Dagburt. Llama al timbre y pasa un largo rato antes de que abra la puerta una sofocada joven.&lt;br /&gt;“Su marido nos llamó –anuncia Dagburt-. Nos dijo que no se encontraba usted bien esta mañana y que viniéramos a verla”.&lt;br /&gt;Suben al dormitorio y allí la mujer se recuesta. Dagburt la examina y después mira debajo de la cama. “Mi opinión –concluye- es que se pondrá usted bien si lleva una dieta sin leche”.&lt;br /&gt;Según salen, Bones intrigado pregunta: “¿Cómo llegó a la conclusión de que necesitaba tener una dieta sin leche?”.&lt;br /&gt;“Bien –responde Dagburt- seguí su ejemplo y miré debajo de la cama. ¡Me encontré al lechero!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Slobovia se encuentra con Kowalsky en el bar “El papa y la fulana”  para tomar una cervezas.&lt;br /&gt;“¿Qué tal cocina su mujer?”, pregunta Kowalsky.&lt;br /&gt;“Cuando llegué esta noche a casa –responde Slobovia- mi esposa estaba llorando porque el perro se había comido el pastel que había hecho para mí. “No llores –le dije- te compraré otro perro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor Klopman –advierte el doctor Bones-, aunque está usted enfermo, creo que seré capaz de sacarlo adelante”.&lt;br /&gt;“Doctor –exclama Klopman- si lo consigue, cuando me ponga bien, donaré cinco mil dólares para un nuevo hospital”.&lt;br /&gt;Meses más tarde, Bones se encuentra con Klopman en la calle. “¿Cómo se encuentra?” le pregunta.&lt;br /&gt;“¡De maravilla, doctor, espléndidamente! –responde Klopman-. ¡Nunca me sentí mejor!”.&lt;br /&gt;“He estado tratando de hablar con usted –añade Bones-. ¿Quñe hay del dinero para el nuevo hospital?”.&lt;br /&gt;“¿A qué se refiere?”, contesta Klopman.&lt;br /&gt;“Usted dijo –responde Bones- que si se ponía bien donaría cinco mil dólares para un nuevo hospital”.&lt;br /&gt;“¿Dije yo eso? –pregunta Klopman-. ¡Eso demuestra lo enfermo que debía estar enfermo!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ruthie, la esposa de Moishe Finkelstein se está siempre quejando del papel mediocre que hace su marido en la cama, por lo que Moishe va a ver al médico. El doctor Bones le receta unas nuevas píldoras milagrosas que seguro van a funcionar bien.&lt;br /&gt;Un mes después, Moishe regresa a ver al doctor Bones. “Las píldoras son fantásticas –anuncia Mosihe- he estado haciendo el amor tres veces cada noche”.&lt;br /&gt;“Eso es estupendo –exclama entusiasmado el doctor- ¿Qué le parece ahora a su esposa como hace usted el amor?”.&lt;br /&gt;“Ah, no lo sé –responde Mosihe- no he ido a cada todavía”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una bonita mañana en la ciudad de Santa Banana, California. Esperando a que lleguen los primeros pacientes, está un nuevo especialista en supercirugía. El doctor Decapito. Este doctor observa su consultorio equipado con la tecnología más moderna, pulsa un timbre, y aparece su primer paciente, Cerdo Pulla.&lt;br /&gt;“¡Doctor!”, grita Cerdo con toda la cabeza vendada.&lt;br /&gt;“¡Ah, no me diga nada! –exclama el doctor Decapito-. Se trata de su cabeza”.&lt;br /&gt;-“¡Es extraordinario! –añade Cerdo-. ¿Cómo lo supo?”.&lt;br /&gt;“Me di cuenta enseguida –responde el Doctor Decapito-. Llevo treinta años ejerciendo la profesión”. Acto seguido el doctor se pone a pulsar teclas en su computador y exclama: “No hay ninguna duda al respecto; tiene usted una terrible jaqueca”.&lt;br /&gt;“¡Es increíble! –añade Cerdo-. Llevo con ella toda la vida. ¿Me la puede usted curar?”.&lt;br /&gt;“Bien –responde el doctor Decapito, consultando la pantalla de su computador- puede sonarle un poco drástico, pero sólo hay una cosa por hacer. Debo extirparle el testículo izquierdo”.&lt;br /&gt;“¡Dios mío! ¿Mi testículo izquierdo? –se lamenta Cerdo-. Bueno, de acuerdo, haga lo que quiera con tal de que me quite esta jaqueca”.&lt;br /&gt;Una semana más tarde. Cerdo sale cansinamente de la consulta del doctor Decapito, sin su testículo izquierdo, pero sintiéndose un hombre nuevo.&lt;br /&gt;“¡Ya no la tengo! –exclama Cerdo, intentando bailar, pero notando que el mínimo movimiento resulta doloroso-. ¡Ya no tengo jaqueca!”.&lt;br /&gt;Para celebrar el acontecimiento, Cerdo se va directamente a la sastrería de Moishe Finkelstein para encargar un vestuario completo.&lt;br /&gt;Moishe le echa un vistazo a Cerdo y anuncia: “Debe usted ser una talla cuarenta y dos de largo”.&lt;br /&gt;“Así es –responde Cerdo- ¿Cómo lo supo?”.&lt;br /&gt;“Me di cuenta enseguida –responde Moishe-. Llevo treinta años en este oficio. Y usa usted talla treinta y seis de pantalones; con un largo de pierna de noventa y un centímetros”.&lt;br /&gt;“¡Sorprendente! –exclama Cerdo-. Así es exactamente”.&lt;br /&gt;“Y –añade Moishe- usa talla cuatro de calzoncillos”.&lt;br /&gt;“¡No –responde Cerdo-. Ahí se equivoca. Uso la tres”.&lt;br /&gt;“Eso es imposible –corta Moishe, fijándose detenidamente-. Usa usted una talla cuatro”.&lt;br /&gt;“¡Ah, no, de eso nada! –replica Cerdo-. ¡Toda mi vida he usado la talla tres!”.&lt;br /&gt;“De acuerdo –añade Moishe-puede usar una tres; ¡pero le va a producir una terrible jaqueca!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4&lt;br /&gt;SÍNTOMAS&lt;br /&gt;Y SOLUCIONES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando no te comportas con tu cuerpo con naturalidad, surge alguna enfermedad. Tal enfermedad es una amiga. Te avisa: “¡Compórtate, cambia tus hábitos! De alguna manera estás contrariando a la naturaleza”. Si durante tres días no tomas alimento, te sentirás mareado, hambriento, triste. El cuerpo entero te está diciendo: “¡Come algo!” porque el cuerpo necesita energía.&lt;br /&gt;Recuerda siempre: la energía es neutral, por eso de ti depende el bienestar de tu ser. Puedes ser feliz, o puedes ser infeliz: depende de ti. Nadie más es responsable.&lt;br /&gt;Cuando tengas hambre, come. Cuando tengas sed, bebe. Cuando tengas sueño, vete a dormir. No fuerces algo que es natural. Durante algún tiempo puedes forzarlo, porque existe un margen de flexibilidad. Si quieres ayunar, puedes hacerlo durante unos cuantos días, pero cada uno de ellos te irás debilitando más y más, y cada día irás sufriendo un poco más. Si no quieres respirar, podrás hacerlo durante unos pocos segundos, pero sólo durante unos pocos; hasta ahí existe un margen de libertad. Pero eso no es mucho, y enseguida sentirás un ahogo, una sensación de asfixia al no poder respirar.&lt;br /&gt;Todo malestar existe para indicarte que en algún lugar has hecho algo mal; te has salido de una norma. ¡Vuelve inmediatamente! Si te pones a escuchar al cuerpo, a escuchar a la naturaleza, a escuchar a tu ser más profundo, serás más y más feliz. No dejes de estar atento a lo que la naturaleza te tenga que decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tensión Abdominal*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Siento a menudo una gran rigidez en el estómago.&lt;br /&gt;¿Cómo puedo relajarlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de la gente padece de rigidez de estómago. Es la causa de infinidad de enfermedades –físicas, mentales, o de las dos- porque el estómago es el centro en donde se unen la fisiología y la psicología; se encuentran en el ombligo. El ombligo es el punto de contacto entre la psicología y la fisiología. Si alrededor del ombligo los músculos se ponen rígidos, hay una desunión. Surge una separación entre el cuerpo y tu mente; casi son dos cosas automáticas, sin un puente que las una.&lt;br /&gt;Algunas veces puedes hacer algo que sólo desea hacer la mente y al cuerpo no le apetece. Por ejemplo, al comer: el cuerpo no tiene hambre, pero tú sigues comiendo porque la mente disfruta con el sabor. Ésta no va a saber cómo se siente el cuerpo, porque se ha anulado la sensación; no existe puente. Algunas veces ocurre que estás tan absorto jugando a las cartas o viendo una película que el cuerpo tiene hambre y no te das cuenta. Así uno permanece como en dos líneas paralelas que nunca se encuentran. A eso se llama esquizofrenia. Y es difícil encontrar a una persona que no sea, de cierta manera, esquizofrénica. Pero un síntoma siempre permanecerá fijo: una rigidez de estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Las sugerencias y recomendaciones que se ofrecen a continuación han sido tomadas de las charlas personales que Osho sostiene con sus discípulos para casos particulares, también contienen información y consejos que se pueden aplicar en general a resolver problemas físicos y psicológicos. Estas sugerencias, no obstante, no están diseñadas para reemplazar de ninguna forma el diagnóstico y tratamientos de un profesional de la medicina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Lo primero que tienes que hacer es empezar a exhalar profundamente. Cuando exhalas profundamente, tienes que contraer el estómago a la fuerza. Descansa un momento y entonces respira hondo. Si has exhalado profundamente, el aire entrará con enorme fuerza. Será como un martillazo: destruirá la rigidez que tienes en el estómago… Primera cosa.&lt;br /&gt;La segunda: por la mañana, después de la deposición, cuando el estómago esté vacío, toma una toalla seca y frota con ella el estómago, dale un masaje. Empieza desde el lado derecho y haz el masaje en círculos; durante tres o cuatro minutos. Eso también ayudará a relajarlo.&lt;br /&gt;Y la tercera cosa: siempre que puedas, trota un poco. Trotar te hará muy bien: un poco de ejercicio. Haz estas tres cosas y al cabo de un mes, la rigidez habrá desaparecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rigidez Y Falta De Flexibilidad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pregunta:&lt;br /&gt;“Siento que mi cuerpo es muy rígido. Mi novia dice que mi pecho es duro como una armadura”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es bueno estar alerta cuando estás cubierto por una armadura muy fuerte. Pero es tan sólo una armadura, no está pegada a ti. Tú estás pegado a ella, por eso cuando te das cuenta, la dejas tirada sin más. La armadura no tiene vida. Si no la llevas, desaparecerá.&lt;br /&gt;Pero la civilización funciona de un modo demasiado neurótico. La civilización es pura neurosis, y eso da frutos; por eso hemos decidido serlo. Sin embargo, poco a poco, a medida que el hombre se hace más consciente, capta con mayor claridad que el asunto es demasiado costoso. Te da algo, pero quita más de lo que da. Te da muchas cosas, pero te arrebata el alma. Te da un mejor nivel de vida, pero te mata.&lt;br /&gt;Todo niño es fluido, no hay partes congeladas en él; su cuerpo entero es una unidad orgánica. La cabeza no es importante y los pies no dejan de tener importancia. De hecho, la división no existe; no hay demarcaciones. Pero poco a poco las demarcaciones comienzan a surgir. Entonces la cabeza se convierte en amo, en jefe, y todo el cuerpo queda dividido en partes. Algunas de ellas son aceptadas por la sociedad y otras no. Algunas partes son peligrosas para la sociedad y casi tienen que ser destruidas. Eso es lo que crea el problema.&lt;br /&gt;Es importante que observes dónde sientes limitaciones en tu cuerpo. ¿En dónde encontraste más limitaciones? ¿En las piernas?&lt;br /&gt;“En las piernas, en el cuello, en el pecho y en la garganta”.&lt;br /&gt;Haz tres cosas. Una: sentado o caminando, o cuando no estés haciendo nada, exhala profundamente. El énfasis debe estar en la exhalación, no en la inspiración. Por lo tanto, exhala con fuerza; tanto aire como puedas echar, soltándolo y exhalándolo por la boca, pero hazlo lentamente para tomar tiempo; cuanto más tiempo te lleve, mejor, porque entonces lo harás más profundamente. Cuando se expulse todo el aire que hay dentro de tu cuerpo, entonces el cuerpo inspirará. No aspires. La exhalación debe ser lenta y profunda, la inspiración, rápida. Esto cambiará la armadura cerca del pecho y también el estado de tu garganta.&lt;br /&gt;Segunda cosa: será beneficioso si puedes empezar a trotar un poco. No muchos kilómetros, bastará con uno. Visualiza la carga que está desapareciendo de tus piernas, como si se desprendiera y cayera. Las piernas llevan la armadura si tu libertad ha quedado demasiado restringida; si se te ha dicho que hagas esto y no aquello: el ir aquí y no allá. Así que empieza a trotar, ¿bien? Y mientras trotes, pon también más atención en la expulsión del aire. Una vez dueño de tus piernas, de su fluidez, contarás con una extraordinaria corriente de energía.&lt;br /&gt;La tercera cosa: por la noche cuando te vayas a dormir, te desnudarás, y mientras lo haces, imagina que no sólo te estás quitando la ropa, sino que también te estás quitando la armadura. Hazlo de verdad. Quítatela y respira hondo; después vete a dormir como si no hubiera armadura, nada en el cuerpo, ninguna limitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Y el miedo hace que todo sea aun más estresante; por eso no resulta beneficioso.&lt;br /&gt;Por ejemplo, trabajas en la bolsa y eso hace que sientas estrés. En el momento en que sientes que surge cierta tensión, algún estrés, tienes miedo de que algo no funciona mal: “Debo relajarme”. Pero simplemente luchas por relajarte porque no puedes hacerlo; de hecho, al intentarlo, crearás un nuevo tipo de estrés. El estrés existe y tú intentas relajarte y no puedes; así estás complicando el problema.&lt;br /&gt;        Cuando surja el estrés, úsalo como una energía creativa. Primero, acéptalo; no hay necesidad de resistirse. Acéptalo, es absolutamente normal. Dice simplemente: “La bolsa no marcha bien, algo no funciona, ¿qué pasa? ¿Acaso fracasarás?”. El estrés es simplemente una indicación de que el cuerpo está listo para enfrentarse a algo. Entonces intentas relajarte y tomas analgésicos o tranquilizantes; estás luchando contra el cuerpo. Éste está listo para enfrentarse a una determinada situación, un cierto desafío de algún tipo: ¡pues disfruta de tal desafío!&lt;br /&gt;Incluso si algunas veces no puedes dormir por las noches, no hace falta preocuparse. Soluciónalo, usa esa energía que está saliendo: camina un poco, vete a trotar, o a dar un paseo largo, piensa en lo que quieres hacer, en lo que la mente quiere hacer. En lugar de intentar dormir, lo cual no es posible, usa la situación de una manera creativa. Significa simplemente que el cuerpo está dispuesto a enfrentarse al problema; no es momento de relajarse. La relajación puede hacerse después.&lt;br /&gt;De hecho, si se ha vivido el estrés totalmente, se llegará a la relajación automáticamente; hay una especie de tope, y luego el cuerpo se relaja automáticamente. Si intentas relajarte a la mitad, creas conflicto; el cuerpo no puede relajarse a la mitad. Es casi como si un corredor olímpico está listo en su posición, esperando al silbato, la señal para salir corriendo, para volar como el viento. Está lleno de estrés; ahora no es momento para relajarse. Si toma un tranquilizante quedará inútil para la carrera. O si se relaja en ese momento e intenta meditar perderá todo. Tiene que sacar partido de su estrés: está a tope, desbordando energía. Se está sintiendo más y más vital y lleno de fuerza. En ese momento tiene que aprovechar el estrés y usarlo como energía, como carburante.&lt;br /&gt;Selye le ha dado un nuevo nombre a este tipo de estrés: lo denomina “euestrés”, como euforia; es un estrés positivo. Cuando el corredor haya terminado caerá en un profundo sueño; el problema está solucionado. Superado el problema, el estrés desaparece por si sólo.&lt;br /&gt;Intenta esto también: cuando exista una situación estresante no te horrorices, no tengas miedo. Penetra en ella, úsala como arma. Posees una extraordinaria energía y cuanto más la uses, más acumulas de ella.&lt;br /&gt;El Rolfing te hará bien. No te ayudará a relajarte; fortalecerá tus músculos, nada más; te hará más vital. Para esto va bien el Rolfing. Cuando llegue la situación propicia, lucha, haz todo lo que puedas hacer, entra en ella con todas tus fuerzas. Ábrete, acéptala y dale la bienvenida. Es bueno, te prepara para luchar. Cuando hayas terminado, te quedarás sorprendido: aparece una gran relajación, y no la has creado tú. Puede que durante dos, tres días no puedas dormir y de pronto durante cuarenta y ocho horas no puedas despertarte, ¡y así está bien! Estamos acostumbrados a tener muchas ideas equivocadas: por ejemplo, que toda persona que tiene que dormir ocho horas cada día. Todo depende de la situación. Hay situaciones en las que dormir está fuera de lugar: se te está quemando la casa y no te vas a poner a dormir. Es algo imposible y totalmente absurdo, porque ¿quién va apagar el fuego? Y cuando se está quemando la casa, todas las demás cosas son secundarias; entonces de pronto tu cuerpo está listo para luchar contra el fuego. No sentirás sueño. Cuando el fuego esté apagado y todo haya vuelto a la normalidad, te quedarás dormido durante un largo periodo, y eso es normal.&lt;br /&gt;Además, no todo el mundo necesita la misma cantidad de sueño. Dependiendo de las personas, son suficientes dos, tres, cuatro, cinco, seis, ocho, diez, doce horas. La gente responde de manera distinta. Lo mismo pasa respecto al estrés, la gente responde de manera diferente.&lt;br /&gt;Hay dos clases distintas de gente en el mundo: una puede denominarse como el tipo caballo y la otra, del tipo tortuga. Si al tipo de caballo de carreras no se le permite ir de prisa, hacer las cosas con velocidad, surgirá el estrés; hay que darle su ritmo. ¡Tú eres como un caballo de carretas! Por lo tanto, olvídate de relajaciones y cosas así; no están hechas para ti. Están hechas para las tortugas. Compórtate como un caballo de carreras, es lo normal para ti, y no pienses en la buena vida que están disfrutando las tortugas; eso no va contigo. Tú tienes una forma distinta de pasarlo bien. Si una tortuga empieza a convertirse en un caballo de carreras, estará en el mismo problema.&lt;br /&gt;Puedes abandonar la bolsa. Es algo muy fácil; la mente te aconsejará: “Vete de la bolsa, olvídalo todo”. Pero te sentirás incómodo. Notarás que tienes más estrés porque verás que tu energía no está ocupada.&lt;br /&gt;Debes aceptar tu naturaleza. Eres un luchador, un guerrero; tienes que ser de esa manera, es tu forma de disfrutar la vida. Pero no hace falta que tengas miedo, asúmelo con toda la fuerza de tu ser. Lucha en la bolsa, compite en ella, haz todo lo que realmente quieres hacer. No tengas miedo de las consecuencias, acepta el estrés. Una vez que aceptas el estrés, éste desaparece. La próxima vez te verás en un espacio totalmente diferente. Una vez que aceptes el estrés, éste desaparecerá. Y no sólo eso, te sentirás muy feliz porque has comenzado a usarlo; es una forma de energía.&lt;br /&gt;No escuches a la gente que hable de relajarse; eso no es para ti. Tu relajación solamente llegará cuando te la hayas ganado tras trabajo duro. Uno tiene que comprender a qué tipo pertenece. Una vez que lo has comprendido, no hay problema; entonces no hay nada más que seguir una línea recta. El estrés será tu forma de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentimientos Negativos Respecto Al Cuerpo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No me acepto a mí mismo, en especial no acepto mi cuerpo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tienes una idea predeterminada respecto a cómo debería ser el cuerpo, serás desdichado. El cuerpo es como debería ser. Si tienes una idea preconcebida, sufrirás un desengaño; olvida tal idea.&lt;br /&gt;Éste es el cuerpo que tienes; es el cuerpo que Dios te dio. ¡Úsalo… disfrútalo! Y si empiezas a amarlo, empezará a cambiar, porque si una persona ama su cuerpo, quiere decir que lo cuida, y el cuidado es fundamental. Entonces no lo atiborrarás de comida innecesaria, porque lo cuidas. Entonces no lo privarás de alimento, porque lo cuidas. Entonces no lo privarás de alimento, porque lo cuidas. Escuchas sus exigencias sus indicaciones: lo que quiere, cuándo lo quiere. Cuando lo cuidas, cuando lo amas, estás en armonía con el cuerpo, y éste automáticamente se pone bien. Si no te gusta tu cuerpo, surgirá el problema, porque poco a poco serás indiferente a él, negligente, porque, ¿a quién le importa un enemigo? No lo mirarás; tratarás de evitarlo. Dejarás de escuchar sus mensajes, así lo odiarás aun más.&lt;br /&gt;El problema lo creas tú. El cuerpo nunca crea ninguno; es la mente la que los crea. Es una idea de la mente. Ningún animal sufre por ninguna idea respecto al cuerpo, ninguno… ¡ni siquiera el hipopótamo! Ninguno sufre; son absolutamente felices porque no existe una mente que cree ideas. De lo contrario, el hipopótamo pensaría: “¿Por qué soy así?”. Pero no se plantea tal cosa.&lt;br /&gt;Olvida cuál es el ideal. Ama tu cuerpo, es un regalo de Dios. Tienes que disfrutarlo y cuidarlo. Cuando lo cuidas, haces ejercicio, comes, duermes. Lo cuidas porque el cuerpo es tu instrumento, igual que tu auto al que limpias, del que escuchas cualquier zumbido        –tratas de saber si algo le funciona mal- ¿no? Al menor arañazo te preocupas por el auto. Cuida el cuerpo con mimo y éste será hermoso. ¡Ya lo es! Es un mecanismo tan magnífico, tan complejo, trabaja con tal eficacia que durante setenta años no deja de funcionar; no deja de servirte. Uno debería estar agradecido con el cuerpo.&lt;br /&gt;Si cambias de actitud verás cómo en seis meses tu cuerpo ha cambiado su forma. Es parecido a cuando te enamoras de una mujer y la observas: resulta hermosa inmediatamente. Puede que no se haya preocupado por el cuerpo hasta el momento, pero cuando un hombre se enamora de ella, empieza a cuidarlo. Se pone ante el espejo durante horas.. ¡porque alguien la ama! Pues es lo mismo: si amas a tu cuerpo, enseguida verás que empieza a cambiar. Se le ama, se le cuida, se le necesita. Es un mecanismo muy delicado; pero la gente lo usa crudamente, con violencia. ¡Cambia tu actitud y verás!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentirse Desconectado Del Cuerpo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No siento mi cuerpo. ¿Cómo puedo ponerme más en contacto con él?”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que hay que hacer es volver al cuerpo. Si no estamos en contacto con nuestro cuerpo, no estamos en contacto con la tierra. Estamos desarraigados, no tenemos raíces, y sin tenerlas, nada puede hacerse con el cuerpo, nada en absoluto. Todo es posible una vez que tenemos raíces con el cuerpo.&lt;br /&gt;Los problemas como los celos y la tendencia a ser posesivos forman parte del desarraigo. Por su culpa siempre tenemos miedo; y a causa de ese miedo nos volvemos posesivos, por culpa de ese miedo no podemos confiar en nadie, y así surgen los celos. Lo cierto es que no confiamos en nosotros mismos –ése es el problema- ¿y cómo vas a confiar en ti mismo cuando no tienes contacto con la tierra? La confianza surge cuando estamos muy apegados a la tierra. Entonces venga lo que venga, sabes que serás capaz de soportarlo y de afrontarlo. Entonces no te apegas a los demás, no hay necesidad, te las arreglas solo.&lt;br /&gt;La primera cosa importante: no crees más problemas de los necesarios. Es primordial que empieces a estar más y más enraizado en el cuerpo. Siente más el cuerpo, disfruta de la acción, vete a trotar por la mañana, disfruta el cuerpo y siente cómo fluye la energía. Vete a nadar: disfruta del cuerpo y del río y del contacto con el agua. Trota y baila en el aire y en el sol, y permite que el cuerpo de nuevo tiemble de gozo.&lt;br /&gt;Esto es lo que hay que hacer primero… y respira lo más profundo que puedas, cuanto más mejor. Una vez que entras en el cuerpo, una vez que lo sientes de nuevo vivo, nueve problemas de cada diez desaparecerán, y el que queda puedes con él; no hay problema.&lt;br /&gt;Éste es uno de los engaños de la sociedad para que la gente quede alienada. Ha dividido tu cuerpo, y así eres como un espectro en una máquina. Estás en el cuerpo y aun así no has entrado en él; giras alrededor. Tomas la mano de un amigo entre las tuyas, pero es sólo una mano inerte estrechando otra mano inerte: sin tacto, sin poesía, sin gozo. Comes, pero tan sólo engulles; pierdes el sabor. Miras, pero no ves la existencia psicodélica tal como es; ves colores deslucidos, grises, apagados. Escuchas la música, pero sólo captas sonidos; la música se diluye. De manera que durante unos meses disfruta de cualquier cosa de cuanto concierna al cuerpo: trotar, jugar, saltar, bailar, cantar, gritar en la montaña. ¡Recupera tu infancia! Empezarás a sentir que estás naciendo de nuevo. Tendrás la sensación, exactamente la misma sensación, del gusano cuando se convierte en mariposa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Envejecimiento&lt;br /&gt;Pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Auxilio, estoy envejeciendo!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una buena disposición respecto a tu propio cuerpo ayuda enormemente en la vida. Hace que estés más sano, más completo. Mucha gente tiene su cuerpo olvidado; no sabe lo que es y piensa que el cuerpo es algo que está oculto tras la ropa, algo que hay que cubrir y no se debe mostrar; algo obsceno, impuro. Ideas absurdas, ideas neuróticas.&lt;br /&gt;El cuerpo es hermoso. El cuerpo como tal es bello; no importa que sea joven o viejo. Por supuesto, la juventud tiene su propia belleza y la vejes, la suya.&lt;br /&gt;El cuerpo joven es más vital. El viejo, más sabio. Cada edad tiene su propio encanto: no hay necesidad de comparar. Particularmente en Occidente, el cuerpo viejo se ha llegado a convertir en una experiencia pavorosa, porque la vida se asocia con juventud, lo cual es una idea absurda. En Oriente es mejor. La vida está más en sintonía con los viejos, porque un viejo ha vivido más, tiene más experiencia, ha amado más; ha conocido muchas situaciones de la vida, muchos altibajos. El viejo ha vivido la juventud. Al joven todavía le queda vivir la vejez.&lt;br /&gt;El cuerpo viejo lleva consigo todas las experiencias, las cicatrices, las heridas, la gracia que acarrea haber madurado a través de la experiencia. Una vez que comienzas a disfrutar de tu cuerpo, a amarlo en cualquier etapa que esté, sientes de pronto que es bello de nuevo y eso libera muchas cosas en su interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encerrado En Uno Mismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“A veces quisiera como meterme en un hoyo, especialmente cuando tengo el período”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen olas de energía. Algunas veces es marea alta y otras es marea baja. Cuando estás en marea alta, es muy fácil relacionarse, comunicarse, estar abierto, amar, recibir, dar. Cuando estás en marea baja y la energía está descendiendo, es muy difícil comunicarse, casi imposible. Pero ambas van y vienen: ambas forman parte de la vida. No hay nada malo en ello, es natural; por lo que debes aceptarlo. Cuando sientes que te llega el período de marea baja, no trates de comunicarte. No intentes abrirte porque semejante disposición no será auténtica. Se trata del tiempo de siembra. Uno simplemente se cierra en sí mismo y permanece al margen. Aprovecha el momento para meditar profundamente. Resulta ser una ocasión de lo más fértil. Cuando estás en la marea alta y la energía fluye y se incrementa, es el tiempo para amar. Entonces relaciónate, ábrete, comparte. Es el tiempo de cosecha, pero no puede ser todo el año. Dicen que incluso en el cielo los ángeles no cantan todo el tiempo.&lt;br /&gt;Cuando surja la ocasión de cantar, canta. Y cuando sientas que es momento de cerrar, ayuda a cerrar del todo. Eso es lo que significa ser natural. El ser natural no quiere decir que uno tenga que estar abierto las veinticuatro horas: no eres una tienda de las que abren toda la noche. Hay momentos en los que uno debería cerrar, de lo contrario resultaría agotador, tedioso, aburrido. No hay necesidad de sonreír continuamente; sólo los políticos lo hacen, y son la gente más tonta del mundo.&lt;br /&gt;Hay veces en que uno se siente triste; la tristeza es hermosa, por lo que cuando te sientas triste, mantente triste. Cuando te sientas feliz, mantente feliz. Ser auténtico significa no estar nunca en contra de lo que ya está ocurriendo. Déjate llevar… confía en la sensación. Por la noche se cierran los pétalos del loto, por la mañana se abren de nuevo; es simplemente un proceso natural.&lt;br /&gt;Ahora, en la mente moderna –particularmente en la nueva generación- surge una idea muy equivocada: que siempre hay que estar abierto; que uno tiene siempre que ser amable, supone una nueva forma de tortura, una nueva forma de represión, un nuevo modo de violencia. Sobre totalmente.&lt;br /&gt;Una persona auténtica es la que es sea el caso que sea, puedes saber a qué atenerte. Si está triste, puedes estar seguro de que siente triste de verdad; es una persona auténtica. Si está retraída, puedes creer, puedes estar seguro. Es un estado de meditación: sólo trata de estar en el interior de si misma. No quiere salir, se encuentra en una profunda introspección. ¡Bien! Si está sonriente y es habladora, entonces quiere relacionarse y salir de su ser y compartir. Puedes fiarte de esa persona.&lt;br /&gt;Aprende a no imponer nada de tu mente sobre tu ser. Deja que ti ser se exprese, y que la mente obedezca, que sea una servidora. La mente siempre trata de ser el ama. No creo que tenga nada de particular. Vive este período y poco a poco serás capaz de darte cuenta de que todos los meses ocurre así. Durante unos cuantos días te sentirás muy abierto; durante otros estarás muy cerrado. Es más definido en la mujeres que en los hombres porque ellas todavía viven una periodicidad. A causa de su período mensual, su química, la química de su cuerpo va por periodos –veintiocho días y el período llega de nuevo-; funciona como un reloj interior. De hecho, lo mismo le sucede también al hombre, pero de una forma más sutil, más invisible.&lt;br /&gt;Recientemente, algunos investigadores han revelado que existe una especie de período mensual también en el hombre, pero que está muy oculto porque no existe descarga de sangre. Igual que durante cuatro días cada mes, en que la mujer se queda en un bajo nivel de energía, cada hombre pasa por lo mismo durante cuatro días al mes también, pero no de manera física, ni visible, sólo psíquica; más interna que externa.&lt;br /&gt;Pero si observas tus estados de ánimo, serás capaz de darte cuenta… Fíjate en el calendario. Mi opinión es que tú y tus estados de ánimo se deben mover según la Luna, por lo que debes observar y fijarte en cómo vas acorde con ella. Haz un calendario durante al menos uno o dos meses, y entonces hasta serás capaz de predecir las cosas. Entonces podrás planear tu vida de esa manera.&lt;br /&gt;Si quieres encontrar amigos, nunca lo hagas cuando estés cerrado; hazlo cuando estés abierto. Y cuando vengas a mí, nunca lo hagas cuando estés cerrado. Ven cuando estés abierto, y así podrás recibir más.&lt;br /&gt;Pero de una manera u otra, no tiene nada de particular. Es un proceso natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siente El Cuerpo Desde Dentro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Soy una persona muy cerebral, pero últimamente mi cuerpo y mi mente han cambiado mucho. Cada vez percibo más desde dentro, pero temo caer en las viejas mañas y que mi mente retome el control.&lt;br /&gt;¿Cómo puedo seguir pasando de la cabeza a estar más en el cuerpo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre que le ocurre a la mente un cambio auténtico, el cuerpo se ve inmediatamente afectado. Si es un cambio serio, tendrás la impresión de que algo en lo más profundo del cuerpo cambia también. Cuando algo cambia en el cuerpo, no hay necesidad de temer que la mente vaya a tomar de nuevo posesión de ti; no es fácil. Si sólo cambia la mente y el cuerpo no se ha enterado, la mente puede entonces tomar posesión  de ti muy fácilmente, porque permanece en la superficie. Las raíces están en el cuerpo.&lt;br /&gt;El cuerpo está en donde tú estás enraizado en la tierra, y la mente es como las ramas mirando al cielo: muy bonitas de ver, pero todo está supeditado a las raíces que están hundidas en la oscuridad de la tierra. No se dejan ver, están escondidas. Si echas un vistazo, verás las ramas y las flores, pero nunca podrás ver las raíces.&lt;br /&gt;Por lo tanto, si sólo cambian las ramas y las raíces siguen como están, ese cambio no va a durar mucho tiempo. Pero si las raíces sufren un cambio, entonces el cambio si va a ser formal, y el proceso no podrá invertirse fácilmente. Por consiguiente, no debes preocuparte. Presta más y más atención y mima al fenómeno que está ocurriendo en el cuerpo.&lt;br /&gt;Estás sintiendo el interior de tu cuerpo: es algo muy hermoso. Existen millones de personas, casi la mayoría, que no sienten para nada su cuerpo. Han llegado a olvidar completamente que están dentro del cuerpo… son como espectros. Redescubrir las raíces del cuerpo constituye una sensación extraña, ya que la humanidad ha sido totalmente separada de sus raíces.&lt;br /&gt;El cuerpo ha sido anulado durante milenios y la mente ha creído que es el ama; que la mente lo es todo y el cuerpo no es nada sino un siervo… que en realidad es algo condenable, algo pecaminoso.&lt;br /&gt;Uno se avergüenza de tener un cuerpo. Por eso la gente teme estar desnuda, porque una vez que lo está, es más un cuerpo que una mente. Las ropas dan la impresión de que el cuerpo no existe; sólo el rostro, la cabeza, los ojos. Es el mecanismo completo de la mente localizado allí. Por eso, cuando la gente está desnuda, de repente siente que es un cuerpo; y eso resulta inquietante. Quédate dentro del cuerpo porque ésa es la realidad. Siente más y más… permite al cuerpo tener toda la sensibilidad de que sea capaz. Recupéralo, rescátalo y permite que tenga más cambios para así poder sentir su esencia. Por ejemplo, cierra los ojos de vez en cuando y recuéstate en el sueño… siente la tierra pegada al cuerpo. No pienses en nada, siente nada más.&lt;br /&gt;Vete al río y métete en el agua, échate sobre la arena. Acuéstate al sol. Abre tus sentidos… con sensualidad. Cuando comas pan, primero siéntelo con el tacto… ponlo sobre la mejilla y siéntelo, huélelo. Deja que el cuerpo lo conozca primero. Después saboréalo… cierra los ojos y deja que el sabor se expanda alrededor. No tengas prisa; no lo engullas de una vez. Disfrútalo… mastica bien; porque este pan va a convertirse en tu cuerpo. No dejes pasar la oportunidad. Este pan es tu cuerpo potencial. Recíbelo, dale la bienvenida y al cabo de unos meses tendrás un cuerpo realmente distinto.&lt;br /&gt;Si comes con diferente mentalidad, con diferente actitud, bebes agua de la misma manera y recuerdas tener siempre más sensualidad y sensibilidad, pronto notarás que el cuerpo había estado como muerto en muchas zonas. Te sientes revivir como si hubieras sido un león dormido que ahora despierta, extiende las patas, estira el cuerpo. Notarás la misma sensación de despertar a la vida. Es casi como una resurrección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bonito y Feo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Siento con frecuencia que soy fea. En cierta manera me parece que estoy hipnotizando a mis amigos y a los demás y convenciéndolos de que mirarme no es muy agradable”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mente no deja de crear problemas innecesarios. Ésa es la función de la mente: crear problemas inexistentes. Una vez que los crea, estás atrapado y tratas de resolverlos. No intentes hacerlo. Simplemente analiza su falta de consistencia. Hay que notar su intrascendencia, eso es todo. Si emprendes una acción entonces aceptas el problema implícito. Mira tan sólo su inutilidad.&lt;br /&gt;Todo rostro es hermoso. Todo rostro es diferentemente hermoso. Todo rostro es un rostro aparte y todo rostro es único. De hecho, no hay comparación y ninguna posibilidad de comparar. En la aceptación está la clave para ser hermoso.&lt;br /&gt;La belleza surge de la aceptación. Si te pones a negar y rechazar, tú mismo quedarás mutilado y feo. Estás ante un círculo vicioso.&lt;br /&gt;Primero te rechazas, no te aceptas; después te pones feo. Entonces los demás empezarán a sentir la fealdad, y tú dirás: “Pues resulta que es cierto. Tenía toda la razón”. Así te rechazas más. Así es como la mente se va alimentando a sí misma. Todas sus profecías están destinadas a cumplirse, una vez que te saltas el primer paso. El primer paso es saber que eres único.&lt;br /&gt;No existe un ideal de belleza. De hecho, durante casi cinco mil años, los filósofos han estado intentando definirla. No han sido capaces de hacerlo porque no existe un ideal. Una persona es bella para una determinada persona y para otra no lo es. Incluso la mujer más bella puede parecerle horrible a alguien. Es una elección absolutamente personal.&lt;br /&gt;Por consiguiente, no hay ideal… además, tal ideal cambia como la moda en la ropa. Por ejemplo en la india, si una mujer no tiene el trasero y los pechos grandes, no es considerada hermosa. Ahora en Occidente los traseros casi han desaparecido; los pechos son más y más pequeños. Está surgiendo un concepto diferente de belleza.&lt;br /&gt;Se tenga el concepto que se tenga, el cuerpo lo cumple. Esto hay que entenderlo bien. Cuando en un país el concepto es que los pechos grandes son hermosos, las mujeres producen grandes pechos. Fíjate mañana en las mujeres indias. Mira su trasero: lo tienen grande, porque durante siglos se ha tenido la idea de que una mujer hermosa debe tener un gran trasero. Si lees las novelas indias, los viejos relatos, verás que se describen siempre grandes traseros, pero en ninguna novela occidental se describen traseros. De hecho, la mujer jamás se describe desde atrás.&lt;br /&gt;En general, la gente sostiene que las novelas, la poesía y la literatura reflejan la sociedad. Pero también ocurre de manera contraria. Las novelas, la poesía y la literatura crean a su vez el modelo de sociedad. Una vez queda inculcada una idea, ahí se queda trabajando.&lt;br /&gt;No hay patrón sobre quién es bello y quién no lo es. Es una cuestión personal, es un capricho. Pero al no aceptarte a ti mismo, empiezas a crear una situación en la que nadie va a hacerlo. Porque si no lo haces tú, no permitirás que l haga nadie.&lt;br /&gt;Crearás todo tipo de obstáculos, de inconvenientes, porque va en contra de la idea que tú tienes. Si alguien se enamora de ti, destruirás ese amor, porque dirás: “¿Cómo puede alguien enamorarse de una persona tan fea?”. O pensarás que la persona tiene una idea muy extraña de la belleza. Si no te amas a ti mismo, nadie puede amarte entonces. Primero, todo el mundo tiene que enamorarse de si mismo. Jesús dice: “Ama a Dios. Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Ésa es la idea básica. Si te amas a ti mismo entonces podrás amar a tu prójimo y además amar a Dios. Pero el mandamiento básico es: Ámate a ti mismo.&lt;br /&gt;Si te amas a ti mismo, si estás feliz contigo mismo, atraerás a mucha gente. Una mujer que se ama a sí misma debe de ser hermosa, tiene que ser hermosa. Emana belleza del amor que se tiene a sí misma. Llega a tener gracia, dignidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Belleza Falsa Y Verdadera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Qué es la belleza?”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La belleza interior es la única belleza posible. Todas las demás bellezas se quedan en la superficie de la piel. Uno puede engañarse por un tiempo, pero tarde o temprano esta belleza se acaba y uno se queda con la fealdad desnuda, porque la verdadera belleza nunca llegó a desarrollarse. La verdadera belleza no tiene nada que ver con el rostro, sino con la luminosidad que emana de tu interior. No tiene nada que ver con la forma de los ojos, sino con la luz que brilla a través de ellos. No tiene nada que ver con el cuerpo, sino con la presencia interior que vibra a través de él. La verdadera belleza surge del fondo, del verdadero fondo de tu ser, e irradia desde dentro hacia el cuerpo. La falsa belleza está sólo en la superficie; no está arraigada en tu interior. No posee raíces.&lt;br /&gt;Recuerda: uno debe ir en pos de la belleza auténtica. La belleza auténtica es eterna, permanece: una vez que la has encontrado, la has encontrado para siempre. Lo momentáneo es simplemente una pérdida de tiempo, es una especie de sueño. Uno puede permanecer ocupado en un sueño durante un rato, pero en el momento en que despiertas ves que todo era una tontería, una idiotez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frigidez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tengo un problema sexual. Siento que algo no funciona bien en mí, pero siempre finjo disfrutar en las relaciones sexuales”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno debería superar el sexo algún día, pero para superarlo hay que vivirlo, y si nunca lo has vivido adecuadamente, es muy difícil que lo superes. Vivirlo forma parte del camino a superarlo. La gente que no disfruta del sexo puede que haya quedado anclada en una determinada actitud, puede que haya estado condicionada.&lt;br /&gt;El caso es que en todas partes del mundo, la gente está corrompiendo a la humanidad; y la corrupción más grande estriba en que a todo el mundo se le enseña a sentirse culpable a la hora de disfrutar… como si fuera malo estar feliz. Cuando eres infeliz, todo está bien, pero cuando eres feliz, algo va mal. Por lo tanto, la felicidad ha sido aplastada y reprimida; y a menos que estalles de felicidad, perderás la oportunidad que t ofrece la vida.&lt;br /&gt;La vida existe para ese descubrimiento; para aprender a ser absolutamente feliz.. a estallar de gozo.&lt;br /&gt;Efectivamente el sexo te ofrece la mayor posibilidad de estallar. Es una de las maneras más naturales de vislumbrar samadhi, la meditación profunda, la total bienaventuranza. Hay otras formas de alcanzar la bienaventuranza, pro no son tan natrales. El seco es el modo más natural, está biológicamente incorporado. Es un regalo de Dios; vale para cualquier persona, ya sea religiosa o no, hindú o mahometana, que crea en la existencia de Dios o que no crea, que sea comunista o ateo, o lo que sea… Posee algo innato que le hará vislumbrar un retazo del más allá: más allá del cuerpo, más allá de la mente.&lt;br /&gt;Por lo tanto, debes recordar y probar tres cosas. Primero, cuando estés haciendo el amor, sé activo. Al ser pasivo todo sucederá de manera más primaria. Cuando eres activo, no resulta tan sencillo. Dile a tu novio que haga el papel de mujer y tú harás el de hombre. Hazlo como un juego. Deja que él sea más pasivo y tú más activa. Cuando uno es más activo, se genera la energía, ésta se estimula más; resulta difícil detenerse a la mitad. Pero cuando permaneces pasivo, puedes detenerte en cualquier momento porque apenas pasas del exterior. Eres apenas un espectador. Sé un poco más activo. Esto sólo es una medida temporal. Una vez que has llegado a tener una experiencia orgásmica, entonces no hace falta; podrás volver a tu viejo papel de mujer. Es tan sólo temporal. Tú dile a tu novio que él tiene que ser la mujer y que tú tienes que ser el hombre y ser activa.&lt;br /&gt;Segunda cosa: antes de hacer el amor dancen juntos. Que sea una danza alocada. Canten en voz alta, toquen música si lo desean. Pongan incienso en la habitación. Arma un elaborado ritual… casi religioso.&lt;br /&gt;La gente no se mueve por fases a la hora de hacer el amor. Están sentadas dos personas y de repente empiezan a hacer el amor. Es tan abrupto; y lo es más para la mujer. Para el hombre no lo es tanto porque la energía del hombre es de una especie diferente, y la sexualidad del hombre es más local. La sexualidad de la mujer es más total; comprende todo su cuerpo. Por eso, a menos que esté precedido por unas caricias, una mujer nunca entra de lleno en el acto.&lt;br /&gt;Primero danza, canta, deja que la energía salga a borbotones, y entonces, si eres mujer, haz el papel activo. ¡Desmelénate! No te rijas por patrones: deshiníbete. Si quieres gritar mientras estás haciendo el amor, no te reprimas. Si quieres cantar, no te reprimas. Si quieres pronunciar algunas palabras gibberish*, pronúncialas; funcionarán como un mantra.&lt;br /&gt;Y la tercera cosa: cada día desde la mañana hasta la noche, obsérvate: quizá también estés reprimiendo tu alegría en otras cosas. Así que debes hacer cambios radicales. Cuando estés comiendo, hazlo gozosamente, porque todo está interconectado. Cuando estés bailando, debe primar la alegría. Meditando, lo mismo. Hablando con una persona, sé alegre, radiante, fluido. Cuando camines por la calle, sé alegre. No sabemos todo lo que nos estamos perdiendo. Un simple paseo por la calle puede disfrutarse enormemente. ¿Quién sabe? Puede que no amanezca un nuevo día. A lo mejor mañana ya no pedas pasear. Quizá el viento esté, pero tú no. Puede que sea para ti el último día. A lo mejor mañana ya no estás para sentir el Sol. ¿Quién sabe lo que puede ocurrir mañana? Puede que éste sea el último día.&lt;br /&gt;Así que hay que disfrutar siempre cada momento como si fuera el último. Absórbelo entero, exprímelo al máximo, que no quede nada. Entonces uno vive intensa y apasionadamente. El sexo no es nada más que una consecuencia de tu postura existencial, está interconectado, así que tendrás que cambiarlo todo.&lt;br /&gt;¡Come con deleite! No lo hagas como si fuera una obligación: disfrútalo. Es un regalo de Dios y 
